Informe Pirri
Una nación de poco más de un millón de habitantes sorprendió al mundo al navegar hasta la costa africana y derrotar a los nómadas bereberes en las playas de Ceuta. Será el punto de partida para Enrique el Navegante, el rey portugués con la osadía y ambición necesaria para emprender la exploración del mundo a través del océano. Era 1415. Dos siglos después los ceutís decidieron seguir bajo la protección de Felipe II y el Reino de España cuando los portugueses, quienes habían estado unidos durante seis décadas a los españoles, reclamen nuevamente su independencia.
En Ceuta, geográficamente africana y sentimental y legítimamente española, han nacido un puñado de deportistas de reputado prestigio. El medallista olímpico Rodrigo Hernández, el héroe zaragocista Nayim o Tarzán Migueli, una fuerza de la naturaleza con más de 650 partidos defendiendo la camiseta del FC Barcelona.
Pero sí hay un ceutí reconocido a escala nacional ese es José Martínez Sánchez. Nacido en Ceuta en 1945, cuando Adolf Hitler aun dirigía el III Reich, se crio en el barrio de Hadú, un populoso lugar en el centro de la villa cuyo corazón es la plaza de abastos. Allí empezó a jugar al fútbol nuestro protagonista militando desde niño en el Betis de Hadú, equipo fundado en un bar de la zona. Aquí vivían muchos militares que convivían en harmonía con ceutís que profesaban la religión islámica y con aquellos que eran profundamente cristianos. No en vano al barrio de Hadú también se lo conoce como el barrio de San José.
Así, no es de extrañar que el mejor amigo de José fuese Mohamed, quién lo sigue siendo 70 años después. Al niño, por cierto, nadie lo llamaba José. Le decían Pepirri. Otros lo llamaban Pirri. El chaval era bueno con el balón en los pies, aunque su padre no estaba por la labor. De hecho, la ilusión de Pirri, y quizás de su progenitor, era ser arquitecto. Y así fue que, siendo buen estudiante, con 18 años lo mandaron a la Península para estudiar en Granada. Y resultó que un antiguo jugador y entrenador del Granada CF con pasado ceutí, y que por entonces ejercía de técnico en las categorías inferiores, le propuso a Pirri que comenzase a entrenar con el Granada CF mientras estudiaba arquitectura. El tipo se llamaba Pepe Millán y sabía lo bueno que era el tal Pirri de cuando jugaba en el Atlético Ceuta. Tan bueno era que a las pocas semanas le hicieron ficha en el primer equipo y acabó jugando 21 partidos en Segunda División.
Es entonces el verano de 1964 y el Real Madrid, entonces pentacampeón europeo, decide fichar al centrocampista ceutí de 19 años. El RCD Espanyol lo había descartado. El Madrid se lanzó a por él como sustituto de DI Stéfano. Presidía el coloso blanco Santiago Bernabéu y aquello de Pirri no le gustó en demasía. Le gustase o no, aquel chaval tenía futuro. En esa temporada 64-65 coinciden en el equipo Suárez y Martínez. El primero es nombrado en contadas ocasiones. El segundo es titularísimo indiscutible. José Martínez debutó un 8 de noviembre ante una plaga de bajas que mermaban a la delantera blanca. Ocupó el puesto de Puskás y lo colocaron de enganche con la delantera. Tenía gol y era un portento físico. Con el tiempo será pivote y en su ocaso se instalará como central, pero por entonces era un todocampista con disparo. En el nacimiento era Jude Bellingham y en el entierro Fernando Hierro. El caso es que debuta en casa y ante el FC Barcelona. Gana el Real Madrid 4-1. Se sale.
Ya nadie lo sacará del once titular.

