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Los mejores partidos de la historia: Los 10 mejores partidos épicos de clubes de todos los tiempos

El fútbol. Lo más importante de lo menos importante. Dicen que los jóvenes le dan la espalda. Sin salir del teléfono hay cientos de entretenimientos que compiten con el fútbol. Es cierto. Noventa minutos son demasiados para mentes que viven enclaustradas en la inmediatez, para cerebros que son incapaces de prestar atención más allá de sesenta segundos. La letra ha dado paso a la imagen. El oído ha dejado su sitio a la vista. Los nueve minutos de November Rain, los ocho de Stairway to Heaven o los siete de Hey Jude han dejado paso a los menos de 180 segundos de Rosalía, Dua Lipa, Shawn Mendes, Taylor Swift y compañía. Y es cierto. 90 minutos (unos 105 con VAR y pausas de hidratación varias) son muchos. Pero la magia del fútbol es inigualable. Cuando la gente se conecta con un partido no lo hace para entretenerse, sino para emocionarse.

Emoción. En eso el fútbol no tiene parangón. Deporte de reglas simples, dos porterías a lo largo, un juez (el cura), una eira y once personas que no tienen necesidad de mostrar grandes condiciones físicas. Hace apenas dos siglos las relaciones culturales entre individuos se adscribían al ámbito local. ¿Dos siglos? Realmente se podría reducir este periodo hasta hace apenas siete décadas, porque si bien es cierto que la revolución de los transportes benefició el movimiento en la sociedad urbana y capitalista occidental, la inmensa mayoría del orbe (incluida la población campesina y obrera de Europa) seguía relacionándose con sus vecinos y con villas limítrofes. La vida de un ser humano tipo transcurría en el mismo sitio en el que nacía.

Pero fue a inicios del siglo XIX cuando el asentamiento del Estado-Nación desarrolló una organización política basada en la centralización administrativa, fiscal y ejecutiva, fomentando el beneficio del ciudadano y, a su vez, promoviendo la concienciación del mismo con el Estado a través de la educación de masas. El despliegue del sistema posibilitó la difusión de una identidad y cultura nacionales. El fútbol, primero entre aldeas, barrios o villas, y después entre ciudades y naciones, sirvió, y sirve, para exponer las propias identidades y las supuestas fortalezas en una especie de lucha imaginaria.

Para llevar a cabo esta simbiosis, los Estado-Nación hicieron uso de los medios de comunicación. La radio y la televisión (especialmente esta última) se convirtieron en básicos para trasladar los éxitos nacionales a los ciudadanos. Los medios se encargaron de mitificar a los deportistas a través de un discurso épico en el que a menudo se utilizaban adjetivos y comparaciones frecuentes con los hechos gloriosos de la nación y en el que el lenguaje bélico formaba parte de la rutina diaria.

¿Qué implica esto para la sociedad? Todo.

El fútbol se ha dotado de estructuras asociacionistas tan férreas que lo han convertido en la base del sentimiento de pertenencia a una ciudad (club) o a un país (selección nacional). Con el tiempo miles de niños africanos, latinoamericanos o asiáticos se han transformado en futuros futbolistas con educación europea. Sólo el fútbol es capaz de convertir esa invasión en una asimilación. El fútbol es al siglo XX y al XXI lo que las calzadas, los acueductos y las termas eran al siglo I y al II.

Integración sin acueductos

¿Cuántos partidos se han jugado en la historia del futbol? Se tornan al infinito. Anónimos y públicos, soporíferos y espectaculares, bajo lluvia torrencial o soportando una canícula asfixiante, en una mañana siberiana o en un atardecer sudafricano. Unos se han jugado, otros se han vivido, otros se han visto, la gran mayoría se han leído y muchos otros se han imaginado. Y aquí, el que escribe, ha decidido clasificar los más grandes partidos de la historia. Una locura. Una bendita locura. Mas como dijo Edgar Allan Poe, la ciencia todavía no ha demostrado si la locura es o no es la más sublime de la inteligencia.

Para hacer clasificable lo inclasificable he echado manos de otros que elevaron esta locura a una bendita realidad. Son Marca y Panenka (España), So Foot (Francia), Four Four Two (Inglaterra), Freunde (Alemania), Undici (Italia), así como del canal de Youtube de Julio Maldonado, el experto en fútbol internacional conocidos por todos como Maldini. Todos ellos coinciden en un puñado de partidos que no admiten discusión como los más grandes de la historia. Luego ya hay distinciones que van al criterio del escribidor.

Y es que, si en otras ocasiones he manifestado que la objetividad es clave para los criterios de selección, hay que constatar que en esta ocasión es hartamente complicado. Lo es tanto que estoy convencido de que si hiciese esta misma clasificación dentro de un par de años algún que otro partido cambiaría de posición. No tengo ninguna duda. Me ha resultado tan difícil que donde al principio tenía 10 en mente, he tenido que ampliar a 20, más tarde a 30 y finalmente me he quedado en 40. ¡Y los que se han quedado en el tintero!

Las cribas han sido muchas. En primer lugar, sólo he seleccionado encuentros de carácter internacional, bien fuesen de clubes o de selecciones. Así pues, todo choque copero o de competición liguera ha quedado descartado. Es imposible, ¡IMPOSIBLE! poder analizar partidos de ligas de todo el mundo en un periodo de más de 100 años. Es inabarcable en el espacio-tiempo. Así partidos legendarios como el 2-6 del Barça al Madrid en el Bernabéu con Messi ejerciendo de falso ‘9’ queda fuera de la lista. También el 3-2 del City con gol de Agüero en el minuto 93 al QPR que le dio el primer título de la Premier de la historia a los citizens. Queda fuera también el catalogado como el mejor partido de la historia de la liga inglesa en el que el West Bromwich Albion venció por 3-5 al United con una actuación legendaria de Laurie Cunningham. También un Schalke 6-6 Bayern de la copa alemana de 1984, un Reading 5-7 Arsenal de 2012 en Copa de la Liga en el que los gunners perdían 4-0 en el medio tiempo, un Juventus 1-7 AC Milan de 1950 (primer partido televisado de la historia en Italia) o el mítico Valencia CF 6-3 Athletic copero de 1950, en el cual los vascos anotaron un gol salvador en la tercera prórroga para dar por válido el 5-1 de la ida en San Mamés. En la Copa del Rey, que a fin de cuentas es la más conocida por el que escribe, se han vivido momentos inexplicables como la victoria del RC Deportivo ante el Real Madrid (1-2) el día del Centenario del club blanco o una increíble remontada del Barça ante el Atlético en 1997, encuentro en el que los rojiblancos ganaban al descanso por 0-4 con póker de tantos de Milinko Pantic y acabarían perdiendo por 5-4 con triplete de Ronaldo.

