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Especial Navidad: Entrevista a Franco

Acudo a la entrevista a la hora acordada. Me han dicho que es estricto con los horarios. Dicen que ha estado orando. Es tal y como me habían comentado. Bajito, rechoncho y débil desde su infancia, había compensado su fragilidad física con una fuerte determinación y un deseo de poder. Francisco Franco, veterano de la Guerra de Marruecos, general, caudillo, jefe del Estado, ganador de una guerra e instaurador de un régimen dictatorial tan personal que fue conocido como ‘Franquismo’, me recibe para esta entrevista.

Misterdato (P): Antes de nada, felices fiestas. Son sus primeras navidades lejos del Valle de los Caídos. ¿Cómo lo lleva?

Francisco Franco (R): Déjeme a mí también felicitar las fiestas a todos los buenos españoles. Me encuentro bien, la verdad. Es una humillación y un deshonor que me hayan sacado del lugar en el que merecía estar. Pero estoy en El Pardo, en mi casa, cerca de mi mujer, por lo que éstas son mis primeras navidades a su lado desde hace 45 años.

P: ¿Sin rencores entonces?

Francisco Franco (R): ¡Qué remedio! La Iglesia admite a los homosexuales, el ejército está infestado de mujeres y de sudamericanos y el sexo… ya sabe que yo nunca fui amigo del sexo. Para mí el mejor sexo era el campo de batalla. Y ahora lo único que veo son imágenes obscenas mire hacia donde mire.

P: Bueno. En todo caso esto es un blog de deportes y por eso lo hemos traído hasta aquí. ¿A usted le gustaba el deporte?

Francisco Franco (R): Sinceramente no mucho. No entiendo como a usted le puede gustar. Recuerdo cuando Adolfo Hitler montó aquellos Juegos Olímpicos. Siempre estuvo un poco loco, parecía que representaba una comedia. Yo sirvo a España. Me parezco más a Salazar, un hombre modesto e inteligente. No me gustan esos estadios llenos. Yo prefiero la sencillez de la naturaleza. Mis días de descanso eran para pescar y para cazar. Fíjese todos los récords que tengo y nunca he presumido de ellos.

P: Pero seguía la liga de fútbol todos los domingos. Creo recordar que le tocó una quiniela.

Francisco Franco (R): Era una afición, me ayudaba Carmencita. Otras veces era mi primo Franco (Salgado-Araujo). Pero el fútbol nunca me gustó. Tengo jugado al tenis o al golf, pero eran compromisos sociales. Yo era de echar la partida, cazar y sobretodo pescar. Me encantaba navegar con el Azor. Podía estar durante horas peleando con los salmones y con los atunes como si de rojos se tratase. Los mataba a palos. Bueno, ¡eran atunes rojos! (risas). Una vez estuviera cerca de una hora para pescar a uno de más de 80 kilos. A veces me cansaba, pero no podía decirlo. Un Caudillo de España ni suda ni se fatiga.

P: Se dice que le ponían las presas a tiro.

Francisco Franco (R): Envidias. Propaganda marxista. Yo cazando era tan feliz como un burro en un prado verde. Si he gobernado con mano de hierro España y ajusticiado a miles de personas; ¿de verdad cree usted que un mísero animal se me iba a resistir?

P: Hombre, visto así.

Francisco Franco (R): El Azor me encantaba. En verano tengo competido en alguna regata en la ría de La Coruña. Y era una maravilla porque tenía un teléfono a bordo desde el que podía hablar con mis ministros sin moverme del medio del mar. Con la caza había más problemas porque después de cazar a la fiera, había que comerla. En mis últimos años mi médico me prohibió la caza, porque cada vez que íbamos al monte volvía con unos cuantos kilos de más. Carmen me tenía que ampliar el fajín de Generalísimo cada dos por tres.

P: No quisiera importunarle Excelencia, pero seguimos sin hablar de deportes. Se lo digo porque liquidar animales en desigualdad de oportunidades no es deporte. Así que si me lo permite vamos a cambiar de tercio. Dice usted que no le interesa el deporte, pero en 1941 creó la Delegación Nacional de Deportes (DND) quedando todo club y competición deportiva subordinada a Falange a imagen y semejanza de lo que Mussolini había hecho en Italia.

Francisco Franco (R): Para los españoles no hay ninguna política extranjera que pueda funcionar. Mussolini moldeó una ideología original y poderosa. Pero nosotros nos guiamos por el espíritu, la inteligencia y el corazón. Recuerde que la Falange fue siempre un partido residual, lo que yo creé fue el Movimiento Nacional para aglutinar a todas las sensibilidades.

P: No sé si le gusta el toreo, pero me está toreando.

