Una nación de poco más de un millón de habitantes sorprendió al mundo al navegar hasta la costa africana y derrotar a los nómadas bereberes en las playas de Ceuta. Será el punto de partida para Enrique el Navegante, el rey portugués con la osadía y ambición necesaria para emprender la exploración del mundo a través del océano. Era 1415. Dos siglos después los ceutís decidieron seguir bajo la protección de Felipe II y el Reino de España cuando los portugueses, quienes habían estado unidos durante seis décadas a los españoles, reclamen nuevamente su independencia.
En Ceuta, geográficamente africana y sentimental y legítimamente española, han nacido un puñado de deportistas de reputado prestigio. El medallista olímpico Rodrigo Hernández, el héroe zaragocista Nayim o Tarzán Migueli, una fuerza de la naturaleza con más de 650 partidos defendiendo la camiseta del FC Barcelona.
Pero sí hay un ceutí reconocido a escala nacional ese es José Martínez Sánchez. Nacido en Ceuta en 1945, cuando Adolf Hitler aun dirigía el III Reich, se crio en el barrio de Hadú, un populoso lugar en el centro de la villa cuyo corazón es la plaza de abastos. Allí empezó a jugar al fútbol nuestro protagonista militando desde niño en el Betis de Hadú, equipo fundado en un bar de la zona. Aquí vivían muchos militares que convivían en harmonía con ceutís que profesaban la religión islámica y con aquellos que eran profundamente cristianos. No en vano al barrio de Hadú también se lo conoce como el barrio de San José.
Así, no es de extrañar que el mejor amigo de José fuese Mohamed, quién lo sigue siendo 70 años después. Al niño, por cierto, nadie lo llamaba José. Le decían Pepirri. Otros lo llamaban Pirri. El chaval era bueno con el balón en los pies, aunque su padre no estaba por la labor. De hecho, la ilusión de Pirri, y quizás de su progenitor, era ser arquitecto. Y así fue que, siendo buen estudiante, con 18 años lo mandaron a la Península para estudiar en Granada. Y resultó que un antiguo jugador y entrenador del Granada CF con pasado ceutí, y que por entonces ejercía de técnico en las categorías inferiores, le propuso a Pirri que comenzase a entrenar con el Granada CF mientras estudiaba arquitectura. El tipo se llamaba Pepe Millán y sabía lo bueno que era el tal Pirri de cuando jugaba en el Atlético Ceuta. Tan bueno era que a las pocas semanas le hicieron ficha en el primer equipo y acabó jugando 21 partidos en Segunda División.
Es entonces el verano de 1964 y el Real Madrid, entonces pentacampeón europeo, decide fichar al centrocampista ceutí de 19 años. El RCD Espanyol lo había descartado. El Madrid se lanzó a por él como sustituto de DI Stéfano. Presidía el coloso blanco Santiago Bernabéu y aquello de Pirri no le gustó en demasía. Le gustase o no, aquel chaval tenía futuro. En esa temporada 64-65 coinciden en el equipo Suárez y Martínez. El primero es nombrado en contadas ocasiones. El segundo es titularísimo indiscutible. José Martínez debutó un 8 de noviembre ante una plaga de bajas que mermaban a la delantera blanca. Ocupó el puesto de Puskás y lo colocaron de enganche con la delantera. Tenía gol y era un portento físico. Con el tiempo será pivote y en su ocaso se instalará como central, pero por entonces era un todocampista con disparo. En el nacimiento era Jude Bellingham y en el entierro Fernando Hierro. El caso es que debuta en casa y ante el FC Barcelona. Gana el Real Madrid 4-1. Se sale.
Ya nadie lo sacará del once titular.
Pirri
En aquella primera crónica aparecerá como Martínez. A Bernabéu aquello de Pirri le sonaba a nombre de canido. Al malagueño Alberto Pipi Suárez habrá que conocerlo por su apellido, sentencia el gran jefe. Al ceutí José Pirri Martínez lo mismo, vocifera Bernabéu. Pipi jugó 40 partidos y se fue con su apodo al Sevilla FC. Lo de Pirri fueron 639 partidos de blanco, 10 Ligas, la capitanía y la Copa de Europa de 1966. Será Pirri para siempre. Y acabará siendo uno de los favoritos de Santiago Bernabéu.
“Más madridista que el escudo”, diría de Pirri el coruñés Amancio. Fueron 16 años de blanco y un partido de leyenda. Y eso que Pirri, además de contrariar a Bernabéu con el apodo, se casó con la actriz Sonia Bruno, algo que tampoco gustó al jefazo. El partido de marras fue una final de Copa que el Real Madrid pierde contra el FC Barcelona en la que Pirri jugará con la clavícula rota y superando los 39 grados de temperatura. Por entonces el Madrid ganaba cuando perdía. A Pirri le dieron la Laureada, una distinción creada por un Bernabéu que quedó enamorado de aquel despliegue testicular.
En 1980 decidió dar un paso al lado y colgar las botas. Sucedió que por el camino Pirri dejó la arquitectura por la medicina. Volvió al Real Madrid como galeno blanco (1982-1995) y desde hace un par de años es el presidente de Honor del Real Madrid. Pero hubo algo más. Durante el cuatrienio 1996-2000, Pirri ejerció de director deportivo blanco. Se logró la séptima y la octava Copa de Europa bajo presidencia de Lorenzo Sanz. Fue un exitazo.
Un exitazo que acabó mal.
Resultó que, aunque habiendo conquistando Europa dos veces tras más de treinta años de sequía, el Real Madrid era un gigante con pies de barro. Las instalaciones del club estaban obsoletas y había miembros de la plantilla y de la organización con nóminas pendientes de cobro. El empresario Florentino Pérez ofreció la panacea económica y de paso aseguró el fichaje de Luis Figo, capitán y emblema del FC Barcelona. Era julio de 2000. Lorenzo Sanz perdió las elecciones y Florentino fue elegido presidente.
Una patata caliente para Florentino era la situación de Pirri. El director deportivo del nuevo presidente era Jorge Valdano. Ocurría que a Pirri no se le podía echar por las buenas. Eran cerca de 40 años ligado a la casa blanca, así que era necesario buscarle acomodo o escudriñar una excusa para provocar una salida.
Y así fue como en agosto de ese mismo año, el entonces subdirector del Diario AS José Javier Santos (conocido como JJ Santos) recibe un fax en su oficina. Eran ocho folios firmados por Pirri en el que analizaba uno por uno las fortalezas y debilidades de los jugadores del primer equipo. Proponía renovaciones y ventas antes de que la siguiente temporada comenzase a rodar.
Era una bomba informativa. JJ Santos telefoneó a Alfredo Relaño, director de AS y en aquel momento de vacaciones, y decidieron dar la exclusiva por capítulos. Fue un exitazo. Durante esa semana duplicaron el número de ejemplares vendidos. Había frases absolutamente lapidarias.
Guti no está centrado en su profesión.Tiene condiciones técnicas para triunfar, pero su comportamiento no es propio de un jugador del Real Madrid. Si hay una buena oferta se puede traspasar.
Karembeu y Celades no son jugadores para el Real Madrid.
La mejor virtud de Anelka es la velocidad. Tiene un físico perfecto para la práctica del fútbol. Es muy rápido y tiene un gran cambio de ritmo. Poco trabajador, muy introvertido, desconfiado. Tiene problemas con los jugadores importantes del equipo. Lo mejor es traspasarlo lo antes posible.
Savio es demasiado irregular. No puede defender.
A Baljic después de la lesión, no le veo ni mentalmente ni físicamente bien. En estos momentos no está para jugar con nosotros. Es miedoso y poco trabajador.
Michel Salgado es fuerte físicamente, buena anticipación, duro, corre los noventa minutos, valiente, agresivo. Pero debe mejorar técnica y tácticamente.
Illgner es un gran profesional, pero necesita entrenar mucho para recuperar la forma y tiene una lesión crónica en el hombro derecho.
También había huecos para los elogios, aunque, lógicamente, lo más interesante para el público fuesen las críticas.
Casillas es muy bueno en el uno contra uno. Bueno con los pies. Tiene mucho futuro.
Fernando Hierro es un jugador completo y muy importante para el equipo. Su condición física no es buena. Debemos cuidarlo y buscarle un sustituto para dentro de uno o dos años.
Roberto Carlos es un ejemplo como jugador. Muy fuerte físicamente. Imprescindible en estos momentos, no tiene sustituto.
Redondo es un gran profesional. Es importante para el equipo fuera del campo porque los compañeros confían en él.
Helguera puede jugar como medio centro, como defensa central y como libre. Cuando se centre en su función será un jugador muy importante para Real Madrid.
Eto’o juega por todo el carril derecho y como media punta. Jugador joven, técnicamente y físicamente bueno. Buenas condiciones para triunfar. Para la próxima temporada debemos cederlo y si es posible hacerlo comunitario.
Morientes es gran jugador y persona. Aunque ahora no está acertado, es un goleador. Importante para nosotros, pero no imprescindible.
Raúl es completo en todo, con mucho carácter. imprescindible para nosotros. Presente y futuro.
El Informe Pirri
El llamado Informe Pirri se había redactado en abril, cuando Lorenzo Sanz era aun presidente y pensando en la planificación de la temporada 2000/01. En aquel momento el Real Madrid no estaba bien. Se había despedido a Toshack apareciendo como apagafuegos Vicente del Bosque. El equipo acabó quinto en Liga, pero arregló la temporada al lograr la Copa de Europa derrotando al Valencia CF en una histórica final entre equipos españoles jugada en Paris. El Informe Pirri fue un escándalo filtrado expresamente por la directiva de Florentino Pérez para desprestigiar a Pirri. Hicieron mucho daño las críticas a Guti, niño mimado del madridismo, y a Celades, un fichaje de esa temporada que se tornaría en desacertado, pero que en aquella pretemporada estaba volando partido tras partido.
Pirri quedaba muy mal y, aunque la lectura de ese mismo informe con el paso de los años detalla su excelente diagnóstico, su gestión como directivo permanecería para siempre emborronada por ese informe. Con los años se observa que en muy poco se había equivocado la leyenda merengue. Tras la bomba mediática, Pirri llamó a JJ Santos. El Madrid volaba rumbo a Montecarlo para disputar la Supercopa de Europa. Hubo reproches, pero también brotaron palabras sinceras. Pirri lo veía venir y confesó a JJ Santos que sabía perfectamente quién lo había delatado.
De aquel informe se habían hecho cuatro copias, tantas como personas lo habían recibido. En cada una de ellas Pirri había redactado deliberadamente una falta de ortografía distinta para que, en caso de filtración a la prensa, saber quién había sido.
Resultó que Pirri fue al despacho del topo y con calma presentó su dimisión. Se fue de la que siempre había sido su casa sin reproches y sin desvelar jamás el nombre de la garganta profunda. Volvió a ponerse la bata blanca para apenas años más tarde jubilarse. Y luego, tras Alfredo di Stéfano, Paco Gento y Amancio Amaro, Florentino Pérez designaba a José Pirri Martínez como presidente de Honor de Real Madrid, la última leyenda viva de la conquista de la Copa de Europa de 1966 y el hombre que cayó con honor por culpa de la filtración de un informe tras una vida defendiendo el escudo madridista.
Cuando han pasado tres semanas desde que Florentino Pérez perdiese los papeles en su primera comparecencia ante la prensa en ¡once años! y a la espera de la resolución electoral de este domingo, es conveniente hacer un análisis de todo lo dicho en aquella tarde de mayo. Florentino Pérez, presidente del Real Madrid desde 2009 de forma ininterrumpida y en un primer mandato entre 2000 y 2006, ha sido el mejor dirigente que ha tenido el conjunto merengue en su historia. Cabeza privilegiada para los negocios, fue capaz de convertir un legendario club de fútbol con una estructura decimonónica en una multinacional deportiva capaz de conseguir al mismo tiempo los más prestigiosos éxitos deportivos con los mayores beneficios empresariales.
Es por ello tan extraño que una mente tan clara patinase de tal manera cuando el pasado 12 de mayo Florentino soltó una demencial perorata en la sala de prensa de Valdebebas. Hay quién comentó que era un discurso de Trump con la energía de Biden. No le faltaba razón. José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, intentó evitar que Florentino compareciese hasta el último momento y durante la rueda de prensa pretendió finiquitarla en varias ocasiones sin que Florentino diese el visto bueno. Y es que Florentino comenzó errático, con un discurso desestructurado, saltando de un tema a otro y visiblemente nervioso, dado que por vez primera en dos décadas era consciente de que tenía un rival para optar a la presidencia del Real Madrid. Entonces escuchó alguna que otra risa con alguna respuesta y se vino arriba.
Y entonces decidió ser Joan Laporta.
Si el Real Madrid tiene un jefe de prensa o un asesor de comunicación (obviamente tiene a ambos, aunque están bien escondidos) deberían haber sido despedidos minutos después de acabar aquel esperpento. Florentino se ha ganado el respeto, la admiración y el temor de propios y ajenos en este último cuarto de siglo como un gestor implacable y pragmático que hace lo necesario para ganar, tanto en la vida como en el deporte. Su traje y su corbata dan seguridad, infunden acato y son la representación del poderío y del señorío del Real Madrid. El Real Madrid es un club señor. Un club modélico. Un club serio. Y también despiadado en el rectángulo de juego. Así lo es también Florentino. Y también despiadado fuera del rectángulo de juego.
Justo lo contrario a lo sucedido en esa histórica rueda de prensa. Florentino decidió ser populista, atacar a medios, inventarse rivales, ver conspiraciones allá donde hay errores. Quiso ser Laporta. Quiso mazarse a cubatas y sobar a veinteañeras en Luz de Gas. Quiso ser llorón. Quiso ser colega de todos. Quiso ponerse por delante del escudo. Quiso ser més que un club, cuando no lo es. El Real Madrid es el club más grande del mundo. Pero es eso, un club de fútbol. Ni el FC Barcelona es Catalunya ni el Real Madrid es España. En definitiva, Florentino fue chabacano, despectivo e intentó inútilmente ser gracioso. Y quedó muy mal. A Laporta le funciona porque es así. Florentino es un respetado señor de negocios que maneja una empresa de 170.000 empleados con una discretísima vida personal. Laporta es un marrullero abogado implicado en una colección de negocios que han acabado en desastres financieros y llegó a tener una relación sentimental con una actriz erótica.
Florentino obvió los fundamentos inspirados en Bernabéu con los que ha cimentado su mandato. Nadie por encima del club. Nadie. Ni Casillas, ni Cristiano ni Sergio Ramos. El Madrid por encima de cualquiera; de su estrella, de su entrenador o hasta de su presidente. La conclusión se desprende de las palabras del propio Florentino, cuando repite que el club pertenece a sus socios. Pero unos socios que sólo el ser superior puede conducir por el camino de los éxitos y la prosperidad. Se desprecia a quien intente cuestionarlo.
Santiago Bernabéu falleció a los 83 años tras 35 en el sillón presidencial. Florentino siempre lo ha citado como su alter ego (puede superarlo en edad y tiempo en la poltrona) y ha replicado o mejorado algunos de sus logros, con hasta siete Copas de Europa. La presidencia de Bernabéu no fue ajena a polémicas, incluso a enfrentamientos con los poderes políticos y periodísticos. Pero falleció y el Madrid siguió ganando. Como pasará el día que falte Florentino (sea o no sea este domingo).
Bernabéu dejó un legado deportivo y moral. Al marchar dejó al club con problemas económicos.
Florentino dejará un legado deportivo y económico. Al marchar dejará al club con un grave problema moral.
¿Por qué Florentino perdió el norte?
De 79 años, a Florentino el tiempo le va atrapando. Pierde influencia y reflejos. Al día siguiente, y viendo el desastre montado, se organizó una entrevista en La Sexta junto a Josep Pedrerol, su periodista fetiche. Allí mantuvo su discurso, pero se minimizaron daños. En esa sesión de baño y masaje se vio a un Florentino institucional en una posición mucho más coherente que la mantenida el día anterior. El contenido era similar, la formas las adecuadas.
Florentino en su salsa
Analicemos pues todas y cada una de sus sentencias. Las hay ciertas, las hay falsas y las hay medias verdades. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Ir contra Florentino no es ir contra el Real Madrid, al igual que posicionarse a su favor no es hacerlo a favor del Real Madrid. Ni España es Pedro Sánchez ni Donald Trump es Estados Unidos. Ni siquiera el Papa León XIV es Palabra de Dios. Tan sólo es el más alto representante de la Iglesia Católica. Florentino tiró de manual de política actual. No reconocer errores propios, achacar todos los males a campañas contra su persona, señalar a los medios de comunicación y, en definitiva, usar la institución para zanjar enojos personales y ejecutar vendettas.
La gente pasa y las instituciones quedan. Nadie es imprescindible. Florentino Pérez debería tener una estatua en la entrada del Santiago Bernabéu. O quizás debería renombrarse la tribuna principal del estadio con su nombre. Eso está fuera de toda duda. La pregunta no es esa. La pregunta es si la situación moral e institucional del Real Madrid es la correcta y de si Florentino tiene las herramientas suficientes para solucionarla.
1. “El que se quiera presentar, que se presente, es su oportunidad, le invito a que lo haga. Me tendrán que echar a tiros”. MEDIA VERDAD. Días después de ganar la Copa de Europa, Lorenzo Sanz convocó elecciones a la presidencia del Real Madrid. Era el año 2000. Florentino apenas tuvo unos días para armar una candidatura y luego ganar las elecciones con una campaña electoral legendaria coronada por el fichaje de Luis Figo. No está haciendo nada que no le hubiesen hecho a él. Además, es absolutamente legal y cumple con los estatutos. Ocurre que a lo largo de estos años ha modificado los requisitos retorciéndolos de tal manera que es necesario contar con dos décadas de antigüedad como socio y sumar un patrimonio propio que represente el 15% del presupuesto. Es licito convocar elecciones con urgencia, pero moralmente es inconsistente. y garantiza que sea él el que le abra las puertas del Bernabéu al Papa el mismo día que los socios pasan por las urnas.
2. “Soy el mejor presidente de la historia” CIERTO. Hay un dato tan clarificador que el debate se vuelve inútil. Como presidente, Florentino Pérez tiene siete Copas de Europa. Él sólo ha ganado más que el Liverpool FC, el FC Bayern o el FC Barcelona y las mismas que el AC Milan. También cuenta con tres Copas de Europa de baloncesto, superando las dos que tiene el FC Barcelona. Lo más glorioso es que a esos éxitos deportivos se suma un fabuloso éxito económico. ¿El mejor? Sin discusión.
3. “He tomado la decisión de darme de baja de ABC. Sacaron hasta un diario, Relevo, pagado por La Liga, que le ha hecho perder a Vocento 25 millones de euros. Hay una confabulación de periodistas que se creen que mandan en el Madrid. Hizo mucho daño José María García”. MEDIA VERDAD. A inicios de los 80, cuando José María García estaba en su auge, los periodistas compartían entrenamientos con directivos y futbolistas. La relación era estrecha y las diferencias salariales entre plumillas y deportistas asumibles. Participaban en noches de juerga y confidencias. Topos, cotillas y ganas de rajar siempre ha habido. García es hijo de su tiempo (y, por cierto, seguidor del Real Madrid).
A inicios de los 90 los capitanes de los equipos grandes (Zubizarreta, Hierro…) empezaron a protegerse de los medios y los clubes contrataron jefes de prensa con la misión de controlar a los jugadores. Las costumbres cambiaron (más fiestas privadas y menos exposición pública), la diferencia salarial se expandió y luego las redes sociales emergieron para que el deportista diga lo que quiera sin contar con los medios. Tiene razón Florentino cuando dice que Relevo, un medio deportivo que fracasó, tenía una línea editorial belicista contra su persona (ojo, no contra el Real Madrid). Pero no lo es cuando comenta que hay una confabulación. Un día después de su rajada contra ABC, el diario monárquico madrileño dedicaba buena parte de su información a la polémica creada. Había críticas a Florentino Pérez, como también un artículo de elogio del periodista Juanma Rodríguez en el que consideraba a Florentino “un irreductible en su afán de defender al Real Madrid ante todos”. Esa diversidad de opiniones en un mismo medio se llama libertad de opinión.
El periodista, al igual que en los 80, busca la noticia. La diferencia radica en que ahora no comparte copas, partida de cartas o conversaciones en un aparcamiento después del entrenamiento con el futbolista. Ahora lo hace con el jardinero, el médico, el portero o el secretario. También con el entorno (amigos, familiares, patrocinadores y representantes) dirigidos por futbolistas que quieren dar su versión, pero sin dejar huella de lo comentado.
4. “Me han dicho que tengo cáncer terminal y yo sin enterarme”. MEDIA VERDAD. Florentino salió como toro empitonado por culpa de un artículo de ABC en el que se decía que estaba “cansado”. Ese entrecomillado provenía de una fuente (un directivo del Madrid) que le comentó al periodista que Pérez estaba cansado de tanta crítica contra el club y su persona. Nada más que eso. Nunca ningún medio serio ha publicado que Florentino tenga cáncer.
Hablamos antes de las filtraciones y del entorno. Es lo que Florentino llama el grupo de las eléctricas (Iberdrola) y Enrique Riquelme quienes alimentaron ese rumor en meses pasados. Del rumor se hizo eco José Álvarez, un modesto ex futbolista que actualmente ejerce como colaborador en El Chiringuito de La Sexta. El rumor salió y murió en el mismo sitio. Lo más curioso del asunto es que el director del programa es Josep Pedrerol, el periodista más cercano y uno de los poquísimos con hilo directo con Florentino Pérez. Y, sin embargo, no se conoce crítica alguna (al menos pública) del presidente del Real Madrid ni a La Sexta (donde también está García Ferreras, ex director de comunicación del club blanco) ni al citado colaborador.
