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Los mejores partidos de la historia: Los 10 mejores partidos épicos de clubes de todos los tiempos

El fútbol. Lo más importante de lo menos importante. Dicen que los jóvenes le dan la espalda. Sin salir del teléfono hay cientos de entretenimientos que compiten con el fútbol. Es cierto. Noventa minutos son demasiados para mentes que viven enclaustradas en la inmediatez, para cerebros que son incapaces de prestar atención más allá de sesenta segundos. La letra ha dado paso a la imagen. El oído ha dejado su sitio a la vista. Los nueve minutos de November Rain, los ocho de Stairway to Heaven o los siete de Hey Jude han dejado paso a los menos de 180 segundos de Rosalía, Dua Lipa, Shawn Mendes, Taylor Swift y compañía. Y es cierto. 90 minutos (unos 105 con VAR y pausas de hidratación varias) son muchos. Pero la magia del fútbol es inigualable. Cuando la gente se conecta con un partido no lo hace para entretenerse, sino para emocionarse.

Emoción. En eso el fútbol no tiene parangón. Deporte de reglas simples, dos porterías a lo largo, un juez (el cura), una eira y once personas que no tienen necesidad de mostrar grandes condiciones físicas. Hace apenas dos siglos las relaciones culturales entre individuos se adscribían al ámbito local. ¿Dos siglos? Realmente se podría reducir este periodo hasta hace apenas siete décadas, porque si bien es cierto que la revolución de los transportes benefició el movimiento en la sociedad urbana y capitalista occidental, la inmensa mayoría del orbe (incluida la población campesina y obrera de Europa) seguía relacionándose con sus vecinos y con villas limítrofes. La vida de un ser humano tipo transcurría en el mismo sitio en el que nacía.

Pero fue a inicios del siglo XIX cuando el asentamiento del Estado-Nación desarrolló una organización política basada en la centralización administrativa, fiscal y ejecutiva, fomentando el beneficio del ciudadano y, a su vez, promoviendo la concienciación del mismo con el Estado a través de la educación de masas. El despliegue del sistema posibilitó la difusión de una identidad y cultura nacionales. El fútbol, primero entre aldeas, barrios o villas, y después entre ciudades y naciones, sirvió, y sirve, para exponer las propias identidades y las supuestas fortalezas en una especie de lucha imaginaria.

Para llevar a cabo esta simbiosis, los Estado-Nación hicieron uso de los medios de comunicación. La radio y la televisión (especialmente esta última) se convirtieron en básicos para trasladar los éxitos nacionales a los ciudadanos. Los medios se encargaron de mitificar a los deportistas a través de un discurso épico en el que a menudo se utilizaban adjetivos y comparaciones frecuentes con los hechos gloriosos de la nación y en el que el lenguaje bélico formaba parte de la rutina diaria.

¿Qué implica esto para la sociedad? Todo.

El fútbol se ha dotado de estructuras asociacionistas tan férreas que lo han convertido en la base del sentimiento de pertenencia a una ciudad (club) o a un país (selección nacional). Con el tiempo miles de niños africanos, latinoamericanos o asiáticos se han transformado en futuros futbolistas con educación europea. Sólo el fútbol es capaz de convertir esa invasión en una asimilación. El fútbol es al siglo XX y al XXI lo que las calzadas, los acueductos y las termas eran al siglo I y al II.

Integración sin acueductos

¿Cuántos partidos se han jugado en la historia del futbol? Se tornan al infinito. Anónimos y públicos, soporíferos y espectaculares, bajo lluvia torrencial o soportando una canícula asfixiante, en una mañana siberiana o en un atardecer sudafricano. Unos se han jugado, otros se han vivido, otros se han visto, la gran mayoría se han leído y muchos otros se han imaginado. Y aquí, el que escribe, ha decidido clasificar los más grandes partidos de la historia. Una locura. Una bendita locura. Mas como dijo Edgar Allan Poe, la ciencia todavía no ha demostrado si la locura es o no es la más sublime de la inteligencia.

Para hacer clasificable lo inclasificable he echado manos de otros que elevaron esta locura a una bendita realidad. Son Marca y Panenka (España), So Foot (Francia), Four Four Two (Inglaterra), Freunde (Alemania), Undici (Italia), así como del canal de Youtube de Julio Maldonado, el experto en fútbol internacional conocidos por todos como Maldini. Todos ellos coinciden en un puñado de partidos que no admiten discusión como los más grandes de la historia. Luego ya hay distinciones que van al criterio del escribidor.

Y es que, si en otras ocasiones he manifestado que la objetividad es clave para los criterios de selección, hay que constatar que en esta ocasión es hartamente complicado. Lo es tanto que estoy convencido de que si hiciese esta misma clasificación dentro de un par de años algún que otro partido cambiaría de posición. No tengo ninguna duda. Me ha resultado tan difícil que donde al principio tenía 10 en mente, he tenido que ampliar a 20, más tarde a 30 y finalmente me he quedado en 40. ¡Y los que se han quedado en el tintero!

Las cribas han sido muchas. En primer lugar, sólo he seleccionado encuentros de carácter internacional, bien fuesen de clubes o de selecciones. Así pues, todo choque copero o de competición liguera ha quedado descartado. Es imposible, ¡IMPOSIBLE! poder analizar partidos de ligas de todo el mundo en un periodo de más de 100 años. Es inabarcable en el espacio-tiempo. Así partidos legendarios como el 2-6 del Barça al Madrid en el Bernabéu con Messi ejerciendo de falso ‘9’ queda fuera de la lista. También el 3-2 del City con gol de Agüero en el minuto 93 al QPR que le dio el primer título de la Premier de la historia a los citizens. Queda fuera también el catalogado como el mejor partido de la historia de la liga inglesa en el que el West Bromwich Albion venció por 3-5 al United con una actuación legendaria de Laurie Cunningham. También un Schalke 6-6 Bayern de la copa alemana de 1984, un Reading 5-7 Arsenal de 2012 en Copa de la Liga en el que los gunners perdían 4-0 en el medio tiempo, un Juventus 1-7 AC Milan de 1950 (primer partido televisado de la historia en Italia) o el mítico Valencia CF 6-3 Athletic copero de 1950, en el cual los vascos anotaron un gol salvador en la tercera prórroga para dar por válido el 5-1 de la ida en San Mamés. En la Copa del Rey, que a fin de cuentas es la más conocida por el que escribe, se han vivido momentos inexplicables como la victoria del RC Deportivo ante el Real Madrid (1-2) el día del Centenario del club blanco o una increíble remontada del Barça ante el Atlético en 1997, encuentro en el que los rojiblancos ganaban al descanso por 0-4 con póker de tantos de Milinko Pantic y acabarían perdiendo por 5-4 con triplete de Ronaldo.