En los torneos continentales se ha primado Europa y dentro de Europa la Copa de Europa desde que a mediados de los 90 se aprobase la Ley Bosman. Todo el gran fútbol, el de mayor nivel, el de los mejores jugadores y entrenadores, tiene lugar en el Viejo Continente desde entonces. Y desde que la Copa de Europa pase a renombrarse como Liga de Campeones y se convierta en una competición cerrada de facto, todo lo que tiene que suceder ha de suceder bajo el paraguas de la orejona. Por supuesto se descartan rondas previas y se prima los momentos decisivos de las fases eliminatorias. No obstante, como observaremos, siempre hay excepciones que confirman la regla.

Toda esta vorágine me ha dado para hacer cuatro clasificaciones distintas que explicaré en las siguientes cuatro semanas. Son la siguientes:

Los 10 mejores partidos de clubes épicos de todos los tiempos.

Los 10 mejores partidos de selecciones épicos de todos los tiempos.

Las 10 mejores palizas en partidos de clubes de todos los tiempos.

Las 10 mejores palizas en partidos de selecciones de todos los tiempos.

En las siguientes cuatro semanas, en dosis de diez en diez, tendremos los que yo considero (a fecha actual) como los mejores 40 partidos de la historia.

¿Qué es un partido épico? Aquel con resultado incierto hasta el final, con multitud de goles y ocasiones y aquel en que ambos equipos mostraron un juego excelso tanto en ataque como en defensa. Son aquellos partidos en los que tanto el vencedor como el derrotado son recordados y son aquellos que elevan al fútbol a la categoría de arte y donde tanto la razón como el corazón hacen acto de aparición.

¿Qué es una paliza? Es aquella en la que el nivel de ambos contendientes es tan elevado que nada hace presagiar que el resultado se decante de manera escandalosa hacia algún lado de la balanza. En la paliza el ganador puede dar el pistoletazo de salida hacia una era prodigiosa o también puede ser el broche de oro a esa era iniciada años atrás. En la paliza el perdedor puede ser un gran campeón que esa noche firma su acta de defunción y cede el testigo al siguiente gran héroe. En la paliza, pues, no hay un grande contra un pequeño, sino un grande que inesperadamente echa a la lona a otro grande.

Vamos pues con la primera de todas estas clasificaciones:

— LOS 10 MEJORES PARTIDOS DE CLUBES ÉPICOS DE TODOS LOS TIEMPOS —

Tras mucho rebuscar he seleccionado diez partidos épicos. Alguno ha quedado fuera de esta lista con todo el dolor de mi corazón. Otro (el del Dépor) creo que ha entrado en la lista precisamente por mi corazón. La criba final constaba de 18 partidos, por lo que creo justo y necesario nombrar los ocho que han quedado fuera de la clasificación por el bigotillo de un grillo.

Dos de estos encuentros son luctuosos. En 1949 el SL Benfica y el Torino FC (4-3) se enfrentaron en un precioso duelo en Lisboa. Il Grande Torino era entonces el mejor equipo de Europa. Diez de sus once componentes eran titulares en la selección italiana. El avión que los traía de vuelta a Turín se estrelló en una ladera adyacente a la Basílica de Superga acabando con aquel legendario equipo. Igual infortunio sufrió el Manchester United tras empatar (3-3) en Belgrado ante el Estrella Roja en cuartos de la Copa de Europa de 1958. Los ingleses se clasificaron, pero Duncan Edwards y varios de sus compañeros perecieron en un accidente aéreo en Múnich donde hacían escala camino de Inglaterra. Bobby Charlton sobrevivió al destino y presenciaría, ya anciano, en el palco de autoridades otro partido de cuartos de Copa de Europa en este caso de su amado United ante el Real Madrid. Era 2003 y el United ganó 4-3, aunque cayó eliminado. Eso es lo de menos. Aquel día Ronaldo Nazario salió ovacionado de Old Trafford tras anotar tres tantos descomunales. El primero un remate de pantera a la cepa del poste, el segundo un pase a la red tras asistencia y jugadón de Roberto Carlos y el último un zapatazo desde fuera del área por toda la escuadra.

Desconocido para cualquier aficionado al fútbol, salvo que sea alemán, es lo sucedido en un, en principio, anodino partido de cuartos de Recopa de 1986 entre el Bayer Uerdingen (RFA) y el Dinamo Dresde (RDA). El choque se convirtió en épico tras el 2-0 de la ida. En la vuelta el Dresde ganaba 1-3 al descanso sumando una ventaja global de 5-1 a su favor a falta de 45 minutos. En la segunda parte el Uerdigen anotó cinco tantos para llevarse el partido por 7-3. El último gol fue en el minuto 87. Les habían sobrado tres minutos y un gol para levantar la eliminatoria en apenas media parte.