5. “Hay una confabulación de periodistas, ultras, reventas y un señor con acento mexicano que quieren quitarle el Real Madrid a los socios” FALSO. Hay periodistas que no están de acuerdo con su gestión, hay ultras que están enfadados (Florentino con acierto los apartó del Bernabéu) por la mala marcha del equipo y hay un empresario con nacionalidad española que quiere ser presidente del Real Madrid. No hay una confabulación. En tiempos de posverdad todo aquel que detenta el poder considera que todo es una confabulación. O yo o el caos. Simplemente hay libertad de opinión y diferentes criterios de actuación.
6. “Somos el club más valioso del mundo. Somos la admiración del mundo” CIERTO. El Real Madrid del año 2000, con la Champions League recién conquistada de la mano de Lorenzo Sanz, era una ruina. Florentino Pérez avaló con su patrimonio una deuda que se acercaba a los 150 millones de euros. Por entonces el presupuesto anual del Real Madrid era de unos 200 millones de euros. En 2025 el Real Madrid ingresó más de 1.130 millones de euros y, según Forbes, es el club de fútbol más valioso del mundo con un valor estimado de 6.750 millones de dólares. “Yo he puesto dinero de mi patrimonio para que los jugadores cobrasen. Cuando entré aquí no cobraba ni la papelera de la esquina. Pregúntenle a la mujer de Bodo Illgner o al padre de Roberto Carlos”, espetó Florentino en la rueda de prensa. Absolutamente verídico.
7. “El caso Negreira es el mayor caso de corrupción del mundo. Es una corrupción sistémica. Hemos tenido que escuchar al presidente del comité de árbitros diciendo que son cosas que tenemos que olvidar. ¿Pero cómo lo vamos a olvidar? Yo he ganado siete Champions y siete Ligas, y miren, tenía que haber ganado 14, las otras me las han robado”. MEDIA VERDAD. Entre 2001 y 2018 el FC Barcelona pagó a Enrique Negreira, vicepresidente del Comité de Árbitros, un montante de 8’4 millones de euros con hasta cuatro juntas directivas diferentes. El FC Barcelona se defiende de la acusación argumentando que era un dinero destinado a elaborar unos informes arbitrales de los que ningún entrenador azulgrana sabe nada. Es obvio que hubo pago bajo cuerda. Ahora la justicia tiene que probar que ese dinero llegó a los colegiados e influyó en sus decisiones.
¿Le han quitado siete Ligas al Madrid? Eso es un brindis al sol. Es fácil considerar un error (involuntario o no) en una final como el motivo que desnivela un partido. A lo largo de 38 partidos hay que analizar cientos de variables. Expulsiones, penaltis o fueras de juego en todos los campos y en todos los equipos. ¿Quién puede decir que esa Liga que reclama el Madrid no tendría que haber sido para el Atlético? Quizás el Madrid fue más perjudicado que el Barça, pero quizás el Atlético o el Athletic fueron más perjudicados que el Madrid. O quizás una decisión arbitral a favor del Madrid fue causa del descenso del Levante. Es un juego muy peligroso.
No obstante, la principal debilidad del argumento de Florentino está en los tiempos de actuación. El caso Negreira estalló en febrero de 2023 (por cierto, a través de una radio barcelonesa y Laporta, al igual que Florentino con el madrileño ABC, despotricó contra una conspiración que quería acabar con el Barça y con Cataluña) y días después todos los equipos de La Liga, con la excepción del Real Madrid, emitieron un comunicado condenando los hechos. La Liga se presentó como acusación, tarde y mal, pero lo hizo antes que el Real Madrid. A la altura de diciembre de 2024, casi dos años después de que el Caso Negreira saliese a la luz, conociendo el enfado de socios y aficionados, Florentino sorprendió con un discurso en la Asamblea del Real Madrid en el que consideró que “Madrid y Barça se tienen que ayudar” y que “si nos abstraemos de los rifirrafes y de las cosas del forofismo el Madrid es el más grande y el Barça uno de los más grandes”. Por entonces Laporta y Florentino eran uña y carne en el asunto de la Superliga y el Caso Negreira era secundario. Laporta usó a Florentino como clínex, se bajó del barco, ganó las elecciones del Barça tirando de antimadridismo y ahora, tres años después, Florentino considera el Caso Negreira “el mayor escándalo de la historia del fútbol” cuando antes había negado la mayor.
8. “No es la primera vez que dos jugadores se pegan, lo han hecho casi todas las temporadas. En un vestuario se pegan todos los días. Siempre hay reyertas. La diferencia es que esta vez lo han contado. Y eso es lo peor, la filtración. Sabemos quién lo ha contado. ¡Se pegan todos los días!” FALSO. Cualquiera que haya jugado al fútbol, profesionalmente o en una liga de barrio, sabe que hay patadas, insultos y rifirrafes entre compañeros. Otra cosa es que uno acabe en el hospital con una brecha en la cabeza. Eso no es normal. Como no lo es que otros dos se líen a puñetazos, que otro mande a la mierda al entrenador cuando lo cambian delante de 80.000 personas o que otro vaya al despacho del presidente a exigir la titularidad. La prueba de que no es normal es que el club sancionó con 500.000 euros a Valverde y a Tchouameni. Si hay peleas todos los días; ¿Por qué es la única multa disciplinaria que ha trascendido en dos décadas de presidencia de Florentino?
La noticia trasciende porque son los propios interesados los que quieren hacerla pública. Para que el aficionado sea consciente de lo que ocurre, bien sea por egoísmo para salvar su propio culo o bien sea porque hay una preocupación sincera de la deriva que está tomado el vestuario (¿Carvajal?). ¡Ya le gustaría a algún periodista tener acceso directo a esa pelea!
9. “Los socios del Real Madrid no tienen que criticar a sus jugadores ni tienen que pitarles.”FALSO. Dos pancartas hubo en contra de Florentino en el primer partido del Real Madrid tras la histórica rueda de prensa. Ambas fueron retiradas. Los socios del Real Madrid pueden criticar a presidente, entrenador y jugadores. Pueden y hasta deben. La presión del público es una realidad inevitable en la carrera de un futbolista de élite. No hablamos de una empresa. Hablamos de una empresa deportiva. Un lugar donde los resultados sobre el rectángulo de juego son mucho más importantes que los resultados bancarios. El fútbol es un instrumento de identidad colectiva, de unión y desahogo social y de tradición e identificación familiar y grupal. Si aquellos que son representantes públicos de esos sentimientos no hacen lo que el aficionado considera suficiente tienen y deben de ser criticados.
10. “Estamos negociando para seguir consiguiendo cosas que le hagan bien al fútbol. Durante el Mundial de clubes conseguimos, por ejemplo, que el fútbol fuera gratis para que lo pudieran ver los niños de África. Y todas esas cosas las está consiguiendo el Real Madrid”. MEDIA VERDAD. Se excusa Florentino de que el Madrid ha tenido un mal año por culpa de una plaga de lesiones. No hubo pretemporada, argumenta, debido a que se disputó el Mundial de Clubes. Torneo avalado por Pérez por beneficio económico y que se vio gratis en África (en España también) por el escaso interés de las plataformas de pago por hacerse con sus derechos.
Lo cierto es que Florentino patinó al querer montar la Superliga. La negativa de la UEFA le hizo echarse en brazos de la FIFA para la implantación del Mundial de Clubes. Consiguió que la UEFA cambiase el formato de grupos de la Liga de Campeones aumentando así los ingresos, pero se quedó solo en el barco para crear una liga paralela sin el paraguas de la UEFA. Florentino lo sabe y lo demostró muy bien al criticar los fallos en el arbitraje en el partido de cuartos ante el Bayern calificándolos de “errores” pero nunca cargando contra la UEFA. Un par de años antes, el Real Madrid estaba enfrentado a la UEFA y el club vociferaba contra Ceferin, los arbitrajes y, desde su medio televisivo, se señalaba que la UEFA estaba conchabada con el PSG para que ganase la Copa de Europa. Por entonces absolutamente nada se decía del Caso Negreira. Hoy hay paz con la UEFA y guerra abierta con el Barça.
11. “¿Quedar segundo es malo? ¿Qué tiene que hacer entonces el Manchester United? ¿El Atlético de Madrid? Suicidarse. Yo tengo más Champions que el FC Barcelona”. FALSO. La vara de medir del Real Madrid es su sala de trofeos. 37 trofeos en 26 temporadas de Florentino como presidente. 1’6 por temporada. 132 trofeos en 124 años de historia. 1’06 por temporada en la historia del Real Madrid. El Madrid es el mejor. Y el que más gana. Quedar segundo es una derrota. Ese es el nivel de exigencia. El más alto que existe en el deporte mundial. No obstante, no es una bala única. En Estados Unidos sólo hay un trofeo en juego. Los Lakers pueden ganar la NBA o no ganarla. En Europa hay tres balas. La Champions (caza mayor), la Liga (caza menor) y la Copa (bala de fogueo). El Real Madrid suma dos temporadas sin ninguno de esos tres trofeos. Es un fracaso. Guste o no guste.
Florentino Pérez suma siete Copas de Europa en el siglo XXI. Registro rimbombante. También lo es que entre 2003 y 2006 el Real Madrid estuviese tres temporadas sin levantar un trofeo por vez primera desde tiempos de la II Guerra Mundial. Por entonces Florentino era el presidente. También lo es ahora que suma dos campañas en blanco. Nadie apostaría a que el año que viene se repite el rosco, pero la posibilidad existe. En 2000 el FC Barcelona sumaba 16 ligas y el Real Madrid 27. En 2026 el Barça cuenta con 29 y el Real Madrid con 36. Desde 1990 el Real Madrid sólo ha sumado dos ligas consecutivas en 2007 y 2008 cuando Ramón Calderón era presidente. Siendo Florentino Pérez el mandamás del equipo merengue nunca ha campeonado en dos años consecutivos.
12. “Todo lo que se hace en el Bernabéu es por la ciudad de Madrid. Nosotros ganamos solo el 1% de los conciertos y de los parkings”. MEDIA VERDAD. Es cierto. El negocio de los conciertos es residual para los ingresos del Real Madrid. Además, los tribunales le han dado la razón y, una vez debidamente insonorizado, el Bernabéu podrá acoger nuevamente conciertos. Sin embargo, para acometer la reforma del estadio, valorada en 1.400 millones de euros, el Real Madrid firmó un acuerdo con el grupo inversor Sixth Street y el conglomerado estadounidense de entretenimiento Legends Hospitality por el que obtuvo 360 millones de euros a cambio de ceder el 30% de los ingresos de los conciertos…Si no hay conciertos, se pueden reclamar esos 360 millones.
13. “Yo no ficho a los jugadores. Es cosa de la dirección deportiva.” MEDIA VERDAD. Parece obvio que Florentino no fichó a desastres como Woodgate, Pablo García, Adebayor, Gravesen, Sahin, Lucas Silva o Jovic. También parece obvio que no fue Florentino el responsable de aciertos como Özil, Varane, Casemiro o Güler. Igualmente es obvio que es Florentino el que elige a las vacas sagradas e impone su criterio. Tanto en el campo como en el banquillo.
¿Quién es el director deportivo del Real Madrid? El Real Madrid está dirigido por un triunvirato formado por Florentino Pérez, José Ángel Sánchez y Juni Calafat que hacen y deshacen en todos los asuntos del club. Por cierto, con notable acierto en vistas de los resultados. ¿Quién es el director de fútbol? Santiago Solari ocupa el cargo desde finales de 2023 sin que le recordemos presencia pública alguna.
14. “Mbappé es el mejor…es el mejor jugador del Real Madrid y su misión sólo es meter goles”. MEDIA VERDAD. En la entrevista con Pedrerol hubo un silencio clarificador. Florentino catalogó a Vinicius como “uno de los mejores jugadores del Madrid” y a Mbappé como “el mejor” dejando claro cuál es su prioridad. Pero el silencio más llamativo fue cuando pareció referirse a Mbappé como el mejor del mundo y rectificó catalogándolo únicamente como el mejor del Madrid. Florentino sabe que se equivocó al ir de la mano de Vinicius al negarse a ir a la gala de entrega del Balón de Oro. Fue un acto impropio del señorío que caracterizó tradicionalmente al Real Madrid. Ahora, en paz con la UEFA y con la prensa internacional, templa gaitas y se cuida muy mucho de calificar como mejor del mundo a uno de sus jugadores.
La misión de Kylian Mbappé es meter goles. Cumple con creces. Lo ha hecho y lo seguirá haciendo. Pero para pasar a formar parte del santoral del Real Madrid no es suficiente. Decir públicamente que el entrenador le ha dicho que es el cuarto delantero del equipo e irse de parranda cuando el Real Madrid camina hacia el abismo, no ayuda.
15. “No sé por qué dije lo de malcriar a los jugadores. En 2006 tenía mucho trabajo y por eso me fui. Yo nunca hablo con los jugadores”. MEDIA VERDAD. Cuenta Ronaldo que un día Florentino le invitó a cenar y le pidió que saliese menos de fiesta y que pasase más tiempo en casa como Figo. En su primera etapa Florentino era íntimo de Figo, Zidane, Ronaldo o Roberto Carlos. Era por entonces un hombre de mediana edad que sintonizaba bien con ese grupo de treintañeros. Hubo tanta manga ancha que aquello de los Galácticos acabó por explotar.
En esta segunda etapa Florentino ha aprendido la lección. Dejó de ir en el mismo avión que los jugadores y ha puesto una especie de barrera entre su despacho y el vestuario. Ayuda también que enfila los últimos años de su vida y que es más difícil que pueda conectar con jóvenes futbolistas. Florentino y Ronaldo son amigos. Florentino y Mbappé tienen una buena relación, pero nunca llegarán a ser íntimos.
Florentino
El Real Madrid es el club deportivo más grande del mundo. Tan sólo Los Ángeles Lakers y los New York Yankees tienen tal nivel de consenso planetario. El Real Madrid es la élite. Un sueño. Lo máximo a lo que puede aspirar un futbolista. El escalón superior. Ganar un Mundial con Brasil, ganar el Tour de Francia siendo francés, la NBA con los Lakers, las Grandes Ligas de Beisbol con los Yankees, Wimbledon siendo inglés, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos con tu país o ganar la Copa de Europa con el Real Madrid, son los Everest en el mundo del deporte.
Yo no me apostaría ni un céntimo a que el Real Madrid no gana un título la temporada que viene. Y con Florentino como presidente, por supuesto. Pero el Real Madrid es mucho más que eso. Es un estatus diferente. Un plus diferencial. Algo distinto a lo que tienen los demás.
Las siete Copas de Europa (seis en diez años) de Florentino son el árbol que no deja ver el bosque. Si el Real Madrid quiere seguir siendo el rey no sólo lo tiene que hacer a base de títulos. También siendo superior a los demás tanto en el fondo como en las formas. En el campo, y también en el palco. Quien aspira a perpetuarse en un cargo acaba perdiendo el sentido de la medida.
Rey de Europa
Alfredo Di Stéfano fue la piedra sobre la que el Real Madrid edificó un imperio. Pero tras las cinco primeras Copas de Europa, la derrota en la final de Viena ante el Inter, en 1964, provocó que Di Stéfano criticara la táctica del entrenador, Miguel Muñoz. Bernabéu no lo toleró. “¡Que ese hijo de puta no vuelva!”. Di Stéfano no volvería al Real Madrid hasta después de la muerte del presidente. Y el Madrid siguió ganando. Muñoz echaría diez años más en el banquillo hasta que Bernabéu se cansó de él. Y el Madrid siguió ganando. Luego falleció Bernabéu. Y no pasó nada. En la siguiente temporada se ganó la Liga y luego se llegó a la final de la Copa de Europa por vez primera en quince años.
Y es que Santiago Bernabéu ganó seis Copas de Europa en diez años. Y luego estuvo doce sin ganar ninguna. Y no pasó nada. Luego el Madrid ganó otras nueve tras su fallecimiento.
Y muchas más que va a ganar. El Madrid siempre ganará. Con Florentino o sin Florentino.
La pregunta es el legado que va a querer dejar. Tanto en las victorias como en las derrotas.
PSG vs Arsenal. Luis Enrique vs Mikel Arteta. Un club francés y otro inglés. Dos entrenadores españoles. Uno de ellos se convertirá en campeón europeo. Ambos representan estos tiempos. Aunque Luis Enrique triunfó en el FC Barcelona y dirigió a la selección española, su mili como técnico tuvo lugar en Roma y es Paris el lugar que lo ha coronado como uno de los mejores técnicos del último medio siglo. Arteta nació en Donostia y se crio como futbolista en Barcelona, pero pronto emigró a Gran Bretaña. Allí lleva un cuarto de siglo. Comenzó como segundo de Pep Guardiola y concluirá en este mes de mayo su octava temporada como técnico del Arsenal FC.
Si Luis Enrique resulta el vencedor sumará tres títulos (ganó en 2015 con el FC Barcelona y en 2025 con el PSG). Si lo hace Mikel Arteta será el séptimo entrenador hispano en lograr el éxito europeo. Y no son muchos. Seis (o siete) en 70 años de Copa de Europa. Seis (o siete) con 20 títulos logrados entre Madrid y Barça. Pep Guardiola tiene tres coronas (FC Barcelona en 2009 y 2011 y Manchester City en 2023) y Rafa Benítez consiguió un trofeo en 2005 con el Liverpool FC. A partir de ahí únicamente hay tres técnicos españoles a mayores. Y aquí lo curioso. De los 15 títulos logrados por el Real Madrid exclusivamente seis de ellos (menos de la mitad) llevaron la batuta de un técnico de la casa. Vicente del Bosque (2000 y 2002) salió victorioso en dos ocasiones, las mismas que Miguel Muñoz (1960 y 1966), quién antes había sumado otras tres como jugador. Arteta, Luis Enrique, Guardiola, Benítez y Del Bosque son de sobra conocidos por cualquier aficionado al fútbol. Incluso suenan campanas a lo lejos cuando se nombra a Miguel Muñoz, a pesar de que el interlocutor sea un miembro de la Generación Z.
Al que pocos conocen es a José Villalonga.
Nacido en Córdoba en el invierno de 1919, José Villalonga Llorente soñaba con ser portero de fútbol. De niño imitaba a Ricardo Zamora en las porterías del colegio de la Sagrada Familia próximo a la Basílica de San Pedro. Su primer club federado se llamará Once Rojo y con 16 años militará como segundo portero en el Racing de Córdoba (antecesor del Córdoba FC) ayudándolo a subir a Tercera. Corría el año 1936.
Estalla la Guerra Civil.
Villalonga lo tiene claro y se alista como voluntario. Se une a los sublevados. O a la Cruzada de Liberación Nacional. Y es que José Villalonga es militante falangista de primera hora. En mayo de 1937 participará en la batalla de Pozoblanco, una contraofensiva republicana que fue debidamente olvidada por la historiografía franquista. Villalonga es herido por una bala que le entra por la tibia y le sale por la bóveda plantar. Permanecerá hospitalizado hasta el final del verano. Recuperado, pasará a formarse como oficial en Marruecos y alcanzará el grado de alférez participando en la ofensiva de Mérida en la que el general Queipo de Llano y sus tropas, Villalonga incluido, barrerán el frente de Extremadura logrando el total control del sur de España y, de paso, vengar la derrota sufrida en Pozoblanco en la primavera anterior.
José Villalonga
Finalizada la Guerra Civil, el ya teniente Villalonga es enviado a la Academia Militar de Toledo. Es entonces cuando decide estudiar educación física. Obtendrá el título de profesor siendo el primero de su promoción. Dos años después adquiere el título nacional de entrenador de fútbol. Estamos en 1949. Dos años después, en 1951, el Real Madrid lo contrata para dirigir a su equipo juvenil. El éxito es absoluto y se le ofrece ser también el preparador físico del primer equipo. Villalonga acepta y solicita una excedencia en el Ejército Español.
¿Y por qué? ¿Por qué un desconocido como Villalonga?
El Madrid llevaba veinte años sin ganar una Liga. Acababa de estrenar el Nuevo Chamartín, la culminación de todo el esfuerzo de reconstrucción del club tras la catástrofe de la Guerra Civil fruto de la visión futurista de Santiago Bernabéu. Con estadio nuevo el equipo no arranca y Bernabéu decide darle el mando a Juan Ipiña, el futbolista que más veces había vestido de blanco. Lo primero que hizo Ipiña fue sugerir a Bernabéu que incorporara al organigrama del club a un erudito de la preparación física que conocía en Toledo. Villalonga pertenecía a la primera generación de especialistas españoles en el campo de la formación que habían salido de la escuela militar de Toledo, pionera en la enseñanza de un concepto nuevo de instrucción deportiva. No era cosa de Franco. Tampoco de la República. Fuera fundada en los años 20 convergiendo en ella los principios germanos de culto al cuerpo y pasión por la naturaleza con las nuevas tendencias del deporte como ocio urbano y negocio para la incipiente clase media.