Francisco Franco (R): Le contesto, no se preocupe. Mussolini controlaba todos y cada uno de los clubes y asociaciones deportivas que había en Italia, que eran más de 1.500. Todos los grandes estadios de Italia, y muchos aún están hoy en pie como en Génova o en Turín, fueron pagados por el Estado. En Italia se construyó un estadio nacional con el nombre de Estadio Nacional Fascista. Creó que hoy juega allí la selección de rugby. Yo no puse ni una peseta en un estadio de fútbol. En Italia, en Francia, en Portugal o en Inglaterra hay un estadio nacional. En España nunca lo hubo. En España son los socios los que con su dinero levantan los estadios como pasó con el Atlético de Bilbao o el Real Madrid, y si no son los ayuntamientos con ayuda de mecenas locales como el del Deportivo de La Coruña. ¡Nosotros no teníamos ni dinero ni deportistas! ¿Ha visto usted alguna infraestructura que lleve mi sello? Yo me dediqué en cuerpo y alma a los pantanos.

P: Habrá quien diga que el estadio nacional de España es el Santiago Bernabéu. ¿Usted es simpatizante del Real Madrid?

Francisco Franco (R): Yo sabía que después de la II Guerra Mundial vendría la era de la concordia europea. Por eso no me dejé convencer por Adolfo y no entré en la guerra. Yo nunca fui del Real Madrid, pero entendí que el Real Madrid era un instrumento ideal para llevar el nombre de España por toda Europa y para que el resto del continente entendiese que nuestra lucha era la lucha de todos ante el contubernio judeomasónico.

P: Pero, ¿ese uso del Real Madrid como instrumento internacional no estaba preparado desde dentro? ¿Qué me dice de aquello de que las Copas de Europa del Madrid eran compradas por Franco?

Francisco Franco (R): ¡Qué me hace gracia! Es mejor que los chistes de Gila ¡Si yo no pintaba nada en Europa! Fíjese que Holanda, con tres veces menos habitantes, tenía un PIB superior al nuestro. Sencillamente aprovechamos la oportunidad. Lo único que hicimos fue favorecer la nacionalización de jugadores oriundos, hermanos de la España sudamericana. Aquel Real Madrid contaba con Domínguez, Santamaría, Rial o Di Stéfano u otros como Puskas que fueron rápidamente españolizados. Pero todo esto era cosa de López Bravo y sobretodo de Fernando Castiella, que fue un gran ministro de exteriores y también un gran madridista.

P: Mencionaba usted a Puskas. Su nacionalización fue exprés.

Francisco Franco (R): Era una cuestión humanitaria. Ese hombre escapó de la barbarie roja para poder vivir en paz con su familia en España. Pero también lo hicimos con Kubala y jugó en el Barcelona. Cualquier persona que estuviese en contra del comunismo era bien recibida. Esa es una lucha de la que nunca desfalleceré. Recuerde que se me conoció como ‘El centinela de Occidente’.

P: También como ‘Paquita’ o como ‘Cerillita’, aunque imagino que eso son apodos que prefiere no recordar. Aunque es cierto que usted fue un célebre azote del comunismo. Recuerdo que no permitió que la selección de fútbol jugase en Moscú los cuartos de final de la Eurocopa de 1960 quedando automáticamente descalificada. Tampoco dejó que el Real Madrid de baloncesto jugase eliminatorias europeas en la URSS a pesar de que el Madrid paseaba el nombre de España por el continente. Y sin embargo usted estuvo presidiendo el palco del Bernabéu cuando España derrotó a la URSS en la final de la Eurocopa de 1964, ¿cómo fue eso posible?

Francisco Franco (R): ¡Qué remedio! ¿Usted cree que en los 50 iba a permitir que se emitiesen películas subidas de tono o que las mujeres fuesen enseñando las piernas? Y en mis últimos años de mandato todas lo hacían. En 1939 todos los clubes deportivos saludaban con el brazo en alto y la selección jugaba con camiseta azul. ¡Hay que evolucionar! ¡Cómo si no iba a aguantar 40 años en el poder! No quería que jugasen en la Unión Soviética porque podían ser contaminados con ideas marxistas que acabaran con la pureza de aquellos muchachos. En 1964 era una final, y era en España, no me quedó más remedio que aceptarlo. Los rusos estuvieron vigilados las 24 horas del día y tengo que decir que tuvieron un comportamiento esplendoroso. Realmente nunca tuvimos ningún problema con ellos. Cada uno en su casa y Dios en la de todos.

P: ¿Era simpatizante de algún equipo?