Los otros cuatro choques que se han quedado fuera de la lista cuentan con representación española. En 2004 el campo de Mestalla era una caldera con el objetivo de remontar el 2-0 que el Sevilla FC le había infringido al Valencia CF en semifinales de la Europa League. Un torrente de fútbol ché puso el 3-0 en el marcador, pero en el minuto 94 M’Bia entró con cuerpo y alma en el área valencianista y ponía de cabeza el 3-1 final que clasificaba al Sevilla rumbo al primero de tres títulos consecutivos. Otro fue el 2-3 del Athletic ante el United en Old Trafford en octavos de la Europa League de 2012. Ese fue quizás la obra maestra de una temporada espectacular de los bilbaínos con un despliegue físico y ofensivo promovido por Marcelo Bielsa que convirtió al Athletic en el mejor equipo del mundo durante unos meses, el tiempo que les duró la gasolina. Luego tenemos al Madrid como protagonista. Semifinales de la Copa de Europa de 2024. El último milagro. El eterno milagro blanco. Real Madrid-FC Bayern. Los alemanes dominaron en la primera parte, pero, en pleno vendaval blanco en la segunda, el Bayern se adelantaba por 0-1. Entró Joselu, un delantero con pasado en el Alavés y que el año anterior había descendido con el Espanyol. En el 88 anotaba tras fallo inexplicable de Neuer y en el 91 el éxtasis llegaba al Bernabéu con gol del delantero gallego. El Madrid gana 2-1 y se clasifica para jugar y, por supuesto, ganar su decimoquinta Copa de Europa.

El último de los choques, y no por ello menos importante, es el más reciente. Se trata de la victoria por 4-3 del Inter ante el Barça en las semifinales de la Copa de Europa de 2025, choque que a su vez venía precedido de un 3-3 en el partido de ida. Los catalanes apenas estuvieron cinco minutos por delante en toda la eliminatoria, a pesar de mostrar un excelso juego ofensivo coronado por una exhibición de Lamine Yamal jamás vista en un menor de edad desde los tiempos de Pelé. Con todo, el Inter tiró de fortaleza y resiliencia para remontar un 2-3 (tras empezar ganando 2-0) y vencer gracias al coraje de Lautaro Martínez, un empate cuando el partido agonizaba de Acerbi y un tanto en el descuento del suplente Davide Frattesi.

Thriller en el Giuseppe Meazza

Como es fácil de observar el Real Madrid es protagonista de los partidos que han quedado a las puertas de entrar en esta clasificación. También lo es de los partidos que han entrado en dicha clasificación. Cinco de los diez elegidos contarán con sello blanco. No es más que lo normal ante el equipo con más títulos europeos y, quizás, también el equipo cuyos títulos más han emocionado a propios y a extraños. No olvidemos que el fútbol al final va de eso. De emocionarse.

Allá van pues los 10 partidos de clubes emocionantes por antonomasia. Diez obras maestras del fútbol. Diez momentos épicos en la historia del rey de los deportes.

10 RC Deportivo 4-0 AC Milan (cuartos de final Copa de Europa 2004): El AC Milan era el vigente campeón europeo y el mejor conjunto del planeta. Cafú, Maldini, Gattuso, Pirlo, Kaká, Seedorf, Shevchenko o Rui Costa con Carlo Ancelotti en el banquillo. Al Dépor le había metido ¡8! el AS Mónaco en la fase de grupos. Habían tenido que vender a Makaay, Manuel Pablo se había roto la tibia, Naybet y Djalminha (que ya no jugaba nada) tenían 34 años, Fran 35 castañas y Mauro Silva ya contaba con 36. En la ida Kaká baila al Dépor y los italianos ganan por 4-1. La vuelta en Coruña tenía que ser un trámite. En casi medio siglo de Copa de Europa nadie ha remontado tres goles en una eliminatoria. Riazor se llenó. Siempre se llena, pase lo que pase. A los cinco minutos Pandiani anota a la media vuelta y veinte minutos después Juan Carlos Valerón marca el que probablemente fuese el primer gol de cabeza de su vida. Con el estadio enloquecido, Albert Luque colocaba un balón en la escuadra derecha de Dida. Con el 3-0 y la eliminatoria levantada, los once colosos blanquiazules marcharon al vestuario galopando. Paolo Maldini se preguntaría después si no estarían dopados. No lo estaban. Simplemente sabían que el trabajo no estaba hecho. En la segunda parte Fran, el eterno capitán, firmaba el 4-0 en un acto de justicia poética. Después sí, después tocó aguantar unos minutos finales de embestida a la italiana. Aquel 4-0 se convirtió en la mayor remontada nunca antes vista en la Copa de Europa. Con el tiempo fue superada. Pero lo que tardará mucho en superarse es que sea el pequeño el que le dé la vuelta a la tortilla y machaque al grande.

Milagro gallego

9 Real Madrid 4-1 Atlético (final Copa de Europa 2014): Desde que Diego Pablo Simeone regresara al Calderón para agarrar la camiseta atlética por el escudo su objetivo ha sido el de llevar al Atlético a las cotas más altas. Y lo hizo. Final de la Copa de Europa. ¿El rival? El más deseado. El Real Madrid. No había favorito. Aquel año el Atlético ganó la Liga. No perdió en los dos duelos ante los merengues. Aquel año el Madrid ganó la Copa. Masacró al Atlético en semifinales. En otras semis, en las de la Copa de Europa, el Madrid había destrozado al Bayern. El Atleti había hecho lo propio ante el Chelsea. Un cabezazo de Godín tras fallo en la salida de Casillas puso por delante al Atlético bien avanzada la primera mitad. Simeone mando entonces a sus pretorianos levantar una muralla. Courtois, Juanfran, Godín, Miranda y Filipe Luis. El Madrid tuvo el dominio, el control y las ocasiones, pero el Atlético tiró de épica y se defendió como gato panza arriba. Los colchoneros ya agarraban la copa por un asa cuando, tras un lanzamiento de un córner, un impecable remate de cabeza de Ramos al palo largo de Courtois (aún no se había ido al lado bueno de la historia) ponía el 1-1 en el minuto 93. Prórroga. Ahí la superioridad blanca fue total. El Atlético estaba fundido física y mentalmente. Aún aguantarían hasta la segunda parte de la prórroga cuando un gol de Bale tras un rechace, una galopada de Marcelo y un penalti transformado por Cristiano Ronaldo, ponían el 4-1 final en el marcador y le daban la décima Copa de Europa al Real Madrid tras doce años de sequía.