Resultó que Ipiña, capitán durante la década de 1940, no funcionó bien como técnico y Bernabéu apostó por un ex entrenador del FC Barcelona. Se trataba del uruguayo Enrique Fernández. En su primera temporada, que también fue la primera de Di Stéfano, se ganará la Liga. En la segunda el asunto no funcionaba. El Madrid no arrancaba y a inicios de diciembre veía como Athletic y Barça se escapaban y a duras penas aguantaban la tercera posición en una lucha mano a mano con el Sevilla FC.
El 10 de diciembre de 1954 José Villalonga era nombrado entrenador del Real Madrid. Apenas contaba con 35 años.
Villalonga prioriza lo físico sabiendo que dispone de un potosí de virtuosismo en un plantel irrepetible; la ambición es controlar el juego gracias a Di Stéfano, quién abandona el área para buscar el balón en el centro del campo ejerciendo de mediocentro. A partir de ahí despliegue físico tanto en defensa como en ataque y que los artistas lleven la voz cantante.
Villalonga tenía fama de discreto, de prudente y de buen pastor de hombres. Como Del Bosque o como Zidane, se le puede catalogar como el primero de una raza de entrenadores con amplia mano izquierda. No siempre sale bien. A veces se pone a conducir un autobús a alguien con la L y el conductor (pongamos que se llama Arbeloa) acaba dejando el volante y saltando por la borda dejando que el bus se estampe. No obstante, el asunto al Real Madrid suele salirle bien. Técnicos que saben seducir a sus pupilos y que conectan con las estrellas dándoles manga ancha para expresar sus habilidades. De José Villalonga se decía que más allá de hacer correr a sus futbolistas, no tenía ni idea de dirigir a un equipo de fútbol.
Y también, como en el caso de Del Bosque o Zidane, José Villalonga llega al banquillo del Real Madrid como segundo plato. Como parche temporal. Para nada fue temporal. Estuvo dos años y medio en el banquillo del Real Madrid. 30 meses que cambiarían la historia de la entidad merengue para siempre. En únicamente 105 partidos oficiales logró 2 Ligas, 2 Copas Latinas y 2 Copas de Europa. A 17 partidos por trofeo. Conquistó en su primer año la Liga y la Copa Latina, por entonces una competición que reunía a los campeones de España, Italia, Francia y Portugal. En 1957 volvería a sumar ambos títulos, en la que sería la última edición de la citada Copa Latina.
Y fue la última dado que en la campaña 1955-56 se puso en marcha la primera edición de la Copa de Europa. A ella acudió el Real Madrid como vigente campeón liguero. Y saldría campeón al derrotar al Stade Reims en la final. En la siguiente temporada repetiría alirón al vencer a la Fiorentina por 2-0 en el Santiago Bernabéu. Aquel equipo es una máquina de jugar al fútbol gracias al virtuosismo de Di Stéfano. Ocurre que también lo es porque es capaz de mantener un ritmo alto de juego durante los 90 minutos, algo poco corriente en aquel entonces, debido a los métodos de entrenamiento físico de Villalonga.
Di Stéfano y Villalonga
Celebrado el triplete Liga, Copa Latina y Copa de Europa, el Real Madrid emprendió una lucrativa gira veraniega por Sudamérica. Entre partido y partido a José Villalonga le llegó la oferta de renovación de su contrato. Al volver ni siquiera se presentó en el despacho de Santiago Bernabéu. Decidió escribirle una carta exhibiendo su negativa por la oferta y su agradecimiento por la oportunidad dado un lustro antes.
El motivo de la desaprobación era económico. No podía ser de otra forma. Pero también era cuestión de poder. Villalonga pidió ser además de entrenador ser el director deportivo y ocuparse de los fichajes, y eso era una línea roja para Bernabéu. El puesto, por cierto, era entonces ocupado por Ipiña. Lo cierto es que, al igual que Florentino, Bernabéu consideraba que el entrenador era un actor irrelevante. Ocurre que a diferencia de Florentino que patinó cuando prescindió de Del Bosque, Zidane o Ancelotti, Bernabéu acertó con el argentino Luis Carniglia (otras dos Copas de Europa) y con Miguel Muñoz (otro par de trofeos europeos).
Oficial franquista, Villalonga era de armas tomar y decidió dejar plantado al Madrid en la cima de su éxito. Se fue a Zaragoza a obtener los galones de comandante de infantería y, una vez conseguidas las estrellas, pasó a ocuparse de las categorías inferiores de la selección española de fútbol. En esas estamos cuando al poco de iniciarse la campaña 1959-60 el Atlético de Madrid destituye a su entrenador y le ofrece el cargo a Villalonga. Acepta. Gana el primer partido en San Sebastián y en el segundo arranca un empate contra su ex Real Madrid. Ese año ganó la Copa del Generalísimo. La primera en la historia del Atlético de Madrid. Al año siguiente será la segunda. Dos temporadas y dos copas. Y las dos logradas ante…el Real Madrid.
Así que Villalonga en apenas cinco temporadas como entrenador suma 2 Ligas, 2 copas, 2 copas de Europa y 2 Copas Latinas. Casi nada al aparato. Es el verano de 1962 y le ofrecen ser seleccionador nacional.
España venía de fracasar en el Mundial de Chile 1962. El comandante Villalonga purgó al equipo que fue al Mundial entre grandes polémicas. Pasó la guadaña y la pieza más conocida fue Francisco Gento, capitán y leyenda blanca. Le llovieron palos. Pero Villalonga no se achantó. Clasificó a España para la fase final de la Eurocopa. Por entonces sólo la disputaban cuatro equipos. Semifinales y final. España como anfitriona. Santiago Bernabéu. En la final España vs Unión Soviética. Franco en el palco. Villalonga, camisa vieja de Falange y Medalla de la Vieja Guardia en el banquillo. Ganó España. No lo volverá a hacer hasta 2008. Ya como teniente coronel, Villalonga clasificó a España para el Mundial de Inglaterra de 1966 y pondría punto final a su carrera como seleccionador tras caer en la primera fase.
Pasó entonces a dirigir la Escuela Nacional de Entrenadores hasta que, en 1973, con apenas 53 años, murió de un infarto. Se fue un grande, aunque muy, muy, muy pocos lo recuerden. En apenas una década como entrenador logró ocho títulos, entre ellos 2 Copas de Europa con el Real Madrid y una Eurocopa con la selección española. Levantó un trofeo en todas y cada una de las temporadas en las que se sentó en un banquillo y cosechó éxitos con España, algo que tan sólo Luis Aragonés (longevo y con menos títulos), Luis De la Fuente (sin experiencia en clubes) y Del Bosque pueden presumir. Si nos atenemos a palmarés y a porcentaje de títulos por temporada entrenada, tan sólo Pep Guardiola y Vicente Del Bosque pueden hablarle de tú a tú a José Villalonga.
Ahí es nada.
España 1964
“En España somos grandes cuando somos 100; más, nos entrematamos”. Max Aub, escritor español de origen francoalemán.
Resultó que a inicios de los 60 iban juntos al colegio una serie de chavales. Por un lado, estaban Anastasi, Bettega y Gentile. Representaban la realidad de Italia. Eran todos de Varese, pequeña ciudad cercana a Suiza, pero todos tenían su historia. Fulvio Anastasi era hijo de sicilianos emigrados al norte en busca de fortuna. Roberto Bettega era de Varese de toda la vida y Claudio Gentile había nacido en Trípoli, a dónde su padre había ido a trabajar cuando Libia pertenecía a Italia. Todos acabarían siendo estrellas en la Juventus, en dónde cualquier chaval de Lombardía aspira a jugar.
No era así en el caso del baloncesto. En la masificada Turín el baloncesto era un pasatiempo del todo irrelevante. En Varese no. En Varese el baloncesto era religión. El culpable de todo era el empresario Giovanni Borghi. Cuando llega a la presidencia del Varese el equipo está en la segunda categoría y juega al aire libre, en una pista de cemento. Todo iba a cambiar de forma radical.
Aprendiz en una fábrica de Milán que acabó siendo destruida durante un bombardeo en la II Guerra Mundial, a la altura de 1943 Giovanni Borghi decidió emigrar a la coqueta Varese. Allí, junto a su padre, fundaría una pequeña empresa de cocinas industriales a la que bautizaron como Ignis. Resultó que en la posguerra Ignis sería una de las firmas señeras del boom económico italiano. Se convirtió en el mayor productor nacional de electrodomésticos y su éxito se trasladó a toda Europa Occidental. Su mayor triunfo radicó en un frigorífico con aislamiento térmico que pasaría a exportarse a gran escala. A mediados de los 60 era raro el hogar que no contase con una nevera Ignis.
Borghi, un hombre paternalista que saludaba todos los días a los empleados de su fábrica, pasó a tener en 1964 el control del Pallacanestro Varese, el club de baloncesto de la ciudad. Los colores del club, hasta entonces rojiblancos, cambiaron al amarillo y azul de Ignis y poco a poco Borghi comenzó a interesarse por la gestión del equipo con la idea de convertirlo en un gigante europeo. Ignis, un bicharraco que producía 8.000 neveras al día y que contaba con más de 7.000 empleados, sería absorbido por la neerlandesa Philips en 1969 con la complacencia de un Borghi que ya entonces había acabado rendido al baloncesto. De hecho, Ignis dejará de patrocinar al equipo en 1975 cuando Borghi fallezca. Después el equipo tendrá su canto del cisne bajo el patrocinio de Mobilgirgi (empresa de muebles) y Emerson (radios y televisores).
Pero no adelantemos acontecimientos. Volvamos a los años 60.
Resultó que además de Anastasi, Bettega y Gentile había otro compañero de colegio. Se llamaba Dino Meneghin y era alto, muy alto. Antes de llegar a la veintena había alcanzado los 2’06 de altura. Y aún había más. Un alero llamado Edoardo Rusconi y un base cerebral que respondía a la llamada de Aldo Ossola. Esos tres chicos se decidieron por el baloncesto. Seis internacionales, tres en fútbol y tres en baloncesto, criados en el mismo espacio de tiempo en una pequeña ciudad de apenas 80.000 habitantes.
Los tres últimos cambiarán la historia del baloncesto italiano para siempre.
En 1969 el Ignis Varese conseguirá por vez primera el doblete liga-copa. Lo hará cuatro veces seguidas más para sumar a mayores un total de siete ligas italianas entre el citado 1969 y 1978. Siendo esos logros extraordinarios, lo será aún más el encadenar un total de diez finales consecutivas de Copa de Europa entre 1970 y 1979, un hito nunca antes alcanzado y que nunca después será igualado.
En la temporada 1969-70 el Ignis Varese debutaba en la máxima competición continental. Como rivales, bicharracos de la época como el Slavia Praga y otros de toda la vida como el Estrella Roja, el Real Madrid o el CSKA Moscú. Serán los soviéticos los rivales de Varese en la final a celebrar en Sarajevo. Dino Meneghin anotaría 20 puntos y sumaría 13 rebotes mientras que Manuel Raga firmaría 19 puntos y el pívot suplente Ottorino Flaborea otros 14 tantos. El CSKA de Sergei Belov se tomaría la revancha al año siguiente, pero en 1972 el Ignis Varese volvería a ocupar el trono al vencer a Panathinaikos en semifinales y a la Jugoplastika Split en la final con 20 puntos de Raga y 21 tantos y 11 rechaces de un Meneghin, que había hecho olvidar la baja por una fractura de muñeca del ala-pívot titular Ivan Bisson. Con todo, la canasta ganadora (70-69) fue del suplente TonI Gennari.
Dino Meneghin
Aquel Varese estaba compuesto por el quinteto Aldo Ossola-Edoardo Rusconi-Manuel Raga-Ivan Bisson y Dino Meneghin. Como suplentes estaban Marino Zanatta y Ottorino Flaborea, quién era íntimo de Meneghin y quién le enseñó a pivotar en la zona. Dino Meneghin era conocido como Il monumento nazionale. Se trataba de un armario empotrado de 206 centímetros, competidor como pocos, que no estaba exento de coordinación y talento ofensivo. El gran Dino había debutado con 16 años con el Varese y estiraría su carrera hasta los 45 años para compartir cancha con su hijo. Sumará siete títulos europeos (plusmarca histórica) con Varese y Olimpia Milano. Físico e intimidador, de barbilla habsburgiana, con unas medidas antropomórficamente perfectas e insólitas en un latino de la época, promedió 6’3 rebotes en su carrera, un dato más que destacable teniendo en cuenta los parámetros del baloncesto FIBA y su extensa longevidad. En sus años en Varese superaba con creces los 9 rechaces por encuentro.
Aunque hubo norteamericanos que pasaron por Varese, el toque internacional del equipo lo ponía un alero mexicano, un rara avis desproporcional. Se trataba de Manuel Raga, un fino alero de lanzamiento extraordinario quién había masacrado desde la larga distancia a Italia durante los Juegos Olímpicos mexicanos de 1968. Con dos muelles por pies, su lanzamiento en suspensión era precioso y además le permitía capturar múltiples rebotes en ataque y acometer el aro continuamente. Apodado Indio, por sus rasgos aborígenes, renunció a la NBA para triunfar en Europa, donde maravillaría con el Varese en seis exitosas temporadas.
Manuel Raga 80 años (núm.15)
Con todo es en la campaña 1972-73 cuando el Ignis Varese alcanza la perfección. Aquellos éxitos tenían dueño. El patrón respondía al nombre de Alexander ‘Aza’ Nikolic. Serbio, ex jugador internacional, es considerado el padre del baloncesto yugoslavo. Profesionalizó el baloncesto europeo y se hizo famoso por unos entrenamientos perfeccionados y por una preparación física desmesurada en la que se sabía cuándo se comenzaba, pero nunca cuando se acababa. “Vosotros cuando entráis en el gimnasio sois como los obreros que van a la fábrica. Ficháis, se trabaja, se suda, no se bromea. Cuando se acaba hacéis lo que os dé la gana”, decía a sus pupilos antes de entrenamientos que muchas veces superaban las tres horas. En los partidos cambiaba de táctica frecuentemente y tenía un libro de jugadas extenso cuando aquello era una rareza que tan sólo se practicaba en las universidades norteamericanas. Y será en Estados Unidos donde Nikolic encuentre al violín que haga al Varese alcanzar las notas musicales perfectas dentro del rectángulo de juego.
El Varese había contado con estadounidenses como el saltarín alero Rich Jones, el bostoniano John Fultz y tendrá en el futuro a otros como el fantasioso base Charly Yelverton o el pívot blanco Bill Campion. Pero el golpe de efecto, el momento que llevará a la perfección al Pallacanestro Varese, se dará cuando en 1972 fichen el alero Bob Morse.
Bob Morse había sido elegido en el Draft de la NBA por los Buffalo Braves. Le ofrecían un contrato de 40.000 dólares y un puesto como suplente. Resultó que Morse tenía como agente a Bill Madden, quien se había hecho famoso llevando a norteamericanos a Europa. Madden le habló de Varese, una pequeña ciudad italiana que le ofrecía 32.000 anuales pero la posibilidad de la gloria europea. Morse viajó una semana a Italia con los gastos pagos y anotó 35 puntos en un partido de preparación. Firmó por los varesinos con la idea de estar un par de años en Italia, acabar sus estudios de medicina y volverse a Estados Unidos. Nada más lejos de la realidad.
Morse era un alero blanco de 2’03 metros con un fabuloso lanzamiento a media distancia. En Europa tendría que jugar de ala-pívot en múltiples ocasiones saliendo continuamente de la zona para perdición de su defensor. Los inicios no fueron sencillos. Raga y Morse podrían jugar en Copa de Europa. No así en la liga italiana que entonces sólo permitía un extranjero por equipo. Nikolic hizo jugar uno contra uno al final de cada entrenamiento entre las dos estrellas. Saltaron chispas, pero la mayor altura y la mayor capacidad de rebote de Morse le hizo ser el elegido. Aquello no gustó. En su primer partido los varesinos lo abuchearon mientras pedían la vuelta de Raga. Bob Morse falló sus primeros seis tiros presa del pánico, pero acabaría rehaciéndose para anotar 45 tantos.
Fin del debate.
Morse anotaría 33 puntos en el partido de ida y 32 en el de vuelta en la semifinal italiana que enfrentó al Ignis Varese y al Olimpia Milano. En la final derrotaron por 71-66 al CSKA de Moscú con 25 puntos de Manuel Raga que hicieron inútiles los 36 de Belov. Con tres Copas de Europa el profesor Nikolic deja el banquillo ocupando su lugar el italiano Sandro Gamba en su primera experiencia como entrenador jefe. Si Nikolic ofrecía entrenamientos largos e intensos y una relación inexistente con los jugadores, Sandro Gamba fomenta una relación personal con sus pupilos y, especialmente, con Morse.
Aleksandar Nikolic
Si los 70 son del Varese, los 60 habían concluido con siete finales para el Real Madrid de las que había levantado cuatro títulos. En 1974 ambos contendientes se enfrentarán por vez primera en una final que se repetirá cuatro veces en los siguientes cinco años. En parte será un duelo entre Bob Morse y Walter Szczerbiak. Dos americanos, dos excelentes tiradores y dos jugadores que compartían posición. Su rivalidad está olvidada por el paso del tiempo y la escasez de imágenes en movimiento, pero marcó una época en el baloncesto europeo. En 1974 vencerá el Real Madrid (a pesar de los 25 de Meneghin y los 24 tantos de Morse), gracias a la entrada a diez minutos del final por vez primera en el partido de un base de 18 años que responde al nombre de Juan Antonio Corbalán. La revancha tendrá lugar al año siguiente, ya sin Manuel Raga en el equipo, pero sí con el atlético Charlie Yelverton, en la que el Mobilgirgi Varese (Ignis acababa de dejar el patrocinio del equipo) se presentaba sin Meneghin por una rotura de muñeca. Con Ivan Bisson haciendo de ala-pívot y con Yelverton eliminado por faltas, Sandro Gamba tuvo que tirar del desconocido Sergio Rizzi para los últimos minutos de partido. Rizzi, al igual que Corbalán lo fuese para el Madrid el año anterior, fue el elemento sorpresa que con 13 puntos en 13 minutos, que sumados a los 29 de Bob Morse, le daban la cuarta Copa de Europa al Pallacanestro Varese en 1975.
Antes de afrontar la temporada 1975-76 Bob Morse provocaba un cataclismo al anunciar que volvía a Estados Unidos. Intentaría conseguir una plaza en la NBA y, de no lograrlo, se centraría en su carrera de medicina. El Varese fichó a Bill Campion, un pívot grande pero inmóvil y aquello empezó muy mal al descolgarse de inmediato de la lucha por el título en Italia. Miembros de la directiva italiana hubieron de viajar a Estados Unidos y ofrecerle a Morse el doble de lo que ganaba. Bob aparcó la medicina y estiraría su carrera en Italia durante cinco años más.
Así que tocó repetir final. Real Madrid-Varese en Ginebra. En esta ocasión, por obra y gracia del nuevo patrocinador, el Mobilgirgi Varese viste con una preciosa camiseta blanquinegra reversible de la marca Fila que hoy en día se cotiza a precio de oro a través de internet. Al descanso se llegó con empate, pero un parcial de 0-7 con tantos de Meneghin hizo que los italianos se adelantasen en el marcador. El Madrid logró volver a acercarse, pero tres canastas consecutivas de Bob Morse le dieron el empujón final a un Varese que logró su quinta Copa de Europa al vencer al Real Madrid por 81-74 con 28 puntos de Morse (13/19 en tiros), 23 de Meneghin añadiendo 9 rebotes (y dejando a Luyk con apenas un par de puntos) y una perfecta defensa de Ossola sobre Cabrera y Corbalán.
Bob Morse
Fueron cinco trofeos en seis temporadas. Un dominio absoluto del que ahora se cumple medio siglo. Aun alcanzaría Pallacanastro Varese otras tres finales de Copa de Europa. En 1977 el Maccabi Tel-Aviv supera de manera sorprendente a los italianos por un punto tras un error de Ossola quién, presionado, fue incapaz de darle el balón a Morse para que lanzase a la desesperada en busca del triunfo. El 1978, ya sin Sandro Gamba que había sido nombrado seleccionador italiano, el Varese cae ante el Real Madrid en una noche aciaga de Morse y maravillosa de Walter Szczerbiak, quién anota 26 puntos. Por último, en 1979, el Varese volverá a caer y en este caso de forma más sorprendente que ante el Maccabi. El rival en la final era el modestísimo Bosna de Sarajevo quién dependía de dos hombres, dado que todos los demás eran accesorios. Uno era el genial escolta Mirza Delibasic (30 puntos) y otro el ala-pívot Zarko Varajic (45 puntos y récord en una final). El KK Bosna venció por 96-93, a pesar de los 30 puntos de Bob Morse y en parte por culpa de la baja por lesión de Dino Meneghin.
Y ese fue el final. Cinco títulos en diez finales. Diez consecutivas. De 1970 a 1979. A Mobilgirgi le sucedió el patrocinio de la marca de electrónica Emerson y a partir de ahí la pequeña ciudad de Varese poco iba a poder hacer ante las gigantes Bolonia, Milán o Roma. Aldo Ossola se retiró en 1980 y Bob Morse lo dejó en 1981, mismo año en el que Dino Meneghin fichó por el Olimpia Milano. Desde entonces el Varese tan sólo ha sumado una liga italiana en 1999 bajo el liderazgo de Andrea Meneghin, nacido en Varese e hijo del Gran Dino. El club incluso ha pasado por la segunda categoría del baloncesto transalpino y sigue jugando en el pequeño y vetusto pabellón Lino Oldrini que se puso en pie gracias a la iniciativa de Giovanni Borghi, el dueño de Ignis, allá por 1964.