En los torneos continentales se ha primado Europa y dentro de Europa la Copa de Europa desde que a mediados de los 90 se aprobase la Ley Bosman. Todo el gran fútbol, el de mayor nivel, el de los mejores jugadores y entrenadores, tiene lugar en el Viejo Continente desde entonces. Y desde que la Copa de Europa pase a renombrarse como Liga de Campeones y se convierta en una competición cerrada de facto, todo lo que tiene que suceder ha de suceder bajo el paraguas de la orejona. Por supuesto se descartan rondas previas y se prima los momentos decisivos de las fases eliminatorias. No obstante, como observaremos, siempre hay excepciones que confirman la regla.

Toda esta vorágine me ha dado para hacer cuatro clasificaciones distintas que explicaré en las siguientes cuatro semanas. Son la siguientes:

Los 10 mejores partidos de clubes épicos de todos los tiempos.

Los 10 mejores partidos de selecciones épicos de todos los tiempos.

Las 10 mejores palizas en partidos de clubes de todos los tiempos.

Las 10 mejores palizas en partidos de selecciones de todos los tiempos.

En las siguientes cuatro semanas, en dosis de diez en diez, tendremos los que yo considero (a fecha actual) como los mejores 40 partidos de la historia.

¿Qué es un partido épico? Aquel con resultado incierto hasta el final, con multitud de goles y ocasiones y aquel en que ambos equipos mostraron un juego excelso tanto en ataque como en defensa. Son aquellos partidos en los que tanto el vencedor como el derrotado son recordados y son aquellos que elevan al fútbol a la categoría de arte y donde tanto la razón como el corazón hacen acto de aparición.

¿Qué es una paliza? Es aquella en la que el nivel de ambos contendientes es tan elevado que nada hace presagiar que el resultado se decante de manera escandalosa hacia algún lado de la balanza. En la paliza el ganador puede dar el pistoletazo de salida hacia una era prodigiosa o también puede ser el broche de oro a esa era iniciada años atrás. En la paliza el perdedor puede ser un gran campeón que esa noche firma su acta de defunción y cede el testigo al siguiente gran héroe. En la paliza, pues, no hay un grande contra un pequeño, sino un grande que inesperadamente echa a la lona a otro grande.

Vamos pues con la primera de todas estas clasificaciones:

LOS 10 MEJORES PARTIDOS DE CLUBES ÉPICOS DE TODOS LOS TIEMPOS

Tras mucho rebuscar he seleccionado diez partidos épicos. Alguno ha quedado fuera de esta lista con todo el dolor de mi corazón. Otro (el del Dépor) creo que ha entrado en la lista precisamente por mi corazón. La criba final constaba de 18 partidos, por lo que creo justo y necesario nombrar los ocho que han quedado fuera de la clasificación por el bigotillo de un grillo.

Dos de estos encuentros son luctuosos. En 1949 el SL Benfica y el Torino FC (4-3) se enfrentaron en un precioso duelo en Lisboa. Il Grande Torino era entonces el mejor equipo de Europa. Diez de sus once componentes eran titulares en la selección italiana. El avión que los traía de vuelta a Turín se estrelló en una ladera adyacente a la Basílica de Superga acabando con aquel legendario equipo. Igual infortunio sufrió el Manchester United tras empatar (3-3) en Belgrado ante el Estrella Roja en cuartos de la Copa de Europa de 1958. Los ingleses se clasificaron, pero Duncan Edwards y varios de sus compañeros perecieron en un accidente aéreo en Múnich donde hacían escala camino de Inglaterra. Bobby Charlton sobrevivió al destino y presenciaría, ya anciano, en el palco de autoridades otro partido de cuartos de Copa de Europa en este caso de su amado United ante el Real Madrid. Era 2003 y el United ganó 4-3, aunque cayó eliminado. Eso es lo de menos. Aquel día Ronaldo Nazario salió ovacionado de Old Trafford tras anotar tres tantos descomunales. El primero un remate de pantera a la cepa del poste, el segundo un pase a la red tras asistencia y jugadón de Roberto Carlos y el último un zapatazo desde fuera del área por toda la escuadra.

Desconocido para cualquier aficionado al fútbol, salvo que sea alemán, es lo sucedido en un, en principio, anodino partido de cuartos de Recopa de 1986 entre el Bayer Uerdingen (RFA) y el Dinamo Dresde (RDA). El choque se convirtió en épico tras el 2-0 de la ida. En la vuelta el Dresde ganaba 1-3 al descanso sumando una ventaja global de 5-1 a su favor a falta de 45 minutos. En la segunda parte el Uerdigen anotó cinco tantos para llevarse el partido por 7-3. El último gol fue en el minuto 87. Les habían sobrado tres minutos y un gol para levantar la eliminatoria en apenas media parte.

Los otros cuatro choques que se han quedado fuera de la lista cuentan con representación española. En 2004 el campo de Mestalla era una caldera con el objetivo de remontar el 2-0 que el Sevilla FC le había infringido al Valencia CF en semifinales de la Europa League. Un torrente de fútbol ché puso el 3-0 en el marcador, pero en el minuto 94 M’Bia entró con cuerpo y alma en el área valencianista y ponía de cabeza el 3-1 final que clasificaba al Sevilla rumbo al primero de tres títulos consecutivos. Otro fue el 2-3 del Athletic ante el United en Old Trafford en octavos de la Europa League de 2012. Ese fue quizás la obra maestra de una temporada espectacular de los bilbaínos con un despliegue físico y ofensivo promovido por Marcelo Bielsa que convirtió al Athletic en el mejor equipo del mundo durante unos meses, el tiempo que les duró la gasolina. Luego tenemos al Madrid como protagonista. Semifinales de la Copa de Europa de 2024. El último milagro. El eterno milagro blanco. Real Madrid-FC Bayern. Los alemanes dominaron en la primera parte, pero, en pleno vendaval blanco en la segunda, el Bayern se adelantaba por 0-1. Entró Joselu, un delantero con pasado en el Alavés y que el año anterior había descendido con el Espanyol. En el 88 anotaba tras fallo inexplicable de Neuer y en el 91 el éxtasis llegaba al Bernabéu con gol del delantero gallego. El Madrid gana 2-1 y se clasifica para jugar y, por supuesto, ganar su decimoquinta Copa de Europa.