En aquella primera crónica aparecerá como Martínez. A Bernabéu aquello de Pirri le sonaba a nombre de canido. Al malagueño Alberto Pipi Suárez habrá que conocerlo por su apellido, sentencia el gran jefe. Al ceutí José Pirri Martínez lo mismo, vocifera Bernabéu. Pipi jugó 40 partidos y se fue con su apodo al Sevilla FC. Lo de Pirri fueron 639 partidos de blanco, 10 Ligas, la capitanía y la Copa de Europa de 1966. Será Pirri para siempre. Y acabará siendo uno de los favoritos de Santiago Bernabéu.
“Más madridista que el escudo”, diría de Pirri el coruñés Amancio. Fueron 16 años de blanco y un partido de leyenda. Y eso que Pirri, además de contrariar a Bernabéu con el apodo, se casó con la actriz Sonia Bruno, algo que tampoco gustó al jefazo. El partido de marras fue una final de Copa que el Real Madrid pierde contra el FC Barcelona en la que Pirri jugará con la clavícula rota y superando los 39 grados de temperatura. Por entonces el Madrid ganaba cuando perdía. A Pirri le dieron la Laureada, una distinción creada por un Bernabéu que quedó enamorado de aquel despliegue testicular.
En 1980 decidió dar un paso al lado y colgar las botas. Sucedió que por el camino Pirri dejó la arquitectura por la medicina. Volvió al Real Madrid como galeno blanco (1982-1995) y desde hace un par de años es el presidente de Honor del Real Madrid. Pero hubo algo más. Durante el cuatrienio 1996-2000, Pirri ejerció de director deportivo blanco. Se logró la séptima y la octava Copa de Europa bajo presidencia de Lorenzo Sanz. Fue un exitazo.
Un exitazo que acabó mal.
Resultó que, aunque habiendo conquistando Europa dos veces tras más de treinta años de sequía, el Real Madrid era un gigante con pies de barro. Las instalaciones del club estaban obsoletas y había miembros de la plantilla y de la organización con nóminas pendientes de cobro. El empresario Florentino Pérez ofreció la panacea económica y de paso aseguró el fichaje de Luis Figo, capitán y emblema del FC Barcelona. Era julio de 2000. Lorenzo Sanz perdió las elecciones y Florentino fue elegido presidente.
Una patata caliente para Florentino era la situación de Pirri. El director deportivo del nuevo presidente era Jorge Valdano. Ocurría que a Pirri no se le podía echar por las buenas. Eran cerca de 40 años ligado a la casa blanca, así que era necesario buscarle acomodo o escudriñar una excusa para provocar una salida.
Y así fue como en agosto de ese mismo año, el entonces subdirector del Diario AS José Javier Santos (conocido como JJ Santos) recibe un fax en su oficina. Eran ocho folios firmados por Pirri en el que analizaba uno por uno las fortalezas y debilidades de los jugadores del primer equipo. Proponía renovaciones y ventas antes de que la siguiente temporada comenzase a rodar.
Era una bomba informativa. JJ Santos telefoneó a Alfredo Relaño, director de AS y en aquel momento de vacaciones, y decidieron dar la exclusiva por capítulos. Fue un exitazo. Durante esa semana duplicaron el número de ejemplares vendidos. Había frases absolutamente lapidarias.
Guti no está centrado en su profesión. Tiene condiciones técnicas para triunfar, pero su comportamiento no es propio de un jugador del Real Madrid. Si hay una buena oferta se puede traspasar.
Geremi, Bizzarri, Dorado, Karanka, Meca, Cambiasso, Canabal, César Prates y Congo; traspasar.
Karembeu y Celades no son jugadores para el Real Madrid.
La mejor virtud de Anelka es la velocidad. Tiene un físico perfecto para la práctica del fútbol. Es muy rápido y tiene un gran cambio de ritmo. Poco trabajador, muy introvertido, desconfiado. Tiene problemas con los jugadores importantes del equipo. Lo mejor es traspasarlo lo antes posible.
Savio es demasiado irregular. No puede defender.