Ramos en el 93…

8 Real Madrid 3-0 Internazionale (semifinal Copa de la UEFA 1985): El primer milagro madridista ocurrió en los 70 con remontada al Derby County, pero la eclosión de la mística del Bernabéu es cosa de los 80. Antes, en época de Di Stéfano, el Madrid ganaba por aplastamiento. La década de los ochenta fue otra cosa. Se naufragaba fuera de casa y se remontaba en la Castellana ya fuese al Anderlecht (6-1) o al Gladbach (4-0). Fue cuando Jorge Valdano acuñó aquello del miedo escénico. La madre de todas las remontadas tuvo lugar ante el Inter. En San Siro se cae por 2-0 y a Juanito le meten el micro en la boca nada más acabar el partido para, con una sonrisa de oreja a oreja, soltar aquello de “90 minuti en el Bernabéu son molto longo”. Juanito, ya en su recta final, había sido suplente. En la vuelta será titular. Butragueño es baja por lesión. Pero eso no había sido lo peor. Amancio, técnico blanco, había pillado tras la derrota a Juanito y a Lozano con dos señoritas italianas. A Lozano lo echarán ese verano, pero Juanito es mucho Juanito. Las vacas sagradas le hacen la cama a Amancio y Luis Molowny es el nuevo entrenador. En medio de un incendio de críticas Juanito y Santillana toman las riendas. El cántabro anota al poco de iniciar y luego, con uno de sus eternos cabezazos, pone el 2-0. El éxtasis llego al poco de iniciarse la segunda parte cuando un tiro cruzado de Michel bata a Walter Zenga. El público, en pie, gritaba ¡Así, así, así gana el Madrid! El Inter no se rinde y cuenta con un par de ocasiones, pero el Madrid camina con paso firme a por su primer título de Copa de la UEFA.

El miedo escénico

7 Nottingham Forest 3-3 FC Colonia (semifinal Copa de Europa 1979): El Nottingham Forest tenía dos cosas. La primera que le gustaba la posesión y el toque, algo más que destacable en el jurásico fútbol inglés. La segunda que estaba entrenado por Brian Clough, un técnico de esos que no dudarían en ir a la guerra frente a un ejército, aunque apenas tuviese un cuchillo entre las manos. Camino de su primera Copa de Europa toca el FC Colonia. Toni Schumacher, Bernd Schuster, Pierre Littbarski y Dieter Müller. Los teutones son archifavoritos. Se adelantó el Colonia con un rápido 0-2. Acortó el Forest antes del descanso. Por entonces los 22 protagonistas ya tenían el cuerpo lleno de barro ante el diluvio que había convertido el césped del añoso City Ground en un patatal. Aun así, los dos equipos salieron tras el descanso con la firme idea de sacar el balón jugado desde atrás. Aquel esfuerzo ofensivo y de bella plasticidad se completaría con cuatro goles más. El Forest remontó con dos zarpazos, hasta que el Colonia puso el 3-3 definitivo con un tanto de Yasuhiko Okudera que se convertirá en el primer asiático en meter un gol en competición europea. En la vuelta, en otro partido desbravado, el Forest ganará por 0-1 gracias a las increíbles paradas de Peter Shilton ante la acometida germana liderada por Kevin Keegan.

Bailando en un patatal

6 Benfica 5-3 Real Madrid (final Copa de Europa 1962): El Madrid había ganado cinco Copas de Europa consecutivas antes de que el Benfica saliese campeón. Fue en 1961. El Madrid había caído en octavos con polémica arbitral por lo que, a ojos de todos, seguía siendo el campeón moral. Así que la final de 1962 era el momento de saber si había nuevo rey de Europa. Madrid vs Benfica. Di Stéfano vs Eusebio. Fue precioso. El Madrid salió mandón y a los veinte minutos gobernaba el partido gracias a dos zarpazos de Ferenc Puskás. El Benfica se rehízo y empató en un abrir y cerrar de ojos antes de que Puskás anotase su tercer tanto y llevase el partido al descanso con un impresionante 3-2 a favor del Real Madrid. La segunda parte fue otra historia. El Benfica apretó físicamente a un Madrid entrado en años y le metió una marcha más al partido. Coluna empató el partido y luego Eusebio puso el 4-3 para los portugueses. Quedaba algo menos de media hora para el final y el Madrid buscó el empate. Con espacios, emergió la pantera. Eusebio marcaría un golazo para el 5-3 y fallará alguna que otra ocasión más. Y no fueron los goles. Fue demostrar que era el elegido. El hombre que iba a suplir en el trono a Alfredo Di Stéfano.

El asalto al trono de Eusebio

5 FC Barcelona 1-0 Internazionale (semifinal Copa de Europa 2010): La única victoria de esta lista que se tornó en derrota. O la única derrota que se tornó en victoria. Un ejercicio defensivo mayúsculo. Una oda al trabajo de equipo y a la demostración de como un capitán es capaz de llevar un barco perdido a buen puerto. En la ida el Inter había ganado por 3-1. En la vuelta tocaba aguantar. Era el Barça el mejor equipo del mundo. Era, y sigue siendo, el equipo con mayor capacidad asociativa que jamás se ha visto. A los 28 minutos de partido expulsan a Thiago Motta. El Inter queda con 10 hombres. Es cuestión de tiempo que el Inter caiga. Pero no. El goleador Samuel Eto’o pasa a convertirse en lateral derecho y el ejercicio defensivo italiano es excepcional. El Barça acaba el partido con un 76% de posesión, pero apenas conseguirá lanzar en cuatro ocasiones entre los tres palos. Una de ellas, a falta de seis minutos para el final, terminará en gol y en una victoria insuficiente. El achique de espacios y la solidaridad defensiva del conjunto dirigido por Mourinho rozará la perfección. La formación 4-6-0 fue un castillo edificado por Mou que Guardiola no supo asaltar. Pocas veces se ha visto a un equipo de élite defender tan atrás. Y pocas veces se ha visto a un equipo de élite tan entregado, solidario y sacrificado por el bien común. En la ida, por cierto, el Barça había tenido la posesión, pero el Inter había atacado mucho y bien. Pocos recuerdan que el 2-1 fue obra de Maicon (lateral derecho) en un contraataque en el que acabó chutando en el área pequeña rival. La pena de Mourinho es que acabó cegado por aquel éxito defensivo y se olvidó de lo que era jugar con balón.