El último de los choques, y no por ello menos importante, es el más reciente. Se trata de la victoria por 4-3 del Inter ante el Barça en las semifinales de la Copa de Europa de 2025, choque que a su vez venía precedido de un 3-3 en el partido de ida. Los catalanes apenas estuvieron cinco minutos por delante en toda la eliminatoria, a pesar de mostrar un excelso juego ofensivo coronado por una exhibición de Lamine Yamal jamás vista en un menor de edad desde los tiempos de Pelé. Con todo, el Inter tiró de fortaleza y resiliencia para remontar un 2-3 (tras empezar ganando 2-0) y vencer gracias al coraje de Lautaro Martínez, un empate cuando el partido agonizaba de Acerbi y un tanto en el descuento del suplente Davide Frattesi.

Thriller en el Giuseppe Meazza

Como es fácil de observar el Real Madrid es protagonista de los partidos que han quedado a las puertas de entrar en esta clasificación. También lo es de los partidos que han entrado en dicha clasificación. Cinco de los diez elegidos contarán con sello blanco. No es más que lo normal ante el equipo con más títulos europeos y, quizás, también el equipo cuyos títulos más han emocionado a propios y a extraños. No olvidemos que el fútbol al final va de eso. De emocionarse.

Allá van pues los 10 partidos de clubes emocionantes por antonomasia. Diez obras maestras del fútbol. Diez momentos épicos en la historia del rey de los deportes.

10 RC Deportivo 4-0 AC Milan (cuartos de final Copa de Europa 2004): El AC Milan era el vigente campeón europeo y el mejor conjunto del planeta. Cafú, Maldini, Gattuso, Pirlo, Kaká, Seedorf, Shevchenko o Rui Costa con Carlo Ancelotti en el banquillo. Al Dépor le había metido ¡8! el AS Mónaco en la fase de grupos. Habían tenido que vender a Makaay, Manuel Pablo se había roto la tibia, Naybet y Djalminha (que ya no jugaba nada) tenían 34 años, Fran 35 castañas y Mauro Silva ya contaba con 36. En la ida Kaká baila al Dépor y los italianos ganan por 4-1. La vuelta en Coruña tenía que ser un trámite. En casi medio siglo de Copa de Europa nadie ha remontado tres goles en una eliminatoria. Riazor se llenó. Siempre se llena, pase lo que pase. A los cinco minutos Pandiani anota a la media vuelta y veinte minutos después Juan Carlos Valerón marca el que probablemente fuese el primer gol de cabeza de su vida. Con el estadio enloquecido, Albert Luque colocaba un balón en la escuadra derecha de Dida. Con el 3-0 y la eliminatoria levantada, los once colosos blanquiazules marcharon al vestuario galopando. Paolo Maldini se preguntaría después si no estarían dopados. No lo estaban. Simplemente sabían que el trabajo no estaba hecho. En la segunda parte Fran, el eterno capitán, firmaba el 4-0 en un acto de justicia poética. Después sí, después tocó aguantar unos minutos finales de embestida a la italiana. Aquel 4-0 se convirtió en la mayor remontada nunca antes vista en la Copa de Europa. Con el tiempo fue superada. Pero lo que tardará mucho en superarse es que sea el pequeño el que le dé la vuelta a la tortilla y machaque al grande.

Milagro gallego

9 Real Madrid 4-1 Atlético (final Copa de Europa 2014): Desde que Diego Pablo Simeone regresara al Calderón para agarrar la camiseta atlética por el escudo su objetivo ha sido el de llevar al Atlético a las cotas más altas. Y lo hizo. Final de la Copa de Europa. ¿El rival? El más deseado. El Real Madrid. No había favorito. Aquel año el Atlético ganó la Liga. No perdió en los dos duelos ante los merengues. Aquel año el Madrid ganó la Copa. Masacró al Atlético en semifinales. En otras semis, en las de la Copa de Europa, el Madrid había destrozado al Bayern. El Atleti había hecho lo propio ante el Chelsea. Un cabezazo de Godín tras fallo en la salida de Casillas puso por delante al Atlético bien avanzada la primera mitad. Simeone mando entonces a sus pretorianos levantar una muralla. Courtois, Juanfran, Godín, Miranda y Filipe Luis. El Madrid tuvo el dominio, el control y las ocasiones, pero el Atlético tiró de épica y se defendió como gato panza arriba. Los colchoneros ya agarraban la copa por un asa cuando, tras un lanzamiento de un córner, un impecable remate de cabeza de Ramos al palo largo de Courtois (aún no se había ido al lado bueno de la historia) ponía el 1-1 en el minuto 93. Prórroga. Ahí la superioridad blanca fue total. El Atlético estaba fundido física y mentalmente. Aún aguantarían hasta la segunda parte de la prórroga cuando un gol de Bale tras un rechace, una galopada de Marcelo y un penalti transformado por Cristiano Ronaldo, ponían el 4-1 final en el marcador y le daban la décima Copa de Europa al Real Madrid tras doce años de sequía.