Hoy, medio siglo después de la consecución de su quinta y última Copa de Europa, el Pallacanestro Varese aún se mantiene como el quinto club con más títulos europeos y el cuarto en número de finales. Sus cinco títulos sólo son superados por los 11 del Real Madrid (3’5 millones de habitantes), los 8 del CSKA Moscú (13 millones), los 7 del Panathinaikos de Atenas (900.000 habitantes) y los 6 del Maccabi de Tel-Aviv (550.000 habitantes).
Y luego está el milagro setentero del Varese y sus humildes 80.000 habitantes.
Christian nació en Europa. Es europeo. Vino a este mundo un 3 de diciembre de 1970. Resulta que para un europeo Christian nació un 2 de diciembre. Y es que hay diez horas de diferencia entre Lifou y París. Christian nació en una de las islas que conforman Nueva Caledonia, un archipiélago localizado en el Océano Pacífico a más de 16.000 kilómetros de Lutecia. En Nueva Caledonia se usa el euro y se canta la marsellesa desde que en 1853 los franceses arrebataran estas paradisiacas tierras a los británicos (de ahí el nombre de Nueva Caledonia, dado que Caledonia es como los romanos se referían a Escocia en latín). Rica en níquel, Francia se ha aferrado a Nueva Caledonia con uñas y dientes, aunque desde 2018 se ha visto obligada a conceder un par de referéndums de independencia que, más tarde o más temprano, deberán acabar con la independencia de la isla.
Esos movimientos eran prácticamente inexistentes en 1970. Entonces el pueblo canaco, la comunidad aborigen caledónica, era humillado y apartado de las instituciones públicas. Hoy, el canaco defiende con orgullo su legado. No obstante, no era así en 1970. Mucho menos generaciones atrás. Uno de los bisabuelos de Christian había sido expuesto como caníbal en un zoo humano en el París de 1931. No hace ni cien años. Christian se enteró de la historia a los siete años cuando su abuelo se lo contó. Ese año hubo de caminar 20 kilómetros para ir a agitar una bandera francesa ante la visita del presidente Giscard d’Estaing.
Christian contaba con 17 hermanos. Era de familia muy humilde. Por eso no dudó cuando a los 17 años, en 1988, el Nantes FC decidió reclutarlo para su equipo filial. Al llegar allí descubrió que no había libertad, ni fraternidad, ni igualdad. El que menos lo miraba mal y el que más directamente lo insultaba. Si los senegaleses o los argelinos llevaban décadas ganándose con sudor un sitio en la multicultural sociedad francesa, a los caledonios poco más que se les consideraba monos con taparrabos. No sólo eso. Justo entonces se fundó un grupo terrorista independentista en Nueva Caledonia, por lo que el joven Karembeu pronto pasó a ser mono y asesino a partes iguales.
Christian Karembeu en 1990
Karembeu no veía entonces claro lo del fútbol. Quería estudiar medicina, pero cambió de idea al toparse con su nueva realidad. Decidió hacerse antropólogo para transmitir la historia canaca y que fuese comprendida por los franceses. Así pues, Karembeu comenzó a entrenar y a estudiar. No salía ni bebía. Sus aficiones eran muy diferentes a las de los chicos de su edad. Christian iba a pescar y lo hacía con las manos. Plantaba en su propio huerto y se iba al campo a recoger fruta. También cazaba, pero siempre con respeto a la naturaleza. Desde pequeño aprendió a adelantarse a los movimientos de la presa y a conocer las particularidades del terreno. Según afirmaba, eso le permitía ser mejor futbolista, integrarse en la sociedad y ser humilde y generoso con sus compañeros. Entrenaba descalzo, aunque acabarían obligándole a usar botas de tacos.
Christian Karembeu era un mono con taparrabos, un asesino y un bicho raro.
Un bicho rarísimo.
Ocurre que aquel bicho raro sabía jugar muy bien al fútbol. Tenía 20 años cuando debutó con el primer equipo del Nantes FC. Serían cuatro temporadas gloriosas gobernando el centro del campo del Nantes hasta conseguir un título liguero, el primero del equipo del Loira en más de una década. En aquella escuadra compartían sala de máquinas Karembeu y Makelelé, en la mediapunta estaba Pedrós y la delantera era para Patrice Loko. El primero de Nueva Caledonia, el segundo del Zaire, el tercero de madre portuguesa y el cuarto nacido en Orleans de padres congoleños.
Todos internacionales con Francia.
En 1995 Karembeu firma por la Sampdoria, entonces equipo de campanillas de la fortísima Serie A. Allí se establecería como uno de los mejores pivotes del planeta amén de competir en la banda derecha en un clásico 4-4-2. En esa posición firmaría una estupenda Eurocopa en 1996 y otra gran temporada en Italia que harán que en el verano de 1997 se convierta en pieza deseada para los dos grandes clubes españoles.
Y es que Lorenzo Sanz, presidente del Real Madrid, llamó directamente a Karembeu preguntándole si estaría interesado en firmar por el conjunto blanco. Christian accedió de inmediato a la petición y llevó la oferta madrileña a la sala de presidencia de la Sampdoria. El problema vino cuando días después el FC Barcelona hacía una oferta superior al club genovés. Los azulgranas tantearon entonces a Karembeu, quien desde un primer momento se mostró firme en su deseo de jugar en el Real Madrid, no por un amor a los colores, sino por una cuestión de honor. Le habían llamado primero y había dado su palabra. Jugaría para el Real Madrid.
El problema es que la Sampdoria sólo quería vender a Karembeu al FC Barcelona dado que la oferta era considerablemente superior. Presionado, Karembeu fue apartado del equipo durante seis meses en año previo al Mundial. Iba todos los días a la ciudad deportiva y se entrenaba en solitario en un campo anexo mientras observaba a sus compañeros. Era convocado a todos los desplazamientos y siempre era el descarte de última hora, por lo que se quedaba en el hotel de turno mientras el resto de la expedición se desplaza al estadio.
Con todo, en un tira y afloja el jugador suele obtener lo que desea, y en las navidades de 1997 Christian Karembeu firmó por el Real Madrid. Lo que sucedería en los siguientes seis meses iba a hacer olvidar, y con creces, lo sucedido en los anteriores 180 días. Únicamente marcará cuatro goles en su trayectoria en el Real Madrid, pero tres de ellos los anotará en esos seis gloriosos meses. En cuartos de final de la Copa de Europa registrará con un derechazo el gol del empate en el partido de vuelta ante el Bayer Leverkusen para luego volver a marcar en el partido de vuelta que acabaría con victoria merengue. Aún más importante fue el segundo gol que sentenciaba la semifinal ante el Borussia Dortmund. Luego, no anotaría, pero sería titular en la victoria ante la Juventus, en la que fue la séptima Copa de Europa del Real Madrid. La primera tras 32 años de sequía.
¡La Séptima!
Poco más de un mes después de tal hazaña, Christian Karembeu era campeón del mundo. Titular en la final de Paris en la que Francia venció a Brasil (3-0). Para Karembeu fue algo más que un partido. En su adolescencia había tenido el corazón dividido cuando Francia había vencido a Brasil en los cuartos de final de México 1986. Entonces Jean Tigana era el único negro en el equipo galo. Brasil era el sueño de cualquier adolescente de color. Ahora no. Thuram, Desailly, Vieira y el propio Karembeu representaban una nueva Francia. Karembeu organizó un viaje y fletó un autobús para medio centenar de amigos y familiares. Estuvieron en el Stade de Francia y se llevaron la camiseta, la medalla, los pantalones o las medias de Karembeu. Para aquel chaval isleño lo importante no eran los trofeos, sino el recorrido. Su madre ni siquiera vio el partido entero. Con 2-0 al descanso, y viendo a su hijo feliz en el campo, decidió levantarse e irse a una cafetería cercana a tomarse un té.
A partir de ahí todo se torció un poco para Karembeu. Nunca volvió a mostrar el excelso nivel de aquellos seis meses. Jugó dos temporadas más en el Real Madrid sin cumplir las expectativas depositadas en él. Ganó otra Copa de Europa con los blancos amén de una Eurocopa con Francia en el año 2000. En ambos casos como suplente. Contrajo matrimonio con la espectacular modelo Adriana Sklenarikova y se convirtió en carne de meme cuando aún no había memes. Era el hombre más afortunado del mundo. Lo había ganado todo como futbolista sin ser un futbolista extraordinario y tenía una esposa que era la envidia de cualquier hombre.
¿El hombre más afortunado del mundo?
Firmaría por el Middlesbrough y más adelante por el Olympiakos. Por entonces ya no iba convocado con la selección francesa. En su último partido con los galos fue sonoramente pitado. Se había manifestado públicamente en contra de las pruebas nucleares en Nueva Caledonia considerándolas colonialismo.
Karembeu se retiró en 2008. Contaba con 38 años. Lo primero que hizo fue convencer a la plantilla campeona del mundo de 1998 en ir a jugar un partido benéfico a favor de los niños necesitados de Nueva Caledonia. Era un motivo de vida. Se había marchado de allí a los 17 años y consideraba que sus vecinos debían sentir que eran campeones del mundo al igual que todos sus compatriotas de la metrópolis. Llevó a Dugarry y a Deschamps a pescar tiburones con una soga atada a un palo. Por la noche invitó a Zidane y a Lizarazu a comer mandioca y boniato.
Según sus propias palabras aquello fue mejor que haber ganado el Mundial.
«Yo nací en Nueva Caledonia. No soy francés. Yo no me lo considero y ellos tampoco me lo consideran. Mientras jugué en Francia descubrí que es un país racista. En Francia, un ciudadano de color no dispone de las mismas posibilidades que un ciudadano blanco. Estuve a punto de renunciar a la selección cuando se realizaron las pruebas nucleares en el atolón de Mururoa. No lo hice porque siendo internacional, mis reivindicaciones tienen más relevancia». Karembeu en 1996 al poco de fichar por la Sampdoria.
La década de 1920 no fue excesivamente positiva para el Real Madrid. La Liga no se constituyó hasta 1928 y, por supuesto, no había comenzado el idilio merengue con una Copa de Europa que aún no estaba ni en la mente de ninguno de sus creadores. Así pues, no había nada más glorioso por aquel entonces que vitorear en la Copa del Rey. Lo más cerca que estuvo de ganarla el Real Madrid en aquellos años fue en 1924 cuando cayó en la final con el entonces poderoso Real Unión de Irún. Militaba en aquel equipo blanco uno de los que puso las neuronas a trabajar para crear la Copa de Europa décadas más tarde. Respondía al nombre de Santiago Bernabéu. Ocurre que aquel Bernabéu futbolista no mandaba. El que dirigía el cotarro era un central enorme de los que primero pegaba y luego pedía perdón. Era el capitán del Real Madrid y obedecía al nombre de Patricio Escobal.
Patricio Perico Escobal había nacido en Logroño en 1903. Era de familia bien y fue enviado a Madrid para estudiar primero en los Jesuitas y después sacarse la carrera de Ingeniería Industrial. Sus 190 centímetros, exageradamente largos para la época, llamaron la atención del Madrid que lo incorporó a su plantilla en 1921 cuando contaba con 18 años. Digo incorporar, ya que entonces no se fichaba debido a que el fútbol era amateur.
Escobal fue pronto conocido en Chamartín como Faquir, por su fama de galán, buen conversador y por una cultura muy superior a la que por entonces tenían los futbolistas. Perico sería el capitán del Real Madrid prácticamente desde su llegada y a pesar de su juventud, debido a la ascendencia que tenía sobre sus compañeros. Será el capitán el día que se inaugure el estadio de Chamartín dejando atrás el Velódromo de Ciudad Lineal. Décadas después de su retirada los aficionados del Real Madrid aun gritaban “viva Escobal” cada vez que un central despejaba un balón con un punterazo hacia las gradas en recuerdo del bueno de Perico. Todo lo fino que era fuera del campo lo era de rudo dentro del rectángulo de juego.
Escobal cogería una enfermedad infecciosa en 1927 teniendo que dejar el fútbol la temporada siguiente, justo a tiempo licenciarse. Aún le daría pie para intentarlo una temporada en el Real Madrid para acabar sus días como futbolista en su Logroño natal. Es 1934. Ese año obtenía su plaza como funcionario de ingeniero en el ayuntamiento de Logroño donde también hubo de recibir un homenaje dado que diez años antes, en 1924, había sido el primer deportista riojano en disputar unos Juegos Olímpicos.
Perico Escobal
Antes de que la II República se hiciese con el poder en 1931, Escobal ya había demostrado su compromiso político. En 1928 había sido nombrado el presidente de la recién creada Asociación Profesional de los Trabajadores del Fútbol. El resultado fue el veto para acudir a los Juegos Olímpicos que ese año se celebraron en Ámsterdam. Luego, se afiliaría a Izquierda Republicana, el partido político de Manuel Azaña, y con el carnet del partido logró su plaza en el ayuntamiento de Logroño. Cuatro meses más tarde de obtener la plaza es echado de su puesto por los conservadores de la CEDA. Tendrá que pleitear para que le devuelvan lo que en verdad le corresponde, pero por el camino hará las maletas y regresará a Madrid en busca de trabajo.
Llegamos pues en esta historia a febrero de 1936. El Frente Popular, una variopinta coalición de izquierdas, gana las elecciones legislativas en España. Perico Escobal vuelve a su plaza en el ayuntamiento de Logroño no sin antes pasar un par de semanas en el calabozo por insurrecto. Es indemnizado por despido procedente y parece que podrá retomar su vida con total normalidad. Así sucederá hasta que llega el 19 de julio del citado año. El bando golpista, llamado también nacional, toma el control de Logroño y tres días más tarde el Gobierno Civil de Logroño lo va a buscar a su casa acusado de ser contrario al “Glorioso Movimiento Nacional”. Le abrieron un expediente para incautarse de sus bienes, le fue revocada una vez más su plaza de funcionario e inmediatamente fue puesto bajo arresto.
Sin comida, sin posibilidad de asearse y con las ratas deambulando por las celdas, a Perico le sería diagnosticada una tuberculosis que le acarrearía de por vida problemas de espalda. Y es que Perico (ojo viene spoiler) sobrevivió. Sobrevivió a las penurias de la cárcel. Y serían hasta tres presidios distintos con noches en vela a la espera de ser llamado por un pelotón de fusilamiento.
¿Por qué no fusilaron a Perico Escobal? La respuesta es la que todos los que ahora están leyendo esto se imaginan. Porque Perico Escobal había sido capitán del Real Madrid. El responsable de las ejecuciones en la Rioja Alta era Domingo Gómez-Acedo, un ex futbolista del Athletic quien formó parte de la primera selección española de fútbol, aquella que logró una histórica medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Amberes. “Insincero y fanfarrón, pero un gran jugador con el balón en los pies”, dejaría escrito Escobal sobre Gómez-Acedo.
Aquel primer golpe de suerte tendría continuidad. A los pocos meses recalaría en Logroño el general Gastone Gambara, quien procedente de la Italia fascista pasaría a ser alojado en un caserío propiedad de los suegros de Escobal. Al parecer Gambara habló con el también general y jefe de Propaganda Millán Astray en persona para conmutar la pena de cárcel de Escobal por un arresto domiciliario que le permitía a Gambara hablar de fútbol con el ex capitán blanco cuando no estaba ocupado de mandar sus tropas italianas en ayuda de Franco y sus correligionarios.
Escobal estaría casi dos años recluido en su casa vigilado siempre por una pareja de guardia civiles. En 1939 terminó la Guerra Civil y a Gambara lo premiaron con el puesto de embajador de Italia en España. Pronto presionó para anular la condena de Escobal de cadena perpetua y tramitó la documentación para que Perico y su familia pudiesen poner rumbo al exilio.
Con bastón y un corsé para su maltrecha espalda, con la moral por los suelos y sin saber papa de inglés, Escobal acabó en Cleveland tras hacer escala en Cuba. Era 1940. Allí estaría un par de meses viviendo en la casa de un hermano de su mujer hasta que se asentó en Nueva York, donde comenzó a trabajar en una tienda de electrodomésticos.
Hubo de esperar década y media para conseguir convalidar su licenciatura en Ingeniería hasta que en 1957 empezó a trabajar en la oficina de Gas y Electricidad del Ayuntamiento de Nueva York. Será condecorado por su labor en la remodelación del alumbrado del barrio de Queens. Su hijo, reputado matemático, formará parte del equipo de la NASA que llevó al ser humano a la Luna. Perico volverá únicamente un par de veces a España. Una durante el Franquismo, cuando le permitieron un viaje con billete de vuelta para asistir al sepelio de su madre, y otra, ya en 1982, cuando viajó a Logroño y de paso acudió al Bernabéu para ver un partido del Mundial de 1982. Nunca más volverá a España y fallecerá en Nueva York en 2002, a los 99 años de edad. Un condenado a muerte que murió de viejo.
Escobal en sus últimos años
Y con todo, lo más relevante de la vida de este sufrido capitán del Real Madrid ocurrió sin que nadie en España fuese consciente de ello. En 1968 Perico Escobal publicó Death Row: Spain 1936 (El corredor de la muerte: España 1936). Escobal había empezado a escribir sus memorias durante su estancia en prisión, pero hubo de tirar sus notas por un retrete cuando vio que un soldado pesquisaba sus propiedades dentro de la celda. Al poco de llegar a Estados Unidos decidió retomar la escritura de un libro que causó un tremendo impacto en tierras americanas. Escobal hablaba con detalle de las condiciones inhumanas de las celdas y da nombre y apellidos de opresores y oprimidos. Lo desgarrador del relato y la notable calidad del texto hicieron del libro un superventas en Estados Unidos en un momento donde se cuestionaba muy y mucho la existencia de la dictadura franquista. El libro no sería traducido al español hasta 1981, seis años después del fallecimiento de Franco, pero pasará sin pena ni gloria por las librerías de un país que en aquel momento lo único que deseaba era olvidar y pasar página.
“Te sacaban al patio. El aire fresco de la noche entraba en tus pulmones abiertos. Oías voces y risotadas. Los ojos apagados. Salva amarga con hiel llena la boca. Mascaba la muerte. La resignación hace su aparición. De pronto un ruido. Un empujón. Uno de los guardias me empujó con violencia al suelo diciendo entre las risas de sus compañeros que hoy no tocaba, que mañana será otro día”. Perico Escobal describiendo una noche cualquiera en la que era sacado de la cárcel camino del pelotón de fusilamiento.
¿Qué es una paliza? Es aquella en la que el nivel de ambos contendientes es tan elevado que nada hace presagiar que el resultado se decante de manera escandalosa hacia algún lado de la balanza. En la paliza el ganador puede dar el pistoletazo de salida hacia una era prodigiosa o también puede ser el broche de oro a esa era iniciada años atrás. En la paliza el perdedor puede ser un gran campeón que esa noche firma su acta de defunción y cede el testigo al siguiente gran héroe. En la paliza, pues, no hay un grande contra un pequeño, sino un grande que inesperadamente echa a la lona a otro grande.
Camino del título de la Copa de Europa de 1970 los neerlandeses del Feyenoord ganaron 2-12 en Reykjavik al KR. Sigue siendo la mayor goleada en el torneo de los torneos. Pero eso no es una paliza. Al menos no es el tipo de paliza que buscamos. Los aquí presentes son aquellos duelos de poder a poder, de igual a igual, que sorprendentemente acabaron decantándose de manera clara y notoria por uno de los dos contendientes. Muchos de estos partidos significan el inicio de una dinastía gloriosa o el cénit de esa misma dinastía en caso de los vencedores. Para los perdedores es el principio del fin o la fecha de defunción de lo que hasta entonces era una trayectoria gloriosa.
Han sido muchos los partidos que han se han quedado fuera del tintero. El que más me ha costado dejar fuera es el PSG 5-0 Internazionale de la final de la Copa de Europa de 2025. Y lo he dejado fuera por ese motivo. Es 2025. Aún no sabemos si es el inicio de una era. Es muy probable que si rehiciese esta lista dentro de un lustro o de una década dicho encuentro se colase entre los diez primeros. Seguro. Hablamos de la mayor goleada en la historia de las finales de la Copa de Europa. Palabras mayores. Un ejercicio de superioridad y de perfección ejecutado por Luis Enrique (único técnico en firmar triplete con dos equipos diferentes). Unos mecanismos en la salida de balón, en la permuta de posiciones y en la fluidez del juego insuperables. Una obra maestra desde el primer minuto hasta el último, tanto en juego de posesión como en contraataque, liderados por Achraf (un lateral como alma de delantero), Vitinha (un libro abierto en el centro del campo) y Dembelé (quién lideraba la presión aún con el PSG venciendo por 4-0). Sólo el paso del tiempo nos dirá si lo del PSG fue algo circunstancial o el inicio de un gigante. Si de gigante hablamos, sin lugar a dudas éste 5-0 pasará a formar parte de las más grandes palizas de todos los tiempos.
Oh lá lá!
También me ha costado dejar fuera de la clasificación los partidos que han llevado el sello FC Barcelona. Por lo escandaloso e histórico del resultado he incluido en la lista el 6-1 del Barça al PSG, mas, lo cierto, es que aquel revolcón no fue el inicio de ningún título. Sin embargo, el Barça de Cruyff sí que logró títulos, entre ellos la ansiada Copa de Europa. Quizás el partido más perfecto de aquella generación fue la vuelta de dieciseisavos de final de la edición 1993/94. Tocaba remontar un 3-1 de la ida frente al Dinamo de Kiev y se hizo al vencer por 4-1. Eso fue lo de menos. El Barça disparó cada tres minutos, hubo tres lanzamientos a los postes y un gol anulado. Fue el rondo perfecto. La sinfonía del 3-4-3 diseñado por Johan Cruyff.