Francisco Franco (R): Como ya le dije nunca he sido futbolero. Sí que es verdad que durante un tiempo simpatice con el Atlético Aviación, lo que hoy es el Atlético de Madrid, aunque sin mucho entusiasmo. Tenía ahí a muy buenos amigos como el comandante Luis Navarro o el alférez Salamanca. Además el entrenador era el ilustre Ricardo Zamora, una leyenda de nuestro fútbol, un poco rojillo, pero supimos enderezarlo a tiempo. Y luego, supongo que por afinidad con la patria chica, siempre me ha interesado lo que ha hecho el Racing de Ferrol, esa tan bella ciudad que lleva mi apellido.

P: A decir verdad ya no lo lleva –afortunadamente-, pero ya que habla del Racing podemos hablar de la primera final copera tras la Guerra Civil, la primera Copa del Generalísimo. Sevilla contra Racing de Ferrol y que usted obligó a que se celebrase en Montjuïc.

Francisco Franco (R): Como ya le comenté antes hay que evolucionar. Aquella final de Copa se celebró apenas un par de meses después del fin de la guerra. Sí, es verdad, hubo venganza. Pero hay que tener en cuenta el momento. Yo quise que aquel partido se jugase en Barcelona. Se escuchó el himno de España y luego el ‘Cara al sol’ y una multitud de catalanes alzó el brazo al cielo en señal de respeto. El partido lo presidió el General Moscardó, el héroe del alcázar de Toledo, y su hija fue quien hizo el saque de honor. Los futbolistas dejaron una corona de flores en un monolito en honor a los caídos por Dios y por la Patria. El monolito, por cierto, fue de obligada presencia durante unos cuantos años en todos los estadios de España sin excepción.

P: No me queda más remedio que preguntarle por el tema más candente del momento; Cataluña. Y si nos referimos al mundo del deporte hay que preguntarle por el FC Barcelona. Hay quien dice que todo lo que estamos a vivir en la actualidad tiene como origen y como culpable a Francisco Franco.

Francisco Franco (R): Eso es una gran mentira. El problema catalán viene de muy atrás, de las Guerras Carlistas y del desastre español del siglo XIX. Fue Espartero, allá por 1842, el que dijo que por el bien de España habría que bombardear Barcelona cada 50 años. No fue el Caudillo, fue el general Espartero, un político liberal, de esos que eran apreciados por la República y que nosotros siempre hemos odiado. A los dos años de mi fallecimiento en Barcelona borraron mi nombre del callejero. ¿Sabe cuándo le quitaron la calle a Espartero? En 2008. Ese sí que era un dictador, no yo. Eso es algo pueril. Tiene más poder el presidente de los Estados Unidos que él que yo tuve nunca. Cataluña es un problema y yo quise unificarla a través de la familia, los municipios y los sindicatos.

P: No vamos a entrar en vicisitudes políticas, ya le he dicho que este es un blog de deportes. Pero marchemos a varios hechos concretos. ¿Qué me dice del famoso 11-1 del Madrid al Barça en la Copa de 1943? Se dice que los jugadores catalanes recibieron órdenes de perder.

Francisco Franco (R): Rotundamente falso. Mi objetivo siempre fue que con el deporte todos los pueblos de España estuviesen hermanados. Seamos civilizados. ¿No se cantaba ‘Los segadores’ en el campo del Barcelona? ¿El estadio no se llama ‘Camp Nou’ en vez de ‘Campo Nuevo’? ¿Puse yo algún impedimento? ¿Sabe cuántas medallas me dieron? No una ni dos. Y la última en 1974 cuando el presidente era Montal, un catalanista acérrimo. Aquella eliminatoria fue una vergüenza para todo español. En la ida hubo un recibimiento espantoso con insultos y altercados a los madrileños (el Barça ganó 3-0) y en la vuelta pasó lo mismo con los barceloneses. Y no hubo más. Y fíjese de mi equidistancia con el tema que al acabar el partido cesé a ambos presidentes, tanto al del Real Madrid como al del FC Barcelona, por el mal comportamiento de la afición en ambos casos y por actos subversivos contra España. Gracias a esa decisión Bernabéu se convirtió en presidente del Madrid, ¿y sabe que fue lo primero que hizo? ¡Acusarme de beneficiar al Barcelona!

P: Pero no me negará que el catalanismo del FC Barcelona siempre ha sido mal visto por usted.

Francisco Franco (R): Pero lo que yo le digo es que Francisco Franco hizo todo lo posible para evitarlo. Fue Primo de Rivera el que cerró el campo de Les Corts cuando se pitó al himno nacional. ¡Yo nunca he cerrado el Camp Nou! Le reitero lo dicho, no existió lugar durante el Franquismo donde se hablara más catalán que dentro del estadio. Y nunca puse ningún impedimento a sabiendas de que sucedía continuamente. ¡Dejar hacer y callar! ¡Cómo Pedro Sánchez! ¡Somos tal para cual!

P: Humor negro, Excelencia.

Francisco Franco (R): Es lo que queda. Eso, y mis recuerdos.


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