Ramos en el 93…

8 Real Madrid 3-0 Internazionale (semifinal Copa de la UEFA 1985): El primer milagro madridista ocurrió en los 70 con remontada al Derby County, pero la eclosión de la mística del Bernabéu es cosa de los 80. Antes, en época de Di Stéfano, el Madrid ganaba por aplastamiento. La década de los ochenta fue otra cosa. Se naufragaba fuera de casa y se remontaba en la Castellana ya fuese al Anderlecht (6-1) o al Gladbach (4-0). Fue cuando Jorge Valdano acuñó aquello del miedo escénico. La madre de todas las remontadas tuvo lugar ante el Inter. En San Siro se cae por 2-0 y a Juanito le meten el micro en la boca nada más acabar el partido para, con una sonrisa de oreja a oreja, soltar aquello de “90 minuti en el Bernabéu son molto longo”. Juanito, ya en su recta final, había sido suplente. En la vuelta será titular. Butragueño es baja por lesión. Pero eso no había sido lo peor. Amancio, técnico blanco, había pillado tras la derrota a Juanito y a Lozano con dos señoritas italianas. A Lozano lo echarán ese verano, pero Juanito es mucho Juanito. Las vacas sagradas le hacen la cama a Amancio y Luis Molowny es el nuevo entrenador. En medio de un incendio de críticas Juanito y Santillana toman las riendas. El cántabro anota al poco de iniciar y luego, con uno de sus eternos cabezazos, pone el 2-0. El éxtasis llego al poco de iniciarse la segunda parte cuando un tiro cruzado de Michel bata a Walter Zenga. El público, en pie, gritaba ¡Así, así, así gana el Madrid! El Inter no se rinde y cuenta con un par de ocasiones, pero el Madrid camina con paso firme a por su primer título de Copa de la UEFA.

El miedo escénico

7 Nottingham Forest 3-3 FC Colonia (semifinal Copa de Europa 1979): El Nottingham Forest tenía dos cosas. La primera que le gustaba la posesión y el toque, algo más que destacable en el jurásico fútbol inglés. La segunda que estaba entrenado por Brian Clough, un técnico de esos que no dudarían en ir a la guerra frente a un ejército, aunque apenas tuviese un cuchillo entre las manos. Camino de su primera Copa de Europa toca el FC Colonia. Toni Schumacher, Bernd Schuster, Pierre Littbarski y Dieter Müller. Los teutones son archifavoritos. Se adelantó el Colonia con un rápido 0-2. Acortó el Forest antes del descanso. Por entonces los 22 protagonistas ya tenían el cuerpo lleno de barro ante el diluvio que había convertido el césped del añoso City Ground en un patatal. Aun así, los dos equipos salieron tras el descanso con la firme idea de sacar el balón jugado desde atrás. Aquel esfuerzo ofensivo y de bella plasticidad se completaría con cuatro goles más. El Forest remontó con dos zarpazos, hasta que el Colonia puso el 3-3 definitivo con un tanto de Yasuhiko Okudera que se convertirá en el primer asiático en meter un gol en competición europea. En la vuelta, en otro partido desbravado, el Forest ganará por 0-1 gracias a las increíbles paradas de Peter Shilton ante la acometida germana liderada por Kevin Keegan.

Bailando en un patatal

6 Benfica 5-3 Real Madrid (final Copa de Europa 1962): El Madrid había ganado cinco Copas de Europa consecutivas antes de que el Benfica saliese campeón. Fue en 1961. El Madrid había caído en octavos con polémica arbitral por lo que, a ojos de todos, seguía siendo el campeón moral. Así que la final de 1962 era el momento de saber si había nuevo rey de Europa. Madrid vs Benfica. Di Stéfano vs Eusebio. Fue precioso. El Madrid salió mandón y a los veinte minutos gobernaba el partido gracias a dos zarpazos de Ferenc Puskás. El Benfica se rehízo y empató en un abrir y cerrar de ojos antes de que Puskás anotase su tercer tanto y llevase el partido al descanso con un impresionante 3-2 a favor del Real Madrid. La segunda parte fue otra historia. El Benfica apretó físicamente a un Madrid entrado en años y le metió una marcha más al partido. Coluna empató el partido y luego Eusebio puso el 4-3 para los portugueses. Quedaba algo menos de media hora para el final y el Madrid buscó el empate. Con espacios, emergió la pantera. Eusebio marcaría un golazo para el 5-3 y fallará alguna que otra ocasión más. Y no fueron los goles. Fue demostrar que era el elegido. El hombre que iba a suplir en el trono a Alfredo Di Stéfano.

El asalto al trono de Eusebio

5 FC Barcelona 1-0 Internazionale (semifinal Copa de Europa 2010): La única victoria de esta lista que se tornó en derrota. O la única derrota que se tornó en victoria. Un ejercicio defensivo mayúsculo. Una oda al trabajo de equipo y a la demostración de como un capitán es capaz de llevar un barco perdido a buen puerto. En la ida el Inter había ganado por 3-1. En la vuelta tocaba aguantar. Era el Barça el mejor equipo del mundo. Era, y sigue siendo, el equipo con mayor capacidad asociativa que jamás se ha visto. A los 28 minutos de partido expulsan a Thiago Motta. El Inter queda con 10 hombres. Es cuestión de tiempo que el Inter caiga. Pero no. El goleador Samuel Eto’o pasa a convertirse en lateral derecho y el ejercicio defensivo italiano es excepcional. El Barça acaba el partido con un 76% de posesión, pero apenas conseguirá lanzar en cuatro ocasiones entre los tres palos. Una de ellas, a falta de seis minutos para el final, terminará en gol y en una victoria insuficiente. El achique de espacios y la solidaridad defensiva del conjunto dirigido por Mourinho rozará la perfección. La formación 4-6-0 fue un castillo edificado por Mou que Guardiola no supo asaltar. Pocas veces se ha visto a un equipo de élite defender tan atrás. Y pocas veces se ha visto a un equipo de élite tan entregado, solidario y sacrificado por el bien común. En la ida, por cierto, el Barça había tenido la posesión, pero el Inter había atacado mucho y bien. Pocos recuerdan que el 2-1 fue obra de Maicon (lateral derecho) en un contraataque en el que acabó chutando en el área pequeña rival. La pena de Mourinho es que acabó cegado por aquel éxito defensivo y se olvidó de lo que era jugar con balón.