El Barça de Guardiola sumó más títulos, tuvo más regularidad y también más victorias avasalladoras que el de Cruyff. En buena parte gracias a Leo Messi. En 2012La Pulga masacró al Bayer Leverkusen en octavos de final con cinco tantos para un 7-1 definitivo. Antes, en 2010, una exhibición coral del Barça formando con Messi como falso nueve, Iniesta haciendo croquetas y con un 4-6-0 en el que todos los mediocampistas pisaban el área contraria, los azulgranas humillaron al Arsenal (que no tiró a puerta en todo el partido -el gol fue de Busquets en propia puerta-) con un 3-1 en el que Leo finalizó la exhibición con una caricia al balón por encima de Almunia. Esférico que, aún hoy, sigue flotando en algún lugar del Camp Nou. Pero la exhibición por antonomasia de aquel equipo fue el 3-1 al Manchester United en la final de la Copa de Europa de 2011. No fue el resultado, fue la sensación de impotencia de todo un United sabedores de una clamorosa inferioridad. Alex Ferguson y Wayne Rooney, entrenador y estrella del glorioso conjunto inglés, acabaron pidiendo al Barça que aflojaran el ritmo a falta de varios minutos para el final.
El Barça también forma parte de otro partido que se ha quedado en el tintero. En este caso es una derrota (4-0), la sufrida en Anfield Road ante el Liverpool FC en semifinales de 2019. Sin Firmino y sin Salah todo parecía favorecer al Barça y lo cierto es que los catalanes controlaron la primera parte, pero en los siguientes 45 minutos un huracán arrolló al Barça con dos goles en 122 segundos y un estadio empujando a base de cánticos. Su eterno rival tampoco se libra de la desgracia. Y otra vez otra tarde de rock and roll de Jürgen Klopp tuvo la culpa. El Dortmund masacró al Real Madrid(4-0) en semifinales de Copa de Europa de 2013 con un póker de goles de Robert Lewandowski y una lección táctica de un entonces semidesconocido Klopp que tumbó al precavido de Mourinho. Paliza también recibió el Bayern ante el Ajax (5-2) en las semifinales de 1995. Seedorf, Kanu, Litmanen u Overmars se convirtieron en dignos sucesores del gran Ajax de los 70 incorporando al clásico fútbol neerlandés de posesión una presión a todo campo implantada por Van Gaal. Como un pistón engrasado, los diez jugadores de campo atacaban y defendían con los mismos acordes y dieron el pase a una final que el Ajax convertiría en título frente al gran AC Milan.
Para finalizar un par de 3-0 en competiciones de segundo rango. En 1986 el Dinamo de Kiev goleó al Atlético en la final de la Recopa. Aquel partido le valió a Igor Belanov el Balón de Oro. Por su parte, en 1998 el Internazionale venció a la Lazio en la final de la Copa de la UEFA. Ese día el Inter hizo uno de los mayores ejemplos jamás vistos en la historia del contraataque. Una exhibición de pases en largo, salidas en carrera y recepciones al primer toque coronados por el no-regate de rodillas de Ronaldo Nazario ante la salida de Luca Marchegiani.
Todo ellos quedaron fuera de la lista. Todos ellos grandes partidos. Sólo hay sitio para diez. Todos encuentros legendarios que abarcan un arco temporal de seis décadas y en el que hay sitio para las grandes escuadras de todos los tiempos:
10. Benfica 2-5 Santos (Copa Intercontinental 1962): Pelé vs Eusebio. Con Di Stéfano en la cuesta abajo de su carrera, tocaba elegir al nuevo ungido por los dioses. En la ida el Santos gana por 3-2 con doblete de O Rei. La vuelta es en Lisboa. El Benfica es doble campeón europeo. Ha derrotado a Barça y a Madrid. Los portugueses son favoritos, pero no hubo atisbo alguno de gesta. Los primeros veinte minutos fueron un baño brasileño. Pelé hizo lo que le dio la real gana y anotó dos tantos para firmar un 0-2 al descanso. Tras la reanudación, Pelé danza por el campo como una bailarina del Bolshoi y deja el esférico manso para que Coutinho marque el tercero. Quedaba el cuarto. Pelé regatea a un rival y le hace un caño a Coluna, quizás el mejor mediocentro del mundo en esos momentos, para firmar con tranquilidad el 0-4. Era el minuto 64 y los más de 100.000 presentes en el estadio Da Luz no dudaron en ponerse en pie y aplaudir al rey de reyes. Luego habría tiempo para que Eusebio sacase sus garras y maquillase el marcador y para que Pelé le regalase el quinto a Pepe tras sortear a varios portugueses. Era octubre de 1962. Tres meses atrás Brasil había ganado el Mundial a pesar de la ausencia de Pelé lesionado en el primer partido. Se dudaba de su reinado. Ya no. Aquella exhibición en Portugal quedaría para los anales de la historia del fútbol.
O Rei
9. Borussia Mönchengladbach 7-1 Internazionale (octavos Copa de Europa 1972): No busquen el partido en Youtube. Legalmente no existió. El partido iba 2-1 a favor de los teutones cuando corría el minuto 29. En ese momento una lata de Coca-Cola lanzada desde la grada impactó en Roberto Boninsegna. Conmocionado, el delantero italiano tuvo que ser substituido mientras el partido se paraba unos minutos ante las continuas protestas de la delegación del Inter. Tras la reanudación sólo hubo un equipo en el campo. Y ese fue el Gladbach. Con un juego colectivo primoroso, donde la presión alta y el fútbol al primer toque cautivaba al espectador, el Gladbach apabulló al Inter. Con Netzer como director de orquesta y Heynckes como finalizador, los germanos firmaron un 5-1 al descanso. En el intermedio Invernizzi, técnico transalpino, cambió de portero enfadado por la actuación del guardameta titular. Fueron fuegos de artificio. Cayeron un par de tantos más y el Gladbach ganó por 7-1. Fueron cuatro Ligas, dos UEFAS y un subcampeonato de Copa de Europa para el Gladbach en una década. Solapados por los éxitos del Bayern, el Gladbach quedó en segundo plano, pero su fútbol fantasioso sólo fue igualado esos años por el Saint Ettiène y superado por el Ajax. Para el Inter fue el acta de defunción tras años gloriosos de catenaccio. Lo curioso es que el Inter pasaría la eliminatoria, dado que la UEFA mandó repetir el partido. En Italia había ganado el Inter 4-2 y en el partido jugado de segundas (en Berlín, dado que se mandó clausurar el estadio del Gladbach) hubo empate sin goles a pesar de la más de docena de claras ocasiones de los germanos. El catenaccio, esta vez sí, había dado su última alegría.
El trueno de Netzer
8. FC Barcelona 6-1 PSG (octavos Copa de Europa 2017): En el gran Barça de Guardiola abundan los partidos de dominio absoluto. Iniesta, Xavi y Messi. Esa era la trilogía. Luego vino una reformulación de la mano de Luis Enrique. Menos vals y más rock and roll. Neymar, Luis Suárez y Messi. Y el caso es que fue en 2017, ya en la cuesta abajo de la sinfonía azulgrana y en un año que acabaría con una humillante derrota ante la Juventus, cuando tuvo lugar el gran partido del Barça que, visto con el paso del tiempo, también sería el último gran partido que cerraba un círculo iniciado en 2009. En la ida, el PSG había masacrado al Barça por 4-0. Ese día se consideró la jubilación de Sergio Busquets. No fue así. En absoluto. El partido de vuelta lo tuvo todo. Fue acaso un torrente azulgrana desde los primeros instantes y el 2-0 de la primera parte se tornaba muy corto. Un penalti ponía el 3-0 en el marcador, pero entonces Unai Emery, técnico del PSG, decidió abandonar su planteamiento ultradefensivo y los franceses recortaban distancias. El Barça se fue con todo arriba y tuvo decenas de aproximaciones, pero fue el PSG el que pudo incluso anotar un tanto más. Nadie hizo gol y con 3-1 en el minuto 88 era más que suficiente. El Barça necesitaba tres tantos. Un lanzamiento de falta de Neymar ponía entonces el 4-1 y dos minutos después el propio Neymar, tras penalti muy discutido a Luis Suárez, ponía el 5-1 que seguía siendo inválido. Con cinco minutos de añadido, Sergi Roberto anotaba el tanto del milagro. Fueron tres goles en siete minutos. Según los sismógrafos, el gol de Sergi Roberto provocó un terremoto de escala 1 a 500 metros del Camp Nou. La remontada tuvo un héroe inesperado (Sergi Roberto), una imagen para la historia (Messi puño en alto encaramado en una valla rodeado de aficionados) y un ídolo no valorado (Neymar). Ney fue el amo de la remontada, pero, eclipsado nuevamente por Messi, comprendió que para gobernar tenía que marcharse de Barcelona. Lo hizo, precisamente, al PSG. Allí fue dueño y señor durante un año, justo antes de dedicarse a todo menos a jugar al fútbol.
Éxtasis azulgrana
7 Juventus 0-3 Real Madrid (cuartos Copa de Europa 2018): La trilogía fascinante de Zidane como técnico blanco cuenta con varios partidos para el recuerdo. Ya con Ancelotti en el banquillo el Madrid le había dado una voltereta al FC Bayern (0-4), pero sería la Juve la que más tendría que lamentar sus enfrentamientos contra el ogro blanco. En 2017 un Modric imperial dirigió una sinfonía de buen juego que le daría al Madrid la segunda Copa de Europa consecutiva al pasar por encima de los italianos (4-1). Pero se veía venir. El Madrid era entonces imbatible. No era así en 2018. Los blancos deambulaban en la Liga y eran acusados de viejos. La Juve tenía ganas de revancha. Tres minutos duraron los ánimos de vendetta. Fue el tiempo que necesitó Marcelo para correr la banda, dejársela a Isco y que el malagueño con su desmarque habilitase a Cristiano Ronaldo y éste firmase con un latigazo el 0-1. Kroos la mandó al larguero y luego la Juve se revolvió herida para que Ramos ejerciese de mariscal y Keylor volase cual gato. Tras el descanso llegó el prodigio. Cristiano robó la pelota y la pasó atrás para Lucas Vázquez. El remate del gallego lo paró Buffon, pero el balón acabó en Carvajal que centró al área. Allí andaba Cristiano, otra vez, para elevarse al cielo de Turín y rematar de chilena lejos del alcance de Gianluigi Buffon. Zidane se llevaría las manos a la cabeza para luego afirmar que sentía celos de CR7. Los 45.000 presentes se levantaron de sus asientos y aplaudieron al mito. Buffon afirmaba con la cabeza y levantaba el dedo en honor al portugués. El partido fue ya un asunto secundario, aunque el Madrid lo cerraría con un 0-3. En la vuelta, por cierto, la Juve demostró su categoría al remontar el 0-3, aunque un tanto de penalti de Cristiano en el 97 daba el pase al Madrid camino de la tercera Copa de Europa seguida. Ya se sabe que para los blancos sin polémica y sin sufrimiento no existe la gloria.
Maravilla de Cristiano
6 AC Milan 4-0 FC Barcelona (final Copa de Europa 1994): El Barça iba sobrado. Cuatro días antes había ganado la Liga tras el fallo de un penalti del deportivista Djukic en el último minuto del último partido de la temporada. Eran cuatro ligas consecutivas y tres de ellas ganadas en el instante definitivo. El equipo era excelso, jugaba como los ángeles y había añadido a Romario, el mejor delantero del planeta. En el AC Milan ya no estaban Gullit ni Van Basten, pero Fabio Capello había convertido al equipo rocoso y creativo de Sacchi en uno únicamente rocoso, eso sí, mucho más efectivo. El Barça comenzó el partido manejando la posesión fiel a su estilo, pero el Milan adelantó líneas y realizó una presión asfixiante comandada por la exuberancia física de Desailly y las órdenes desde la zaga de Paolo Maldini. Daniele Massaro se aprovechó de la presión ejercida por sus compañeros para anotar dos tantos antes del descanso. Luego Cruyff cambió el 4-3-3 por un 3-4-3 y el Milan vio como el Mar Rojo se abría bajo sus pies. Un contraataque finalizado por Savicevic ponía el 3-0 y otro era rematado por Desailly quien rubricaba el 4-0. Faltaba media hora para el final del choque. No hubo más partido. El Milan ganaba su tercera Copa de Europa en seis años y aun ganaría un par de ellas más en la siguiente década. Para el Barça fue el final de una era. Zubizarreta, Julio Salinas, Goikoetxea, Laudrup y Romario dejaron el club. Un año después lo haría Johan Cruyff, enfrentado a la directiva presidida por José Luís Núñez. El Barça volvería a ganar, pero tardaría más de una década en recuperar lo que se dio en llamar el ADN Barça, destrozado aquella noche veraniega en el Olímpico de Atenas por el catenaccio italiano.
El fin del Dream Team
5 SL Benfica 1-5 Manchester United (cuartos Copa de Europa 1966): Dos años antes el Sporting de Lisboa le había metido un 5-0 al imberbe United en la Recopa. ¿Qué podrían hacer entonces ante el gran Benfica? Germano, Coluna y el gran Eusebio. Actuales subcampeonas europeos y la base del gran equipo portugués que deslumbrara en el Mundial de meses atrás. Matt Busby, técnico inglés, ordenó a sus muchachos esperar atrás en la primera mitad y aguantar el resultado, para en la segunda parte desplegar un fútbol más ofensivo. Bobby Charlton confesaría, más tarde, que nunca había escuchado a Busby decirles algo así antes de un encuentro. Bobby Charlton, fiel, estaba dispuesto a obedecer. Denis Law, respetable, también acataría órdenes. George Best en absoluto. Best salió como un ciclón. Cada vez que recibía el balón encaraba sin mirar atrás. A los doce minutos ya había marcado un par de goles. 180 segundos después daba el pase del tercero. Fin del partido. El marcador final sería un 1-5 con un último tanto de Charlton regateando dentro del área al arquero Costa Pereira. Aquella noche el mundo conoció a George Best, un norirlandés de apenas 20 años llamado a comerse el mundo. Dos años después ganaría la Copa de Europa y el Balón de Oro. A los 28 años ya era un ex futbolista. Como el denominado Quinto Beatle afirmaría: “Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté”.
El nacimiento del Quinto Beatle
4 Real Madrid 7-3 Eintracht Frankfurt (final Copa de Europa 1960): Ya no estaban Kopa ni Rial. Di Stéfano tenía 34 años y Puskás 33 primaveras. Pero el Real Madrid seguía siendo el Real Madrid. Aquella final sería el fin de fiesta. La quinta Copa de Europa consecutiva. El rival era el Eintracht de Frankfurt. Había 127.000 espectadores en Hampden Park (y muchos más que no pagaron entrada) un récord en la historia del fútbol. Al acabar el partido el Real Madrid regaló a cada jugador alemán un reloj que hoy valdría 600 euros. El Eintracht regaló a los jugadores españoles un banderín conmemorativo valorado en unos 20 euros. Y con todo el Eintracht salió presionando. A los diez minutos se pusieron por delante y tuvieron varias ocasiones para aumentar en dos tantos la diferencia. Y ahí se acabó el tema. Una vez que no pudieron aguantar el esfuerzo físico, los teutones se fueron hundiendo y el Real Madrid poco a poco pasó a dominar el partido. Un par de conexiones entre Puskás y Di Stéfano acaba con dos tantos del argentino a la media hora de juego. En la segunda parte el Real Madrid fue un huracán. Serían siete goles en total; cuatro de Puskás (récord de una final y que se antoja imposible de batir) y tres de Di Stéfano. Luego el Eintracht maquillaría el resultado. Y con todo el resultado fue lo de menos. Fue una sinfonía blanca. El partido fue de los primeros retransmitidos en directo por buena parte de Europa. Pocos habían visto por televisión a los magos blancos. Pases en profundidad, controles tras cambios de juego a cuarenta metros, rabonas, taconazos…aquello era precioso. Los balones en largo de Santamaría, los controles de Di Stéfano o la pegada de Puskás impactaban, pero el más llamativo de todos era el callado y humilde Paco Gento. Sus carreras, frenadas y cambios de ritmo enloquecían al público. El encuentro fue calificado como ‘partido del siglo’ por la BBC británica y sería emitido en diferido durante varios años con motivo de las fiestas navideñas.
La Quinta consecutiva
3 Ajax 4-0 Bayern (cuartos Copa de Europa 1973): En la final de 1972 el Ajax había bailado al Inter, pero lo que ocurrió un año después fue aun de mayor calado. Era el último año de Johan Cruyff en el Ajax y sus problemas con la directiva y con algunos de sus compañeros eran más que frecuentes. El Bayern venía como un tiro con el trío Maier, Beckenbauer, Müller en plena madurez. Se intuía un cambio de ciclo. Nada más lejos de la realidad. Rinus Michels había dejado el banquillo ajacied para firmar por el Barça. Daba igual el cambio de entrenador. El barón del fútbol total era Cruyff. Partiendo como extremo izquierdo, Cruyff amagaba con irse a la punta de ataque para que Beckenbauer saliese de la cueva y en la siguiente jugada ordenaba a Neeskens que subiese al área para él dirigir el juego desde el centro del campo. En los primeros 15 minutos el Bayern no sale de su campo. Literal. El Ajax dominaba el balón, pero también presionaba, y mucho, en una época donde el fuelle físico aún era secundario en la mayor parte de los equipos. No sólo eso. El Ajax adelanta líneas y todos los pases en largo de Beckenbauer acaban en fuera de juego teutón. Con todo, la primera mitad acaba en un milagroso 0-0. En la segunda parte el Ajax sale furioso y cambia el toque por los lanzamientos desde fuera del área. Serían dos goles de Arie Hann, otro de Mühren y un gol en el descuento de Cruyff que ponía el 4-0 definitivo. Seep Maier, quien falló clamorosamente en el primer tanto y pudo hacer más en el tercero, meditó la retirada tras el baño sufrido. Felizmente no sería así y sumaría como guardameta del Bayern las siguientes tres Copas de Europa. Antes, el Ajax, tras machacar al Bayern y hacer lo propio con Real Madrid y Juventus, sumaria la tercera consecutiva en la enésima exhibición del futbol total.
Y Cruyff arrolló al Káiser
2 AC Milan 5-0 Real Madrid (semifinales Copa de Europa 1989): Fichado Schuster, con Butragueño y compañía en su mejor momento, el Madrid había echado en cuartos al PSV vengando la derrota del año anterior. 1989. Ese era el año para el Madrid. En el Bernabéu, en la ida, un gol impresionante de Marco Van Basten ponía el 1-1 final. Los blancos cayeron más de veinte veces en fuera de juego gracias al cerebro de Arrigo Sacchi y al buen hacer de Franco Baresi. En la vuelta el Madrid sufrió la mayor humillación de su larga y gloriosa historia. Ancelotti, Rijkaard y Gullit marcaron tres tantos en la primera mitad. El Milan dominaba y el Madrid atacaba por las bandas, pero cualquier balón perdido por el Madrid era cazado por un Milan que con cuatro o cinco pases perfectos se plantaba en el corazón del área blanca. El Madrid nunca antes se vio tan impotente. Todas las líneas de pase interiores eran cazadas por Rijkaard y todas las subidas por banda por Tasotti o Maldini. Después Baresi levantaba la mano y tocaba el fuera de juego y arriba Gullit se movía a su antojo volviendo loco a Sanchís. ¿Van Basten? Hacía lo que quería tanto de cara como de espaldas. Aquel Milan atacaba defendiendo. Schuster prácticamente no tocó balón. Van Basten anotaba el cuarto y, con todo San Siro pidiendo el quinto, Roberto Donadoni firmaba la manita cuando aún faltaba cerca de media hora para el final del encuentro. Si los italianos hubiesen querido habría sido un 7-0 o un 8-0. En los siguientes dos años el Milan se convirtió en una máquina perfecta que avanzaba un juego moderno donde el físico y el primer toque tendrían preponderancia frente al regate o la velocidad.
Chorreo rossonero
1 Bayern 8-2 FC Barcelona (cuartos Copa de Europa 2020): Por culpa del Covid aquella edición de la Copa de Europa pasó a disputarse en agosto en una burbuja aislada de aficionados en Lisboa. Cuartos y semifinales en campo neutral y a partido único. No había pronostico claro. Todo era confuso. Pero lo cierto es que el Barça estaba de vuelta de todo y su técnico, Quique Setién, llegaría a declarar que estaba más a gusto llevando a pastar a unas vacas que entrenando a Messi y compañía. Se adelantaron los germanos, pero rápidamente empató el Barça. Entonces hubo dos ocasiones claras de los azulgranas que fueron atajadas por Neuer en primera instancia y por el poste en el segundo intento. Ahí se acabó el encuentro para el Barça. En un plazo de diez minutos, tras un par de errores groseros azulgranas, el Bayern anotó tres tantos. 4-1 en el minuto 31. Se podía pensar que había tiempo y que el Barça se levantaría del suelo, pero el bajón anímico pocas veces antes fue visto en una eliminatoria de fútbol de primer nivel. El Bayern tocaba y tocaba en el centro del campo mientras los jugadores del Barça no hacían amago alguno por intentar robar el balón. Un rondo gigantesco del Bayern que se agravó en los últimos diez minutos con los tres últimos tantos del Bayern, los dos finales anotados por Coutinho, futbolista cedido por el Barça al Bayern meses atrás. 8-2. Lo nunca visto. La peor derrota azulgrana en 69 años. Fue el fin de Rakitic o de Luis Suárez, pero Messi, quien pidió salir, alargaría su carrera en el Barça hipotecando económicamente a corto y medio plazo al club de sus amores. El Bayern ganaría el triplete y firmaría una inmaculada edición de la Copa de Europa ganando todos y cada uno de los partidos. 11 de 11. Hazaña poco recordada por culpa de la maldita pandemia.