A Baljic después de la lesión, no le veo ni mentalmente ni físicamente bien. En estos momentos no está para jugar con nosotros. Es miedoso y poco trabajador.
Michel Salgado es fuerte físicamente, buena anticipación, duro, corre los noventa minutos, valiente, agresivo. Pero debe mejorar técnica y tácticamente.
Illgner es un gran profesional, pero necesita entrenar mucho para recuperar la forma y tiene una lesión crónica en el hombro derecho.
También había huecos para los elogios, aunque, lógicamente, lo más interesante para el público fuesen las críticas.
Casillas es muy bueno en el uno contra uno. Bueno con los pies. Tiene mucho futuro.
Fernando Hierro es un jugador completo y muy importante para el equipo. Su condición física no es buena. Debemos cuidarlo y buscarle un sustituto para dentro de uno o dos años.
Roberto Carlos es un ejemplo como jugador. Muy fuerte físicamente. Imprescindible en estos momentos, no tiene sustituto.
Redondo es un gran profesional. Es importante para el equipo fuera del campo porque los compañeros confían en él.
Helguera puede jugar como medio centro, como defensa central y como libre. Cuando se centre en su función será un jugador muy importante para Real Madrid.
Eto’o juega por todo el carril derecho y como media punta. Jugador joven, técnicamente y físicamente bueno. Buenas condiciones para triunfar. Para la próxima temporada debemos cederlo y si es posible hacerlo comunitario.
Morientes es gran jugador y persona. Aunque ahora no está acertado, es un goleador. Importante para nosotros, pero no imprescindible.
Raúl es completo en todo, con mucho carácter. imprescindible para nosotros. Presente y futuro.

El llamado Informe Pirri se había redactado en abril, cuando Lorenzo Sanz era aun presidente y pensando en la planificación de la temporada 2000/01. En aquel momento el Real Madrid no estaba bien. Se había despedido a Toshack apareciendo como apagafuegos Vicente del Bosque. El equipo acabó quinto en Liga, pero arregló la temporada al lograr la Copa de Europa derrotando al Valencia CF en una histórica final entre equipos españoles jugada en Paris. El Informe Pirri fue un escándalo filtrado expresamente por la directiva de Florentino Pérez para desprestigiar a Pirri. Hicieron mucho daño las críticas a Guti, niño mimado del madridismo, y a Celades, un fichaje de esa temporada que se tornaría en desacertado, pero que en aquella pretemporada estaba volando partido tras partido.
Pirri quedaba muy mal y, aunque la lectura de ese mismo informe con el paso de los años detalla su excelente diagnóstico, su gestión como directivo permanecería para siempre emborronada por ese informe. Con los años se observa que en muy poco se había equivocado la leyenda merengue. Tras la bomba mediática, Pirri llamó a JJ Santos. El Madrid volaba rumbo a Montecarlo para disputar la Supercopa de Europa. Hubo reproches, pero también brotaron palabras sinceras. Pirri lo veía venir y confesó a JJ Santos que sabía perfectamente quién lo había delatado.
De aquel informe se habían hecho cuatro copias, tantas como personas lo habían recibido. En cada una de ellas Pirri había redactado deliberadamente una falta de ortografía distinta para que, en caso de filtración a la prensa, saber quién había sido.
Resultó que Pirri fue al despacho del topo y con calma presentó su dimisión. Se fue de la que siempre había sido su casa sin reproches y sin desvelar jamás el nombre de la garganta profunda. Volvió a ponerse la bata blanca para apenas años más tarde jubilarse. Y luego, tras Alfredo di Stéfano, Paco Gento y Amancio Amaro, Florentino Pérez designaba a José Pirri Martínez como presidente de Honor de Real Madrid, la última leyenda viva de la conquista de la Copa de Europa de 1966 y el hombre que cayó con honor por culpa de la filtración de un informe tras una vida defendiendo el escudo madridista.
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