Perfecto ejercicio de supervivencia

4 Liverpool 5-4 Alavés (final Copa de la UEFA 2001): Javi Moreno fue máximo goleador de Segunda B con el Córdoba CF. Ese era su nivel. Pero antes de eso compartió equipo con Maldini, Costacurta, Redondo, Pirlo, Shevchenko o Inzaghi. Y es que a Javi Moreno lo fichó el gran AC Milan. Y todo fue por aquella final. Aquella bendita final. Que el Alavés echase al Inter o que le metiese cinco al Kaiserlautern parecía machada más que suficiente. Y lo cierto es que el Liverpool FC de unos imberbes Owen y Gerrard se puso 2-0 arriba a los veinte minutos. Mané, aquel padre-entrenador de barriga y bigote, decide entonces sustituir a uno de sus tres centrales y meter a un delantero centro. Iván Alonso, que así se llamaba el ariete, acorta distancias, pero los ingleses aprietan y ponen el 3-1. Descanso. A la vuelta dos zarpazos de Javi Moreno ponen el 3-3 y le aseguran el contrato de su vida, hasta que Robbie Fowler vuelve a adelantar a los reds y sitúa el 4-3. El asunto parecía acabado, pero un cabezazo de Jordi Cruyff en el último minuto pone el 4-4 y lleva el partido a la prórroga. En el primer aliento del tiempo suplementario el Alavés se quedó con nueve. Por entonces toda Europa se había hecho vitoriana y soñaba con la victoria de David ante Goliat. Cuando los penaltis asomaban tras una esquina, un gol en propia puerta le daba el triunfo a un Liverpool sediento de triunfos. Para los reds fue su primer título europeo en cerca de dos décadas, para Michael Owen un Balón de Oro y para Javi Moreno y el Alavés el momento más feliz de sus vidas.

Gloria red

3 Real Madrid 3-1 Manchester City (semifinal Copa de Europa 2022): Son tantas y tantas las remontadas del Real Madrid en la Copa de Europa que es difícil escoger una por encima de las demás. Pero lo sucedido en 2022 roza lo paranormal. Personalidad, fe, calidad y alma. Y fútbol. A veces se olvida con tanto milagro que el Madrid domina los tiempos. Y eso es fútbol. La primera parte se jugó a ver quién cometía menos errores, al contrario que el partido a campo abierto de la ida que acabó con 4-3 a favor de los ingleses. Hubo ocasiones, eso sí. Courtois emuló a dios a tiro de Bernardo Silva y volvió a hacer lo mismo a remate de Gabriel Jesús. En el Madrid era Vinicius el que perdonaba lo imperdonable. El choque fue abriéndose poco a poco hasta que un zurdazo de Mahrez en el 73’ ponía un 0-1 imposible de levantar. ¿He dicho imposible? El Madrid ya había levantado un 1-0 del PSG (3-1 en el Bernabéu tras ir cayendo 0-1 al descanso) e igualado un 0-3 de un Chelsea que ganaba en el 75’ en la casa blanca (en la ida el Madrid había vencido 1-3 en Londres) y tocaba nueva hazaña. Grealish tuvo dos ocasiones clarísimas para sentenciar, pero falló para desesperación de Guardiola. Con el Madrid volcado sucedió lo inexplicable. Rodrygo remachó un pase de Benzema y luego culminó de cabeza una asistencia de Carvajal. Era el minuto 90 y el minuto 91 de partido. En la prórroga el Madrid volaba y Benzema anotaba de penalti tras un par de acometidas sin éxito. Tuvo el City una más que Courtois atajó dando el enésimo pase blanco a una final europea.

Rodrygo ‘Goles’

2 Liverpool 3-3 AC Milan (final Copa de Europa 2005): El AC Milan era favorito. Muy favorito. Y cumplió el pronóstico con creces. Al minuto de juego Paolo Maldini adelantaba a los rossoneros. Pirlo se hizo dueño del medio campo y Kaká barría hacia la mediapunta para que Cafú corriese la banda una y otra vez. El dominio italiano se certificó con dos goles de Hernán Crespo antes del descanso que ponía la final con un claro 3-0. Camino del vestuario, los más de 25.000 seguidores del Liverpool presentes en Estambul entonaban el You’ll never walk alone, himno oficioso de los reds. La sinfonía duró los quince minutos del tiempo de asueto para sorpresa y orgullo de Steven Gerrard y el resto de los chicos de Rafa Benítez. En seis minutos inolvidables, los que van del 54 al 60 de partido, Gerrard, Smicer y Xabi Alonso empataban el encuentro. El tanto de Alonso se originó tras un rechace de un penalti que él mismo había fallado. Entonces el Liverpool pecó de timorato y no tumbó a un Milan completamente grogui. Con una marcha menos, el encuentro se dirigió a una prórroga en donde el Milan decidió ir con todo a por el encuentro. Finalizando la segunda mitad del tiempo extra Shevchenko tuvo dos ocasiones clamorosas que acabaron en el limbo. Tocaba penaltis. Luego Ancelotti, entrenador italiano, confesaría que tras mirar a los ojos a sus jugadores ya contaba con perder el partido. Dudek hizo el resto. Emulando el legendario baile de Bruce Grobbelaar en la final de 1984, Jerzy Dudek se marcó un pasodoble, una bachata y una salsa para que tres rossoneros fallasen sus penaltis y le diesen al Liverpool la que entonces era su quinta Copa de Europa.