El fútbol. Lo más importante de lo menos importante. Dicen que los jóvenes le dan la espalda. Sin salir del teléfono hay cientos de entretenimientos que compiten con el fútbol. Es cierto. Noventa minutos son demasiados para mentes que viven enclaustradas en la inmediatez, para cerebros que son incapaces de prestar atención más allá de sesenta segundos. La letra ha dado paso a la imagen. El oído ha dejado su sitio a la vista. Los nueve minutos de November Rain, los ocho de Stairway to Heaven o los siete de Hey Jude han dejado paso a los menos de 180 segundos de Rosalía, Dua Lipa, Shawn Mendes, Taylor Swift y compañía. Y es cierto. 90 minutos (unos 105 con VAR y pausas de hidratación varias) son muchos. Pero la magia del fútbol es inigualable. Cuando la gente se conecta con un partido no lo hace para entretenerse, sino para emocionarse.
Emoción. En eso el fútbol no tiene parangón. Deporte de reglas simples, dos porterías a lo largo, un juez (el cura), una eira y once personas que no tienen necesidad de mostrar grandes condiciones físicas. Hace apenas dos siglos las relaciones culturales entre individuos se adscribían al ámbito local. ¿Dos siglos? Realmente se podría reducir este periodo hasta hace apenas siete décadas, porque si bien es cierto que la revolución de los transportes benefició el movimiento en la sociedad urbana y capitalista occidental, la inmensa mayoría del orbe (incluida la población campesina y obrera de Europa) seguía relacionándose con sus vecinos y con villas limítrofes. La vida de un ser humano tipo transcurría en el mismo sitio en el que nacía.
Pero fue a inicios del siglo XIX cuando el asentamiento del Estado-Nación desarrolló una organización política basada en la centralización administrativa, fiscal y ejecutiva, fomentando el beneficio del ciudadano y, a su vez, promoviendo la concienciación del mismo con el Estado a través de la educación de masas. El despliegue del sistema posibilitó la difusión de una identidad y cultura nacionales. El fútbol, primero entre aldeas, barrios o villas, y después entre ciudades y naciones, sirvió, y sirve, para exponer las propias identidades y las supuestas fortalezas en una especie de lucha imaginaria.
Para llevar a cabo esta simbiosis, los Estado-Nación hicieron uso de los medios de comunicación. La radio y la televisión (especialmente esta última) se convirtieron en básicos para trasladar los éxitos nacionales a los ciudadanos. Los medios se encargaron de mitificar a los deportistas a través de un discurso épico en el que a menudo se utilizaban adjetivos y comparaciones frecuentes con los hechos gloriosos de la nación y en el que el lenguaje bélico formaba parte de la rutina diaria.
¿Qué implica esto para la sociedad? Todo.
El fútbol se ha dotado de estructuras asociacionistas tan férreas que lo han convertido en la base del sentimiento de pertenencia a una ciudad (club) o a un país (selección nacional). Con el tiempo miles de niños africanos, latinoamericanos o asiáticos se han transformado en futuros futbolistas con educación europea. Sólo el fútbol es capaz de convertir esa invasión en una asimilación. El fútbol es al siglo XX y al XXI lo que las calzadas, los acueductos y las termas eran al siglo I y al II.
Integración sin acueductos
¿Cuántos partidos se han jugado en la historia del futbol? Se tornan al infinito. Anónimos y públicos, soporíferos y espectaculares, bajo lluvia torrencial o soportando una canícula asfixiante, en una mañana siberiana o en un atardecer sudafricano. Unos se han jugado, otros se han vivido, otros se han visto, la gran mayoría se han leído y muchos otros se han imaginado. Y aquí, el que escribe, ha decidido clasificar los más grandes partidos de la historia. Una locura. Una bendita locura. Mas como dijo Edgar Allan Poe, la ciencia todavía no ha demostrado si la locura es o no es la más sublime de la inteligencia.
Para hacer clasificable lo inclasificable he echado manos de otros que elevaron esta locura a una bendita realidad. Son Marca y Panenka (España), So Foot (Francia), Four Four Two (Inglaterra), Freunde (Alemania), Undici (Italia), así como del canal de Youtube de Julio Maldonado, el experto en fútbol internacional conocidos por todos como Maldini. Todos ellos coinciden en un puñado de partidos que no admiten discusión como los más grandes de la historia. Luego ya hay distinciones que van al criterio del escribidor.
Y es que, si en otras ocasiones he manifestado que la objetividad es clave para los criterios de selección, hay que constatar que en esta ocasión es hartamente complicado. Lo es tanto que estoy convencido de que si hiciese esta misma clasificación dentro de un par de años algún que otro partido cambiaría de posición. No tengo ninguna duda. Me ha resultado tan difícil que donde al principio tenía 10 en mente, he tenido que ampliar a 20, más tarde a 30 y finalmente me he quedado en 40. ¡Y los que se han quedado en el tintero!
Las cribas han sido muchas. En primer lugar, sólo he seleccionado encuentros de carácter internacional, bien fuesen de clubes o de selecciones. Así pues, todo choque copero o de competición liguera ha quedado descartado. Es imposible, ¡IMPOSIBLE! poder analizar partidos de ligas de todo el mundo en un periodo de más de 100 años. Es inabarcable en el espacio-tiempo. Así partidos legendarios como el 2-6 del Barça al Madrid en el Bernabéu con Messi ejerciendo de falso ‘9’ queda fuera de la lista. También el 3-2 del City con gol de Agüero en el minuto 93 al QPR que le dio el primer título de la Premier de la historia a los citizens. Queda fuera también el catalogado como el mejor partido de la historia de la liga inglesa en el que el West Bromwich Albion venció por 3-5 al United con una actuación legendaria de Laurie Cunningham. También un Schalke 6-6 Bayern de la copa alemana de 1984, un Reading 5-7 Arsenal de 2012 en Copa de la Liga en el que los gunners perdían 4-0 en el medio tiempo, un Juventus 1-7 AC Milan de 1950 (primer partido televisado de la historia en Italia) o el mítico Valencia CF 6-3 Athletic copero de 1950, en el cual los vascos anotaron un gol salvador en la tercera prórroga para dar por válido el 5-1 de la ida en San Mamés. En la Copa del Rey, que a fin de cuentas es la más conocida por el que escribe, se han vivido momentos inexplicables como la victoria del RC Deportivo ante el Real Madrid (1-2) el día del Centenario del club blanco o una increíble remontada del Barça ante el Atlético en 1997, encuentro en el que los rojiblancos ganaban al descanso por 0-4 con póker de tantos de Milinko Pantic y acabarían perdiendo por 5-4 con triplete de Ronaldo.
En los torneos continentales se ha primado Europa y dentro de Europa la Copa de Europa desde que a mediados de los 90 se aprobase la Ley Bosman. Todo el gran fútbol, el de mayor nivel, el de los mejores jugadores y entrenadores, tiene lugar en el Viejo Continente desde entonces. Y desde que la Copa de Europa pase a renombrarse como Liga de Campeones y se convierta en una competición cerrada de facto, todo lo que tiene que suceder ha de suceder bajo el paraguas de la orejona. Por supuesto se descartan rondas previas y se prima los momentos decisivos de las fases eliminatorias. No obstante, como observaremos, siempre hay excepciones que confirman la regla.
Toda esta vorágine me ha dado para hacer cuatro clasificaciones distintas que explicaré en las siguientes cuatro semanas. Son la siguientes:
Los 10 mejores partidos de clubes épicos de todos los tiempos.
Los 10 mejores partidos de selecciones épicos de todos los tiempos.
Las 10 mejores palizas en partidos de clubes de todos los tiempos.
Las 10 mejores palizas en partidos de selecciones de todos los tiempos.
En las siguientes cuatro semanas, en dosis de diez en diez, tendremos los que yo considero (a fecha actual) como los mejores 40 partidos de la historia.
¿Qué es un partido épico? Aquel con resultado incierto hasta el final, con multitud de goles y ocasiones y aquel en que ambos equipos mostraron un juego excelso tanto en ataque como en defensa. Son aquellos partidos en los que tanto el vencedor como el derrotado son recordados y son aquellos que elevan al fútbol a la categoría de arte y donde tanto la razón como el corazón hacen acto de aparición.
¿Qué es una paliza? Es aquella en la que el nivel de ambos contendientes es tan elevado que nada hace presagiar que el resultado se decante de manera escandalosa hacia algún lado de la balanza. En la paliza el ganador puede dar el pistoletazo de salida hacia una era prodigiosa o también puede ser el broche de oro a esa era iniciada años atrás. En la paliza el perdedor puede ser un gran campeón que esa noche firma su acta de defunción y cede el testigo al siguiente gran héroe. En la paliza, pues, no hay un grande contra un pequeño, sino un grande que inesperadamente echa a la lona a otro grande.
Vamos pues con la primera de todas estas clasificaciones:
— LOS 10 MEJORES PARTIDOS DE CLUBES ÉPICOS DE TODOS LOS TIEMPOS —
Tras mucho rebuscar he seleccionado diez partidos épicos. Alguno ha quedado fuera de esta lista con todo el dolor de mi corazón. Otro (el del Dépor) creo que ha entrado en la lista precisamente por mi corazón. La criba final constaba de 18 partidos, por lo que creo justo y necesario nombrar los ocho que han quedado fuera de la clasificación por el bigotillo de un grillo.
Dos de estos encuentros son luctuosos. En 1949 el SL Benfica y el Torino FC (4-3) se enfrentaron en un precioso duelo en Lisboa. Il Grande Torino era entonces el mejor equipo de Europa. Diez de sus once componentes eran titulares en la selección italiana. El avión que los traía de vuelta a Turín se estrelló en una ladera adyacente a la Basílica de Superga acabando con aquel legendario equipo. Igual infortunio sufrió el Manchester United tras empatar (3-3) en Belgrado ante el Estrella Roja en cuartos de la Copa de Europa de 1958. Los ingleses se clasificaron, pero Duncan Edwards y varios de sus compañeros perecieron en un accidente aéreo en Múnich donde hacían escala camino de Inglaterra. Bobby Charlton sobrevivió al destino y presenciaría, ya anciano, en el palco de autoridades otro partido de cuartos de Copa de Europa en este caso de su amado United ante el Real Madrid. Era 2003 y el United ganó 4-3, aunque cayó eliminado. Eso es lo de menos. Aquel día Ronaldo Nazario salió ovacionado de Old Trafford tras anotar tres tantos descomunales. El primero un remate de pantera a la cepa del poste, el segundo un pase a la red tras asistencia y jugadón de Roberto Carlos y el último un zapatazo desde fuera del área por toda la escuadra.
Desconocido para cualquier aficionado al fútbol, salvo que sea alemán, es lo sucedido en un, en principio, anodino partido de cuartos de Recopa de 1986 entre el Bayer Uerdingen (RFA) y el Dinamo Dresde (RDA). El choque se convirtió en épico tras el 2-0 de la ida. En la vuelta el Dresde ganaba 1-3 al descanso sumando una ventaja global de 5-1 a su favor a falta de 45 minutos. En la segunda parte el Uerdigen anotó cinco tantos para llevarse el partido por 7-3. El último gol fue en el minuto 87. Les habían sobrado tres minutos y un gol para levantar la eliminatoria en apenas media parte.
Los otros cuatro choques que se han quedado fuera de la lista cuentan con representación española. En 2004 el campo de Mestalla era una caldera con el objetivo de remontar el 2-0 que el Sevilla FC le había infringido al Valencia CF en semifinales de la Europa League. Un torrente de fútbol ché puso el 3-0 en el marcador, pero en el minuto 94 M’Bia entró con cuerpo y alma en el área valencianista y ponía de cabeza el 3-1 final que clasificaba al Sevilla rumbo al primero de tres títulos consecutivos. Otro fue el 2-3 del Athletic ante el United en Old Trafford en octavos de la Europa League de 2012. Ese fue quizás la obra maestra de una temporada espectacular de los bilbaínos con un despliegue físico y ofensivo promovido por Marcelo Bielsa que convirtió al Athletic en el mejor equipo del mundo durante unos meses, el tiempo que les duró la gasolina. Luego tenemos al Madrid como protagonista. Semifinales de la Copa de Europa de 2024. El último milagro. El eterno milagro blanco. Real Madrid-FC Bayern. Los alemanes dominaron en la primera parte, pero, en pleno vendaval blanco en la segunda, el Bayern se adelantaba por 0-1. Entró Joselu, un delantero con pasado en el Alavés y que el año anterior había descendido con el Espanyol. En el 88 anotaba tras fallo inexplicable de Neuer y en el 91 el éxtasis llegaba al Bernabéu con gol del delantero gallego. El Madrid gana 2-1 y se clasifica para jugar y, por supuesto, ganar su decimoquinta Copa de Europa.
El último de los choques, y no por ello menos importante, es el más reciente. Se trata de la victoria por 4-3 del Inter ante el Barça en las semifinales de la Copa de Europa de 2025, choque que a su vez venía precedido de un 3-3 en el partido de ida. Los catalanes apenas estuvieron cinco minutos por delante en toda la eliminatoria, a pesar de mostrar un excelso juego ofensivo coronado por una exhibición de Lamine Yamal jamás vista en un menor de edad desde los tiempos de Pelé. Con todo, el Inter tiró de fortaleza y resiliencia para remontar un 2-3 (tras empezar ganando 2-0) y vencer gracias al coraje de Lautaro Martínez, un empate cuando el partido agonizaba de Acerbi y un tanto en el descuento del suplente Davide Frattesi.
Thriller en el Giuseppe Meazza
Como es fácil de observar el Real Madrid es protagonista de los partidos que han quedado a las puertas de entrar en esta clasificación. También lo es de los partidos que han entrado en dicha clasificación. Cinco de los diez elegidos contarán con sello blanco. No es más que lo normal ante el equipo con más títulos europeos y, quizás, también el equipo cuyos títulos más han emocionado a propios y a extraños. No olvidemos que el fútbol al final va de eso. De emocionarse.
Allá van pues los 10 partidos de clubes emocionantes por antonomasia. Diez obras maestras del fútbol. Diez momentos épicos en la historia del rey de los deportes.
10 RC Deportivo 4-0 AC Milan (cuartos de final Copa de Europa 2004): El AC Milan era el vigente campeón europeo y el mejor conjunto del planeta. Cafú, Maldini, Gattuso, Pirlo, Kaká, Seedorf, Shevchenko o Rui Costa con Carlo Ancelotti en el banquillo. Al Dépor le había metido ¡8! el AS Mónaco en la fase de grupos. Habían tenido que vender a Makaay, Manuel Pablo se había roto la tibia, Naybet y Djalminha (que ya no jugaba nada) tenían 34 años, Fran 35 castañas y Mauro Silva ya contaba con 36. En la ida Kaká baila al Dépor y los italianos ganan por 4-1. La vuelta en Coruña tenía que ser un trámite. En casi medio siglo de Copa de Europa nadie ha remontado tres goles en una eliminatoria. Riazor se llenó. Siempre se llena, pase lo que pase. A los cinco minutos Pandiani anota a la media vuelta y veinte minutos después Juan Carlos Valerón marca el que probablemente fuese el primer gol de cabeza de su vida. Con el estadio enloquecido, Albert Luque colocaba un balón en la escuadra derecha de Dida. Con el 3-0 y la eliminatoria levantada, los once colosos blanquiazules marcharon al vestuario galopando. Paolo Maldini se preguntaría después si no estarían dopados. No lo estaban. Simplemente sabían que el trabajo no estaba hecho. En la segunda parte Fran, el eterno capitán, firmaba el 4-0 en un acto de justicia poética. Después sí, después tocó aguantar unos minutos finales de embestida a la italiana. Aquel 4-0 se convirtió en la mayor remontada nunca antes vista en la Copa de Europa. Con el tiempo fue superada. Pero lo que tardará mucho en superarse es que sea el pequeño el que le dé la vuelta a la tortilla y machaque al grande.
Milagro gallego
9 Real Madrid 4-1 Atlético (final Copa de Europa 2014): Desde que Diego Pablo Simeone regresara al Calderón para agarrar la camiseta atlética por el escudo su objetivo ha sido el de llevar al Atlético a las cotas más altas. Y lo hizo. Final de la Copa de Europa. ¿El rival? El más deseado. El Real Madrid. No había favorito. Aquel año el Atlético ganó la Liga. No perdió en los dos duelos ante los merengues. Aquel año el Madrid ganó la Copa. Masacró al Atlético en semifinales. En otras semis, en las de la Copa de Europa, el Madrid había destrozado al Bayern. El Atleti había hecho lo propio ante el Chelsea. Un cabezazo de Godín tras fallo en la salida de Casillas puso por delante al Atlético bien avanzada la primera mitad. Simeone mando entonces a sus pretorianos levantar una muralla. Courtois, Juanfran, Godín, Miranda y Filipe Luis. El Madrid tuvo el dominio, el control y las ocasiones, pero el Atlético tiró de épica y se defendió como gato panza arriba. Los colchoneros ya agarraban la copa por un asa cuando, tras un lanzamiento de un córner, un impecable remate de cabeza de Ramos al palo largo de Courtois (aún no se había ido al lado bueno de la historia) ponía el 1-1 en el minuto 93. Prórroga. Ahí la superioridad blanca fue total. El Atlético estaba fundido física y mentalmente. Aún aguantarían hasta la segunda parte de la prórroga cuando un gol de Bale tras un rechace, una galopada de Marcelo y un penalti transformado por Cristiano Ronaldo, ponían el 4-1 final en el marcador y le daban la décima Copa de Europa al Real Madrid tras doce años de sequía.
Ramos en el 93…
8 Real Madrid 3-0 Internazionale (semifinal Copa de la UEFA 1985): El primer milagro madridista ocurrió en los 70 con remontada al Derby County, pero la eclosión de la mística del Bernabéu es cosa de los 80. Antes, en época de Di Stéfano, el Madrid ganaba por aplastamiento. La década de los ochenta fue otra cosa. Se naufragaba fuera de casa y se remontaba en la Castellana ya fuese al Anderlecht (6-1) o al Gladbach (4-0). Fue cuando Jorge Valdano acuñó aquello del miedo escénico. La madre de todas las remontadas tuvo lugar ante el Inter. En San Siro se cae por 2-0 y a Juanito le meten el micro en la boca nada más acabar el partido para, con una sonrisa de oreja a oreja, soltar aquello de “90 minuti en el Bernabéu son molto longo”. Juanito, ya en su recta final, había sido suplente. En la vuelta será titular. Butragueño es baja por lesión. Pero eso no había sido lo peor. Amancio, técnico blanco, había pillado tras la derrota a Juanito y a Lozano con dos señoritas italianas. A Lozano lo echarán ese verano, pero Juanito es mucho Juanito. Las vacas sagradas le hacen la cama a Amancio y Luis Molowny es el nuevo entrenador. En medio de un incendio de críticas Juanito y Santillana toman las riendas. El cántabro anota al poco de iniciar y luego, con uno de sus eternos cabezazos, pone el 2-0. El éxtasis llego al poco de iniciarse la segunda parte cuando un tiro cruzado de Michel bata a Walter Zenga. El público, en pie, gritaba ¡Así, así, así gana el Madrid! El Inter no se rinde y cuenta con un par de ocasiones, pero el Madrid camina con paso firme a por su primer título de Copa de la UEFA.
El miedo escénico
7 Nottingham Forest 3-3 FC Colonia (semifinal Copa de Europa 1979): El Nottingham Forest tenía dos cosas. La primera que le gustaba la posesión y el toque, algo más que destacable en el jurásico fútbol inglés. La segunda que estaba entrenado por Brian Clough, un técnico de esos que no dudarían en ir a la guerra frente a un ejército, aunque apenas tuviese un cuchillo entre las manos. Camino de su primera Copa de Europa toca el FC Colonia. Toni Schumacher, Bernd Schuster, Pierre Littbarski y Dieter Müller. Los teutones son archifavoritos. Se adelantó el Colonia con un rápido 0-2. Acortó el Forest antes del descanso. Por entonces los 22 protagonistas ya tenían el cuerpo lleno de barro ante el diluvio que había convertido el césped del añoso City Ground en un patatal. Aun así, los dos equipos salieron tras el descanso con la firme idea de sacar el balón jugado desde atrás. Aquel esfuerzo ofensivo y de bella plasticidad se completaría con cuatro goles más. El Forest remontó con dos zarpazos, hasta que el Colonia puso el 3-3 definitivo con un tanto de Yasuhiko Okudera que se convertirá en el primer asiático en meter un gol en competición europea. En la vuelta, en otro partido desbravado, el Forest ganará por 0-1 gracias a las increíbles paradas de Peter Shilton ante la acometida germana liderada por Kevin Keegan.