Perfecto ejercicio de supervivencia

4 Liverpool 5-4 Alavés (final Copa de la UEFA 2001): Javi Moreno fue máximo goleador de Segunda B con el Córdoba CF. Ese era su nivel. Pero antes de eso compartió equipo con Maldini, Costacurta, Redondo, Pirlo, Shevchenko o Inzaghi. Y es que a Javi Moreno lo fichó el gran AC Milan. Y todo fue por aquella final. Aquella bendita final. Que el Alavés echase al Inter o que le metiese cinco al Kaiserlautern parecía machada más que suficiente. Y lo cierto es que el Liverpool FC de unos imberbes Owen y Gerrard se puso 2-0 arriba a los veinte minutos. Mané, aquel padre-entrenador de barriga y bigote, decide entonces sustituir a uno de sus tres centrales y meter a un delantero centro. Iván Alonso, que así se llamaba el ariete, acorta distancias, pero los ingleses aprietan y ponen el 3-1. Descanso. A la vuelta dos zarpazos de Javi Moreno ponen el 3-3 y le aseguran el contrato de su vida, hasta que Robbie Fowler vuelve a adelantar a los reds y sitúa el 4-3. El asunto parecía acabado, pero un cabezazo de Jordi Cruyff en el último minuto pone el 4-4 y lleva el partido a la prórroga. En el primer aliento del tiempo suplementario el Alavés se quedó con nueve. Por entonces toda Europa se había hecho vitoriana y soñaba con la victoria de David ante Goliat. Cuando los penaltis asomaban tras una esquina, un gol en propia puerta le daba el triunfo a un Liverpool sediento de triunfos. Para los reds fue su primer título europeo en cerca de dos décadas, para Michael Owen un Balón de Oro y para Javi Moreno y el Alavés el momento más feliz de sus vidas.

Gloria red

3 Real Madrid 3-1 Manchester City (semifinal Copa de Europa 2022): Son tantas y tantas las remontadas del Real Madrid en la Copa de Europa que es difícil escoger una por encima de las demás. Pero lo sucedido en 2022 roza lo paranormal. Personalidad, fe, calidad y alma. Y fútbol. A veces se olvida con tanto milagro que el Madrid domina los tiempos. Y eso es fútbol. La primera parte se jugó a ver quién cometía menos errores, al contrario que el partido a campo abierto de la ida que acabó con 4-3 a favor de los ingleses. Hubo ocasiones, eso sí. Courtois emuló a dios a tiro de Bernardo Silva y volvió a hacer lo mismo a remate de Gabriel Jesús. En el Madrid era Vinicius el que perdonaba lo imperdonable. El choque fue abriéndose poco a poco hasta que un zurdazo de Mahrez en el 73’ ponía un 0-1 imposible de levantar. ¿He dicho imposible? El Madrid ya había levantado un 1-0 del PSG (3-1 en el Bernabéu tras ir cayendo 0-1 al descanso) e igualado un 0-3 de un Chelsea que ganaba en el 75’ en la casa blanca (en la ida el Madrid había vencido 1-3 en Londres) y tocaba nueva hazaña. Grealish tuvo dos ocasiones clarísimas para sentenciar, pero falló para desesperación de Guardiola. Con el Madrid volcado sucedió lo inexplicable. Rodrygo remachó un pase de Benzema y luego culminó de cabeza una asistencia de Carvajal. Era el minuto 90 y el minuto 91 de partido. En la prórroga el Madrid volaba y Benzema anotaba de penalti tras un par de acometidas sin éxito. Tuvo el City una más que Courtois atajó dando el enésimo pase blanco a una final europea.

Rodrygo ‘Goles’

2 Liverpool 3-3 AC Milan (final Copa de Europa 2005): El AC Milan era favorito. Muy favorito. Y cumplió el pronóstico con creces. Al minuto de juego Paolo Maldini adelantaba a los rossoneros. Pirlo se hizo dueño del medio campo y Kaká barría hacia la mediapunta para que Cafú corriese la banda una y otra vez. El dominio italiano se certificó con dos goles de Hernán Crespo antes del descanso que ponía la final con un claro 3-0. Camino del vestuario, los más de 25.000 seguidores del Liverpool presentes en Estambul entonaban el You’ll never walk alone, himno oficioso de los reds. La sinfonía duró los quince minutos del tiempo de asueto para sorpresa y orgullo de Steven Gerrard y el resto de los chicos de Rafa Benítez. En seis minutos inolvidables, los que van del 54 al 60 de partido, Gerrard, Smicer y Xabi Alonso empataban el encuentro. El tanto de Alonso se originó tras un rechace de un penalti que él mismo había fallado. Entonces el Liverpool pecó de timorato y no tumbó a un Milan completamente grogui. Con una marcha menos, el encuentro se dirigió a una prórroga en donde el Milan decidió ir con todo a por el encuentro. Finalizando la segunda mitad del tiempo extra Shevchenko tuvo dos ocasiones clamorosas que acabaron en el limbo. Tocaba penaltis. Luego Ancelotti, entrenador italiano, confesaría que tras mirar a los ojos a sus jugadores ya contaba con perder el partido. Dudek hizo el resto. Emulando el legendario baile de Bruce Grobbelaar en la final de 1984, Jerzy Dudek se marcó un pasodoble, una bachata y una salsa para que tres rossoneros fallasen sus penaltis y le diesen al Liverpool la que entonces era su quinta Copa de Europa.