El baile de Dudek

1 Manchester United 2-1 Bayern (final Copa de Europa 1999): El United no contaba ni con Keane ni con Scholes por sanción. A los seis minutos Mario Basler anotaba el gol del Bayern. A partir de ahí los alemanes se dedicaron a ponerle cloroformo al balón. El marco era incomparable. Un Camp Nou a reventar y Pierluigi Collina, el dios de los árbitros, silbato en boca. El partido no acompañaba a lo esperado. Tocaba descanso. A mitad de la segunda parte el United decide venirse arriba y el Bayern pasa a tener varias ocasiones al contraataque. Effenberg lanza una volea que detiene Schmeichel. Scholl lanza una vaselina que da en el larguero tras pase de Basler. El United toca y toca, pero no obtiene respuesta. A falta de diez minutos del final Lothar Matthäus es sustituido. Tiene 38 años, un Mundial, una Eurocopa y un Balón de Oro. Le falta la Copa de Europa. Justo un minuto después el United realizaba su segundo cambio al entrar Ole Solskjaer en lugar de Andy Cole. En el 85’ Jancker remata de cabeza al larguero. Está más cerca el 2-0 alemán que el 1-1. Pero no. Los dioses del fútbol tienen otros planes. En el 91’ Beckham bota un córner que es rechazado por la defensa teutona, Giggs remata a contrapié y el balón es desviado con la testa por Sheringham quien empata el partido. Alex Ferguson (entonces aun no es Sir) ni se lo cree. Habrá prórroga. Pero dos minutos después hay nuevo córner. Beckham lanza otra banana desde la esquina, Sheringham remata de cabeza y ahora es Solskjær el que pone el pie para batir a Oliver Kahn. El United gana 2-1. Dos goles en el descuento. Collina trata de levantar a los futbolistas del Bayern del suelo para continuar el partido. Matthäus llora en el banquillo y Kuffour es un mar de lágrimas dentro del área de castigo del Bayern, en el mismo lugar en el que Sheringham y Solskjaer acaban de obrar el milagro más prodigioso de la historia de las finales. No sé sabe bien cómo el partido se reanudó lo justo para que los futbolistas teutones mandasen el balón de una patada a los infiernos y Ferguson se convirtiese en Sir y llevase a los Diablos Rojos a la conquista de su segunda Copa de Europa.

120 segundos milagrosos en el Camp Nou

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Hace poco más de dos meses redacté un artículo en el que me animaba a indagar cuál era el mejor campeón de Copa de Europa. Cuál entre todos los campeones en más de 70 años de competición era aquel que había hecho la mejor temporada. Tras un escrutinio, de los 14 finalistas salió victorioso el FC Bayern de 2020, quien venció en los 11 partidos que disputó ese año con sonoras goleadas en octavos, cuartos (8-2 al Barça) y semifinales.

Hubo quien no estuvo de acuerdo. Normal y lógico dado que este blog no es palabra de Dios. Además, de todas las clasificaciones e historias contrafactuales que tengo hecho ya manifesté que aquella era la más subjetiva de todas ellas. El caso es que los grises no suelen existir y toda opinión oscila entre blanco y negro. En el caso del fútbol eso significa Madrid y Barça.

Así que mi suegro, un agradecido y entusiasta lector fanático del Real Madrid, no dudó en decirme que no estaba de acuerdo con la clasificación. Obviamente el Madrid es el mejor equipo, no sólo de Europa (15 títulos sobre 7 del siguiente campeón) sino del planeta, pero los números dicen que sus victorias beben en su mayoría de la épica y ninguna es tan perfecta como la del Bayern de 2020. Por otro lado, un buen amigo de mis tiempos de instituto, otro agradecido lector, en este caso fanático del Barça, no dudó en decirme que era indignante que el Barça de Guardiola ni siquiera estuviese entre los 14 finalistas. El caso es que es posible que el juego ofensivo y entusiasta del Barça de Guardiola haya sido el más hermoso del último cuarto de siglo (hay quien dice que de siempre), no obstante en 2009 meneó al United en la final porque Iniesta metió un gol milagroso en Stamford Bridge en la vuelta de las semifinales. Así que lo de ganar con autoridad podemos ponerlo entre comillas.

Luego añadió aquello de que en tiempos de Franco al Madrid le regalaban las ligas y por eso podía jugar la Copa de Europa.

En fin.

Como no pierdo el tiempo en contestar a esa chorrada, le hice a mi buen amigo la siguiente reflexión. Dado que el Madrid ganaba ligas por decreto franquista y el Barça era tan buen equipo; ¿cuántas Copa de la UEFA ganó el Barça en los años en los que el Madrid ganó sus seis Copas de Europa en blanco y negro? Yo le respondí. El caso es que fueron tres títulos internacionales azulgranas en el mismo tiempo que el Madrid ganaba el doble.

Surge el argumento entonces de que era más difícil de ganar la UEFA que la Copa de Europa. Puede ser. Clasificarse para la Copa de Europa era mucho más complicado y su prestigio era mayor, pero en la UEFA se juntaban dos, tres o cuatro equipos de tronío de las ligas más potentes de Europa. El cartel de la Copa de la UEFA hasta los años 90 solía ser más temido que el de la Copa de Europa.

Así que la propuesta que se me hace es descubrir cuál ha sido el mejor equipo en la mejor temporada europea de la historia. Cuál ha sido el mejor equipo secundario del continente. Acepté el reto y me puse a ello.

Las reglas son las mismas con las que había buscado al mejor equipo en la mejor temporada de la Copa de Europa. En primer lugar, quise considerar únicamente a aquellos campeones que lo fuesen siendo invictos. Surgió entonces un problema. Hay demasiados. Decidí entonces que lo que primaría en esta clasificación era el % de victorias en una temporada. SI tú te clasificas tras unos cuartos de final y unas semifinales ganando tres partidos de cuatro posibles eres más campeón que si ganas los cuartos y las semifinales con una victoria y tres empates, por muy invicto que seas. Aún con todo ello encontré muchísimos campeones y decidí darle otra vuelta de tuerca al sistema.

Tuve que mirar entonces otras consideraciones. Decidí descartar a aquellos equipos que a partir de cuartos de final hubieron de necesitar o bien penaltis o bien un partido de desempate para pasar de ronda. Descarté igualmente a aquellos conjuntos que necesitaron del valor doble de los goles en campo contrario para clasificarse. Seguían siendo demasiados. Decidí entonces apretar más el asunto. Serían descartados todos aquellos que entre cuartos, semifinales y final no fuesen capaces de ganar cuatro de los cinco partidos en liza. Los reyes entre reyes.

De los cinco partidos decisivos al menos salir triunfador en cuatro de ellos. El 80%. Cuando se ve a los verdaderos campeones.

Tenía 15 campeones. Bien. Correcto.

Había un problema. Quedaba la Recopa de Europa. Por nombres la tercera competición europea. Participaban los campeones de copa y muchos de ellos eran equipos de segunda o hasta de cuarta fila. No obstante, su prestigio era superior al de la UEFA dado que para acceder a la Recopa debías haber ganado un título. Menor, quizás. Pero un título. Así que hube de incluir a la Recopa, pero fui mucho más estricto. Para pasar la criba habría que ganar los dos partidos de semifinales y la final. 3/3. Me salieron cinco campeones. Añadí luego la neonata Conference League. No salió ninguno. Afortunadamente no salió ninguno.