Bailando en un patatal
6 Benfica 5-3 Real Madrid (final Copa de Europa 1962): El Madrid había ganado cinco Copas de Europa consecutivas antes de que el Benfica saliese campeón. Fue en 1961. El Madrid había caído en octavos con polémica arbitral por lo que, a ojos de todos, seguía siendo el campeón moral. Así que la final de 1962 era el momento de saber si había nuevo rey de Europa. Madrid vs Benfica. Di Stéfano vs Eusebio. Fue precioso. El Madrid salió mandón y a los veinte minutos gobernaba el partido gracias a dos zarpazos de Ferenc Puskás. El Benfica se rehízo y empató en un abrir y cerrar de ojos antes de que Puskás anotase su tercer tanto y llevase el partido al descanso con un impresionante 3-2 a favor del Real Madrid. La segunda parte fue otra historia. El Benfica apretó físicamente a un Madrid entrado en años y le metió una marcha más al partido. Coluna empató el partido y luego Eusebio puso el 4-3 para los portugueses. Quedaba algo menos de media hora para el final y el Madrid buscó el empate. Con espacios, emergió la pantera. Eusebio marcaría un golazo para el 5-3 y fallará alguna que otra ocasión más. Y no fueron los goles. Fue demostrar que era el elegido. El hombre que iba a suplir en el trono a Alfredo Di Stéfano.
El asalto al trono de Eusebio
5 FC Barcelona 1-0 Internazionale (semifinal Copa de Europa 2010): La única victoria de esta lista que se tornó en derrota. O la única derrota que se tornó en victoria. Un ejercicio defensivo mayúsculo. Una oda al trabajo de equipo y a la demostración de como un capitán es capaz de llevar un barco perdido a buen puerto. En la ida el Inter había ganado por 3-1. En la vuelta tocaba aguantar. Era el Barça el mejor equipo del mundo. Era, y sigue siendo, el equipo con mayor capacidad asociativa que jamás se ha visto. A los 28 minutos de partido expulsan a Thiago Motta. El Inter queda con 10 hombres. Es cuestión de tiempo que el Inter caiga. Pero no. El goleador Samuel Eto’o pasa a convertirse en lateral derecho y el ejercicio defensivo italiano es excepcional. El Barça acaba el partido con un 76% de posesión, pero apenas conseguirá lanzar en cuatro ocasiones entre los tres palos. Una de ellas, a falta de seis minutos para el final, terminará en gol y en una victoria insuficiente. El achique de espacios y la solidaridad defensiva del conjunto dirigido por Mourinho rozará la perfección. La formación 4-6-0 fue un castillo edificado por Mou que Guardiola no supo asaltar. Pocas veces se ha visto a un equipo de élite defender tan atrás. Y pocas veces se ha visto a un equipo de élite tan entregado, solidario y sacrificado por el bien común. En la ida, por cierto, el Barça había tenido la posesión, pero el Inter había atacado mucho y bien. Pocos recuerdan que el 2-1 fue obra de Maicon (lateral derecho) en un contraataque en el que acabó chutando en el área pequeña rival. La pena de Mourinho es que acabó cegado por aquel éxito defensivo y se olvidó de lo que era jugar con balón.
Perfecto ejercicio de supervivencia
4 Liverpool 5-4 Alavés (final Copa de la UEFA 2001): Javi Moreno fue máximo goleador de Segunda B con el Córdoba CF. Ese era su nivel. Pero antes de eso compartió equipo con Maldini, Costacurta, Redondo, Pirlo, Shevchenko o Inzaghi. Y es que a Javi Moreno lo fichó el gran AC Milan. Y todo fue por aquella final. Aquella bendita final. Que el Alavés echase al Inter o que le metiese cinco al Kaiserlautern parecía machada más que suficiente. Y lo cierto es que el Liverpool FC de unos imberbes Owen y Gerrard se puso 2-0 arriba a los veinte minutos. Mané, aquel padre-entrenador de barriga y bigote, decide entonces sustituir a uno de sus tres centrales y meter a un delantero centro. Iván Alonso, que así se llamaba el ariete, acorta distancias, pero los ingleses aprietan y ponen el 3-1. Descanso. A la vuelta dos zarpazos de Javi Moreno ponen el 3-3 y le aseguran el contrato de su vida, hasta que Robbie Fowler vuelve a adelantar a los reds y sitúa el 4-3. El asunto parecía acabado, pero un cabezazo de Jordi Cruyff en el último minuto pone el 4-4 y lleva el partido a la prórroga. En el primer aliento del tiempo suplementario el Alavés se quedó con nueve. Por entonces toda Europa se había hecho vitoriana y soñaba con la victoria de David ante Goliat. Cuando los penaltis asomaban tras una esquina, un gol en propia puerta le daba el triunfo a un Liverpool sediento de triunfos. Para los reds fue su primer título europeo en cerca de dos décadas, para Michael Owen un Balón de Oro y para Javi Moreno y el Alavés el momento más feliz de sus vidas.
Gloria red
3 Real Madrid 3-1 Manchester City (semifinal Copa de Europa 2022): Son tantas y tantas las remontadas del Real Madrid en la Copa de Europa que es difícil escoger una por encima de las demás. Pero lo sucedido en 2022 roza lo paranormal. Personalidad, fe, calidad y alma. Y fútbol. A veces se olvida con tanto milagro que el Madrid domina los tiempos. Y eso es fútbol. La primera parte se jugó a ver quién cometía menos errores, al contrario que el partido a campo abierto de la ida que acabó con 4-3 a favor de los ingleses. Hubo ocasiones, eso sí. Courtois emuló a dios a tiro de Bernardo Silva y volvió a hacer lo mismo a remate de Gabriel Jesús. En el Madrid era Vinicius el que perdonaba lo imperdonable. El choque fue abriéndose poco a poco hasta que un zurdazo de Mahrez en el 73’ ponía un 0-1 imposible de levantar. ¿He dicho imposible? El Madrid ya había levantado un 1-0 del PSG (3-1 en el Bernabéu tras ir cayendo 0-1 al descanso) e igualado un 0-3 de un Chelsea que ganaba en el 75’ en la casa blanca (en la ida el Madrid había vencido 1-3 en Londres) y tocaba nueva hazaña. Grealish tuvo dos ocasiones clarísimas para sentenciar, pero falló para desesperación de Guardiola. Con el Madrid volcado sucedió lo inexplicable. Rodrygo remachó un pase de Benzema y luego culminó de cabeza una asistencia de Carvajal. Era el minuto 90 y el minuto 91 de partido. En la prórroga el Madrid volaba y Benzema anotaba de penalti tras un par de acometidas sin éxito. Tuvo el City una más que Courtois atajó dando el enésimo pase blanco a una final europea.
Rodrygo ‘Goles’
2 Liverpool 3-3 AC Milan (final Copa de Europa 2005): El AC Milan era favorito. Muy favorito. Y cumplió el pronóstico con creces. Al minuto de juego Paolo Maldini adelantaba a los rossoneros. Pirlo se hizo dueño del medio campo y Kaká barría hacia la mediapunta para que Cafú corriese la banda una y otra vez. El dominio italiano se certificó con dos goles de Hernán Crespo antes del descanso que ponía la final con un claro 3-0. Camino del vestuario, los más de 25.000 seguidores del Liverpool presentes en Estambul entonaban el You’ll never walk alone, himno oficioso de los reds. La sinfonía duró los quince minutos del tiempo de asueto para sorpresa y orgullo de Steven Gerrard y el resto de los chicos de Rafa Benítez. En seis minutos inolvidables, los que van del 54 al 60 de partido, Gerrard, Smicer y Xabi Alonso empataban el encuentro. El tanto de Alonso se originó tras un rechace de un penalti que él mismo había fallado. Entonces el Liverpool pecó de timorato y no tumbó a un Milan completamente grogui. Con una marcha menos, el encuentro se dirigió a una prórroga en donde el Milan decidió ir con todo a por el encuentro. Finalizando la segunda mitad del tiempo extra Shevchenko tuvo dos ocasiones clamorosas que acabaron en el limbo. Tocaba penaltis. Luego Ancelotti, entrenador italiano, confesaría que tras mirar a los ojos a sus jugadores ya contaba con perder el partido. Dudek hizo el resto. Emulando el legendario baile de Bruce Grobbelaar en la final de 1984, Jerzy Dudek se marcó un pasodoble, una bachata y una salsa para que tres rossoneros fallasen sus penaltis y le diesen al Liverpool la que entonces era su quinta Copa de Europa.
El baile de Dudek
1 Manchester United 2-1 Bayern (final Copa de Europa 1999): El United no contaba ni con Keane ni con Scholes por sanción. A los seis minutos Mario Basler anotaba el gol del Bayern. A partir de ahí los alemanes se dedicaron a ponerle cloroformo al balón. El marco era incomparable. Un Camp Nou a reventar y Pierluigi Collina, el dios de los árbitros, silbato en boca. El partido no acompañaba a lo esperado. Tocaba descanso. A mitad de la segunda parte el United decide venirse arriba y el Bayern pasa a tener varias ocasiones al contraataque. Effenberg lanza una volea que detiene Schmeichel. Scholl lanza una vaselina que da en el larguero tras pase de Basler. El United toca y toca, pero no obtiene respuesta. A falta de diez minutos del final Lothar Matthäus es sustituido. Tiene 38 años, un Mundial, una Eurocopa y un Balón de Oro. Le falta la Copa de Europa. Justo un minuto después el United realizaba su segundo cambio al entrar Ole Solskjaer en lugar de Andy Cole. En el 85’ Jancker remata de cabeza al larguero. Está más cerca el 2-0 alemán que el 1-1. Pero no. Los dioses del fútbol tienen otros planes. En el 91’ Beckham bota un córner que es rechazado por la defensa teutona, Giggs remata a contrapié y el balón es desviado con la testa por Sheringham quien empata el partido. Alex Ferguson (entonces aun no es Sir) ni se lo cree. Habrá prórroga. Pero dos minutos después hay nuevo córner. Beckham lanza otra banana desde la esquina, Sheringham remata de cabeza y ahora es Solskjær el que pone el pie para batir a Oliver Kahn. El United gana 2-1. Dos goles en el descuento. Collina trata de levantar a los futbolistas del Bayern del suelo para continuar el partido. Matthäus llora en el banquillo y Kuffour es un mar de lágrimas dentro del área de castigo del Bayern, en el mismo lugar en el que Sheringham y Solskjaer acaban de obrar el milagro más prodigioso de la historia de las finales. No sé sabe bien cómo el partido se reanudó lo justo para que los futbolistas teutones mandasen el balón de una patada a los infiernos y Ferguson se convirtiese en Sir y llevase a los Diablos Rojos a la conquista de su segunda Copa de Europa.
Ni el Bayern ni el Borussia Mönchengladbach estuvieron presentes en la primera edición de la Bundesliga, allá por la temporada 1963-64. Ambos ascendieron y en los siguientes quince años se convirtieron en hegemónicos. Es cierto que Beckenbauer y compañía lograron un triplete en la Copa de Europa, sin embargo, sumaron tan solo tres ligas entre 1969 y 1977. Mientras, el Gladbach firmó cinco títulos domésticos amén de triunfos en la Copa de la UEFA. Aquel Gladbach se apagó a mediados de la década de 1980 dejando que el Bayern se convirtiese en amo y señor de Alemania, pero entonces, a inicios de 1970, el Gladbach era tan grande como el ogro de Baviera. Si el Bayern tenía a Maier el Gladbach contaba con Vogts. Si el Bayern tenía a Gerd Müller el Gladbach contaba con Heynckes. Y si el Bayern tenía a Beckenbauer…el Gladbach contaba con Netzer.
Günter Netzer había nacido en Mönchengladbach en 1944, en plena II Guerra Mundial. Sería pronto un niño prodigio que regateaba entre escombros y disparaba con fuerza contra muros a medio derrumbar. A los ocho años ya formaba parte del equipo de su ciudad y en 1963, con 19 primaveras, debuta en el primer equipo del Gladbach. No tardó mucho tiempo en adueñarse del número 10. Era un enganche clarividente, capaz de jugar con las dos piernas y que sumaba a su preciosa técnica un físico portentoso. Añadía una característica más este rubio de ojos azules de 180 centímetros de altura. Tenía un pie grande. Calzaba un 47 que lo agigantaba más cada vez que gobernaba el centro del campo.
Y con todo, con ser un centrocampista fuera de serie (Balón de Plata de 1972 tras exhibirse con Alemania en la Eurocopa de 1972, en la que quizás fue la única vez en la que los teutones ganaron un título a lomos de un juego preciosista), a Netzer le llovieron palos y más palos a lo largo de su carrera. Tenía una personalidad arrolladora que lucía con una larga y frondosa cabellera de valkiria. Aún hoy, rebasados los ochenta, Netzer sigue tirando de rubio y de sonrisa sin arrugas fruto de las varias operaciones de estética a las que se ha sometido. Su vida discurrió entre la excelencia sobre el césped y su amor por las mujeres y los coches deportivos más allá del rectángulo del juego. Acusado de solitario e individualista, esas fueron las críticas más leves que tendría que escuchar en su trayectoria.
Con todo, Mönchengladbach era su refugio. Ciudad modesta, de poco más de 200.000 habitantes, donde todos se imaginaban en que garito se ocultaba, pero nadie lo criticaba. Fueron diez años de éxitos luchando a cara de perro frente al Bayern y llevando el nombre de esa población renana por toda Europa. No obstante, tras ganar dos ligas consecutivas y campeonar con Alemania en 1972, Netzer estaba decidido a dar un nuevo paso en su vida. Iba camino de los 30 años y era consciente de que se merecía un gran contrato.
Günter Netzer
En España no se había permitido el fichaje de extranjeros en una década. Para 1973 se decide liberar el mercado. La niña de los ojos es Johan Cruyff. Ya hablamos en su día en este blog de que el Madrid llegó a tener un acuerdo con el Ajax, pero Johan a donde quería ir era a orillas del Mediterráneo. El caso es que el Barça apostará por los holandeses y el Madrid le echará el lazo a los teutones. Breitner, Stielike, Schüster, Illgner, Özil, Khedira o Kroos jugarán de blanco en el futuro. El primero de todos ellos sería el rubio de pelo largo. Günter Netzer.
A finales de la primavera de 1973 Netzer y el Real Madrid llegan a un pacto para firmar un contrato para las siguientes tres temporadas. La prensa se hará eco del acuerdo apenas tres días antes de la final de la Copa de Alemania que enfrenta al Gladbach frente al FC Colonia en Dusseldorf en la que, además de una final con título en juego, es un derbi regional. El derbi del Rin.
Netzer es suplente. Lesión en el tobillo, dice el parte oficial. Es mentira. Hennes Weisweiler, el arquitecto de aquellos jóvenes potros, el hombre que había cogido a Netzer y compañía siendo adolescentes hasta llevarlos a la gloria, se siente traicionado. Discute fuertemente con Günter y decide relegarlo a la suplencia en el que iba a ser su último partido. Su relación ya llevaba tiempo deteriorada y aquello había sido la gota que colmó el vaso.
Al parecer el hombre de los pases imposibles y el metódico técnico tuvieron una conversación en el paseo previo al inicio del encuentro. Saliendo del hotel, antes de ir a comer, Weisweiler le comunica que no jugará. Netzer responde airadamente y le dice que se lamentará de tomar tal decisión. Se dice que Weisweiler recula y echa la culpa a la directiva. Es cosa de ellos, no mía. A Netzer ya le da igual. Le importa un bledo de donde venga la orden. Se marcha cabreado de vuelta al hotel.
El partido se marchó al término de la primera parte con un 1-1 en el marcador. Primero se adelantó el Mönchengladbach con un gol de Wimmer y más tarde empató el FC Colonia gracias a Neumann. Curiosamente el Colonia contaba con otro maravilloso 10, Wolfgang Overath. Para el Mundial de 1974 el zurdo Overath, quien tenía excelente relación con el núcleo fuerte del Bayern, sería titular mientras el siempre protestón Netzer vería la final desde el banquillo. El caso es que con 1-1 Jupp Heynckes desperdicia un penalti en el minuto 58. El resultado no tiene variación alguna.
Habrá prórroga.
Netzer
“¡Netzer, Netzer, Netzer!”, bramaba la afición del Borussia Mönchengladbach en el estadio del Düsseldorf esa tarde soleada de 1973 en la que su equipo se medía en la final de la Copa alemana frente al Colonia. Estaban en la prórroga y nadie entendía que no jugara la estrella.
En ese momento se acercó el joven Christian Kulik quien había jugado todo el partido al límite de sus posibilidades y resoplaba como potro tras una carrera. Netzer le acercó una botella de agua. Kulik apenas podía tenerse en pie. Weisweiler ni se inmutó. Iba a comenzar la primera mitad del tiempo extra.
No habían pasado ni diez segundos cuando Netzer se levanta del banquillo y se quita la chaqueta del chándal. Hace un gesto con la mirada a Kulik y luego se gira para hablar con Weisweiler.
“Voy a jugar”, le suelta al técnico. Weisweiler no mueve ni una pestaña.
Acto seguido Netzer habla con el delegado de campo y solicita el cambio.
Netzer había decidido jugar esa prórroga y nadie se lo iba a impedir.
Tres minutos más tarde, Günter juega una pared con Bonhof, una de las tantas que en más de 200 partidos se le han visto a esa pareja. Y es entonces cuando Netzer se convierte en eterno. Un zurriagazo con la zurda se cuela por la escuadra tras avanzar como elefante en una cacharrería en medio de la defensa rival. Es el 2-1. El gol de la victoria. Un gol que entró como un cohete por toda la escuadra, en una de esas cosas que pasan una sola vez en la vida.
Netzer ha logrado la victoria. Él ha decidido cuándo y cómo jugar. Los años setenta son eternos por los rebeldes. Günter Netzer está en el trono del Olimpo de los rebeldes.
En el Real Madrid ganará dos ligas y dos copas y se convertirá en leyenda tanto por su futbol como por su ropa y sus peinados junto al también alemán y también rebelde Paul Breitner. Tras su suplencia en el Mundial de 1974, Netzer decidirá retirarse de la selección fiel a su indómito estilo y colgará las botas en 1977 antes de cumplir los 33.
Netzer ganó Mundial, Eurocopa, y ligas y copas tanto en Alemania como en España, pero no tuvo día de mayor gloria que en aquella prórroga jugada una tarde de junio de 1973 en Düsseldorf.
“Puedo ser impredecible y también rebelde, pero desafortunadamente no puedo ser sustituido”. Günter Netzer.
Agosto es tiempo de fichajes. Julio de rumores. Junio de balance. Fin de temporada. Y una pregunta el aire. El Barça de Flick ha ganado Liga y Copa. Ha sumado 102 tantos en competición liguera. ¿Es uno de los mejores Barça de la historia? ¿Es uno de los mejores equipos de la historia de la Liga?
Pues no. No lo es.
Me he propuesto averiguar cuál ha sido el mejor equipo campeón en la historia de la Liga. Qué escuadra ha firmado la mejor temporada de una competición que camina con firmeza hacia el siglo de existencia.
Para ello he ido analizando uno a uno a todos los campeones desde que en la temporada 1928/29 se diese el pistoletazo de salida. Comencé seleccionando a aquellos triunfadores que hubiesen logrado el 70% de los puntos en liza. El resultado fue quilométrico. Luego subí el listón al 75%. Seguían siendo demasiados. Finalmente consideré únicamente a aquellos que hubiesen conseguido al menos el 80% de los puntos en disputa.
Son 17 los elegidos.
Irremediablemente Barça y Madrid tienen que copar la lista. Son 10 campeones del Real Madrid, cinco del FC Barcelona y dos del Athletic Club. En la cronología también se puede ver los periodos de dominio de los tres clubes. El Real Madrid (36 ligas) coloca en la lista plantillas de 1961, 1963, 1964, 1986, 1988, 1989, 1990, 2012, 2017 y 2024. Es decir; Di Stéfano, Gento, Quinta del Buitre, Cristiano, Zidane y Ancelotti. Fácilmente reconocible. El FC Barcelona (28 ligas) instala en la lista las escuadras de 1959, 2010, 2011, 2013 y 2018. Es decir; Barça de Helenio Herrera, Guardiola, Xavi y Messi. El Athletic Club (8 ligas) ubica conjuntos de 1930 y 1956. O lo que es lo mismo; Míster Pentland y Piru Gaínza y los once aldeanos.
Antes de entrar en materia hay que dar honores a los dos únicos subcampeones de la historia que lograron más de un 80% de los puntos en liza. Son el Real Madrid de la temporada 2009/10 (96 puntos y un 84’2% total) y el Real Madrid de la temporada 2010/11 (92 puntos con un 80’7% total).
2010 y 2011. Seguramente las dos mejores Ligas que ha habido. Hablamos de los dos mejores subcampeonatos de todos los tiempos por el nivel que se le exigió al campeón (FC Barcelona). Existe un nivel excelso de unos jugadores en una época donde España dominaba el mundo con una generación excepcional que logró Eurocopa, Mundial y Eurocopa en un lustro irrepetible. Son los años del Barça de Messi y del Madrid de Cristiano Ronaldo. Ellos dos junto a Xavi forman parte del llamado Dream Team del Balón de Oro. Iniesta y Sergio Ramos lo son del Dream Team del Balón de Bronce. Y otros como Casillas, Marcelo, Sergio Busquets, Xabi Alonso o Henry formaron parte de la lista de finalistas. Y hay más. Balones de Oro como Kaká o Benzema y leyendas caso de Ibrahimovic, Villa, Dani Alves, Puyol, Piqué, Pepe o hasta el último año de Raúl. Todos ellos rivalizaron en la Liga española en la temporada 09/10 y 10/11, las dos mejores que ha parido la competición patria.