El baile de Dudek

1 Manchester United 2-1 Bayern (final Copa de Europa 1999): El United no contaba ni con Keane ni con Scholes por sanción. A los seis minutos Mario Basler anotaba el gol del Bayern. A partir de ahí los alemanes se dedicaron a ponerle cloroformo al balón. El marco era incomparable. Un Camp Nou a reventar y Pierluigi Collina, el dios de los árbitros, silbato en boca. El partido no acompañaba a lo esperado. Tocaba descanso. A mitad de la segunda parte el United decide venirse arriba y el Bayern pasa a tener varias ocasiones al contraataque. Effenberg lanza una volea que detiene Schmeichel. Scholl lanza una vaselina que da en el larguero tras pase de Basler. El United toca y toca, pero no obtiene respuesta. A falta de diez minutos del final Lothar Matthäus es sustituido. Tiene 38 años, un Mundial, una Eurocopa y un Balón de Oro. Le falta la Copa de Europa. Justo un minuto después el United realizaba su segundo cambio al entrar Ole Solskjaer en lugar de Andy Cole. En el 85’ Jancker remata de cabeza al larguero. Está más cerca el 2-0 alemán que el 1-1. Pero no. Los dioses del fútbol tienen otros planes. En el 91’ Beckham bota un córner que es rechazado por la defensa teutona, Giggs remata a contrapié y el balón es desviado con la testa por Sheringham quien empata el partido. Alex Ferguson (entonces aun no es Sir) ni se lo cree. Habrá prórroga. Pero dos minutos después hay nuevo córner. Beckham lanza otra banana desde la esquina, Sheringham remata de cabeza y ahora es Solskjær el que pone el pie para batir a Oliver Kahn. El United gana 2-1. Dos goles en el descuento. Collina trata de levantar a los futbolistas del Bayern del suelo para continuar el partido. Matthäus llora en el banquillo y Kuffour es un mar de lágrimas dentro del área de castigo del Bayern, en el mismo lugar en el que Sheringham y Solskjaer acaban de obrar el milagro más prodigioso de la historia de las finales. No sé sabe bien cómo el partido se reanudó lo justo para que los futbolistas teutones mandasen el balón de una patada a los infiernos y Ferguson se convirtiese en Sir y llevase a los Diablos Rojos a la conquista de su segunda Copa de Europa.

120 segundos milagrosos en el Camp Nou

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Los invencibles

Ganar una liga. Todos contra todos. Se requiere regularidad. Ser el mejor durante todo un curso. Las ligas deportivas nacieron con un fin económico. Los torneos de eliminación eran cortos y no aseguraban taquillas. Las ligas consintieron establecer un calendario y unos ingresos fijos que permitieron a los clubes profesionalizarse. Suelen ser el torneo favorito de entrenadores y analistas dado que tras los nueve meses de competición no existen dudas sobre el rendimiento global. A cambio las emociones y la intriga suelen concentrarse en los instantes finales con el riesgo de que el resto del torneo sea insulso para el aficionado.

Vitorear una liga sin perder un solo partido es una hazaña hercúlea. Se requieren jugadores para todos los tiempos, para todo el tiempo y para todos los campos. Requiere perfección y, esencialmente, concentración. La insólita capacidad de jugar todos los partidos como si fuesen el último sin importar el rival o su lugar en la clasificación. Tan insólita es la hazaña que, en las grandes ligas de fútbol, en los ya cerca de 150 años de competiciones ligueras (la inglesa dio el pistoletazo de salida en 1888) muy pocos clubes han conseguido levantar un trofeo sin conocer la derrota.

En tiempos pretéritos hubo varios conjuntos que lograron la hazaña. Se suele considerar tiempos pretéritos a aquellos anteriores a la II Guerra Mundial. En la historiografía del fútbol el Mundial de 1930 marca un antes y un después en la expansión global de un deporte que desde ese momento deja de ser hegemónico de Gran Bretaña. El segundo corte se da en 1955 cuando se crea la Copa de Europa y el Viejo Continente sienta las bases de una hegemonía que llega hasta el presente. El siguiente punto de divergencia tiene lugar en 1995 cuando entra en vigor la Ley Bosman y el fútbol y los futbolistas dejan de estar atados por fronteras nacionales y el balompié pasa a ser un negocio multimillonario.

Pues bien, antes de 1955, en un fútbol en blanco y negro y sin televisión, existieron equipos invictos. Y no hubo que esperar mucho. En la primera liga inglesa de la historia, en la temporada 1888/89, el Preston North End logró el título con un balance de victorias, empates y derrotas de 18-4-0 en 22 partidos. Fue la primera y la última vez, dado que nunca más la Football League vería a un campeón imbatido. Al año siguiente el Preston North End repitió título, aunque con derrotas en su casillero, y está ahí radicaron sus éxitos. La pequeña ciudad industrial de Preston pronto quedó engullida ante sus vecinas Manchester y Liverpool.

Lo mismo le sucedió a Vercelli ante las gigantescas Milán y Turín. Antes de eso, en la temporada 1911/12, el Pro Vercelli ganó la Prima Categoría con un balance de 9-1-0. Serían cinco los títulos logrados entre 1908 y el inicio de la I Guerra Mundial en 1914. Tras el conflicto, ya en la campaña 1922/23, fue el Génova FC el que salió campeón con un registro de 22-6-0. Fueron nueve los títulos ligueros de los ligures. Entre el Pro Vercelli y el Génova FC lograron 16 de las primeras 24 ligas italianas. Desde entonces no han vuelto a ganar ninguna.