Fueron 20 los campeones. 20 de 108 posibles. 15 de la Copa de la UEFA y 5 de la Recopa de Europa.

Spoiler. El Barça sólo coloca un campeón entre los 20 finalistas. Así que no. No es culpa de Franco. El Madrid no coloca ninguno. Normal, dado que solía participar en la Copa de Europa. El Madrid nunca ganó la Recopa y venció en dos UEFA en los ochenta, hoy enterradas, pero entonces muy apreciadas (el Madrid estuvo 32 años a dos velas, que nadie se olvide). Las ganó, como de costumbre, a lomos de la épica, fracasando a domicilio y remontando en el Bernabéu. El miedo escénico nació por aquel entonces.

En la Copa de la UEFA (antes Copa de Ferias y hoy Europa League) España consta con 20 títulos (7 del Sevilla FC), Inglaterra 13 e Italia 11. En la Recopa ingleses e italianos suman ocho entorchados por los siete españoles (4 del FC Barcelona plusmarquista de la competición). No es más que un reflejo de cuales fueron, han sido y son las ligas más fuertes del continente.

Esta clasificación de 20 equipos confirma cosas que ya me imaginaba como que el Anderlecht fue un primer espada europeo, lo buen entrenador que fue el finado Sven-Göran Eriksson o lo buen guardameta que era el infravalorado Michel Preud’homme. También deja espacio para que brillen tanto el Inter como la Juve, dos equipos triunfadores en Italia, pero que siempre han vivido en Europa a la sombra de los éxitos del AC Milan en la Copa de Europa.

Fuera de la lista quedaron un par de equipos invictos como la Juve de Michel Platini y el Everton de Howard Kendall victoriosos en la Recopa de 1984 y 1985 respectivamente. También destacar al Shakhtar Donetsk de 2009 y al Chelsea de 2013 ganadores de la Europa League, que fueron descartados por provenir de la primera fase de la Copa de Europa donde firmaron unos números mediocres.

Vamos a ello. Obviamente no se puede comparar esta lista con los ganadores de Copa de Europa. Pero es una muestra de esa clase media. O de esos grandes equipos a los que se les cerraron las puertas de la Copa de Europa, pero alcanzaron la gloria en el segundo escalón europeo. Son todos un ramillete de equipos que serán recordados por aquellos que los disfrutaron en su momento y que merecen ser conocidos por aquellos que nunca jamás han oído hablar de ellos.

Vamos con los 20 elegidos. Primero los cinco que ganaron la Recopa. Después con la quincena que ganó la Copa de la UEFA:

Recopa:

20 RSC Anderlecht 1976 (6-1-2) 16 FC 5 GC 66’6%: Resulta que en los 60 liderados por Paul Van Himst el Anderlecht ganó liga tras liga. Retirado el mejor jugador belga del siglo XX, el Anderlecht pasará casi una década sin alzar una liga y paradójicamente eso le permitirá ganar tres títulos europeos. La Recopa de 1976 sería el primero de ellos. La final tendría lugar en Bruselas frente al West Ham y fue ganada por 4-2 gracias a dos goles postreros de Rob Rensenbrick y Frankie Van der Elst, sus dos grandes estrellas. A ojos actuales el Anderlecht no dice nada, pero en aquellos años era un rival fortísimo que jugaría tres finales de Recopa consecutivas alzándose con el título en el ya citado 1976 y también en 1978. En ese mágico 76 le ganarían la Supercopa al Bayern de Beckenbauer. Once ideal: Ruiter; Lomme, Van Binst, De Groote, Broos; Van der Elst, Dockx, Coeck, Haan, Ressel; Rensenbrick. Entrenador: Hans Croon.

Rob Rensenbrick

19 FC Barcelona 1989 (6-3-0) 18 GF 5 GC 66’6%: Sin la Recopa del 1989 y la Copa de 1990 no hubiese habido Dream Team. Y es que entonces el Barça de Cruyff iba mal. Muy mal. Sólo algunos entendían lo que Cruyff pretendía y muy pocos eran capaces de ejecutarlo. Alexanko no sabía salir de la cueva con el balón jugado en los pies y Gary Lineker detestaba partir de las bandas para adentrarse en el área. Ambos acabarían relegados, pero en aquella Recopa que le daría oxígeno a Cruyff fueron capitales. El Barça acabaría invicto, pero sufrió de lo lindo. Eliminó al Lech Poznan polaco en octavos por el valor doble de los goles fuera de casa y al Aarhus danés por un solitario tanto. En semifinales vencieron por 4-2 al CSKA de Sofía (en Bulgaria perderían 2-1) en un partido donde el mundo conoció a un potro salvaje llamado Hristo Stoichkov que a los pocos meses acabaría firmando por el Barça. La final fue otra cosa y se ganó con autoridad a un gigante del momento como era la Sampdoria genovesa. A los cuatro minutos Julio Salinas ya había abierto el marcador (marcó 26 tantos esa temporada) y todo fue de cara para un 2-0 final. Era la tercera Recopa de los azulgranas, quienes son los plusmarquistas del torneo con cuatro triunfos. Once ideal: Zubizarreta; López Rekarte, Aloisio, Serna; Roberto, Eusebio, Milla, Bakero; Lineker, Julio Salinas y Beguiristain. Entrenador: Johan Cruyff.

Barça 89

18 Borussia Dortmund 1966 (7-1-1) 27 GF 9 GC 77’7%: Antes de que emergiese el Bayern, el Dortmund fue el primer equipo teutón en ganar un torneo internacional. Fue la Recopa de 1966 a donde accedió tras ganar el año anterior la primera copa de su historia. En octavos de final el Dortmund echó al CSKA Sofia antes de enfrentarse en cuartos al Atlético de Madrid, favorito para pasar de ronda. Los alemanes arañaron un empate en España para luego vencer en casa por 1-0 y pasar a semifinales. Allí ganaron los dos duelos ante el West Ham de Bobby Moore, vigente campeón, para enfrentarse en la final al Liverpool FC de Bill Shankly. Era una antesala del Inglaterra vs Alemania que un mes más tarde tendría lugar en la final del Mundial. El Dortmund contaba con Tilkowski, Libuda o Emmerich. El encuentro fue precioso y se saldó con un empate a un gol que se satisfizo con victoria teutona en la prórroga con un tanto del extremo Reinhard Libuda, una leyenda del Schalke 04 que pasó tres años de su carrera en su archirrival Dortmund para ayudarle a ganar la Recopa. Once ideal: Tilkowski; Cyliax, Paul, Redder, Kurrat; Libuda, Assuaer, Schimidt; Held, Sturm y Emmerich. Entrenador: Willi Multhaup.