Vamos pues con los 17 mejores campeones de la historia de la Liga española:
17 Athletic Club (1955/56) 48 puntos (+48 average) 80%: Liderados por Telmo Zarra, el Athletic había vivido esos años una época dorada ganando cinco copas en una década. Sin embargo, la Liga se les resistía a los bilbaínos que vieron como en el verano de 1955, destrozado por las lesiones, Zarra dejaba el Athletic junto a otras leyendas como Panizo y Venancio. El Athletic se renovó con un grupo de jóvenes jugadores procedentes de la cantera liderados por el sempiterno Piru Gaínza, quien daba sus últimos coletazos de fútbol con 34 años. Los bilbaínos tuvieron que exprimirse al máximo para lograr un título que el Barça les disputó hasta la última jornada y en el que tuvo mucho que ver sus resultados en San Mamés donde sólo cedieron un empate en quince partidos. El éxito fue doble al lograr también el título de Copa tras vencer al Atlético de Madrid en la final disputada en el Santiago Bernabéu. Onceideal: Cedrún; Orúe, Canito, Garay; Maguregui, Mauri; Uribe, Marcaida, Arieta, Artetxe y Gaínza. Entrenador: Fernando Daucik.
Gaínza y los aldeanos
16 Real Madrid (1988/89) 62 puntos (+54 average) 81’5%: El Real Madrid de la Quinta del Buitre había alcanzado su cénit y su mayor decepción a partes iguales. Tras ganar su tercera Liga seguida y caer ante el PSV en semifinales de la Copa de Europa, los blancos se reforzaron con el fichaje de Bernd Schuster, no mucho antes capitán del FC Barcelona. El Madrid es un tiro desde el inicio de la temporada y logra el título tres jornadas antes del final tras vencer al Real Oviedo en el Bernabéu. Sólo cedió una derrota en todo el curso (en Vigo ante el Celta) y logró el doblete al vencer al Real Valladolid en la final de la Copa del Rey. La pena fue otro fracaso en semifinales de la Copa de Europa, en esta ocasión ante el AC Milan. Onceideal: Buyo; Chendo, Sanchís, Tendillo, Gordillo; Michel, Gallego, Schuster, Martín Vázquez; Butragueño y Hugo Sánchez. Entrenador: Leo Beenhakker.
Real Madrid 88/89
15 Real Madrid (2016/17) 93 puntos (+ 65 average) 81’5%: La primera temporada completa de Zinedine Zidane como técnico blanco se saldó con un triunfo liguero que apuntaló una trayectoria intachable del Real Madrid en Europa que se satisfaría ese año con la segunda de tres Copas de Europa consecutivas. Los blancos se colocaron en primera posición en la tercera jornada y se mantuvieron como líderes hasta el final del campeonato. A pesar de que fueron incapaces de vencer en sus dos duelos directos contra el Barça, los merengues fundamentaron su éxito en un excepcional rendimiento a domicilio con goleadas escandalosas a Betis (1-6) o RC Deportivo (2-6). El Madrid anotó al menos un gol en cada una de las 38 jornadas liderados por la dupla formada por Cristiano Ronaldo (25) y Álvaro Morata (15). Onceideal: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Modric, Kroos; Isco, Benzema y Cristiano Ronaldo. Entrenador: Zinedine Zidane.
Una alineación del Madrid 16/17
14 Real Madrid (1987/88) 62 puntos (+69 average) 81’5%: Maduros y en plenitud, aquella generación liderada por Butragueño fue una apisonadora durante las 38 jornadas de Liga. Se proclamaron campeones a cuatro jornadas del final tras machacar por 6-0 al Betis en el Bernabéu. No fue la única goleada. Hubo un 6-0 al Sporting y sendos 5-0 a la UD Las Palmas y al Athletic. Los merengues no soltaron el liderato desde la primera jornada en la que golearon en el Carranza al Cádiz CF por 0-4. Hugo Sánchez ganó por cuarto año consecutivo el trofeo al máximo goleador y el gallego Paco Buyo fue el portero menos batido. La excepcional campaña blanca sólo se vio frenada por el PSV Eindhoven que sorprendentemente eliminó al Real Madrid en semifinales de la Copa de Europa. Onceideal: Buyo: Chendo, Sanchís, Tendillo, Camacho; Michel, Jankovic, Martín Vázquez, Gordillo; Butragueño y Hugo Sánchez. Entrenador: Leo Beenhakker.
Hugo Sánchez
13 Real Madrid (1989/90) 62 puntos (+69 average) 81’5%: A pesar de los éxitos ligueros el Madrid seguía sin asaltar Europa, por lo que se apostó por el cambio de entrenador. Toshack llegó a la capital tras unos buenos años en San Sebastián y tuvo la sensatez de mantener la esencia del equipo a la que se le añadió Fernando Hierro, por entonces una fuerza de la naturaleza tan capaz de plantarse en el centro de la defensa como de asomar en el área como tercer delantero. Hierro debía ser el Gullit del Madrid, pero nuevamente el AC Milan sepultó las esperanzas blancas en Europa. En Liga la temporada fue un paseo con 107 goles en 38 jornadas, por entonces récord de la competición. Fue la quinta Liga seguida del Real Madrid con un 7-2 al Real Zaragoza y un 7-0 al CD Castellón como resultados más escandalosos. Hugo Sánchez fue Pichichi con 38 tantos (récord del momento) liderando un fastuoso ataque en el que Butragueño y Michel con 27 años estaban en el cénit de sus carreras. Onceideal: Buyo; Chendo, Sanchís, Ruggeri, Gordillo; Michel, Hierro, Schuster, Martín Vázquez; Butragueño y Hugo Sánchez. Entrenador: John Benjamin Toshack.
Los cromos del Madrid 89/90
12 FC Barcelona (2017/18) 93 puntos (+70 average) 81’5%: Tras unos años magníficos con Pep Guardiola y Luis Enrique a los mandos, Ernesto Valverde tomó las riendas del FC Barcelona. Denostado por su perfil bajo ante prensa y afición, los números de Valverde en la campaña 17/18 están entre los mejores de la historia. El Barça ganó el título con 14 puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid y sólo perdió un partido en toda la temporada. Ganó por 0-3 en el Bernabéu y Leo Messi volvió a ser el máximo goleador. Fue la campaña en la que Neymar se marchó por 222 millones que el Barça gastó en Coutinho y Dembelé. Y fue también el año de la despedida de Andrés Iniesta, quien anotó un tanto en la victoria por 5-0 ante el Sevilla FC en la final de la Copa del Rey que les dio el doblete a los azulgranas. Onceideal: Ter Stegen; Nelson Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Paulinho, Rakitic; Iniesta, Luis Suárez y Messi. Entrenador: Ernesto Valverde.
Barça 17/18
11 Real Madrid (1963/64) 49 puntos (+38 average) 81’6%: Se antojaba un año complicado en la capital de España. Di Stéfano y Puskás contaban con 37 y 36 años respectivamente y se resistían a dejar los mandos. El Madrid comenzó la Liga al tran tran y estuvo a merced del Barça hasta el inicio de la segunda vuelta. A partir de entonces los merengues arrasaron a sus rivales logrando una cuarta liga consecutiva (entonces récord histórico) con triunfos sonados ante Atlético (5-1), FC Barcelona (4-0) y a domicilio contra el Valencia CF (1-4). Puskás logró su cuarto y último título de máximo goleador y Vicente su tercer trofeo Zamora. La estrella silenciosa fue Paco Gento que a sus asistencias añadió un promedio goleador de 0’5 tantos por partido para paliar la entrada en años de sus compañeros de delantera. Onceideal: Vicente; Isidro, Santamaría, Pachín; Zoco, Müller; Félix Ruíz, Amancio, Puskás, Di Stéfano y Gento. Entrenador: Miguel Muñoz.
Real Madrid 63/64
10 Real Madrid (1962/63) 49 puntos (+50 average) 81’6%: A pesar de ganar la Liga la temporada anterior, la derrota en la final de la Copa de Europa ante el Benfica hizo convencer a Bernabéu de que debía rejuvenecer al equipo. Contrató al coruñés Amancio Amaro que en un primer momento chocó con Di Stéfano. Las malas sensaciones iniciales se saldaron con una eliminación en primera ronda europea ante el Anderlecht. Puso entonces el Madrid todo su empeño en la competición doméstica y logró su tercer título consecutivo (récord de la competición en aquel momento). Ganó 23 de 30 encuentros (incluyendo los 15 que jugó como local) y se proclamó campeón con varias jornadas de antelación. Venció en el Pizjuán por 0-5 y en el Camp Nou por 1-5. Vicente fue el portero menos goleado, Ferenc Puskás fue máximo goleador y entre los diez máximos anotadores también se colaron Amancio, Félix Ruiz y Di Stéfano. Onceideal: Vicente; Isidro, Santamaría, Casado; Pachín, Müller; Félix Ruíz, Amancio, Puskás, Di Stéfano y Gento. Entrenador: Miguel Muñoz.
Di Stéfano, Gento y Puskás
9 Real Madrid (1985/86) 56 puntos (+50 average) 82’3%: El Real Madrid sumó su 21º Liga en un año en el que también reverdeció viejos laureles en Europa al proclamarse campeón de la Copa de la UEFA. Ramón Mendoza era el presidente y se propuso devolverle la gloria a un Madrid que sumaba cinco años sin lograr una Liga sumido en una profunda crisis. A una hornada de canteranos liderados por Butragueño se unieron los fichajes de Hugo Sánchez, Maceda y Gordillo para unir a lo que se llamó la Quinta del Buitre con la Quinta de los Machos. El Madrid se puso líder en la segunda jornada y basó su liderazgo en una basta masa goleadora. Ganó los 17 partidos de casa liderados por la dupla formada por Hugo Sánchez (máximo anotador) y Jorge Valdano, ambos abastecidos por los fenomenales centros de Michel. Onceideal: Ochotorena; Chendo, Sanchís, Maceda, Camacho; Michel, Gallego, Gordillo; Valdano, Hugo Sánchez y Butragueño. Entrenador: Luis Molowny.
M.Vázquez, Michel, Buitre y Sanchís
8 Athletic Club (1929/30) 30 puntos (+35 average) 83’3%: Cuando en 1928 se pone en marcha la primera Liga de la historia el gran club nacional es el Athletic. Los bilbaínos habían cimentado su éxito en la Copa del Rey, pero en los últimos años el FC Barcelona había cuestionado su hegemonía de tal forma que los azulgranas lograron la primera Liga. Para 1929 el Athletic decidió contratar al afamado técnico inglés Fred Pentland para darle la vuelta al asunto. Serán dos ligas y cuatro copas en cuatro temporadas, siendo la mejor campaña la inicial. En la temporada 1929/30 se logró el doblete firmando una liga inmaculada en la que el Athletic estuvo invicto (12 victorias y 6 empates). Venció al RCD Espanyol (6-0) y al Atlético (6-1) en San Mamés y, especialmente, disfrutó de un 1-7 en Atocha ante la Real Sociedad. Guillermo Gorostiza fue el máximo goleador y Gregorio Blasco el meta con mejores registros en dianas encajadas. Onceideal: Blasco; Careaga, Castellanos, Garizurieta; Muguerza, Roberto; Gorostiza, Unamuno, Chirri II, Lafuente e Iragorrri. Entrenador: Fred Pentland.
Athletic 1930
7 Real Madrid (2023/24) 95 puntos (+61 average) 83’3%: Nadie contaba con el Real Madrid. Benzema se fue a ganar millones a Oriente Medio, Mbappé dijo por enésima vez no al Madrid y Joselu se convirtió en el ‘9’ blanco. Por si fuera poco, una plaga de lesiones asoló a la defensa blanca y luego el mejor portero del mundo, el héroe de la Copa de Europa lograda ante el Liverpool FC, se partía el ligamento cruzado de su rodilla derecha, para, al poco de recuperarse, lesionarse la rodilla izquierda. Con estos mimbres el Barça, vigente campeón, partía con varios cuerpos de ventaja, y se pensaba que ese iba a ser el año del Atlético. No fue así. El Madrid empezó como un ciclón gracias a Jude Bellingham, su fichaje del verano anterior. El que iba a ser el sustituto de Modric se convirtió en el de Benzema sumando goles y asistencias a un ritmo que se remontaba a tiempos de Alfredo di Stéfano. A pesar de que el Madrid cayó en el Metropolitano, pronto se vio que ni Atlético ni en Barça serían rivales y en su lugar aparecía el sorprendente Girona FC que perdería su imbatibilidad al caer claramente en casa ante el Real Madrid (0-3). En la segunda vuelta los blancos asumieron el mando de la competición. Ancelotti cambió de portero al sentar a Kepa por el ucraniano Lunin y Vinicius se erigió como líder del equipo al unir a su desborde una precisión en el remate de la que antaño carecía. El Madrid sentenció la Liga al vencer al Barça en el Bernabéu (3-2) para luego darse un festín ya como ganador ante el Alavés (5-0). En casa ya había ganado por 4-0 al sorprendente Girona, Celta y Osasuna. Mientras que fuera de casa destacó el 0-4 ante el descendido Granada CF. Bellingham anotó 19 goles y Vinicius 15, mientras que Toni Kroos siguió sentando cátedra al aportar ocho asistencias. El Real Madrid fue el equipo más goleador y el menos goleado, pero Lunin no pudo llevarse el trofeo Zamora por no jugar los suficientes partidos. En la Copa de Europa (también conquistada) Courtois volvió a la titularidad. Onceideal: Lunin; Carvajal, Rüdiger, Nacho, Mendy; Tchouaméni, Kroos, Valverde, Bellingham; Rodrygo y Vinicius. Entrenador Carlo Ancelotti.
Kroos, Modric, Nacho y Carvajal (6 Champions)
6 FC Barcelona (2010/11) 96 puntos (+74 average) 84’2%: Por entonces la máquina de juego asociativo creada por Pep Guardiola estaba en su máximo esplendor. La perfección fue absoluta en la final de Copa de Europa en la que el Barça bailó al Manchester United. No se pudo completar el triplete al perder la final de Copa ante el Real Madrid, pero en la Liga todo fueron alegrías tras caer sorprendentemente en la primera jornada en casa ante el Hércules. Los fichajes de Villa y Mascherano perfeccionaron a un equipo que se puso líder tras humillar al Real Madrid de Mourinho en el Camp Nou (5-0). Cinco tantos también recibieron Real Sociedad y Sevilla FC, aunque para escandaloso el 0-8 que la UD Almería recibió en su casa. Messi y Villa anotaron entre los dos 50 goles y Víctor Valdés fue el portero menos goleado del campeonato. Onceideal: Valdés; Dani Alves, Piqué, Mascherano, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Messi, Villa y Pedrito. Entrenador: Pep Guardiola.
Barça 2010/11
5 FC Barcelona (1958/59) 51 puntos (+70 average) 85%: En plena retahíla de éxitos europeos madridistas en Copa de Europa el FC Barcelona logró el tercer doblete de su historia tras gobernar la Liga con mano de hierro y vencer en la final de Copa al Granada CF. El torneo de la regularidad fue un duelo al sol entre Barça y Madrid que dejaron al resto de contendientes a una distancia sideral. Las alternancias en el liderato se sucedieron hasta que en el último tercio de Liga el Barça piso el acelerador para llevarse el título. El conjunto dirigido por Helenio Herrera ganó todos sus partidos en el Camp Nou incluyendo soberanas palizas a Atlético (5-0), UD Las Palmas (5-1), Osasuna (6-1), Valencia CF (6-0) o Real Oviedo (7-1). La más satisfactoria fue un 4-0 al Real Madrid con triplete de Evaristo. También destacó el Barça por su fortaleza defensiva y Antonio Ramallets logró su cuarto trofeo Zamora. Onceideal: Ramallets; Rodri, Gensana, Olivella, Gracia; Segarra, Luis Suárez; Tejada, Czibor, Kubala y Evaristo. Entrenador: Helenio Herrera.
El Barça de H.H.
4 Real Madrid (1960/61) 52 puntos (+64 average) 86’6%: Tras ganar el Madrid cinco Copas de Europa de forma consecutiva hubo de esperar al primer revés europeo de los blancos para ver la mejor Liga del equipo liderado por Alfredo di Stéfano. El Barça había ganado dos Ligas de forma consecutiva y en octubre de 1960 había eliminado al Real Madrid en octavos de Copa de Europa en un enfrentamiento con marcados errores arbitrales. Cabreado por lo sucedido, el Real Madrid se convirtió en un huracán sumando victoria tras victoria y logrando el título con 12 puntos de ventaja sobre el segundo y 19 sobre el tercero (una salvajada dado que entonces las victorias valían dos puntos). Los merengues masacraron al Real Oviedo (7-0) y al Elche CF (8-0) en el Bernabéu, pero más esplendorosos fueron sus triunfos a domicilio contra Real Sociedad (0-5), Real Betis (0-5) y FC Barcelona (3-5). Dirigidos por Miguel Muñoz iniciaron un ritual que sería costumbre en los 60 con Vicente como portero menos goleado y Ferenc Puskás como máximo goleador. Puskás anotó 28 tantos, Di Stéfano firmó 21 y Luis del Sol marcó 17 goles. Onceideal: Vicente; Marquitos, Santamaría, Casado; Pachín, Vidal; Del Sol, Puskás, Di Stéfano, Canario y Gento. Entrenador: Miguel Muñoz.
Di Stéfano y Gento
3 FC Barcelona (2009/10) 99 puntos (+74 average) 86’8%: Tras lograr el Sextete la temporada anterior el Barça decidió cambiar al siempre polémico Samuel Eto’o por el también polémico Zlatan Ibrahimovic. La mezcla acabó fallando en Europa, pero la unión de Messi, Iniesta y Xavi (Balón de Oro, Plata y Bronce respectivamente) era superior a lo cualquier rival pudiese imaginar. El Barça acabó la primera vuelta con cinco puntos sobre el Madrid y finiquitó el campeonato al vencer a ocho jornadas del final en el Bernabéu por 0-2. Con todo no fue proclamado matemáticamente campeón hasta el último encuentro dado el nivel de un Madrid que finalizó con 96 puntos siendo el mejor subcampeón de todos los tiempos. Leo Messi fue el Pichichi (sumaría ocho en su exitosa carrera) favorecido por la decisión de Guardiola de colocarlo definitivamente como falso ‘9’ y Víctor Valdés lograba su segundo trofeo Zamora. Onceideal: Valdés; Dani Alves, Puyol, Piqué, Maxwell; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedrito, Ibrahimovic y Messi. Entrenador: Pep Guardiola.
Messi 2009/10
2 FC Barcelona (2012/13) 100 puntos (+75 average) 87’8%: Tras los exitosos años de Guardiola, el Barça fue hacer su mejor Liga con su segundo, Tito Vilanova, al mando de las operaciones. El exitazo del Madrid de Mourinho el año anterior hizo que el Barça diese el do de pecho en una clara demostración de que si tienes un rival que te apriete y te lleve al límite tu rendimiento aumenta. Con Leo Messi como dueño y señor de las operaciones en el mejor momento de su carrera, el Barça logró 55 de 57 puntos en la primera vuelta y Messi anotó al menos un gol en cada uno de los 19 partidos. Aunque, lógicamente, el rendimiento fue más humano en la segunda mitad del curso, el Barça se proclamó campeón con 15 puntos de ventaja sobre el segundo, cediendo sólo un empate en casa y con Andrés Iniesta dando 16 asistencias de gol y Leo Messi logrando el Pichichi con 46 tantos a los que añadió 12 asistencias (exactamente los mismos números que su alter ego Cristiano Ronaldo había logrado la campaña anterior). Onceideal: Valdés; Dani Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba; Busquets, Xavi, Iniesta; Cesc, Messi y Alexis Sánchez. Entrenador: Tito Vilanova.
Barça 2012/13
1 Real Madrid (2011/12) 100 puntos (+89 average) 87’8%: Nunca antes se vio un club con tal nivel de voracidad que el Real Madrid de la campaña 11/12. Alcanzó un récord de puntuación y 121 tantos a favor, unas cifras nunca antes vistas. Mourinho, un experto motivador, consiguió exprimir a sus chicos aun sabiéndose inferiores al Barça. Con el tiempo esa relación tóxica acabaría explotando, pero por entonces el técnico portugués logró levantar los ánimos madridistas e hincarle el diente al mejor Barça, y quien sabe si el mejor equipo, jamás visto. El Madrid ganó 32 de los 38 partidos posibles con goleadas imposibles contra Rayo Vallecano (6-2), Osasuna (7-1), Espanyol (5-0) y fuera de casa ante el Sevilla CF (2-6), otra vez el Espanyol (0-4) y Real Zaragoza (0-6). Cristiano Ronaldo acabó con 46 tantos a los que añadió 12 asistencias, aunque no fue Pichichi por los ¡50! de Messi quien con 25 años firmó en balde los mejores números de su grandiosa carrera. Entre Cristiano, Benzema e Higuain anotaron 89 tantos. Onceideal: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo; Xabi Alonso, Khedira; Cristiano Ronaldo, Kaká, Özil; Benzema. Entrenador: José Mourinho.
Una alineación del Madrid 11/12
“Teníamos que haber ganado alguna Liga y alguna Copa de Europa más. Eso es lo que tiene el Madrid. Si está mal gana igual. Nosotros tenemos que estar muy bien para ganar”. Carles Puyol, capitán del FC Barcelona y ganador de seis ligas.