Todos estos equipos tienen en común que el número de partidos en liza era mucho más reducido que en el presente. Las ligas de entonces tenían como tope la treintena de partidos. En los Países Bajos el AFC Ajax salió invicto en la campaña 1918/19 con un registro de 24-6-0. En la Alemania nazi el Dresdner FC completó una temporada perfecta en la 1942/43 con un balance de 23-0-0. No obstante, la marca es engañosa, ya que primero se jugaba una competición de carácter regional de 18 partidos antes de disputar una fase final en formato copero.

En la Primera División únicamente contamos con dos campeones invictos. Ambos son de tiempos pretéritos a la Guerra Civil. El Athletic Club se coronó campeón en la campaña 1929/30 con un balance de 12-6-0, gracias en parte a los 20 goles en 18 partidos de Guillermo Gorostiza. Por su parte el Real Madrid conquistó el primer título de su extenso palmarés en la temporada 1931/32 con un registro de 10-8-0. Era el Madrid de Zamora, Ciriaco y Quincoces, una línea defensiva de leyenda.

Ciriaco, Zamora y Quincoces

Todos ellos son grandes conjuntos, pero no sería justo hacerlos participes de un Himalaya donde se encuentran aquellas escuadras modernas que han completado una temporada perfecta. Es por ello que únicamente he seleccionado a los que han sido invictos en cualquier liga europea de prestigio más allá de 1955. Y tras, la aprobación de la Ley Bosman en 1995, únicamente a aquellos que han sido invictos en alguna de las cuatro grandes ligas, es decir, española, inglesa, italiana o alemana.

Así pues, el FC Porto 2009/10 (Falcao) y 2012/13 (James Rodríguez), el Celtic de Glasgow de 2016/17, el Glasgow Rangers de la 2020/21 o el Estrella Roja de la 2022/23 no pueden formar parte de esta clasificación. También he descartado a los conjuntos argentinos, en este caso no tanto por poseer un nivel inferior (a mediados del siglo XX estaban entre los mejores conjuntos del mundo) sino por el sistema tan particular liguero que poseen con dos ventanas de actuación (apertura y clausura) y con promedios anuales para ascensos y descensos. En todo caso mencionar a San Lorenzo de Almagro (1968 y 1972), Ferro Carril Oeste (1982) o Boca Juniors (1998 y 2011).

Dos últimas menciones antes de ponernos a ello. Existen dos notables equipos que desde su invencibilidad no lograron alzarse con el título liguero. Uno de ellos es un auténtico coloso del fútbol. Uno que cuenta con poco menos de 40 ligas en su palmarés y es bicampeón europeo. El SL Benfica rubricó una Primeira Divisâo sin perder un partido. Sin embargo, en la perfecta campaña 1977/78 (21-9-0) no logró el título al empatar a puntos con el FC Porto (22-7-1) que se proclamó campeón por una mejor diferencia de goles. El otro invicto sin título lo encontramos en la Serie A italiana 1978/79. La víctima en este caso fue un modesto. El AC Perugia ni había ganado ni ganó después un campeonato, pero en la 78/79 estuvo cerca al firmar un registro de 11-19-0. Tal cantidad de empates lastró sus opciones que sucumbieron ante el AC Milan (17-10-3).

La lista quedaría de la siguiente manera:

6 Juventus FC 2011-12 (23-15-0) 68 GF 20 GC 60’5%: Tras años oscuros regados de certificados problemas de corrupción, en 2011 la Juventus inauguró su nuevo estadio, contrató al ex jugador Antonio Conte como entrenador y le robó al AC Milan al centrocampista Andrea Pirlo. La temporada 2011/12 será la primera de nueve Scudetto consecutivos. La Juventus se llevó el título de forma matemática tras vencer en Cagliari (0-2) en la penúltima jornada. Ningún jugador bianconero estuvo entre los diez máximos goleadores dado que la fortaleza juventina se basó en un excepcional sistema defensivo coronado por Gianluigi Buffon, portero menos goleado, y en la magia de Pirlo quien fue el máximo asistente de la Serie A. La única derrota de la temporada tuvo lugar en la final copera que perdieron ante el SS Nápoles en el que fue el último baile en la carrera de Alessandro Del Piero. Once ideal: Buffon; Lichtsteiner, Barzagli, Bonucci, Chiellini, De Ceglie; Arturo Vidal, Pirlo, Marchisio; Matri y Vucinic. Entrenador: Antonio Conte.

Juve 11/12

5 AC Milan 1991-92 74 GF 21 GC (22-12-0) 64’7%: Unos años antes Arrigo Sacchi había revolucionado el mundo del fútbol a través de achicar espacios con una defensa adelantada que practicaba a la perfección el fuera de juego. Fue el llamado Milan de los inmortales o el Milan de los holandeses, dado que a la fenomenal base italiana los acompañaban Rijkaard, Gullit y Van Basten. En el verano de 1991 Sacchi aceptó el puesto de seleccionador nacional y Fabio Capello se hizo cargo del equipo. Capello era aún más exigente que Sacchi y aumentó el listón de la disciplina. El resultado fue un año estresante que acabaría por reventar a parte del vestuario en los que los esfuerzos se centraron en la competición doméstica, dado que los milaneses ese año no pudieron competir en Europa por una sanción disciplinaria de la UEFA de la temporada anterior. Así que tocó un año perfecto en la Serie A, destacando un 5-1 a la Sampdoria, por entonces vigente campeona, y un 2-8 en casa del Foggia. Marco Van Basten fue el máximo goleador del torneo, en la que fue su última campaña sin problemas en los tobillos. Once ideal: Rossi; Tasotti, Costacurta, Baresi, Maldini; Donadoni, Albertini, Rijkaard, Gullit; Massaro y Van Basten. Entrenador: Fabio Capello.

Milan de Capello

4 Arsenal FC 2003-04 (26-12-0) 73 GF 26 GC 68’4%: Entre 1998 y 2005 el Arsenal FC ganó tres ligas y cinco copas desafiando el poderío del Manchester United. Fue la mejor época de su larga historia y se coronó con la que hasta ahora es su última Premier League. The Invincibles lograron una hazaña que sólo el Preston North End en el siglo XIX había conseguido en el fútbol inglés. Quedaron eliminados en semifinales de copa y en cuartos de la Liga de Campeones, pero firmaron 38 partidos sin perder, cantidad nunca antes y nunca después lograda. De hecho, teniendo en cuenta el prestigio de la competición y el número de partidos, sería más que justo colocar al Arsenal 2003-04 en el primer puesto de equipos que han ganado una liga sin perder un encuentro.

Los londinenses se reforzaron con el portero Jens Lehmann y con el mediapunta José Antonio Reyes. No obstante, la estrella siguió siendo Thierry Henry, quien volvió a ser el máximo goleador de la competición, a lo que añadió la Bota de Oro. Robert Pires anotó 14 tantos partiendo desde la banda, cimentando una influencia francesa regulada en el eje por Patrick Vieira. El club recibió una réplica dorada del trofeo de la Premier League una vez finalizada la temporada y permaneció invicto durante 49 partidos, sumando once más de la siguiente campaña, récord nunca superado. Once ideal: Lehmann; Lauren, Campbell, Kolo Touré, Ashley Cole; Vieira, Gilberto Silva; Pires, Bergkamp, Ljungberg; Henry. Entrenador: Arsené Wenger.

Vieira, Pires, Henry y Cole

3 AFC Ajax 1994-95 (27-7-0) 106 GF 28 GC 79’4%: El Ajax 1994-95 fue simplemente perfecto. Está considerado uno de los mejores equipos de la historia del fútbol. Logró el triplete sin perder un solo encuentro. Liga, Copa y Copa de Europa. Ni AC Milan ni FC Bayern fueron capaces de hincarles el diente en Europa a lo que luego sumarían la Copa Intercontinental ante el Gremio brasileño completando cuatro torneos invictos. Entre 1994 y 1996, el Ajax consumó una racha invicta de 71 partidos invictos entre Eredivisie y Copa de Europa. En 1995 fueron 48 partidos y una hazaña de ganar simultáneamente la Liga de Campeones y la liga nacional sin una sola derrota es un logro histórico inigualable por cualquier otro equipo. En Holanda firmaron 106 goles en 34 partidos en una exhibición coral y ofensiva (Kanu o Kluivert martilleaban desde el banquillo) liderada por un entonces desconocido técnico llamado Louis Van Gaal. Lo más gratificante fue el 0-5 en casa del Feyenoord, el sempiterno enemigo. Once ideal: Van der Sar; Reiziger, Rijkaard, Frank de Boer, Blind; Ronald de Boer, Davids, Seedorf; Finidi, Litmanen y Overmars. Entrenador: Louis Van Gaal.

Ajax 94/95

2 Bayer Leverkusen 2023-24 89 GF 24 GC (28-6-0) 82’3%: Ademola Lookman. Ese es el nombre del delantero nigeriano que impidió la temporada perfecta del Leverkusen. Fue en la final de la Europa League. La única derrota de la temporada. Antes el Bayer había ganado liga y copa sin perder un encuentro, y con un registro donde las victorias superaban con creces a las derrotas. Fue la primera liga de la historia del Nevekusen, cómo era conocido por sus detractores por sus continuas caídas en momentos decisivos. Fue un sorpresón. El Leverkusen no es ni el Ajax, ni el Milan, ni la Juve ni el Arsenal. Es un equipo mucho más modesto y perpetró un milagro consumado por un neonato en los banquillos llamado Xabi Alonso. No es que el Bayer no perdiese, es que su porcentaje de victorias es alucinante. El Bayer se colocó en primera posición en la tercera jornada y sumó 17 puntos más que el segundo clasificado. Florian Wirtz fue el mejor jugador del torneo, Lukas Hradecky el portero menos goleado y Alejandro Grimaldo el máximo asistente. Once ideal: Hradecky; Frimpong, Tah, Tapsoba, Hincapié, Grimaldo; Hofmann, Wirtz, Xhaka; Boniface y Schick. Entrenador: Xabi Alonso.

El Leverkusen invencible

1 SL Benfica 1972-73 (28-2-0) 101 GF 13 GC 93%: Soy consciente de que es la liga portuguesa. Consciente de que la hazaña del Leverkusen o los números del Arsenal merecen la primera posición. Pero pongámonos las gafas de la historia. En 1973 no hay libre circulación de jugadores. El Benfica tiene a Coelho, Jordao, Eusebio y Nené. Imagínense al Benfica de la actualidad con Rubén Días, Bernardo Silva, Joâo Félix y coronado por un Cristiano Ronaldo de 30 años. Los números abruman. Gana todo en casa goleada tras goleada y sólo cede dos empates a domicilio. El momento más difícil fue el encuentro en Lisboa ante el Porto FC que perdían por 0-2 a falta de once minutos para el final y que acabaron ganando por 3-2. Llegaron a tener 23 triunfos en 23 partidos, momento en el que se proclamaron campeones matemáticamente y sólo cedieron los empates con la barriga llena. Con todo fue una temporada amarga. El Benfica, que había caído el año anterior en semifinales de la Copa de Europa ante el Ajax, se conjura para ganarla. Pierden ante el Derby County en un encuentro que Eusebio juega lesionado. Fue la última oportunidad de La pantera negra en Europa quien sería Bota de Oro (40 goles en 28 partidos) antes de que las rodillas le remitieran al retiro año y medio más tarde. Once ideal: José Henrique; Correia, Humberto Coelho, Jaime Graça, Calisto; Toni, Antonio Simoes, Jordao: Artur Jorge, Eusebio y Nené. Entrenador: Jimmy Hagan.

Benfica 71/72

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