Dortmund 1966

17 Racing Mechelen 1988 (7-2-0) 12 GF 3 GC 77’7%: Sin duda el más sorprendente equipo de todos los presentes en este listado. En Malinas (Mechelen) creció Felipe el Hermoso, el hombre que heredó fugazmente el Imperio tejido por los Reyes Católicos. Y ya está. No había más que rascar. Ciudad de 80.000 habitantes, estadio menor y cinco años antes aún estaba en la segunda división belga. Ocurrió entonces uno de esos milagros que son imposibles en tiempos de Ley Bosman y libre circulación de jugadores.  A través de una defensa férrea y litros de solidaridad, el Racing Mechelen hizo historia y se convirtió en el último club belga con un título europeo. No encajaron un gol hasta cuartos y ganaron los dos partidos de semifinales ante el Atalanta. En la final el favorito es el Ajax de Blind, Winter, Mühren, Witschge y Bergkamp. Aunque los neerlandeses se quedan con diez al poco de empezar es un acoso y derribo que es frenado por Michel Preud’Homme, el verdadero héroe de esta historia. Uno de los dos o tres mejores porteros del mundo en su época y que fue fiel al Malinas para ganar la Copa del 87, la Recopa y la Supercopa de Europa en el 88, la Liga en el 89 y llevar a una agónica prórroga de cuartos al poderoso AC Milan de los holandeses al año siguiente. Once ideal: Preud’Homme; Hofkens, Rutjes, Deferm, Clijsters; Sanders, Emmers, Erwin Koeman, De Wilde; Den Boer y Ohana. Entrenador: Aad de Mos.

Preud’Homme

16 AC Milan 1973 (8-1-0) 15 GF 3 GC 88’8%: No existe equipo más grande en Italia que la Juventus y no existe rival más enconado para la Juve que el Internazionale. Ese el derbi de Italia. Y con todo ninguno de ellos puede rivalizar con el AC Milan cuando hablamos de éxitos europeos. Todo lo que le cuesta ganar dentro de la Península Itálica los rossoneros lo resuelven al cruzar los Alpes. Su éxito se fundamentó en la dirección de Nereo Rocco, uno de los padres del catenaccio. Con Rocco en el banquillo se lograron un par de Copas de Europa y otras dos Recopas. El de 1973 fue el último año de Rocco en el banquillo y lo celebrará arrasando en Europa. Abonados al 1-0 el equipo elimina con solvencia a Legia Varsovia, Spartak Moscú y Sparta Praga antes de enfrentarse al Leeds United en la final que también ganarán por 1-0 con un tanto de Luciano Chiarugi. Rocco saldrá del equipo tras sumar nueve campañas como técnico y el AC Milan tardará década y media en volver a lograr un título europeo. Once ideal: Vecchi; Anquilletti, Rosato, Sabatini, Schnellinger; Benetti, Biasiolo, Rivera, Bigon; Chiarugi y Prati. Entrenador: Nereo Rocco.

AC Milan 1973

Vamos ahora con los 15 siguientes. Copa de la UEFA:

15 IFK Goteborg 1987 (7-5-0) 21 GF 5 GC 58’3%: En 1987 el IFK Goteborg se convirtió en el único equipo en ganar la Copa de la UEFA dos veces como invicto. Ya no estaba Eriksson en el banquillo, no obstante, sin él el conjunto sueco sumaría tres ligas seguidas sin perder un solo partido como local (1983, 1984 y 1985). Era el Goteborg un equipo con personalidad propia liderado por Gunter Bengtsson, ex asistente de Eriksson, y que contaba en sus filas con jugadores profesionales en su mayoría (en el éxito de 1982 no lo eran). Sobrevivía Glenn Hysen (luego iría a la Serie A), el joven delantero Stefan Peterson (luego en el Ajax) y Roland Nilsson (116 veces internacional sueco). Lo más difícil para el Goteborg fue la eliminatoria de cuartos ante el Internazionale saldada con triunfo por el valor doble de los goles fuera de casa. En la final el rival fue el sorprendente Dundee escocés quien había echado al Gladbach y al Barça. A doble partido, en la ida ganaron los suecos por 1-0 y en la vuelta un empate a goles en Escocia le daba el trofeo al Goteborg. El suplente Jari Rantanen fue máximo goleador de la competición con cinco tantos. Once ideal: Wernersson; Ola-Carlsson, Hysen, Larsson, Fredriksson; Roland Nilsson, Tord Holgrem, Andersson, Tommy Holgrem; Pettersson y Nilsson. Entrenador: Gunder Bengtson.

IFK Goteborg 1987

14 AC Parma 1999 (7-2-2) 25 GF 10 GC 63’6%: Una pequeña planta lechera de la provincial Parma fundada en 1961 apenas tres décadas después era una multinacional láctea. Parmalat inyectó miles de millones en el conjunto local que asciende a la Serie A en 1990 y en diez años logrará sumar tres copas, una Recopa y dos Copas de la UEFA antes de sumirse en la oscuridad. El Parma de 1999 conformaba una constelación de estrellas que pasó rondas con dificultad (hubo que remontar al Fenerbahçe del desconocido Joaquim Low) antes de arrasar en las rondas decisivas. Buena prueba de ello fue el 6-0 que le metió al Girondins en cuartos con dobletes de Enrico Chiesa (máximo goleador del torneo) y de Hernán Crespo. En semifinales derrotaron en el Calderón al Atlético por 1-3 en el choque de ida a pesar de no poder contar con Fabio Cannavaro por sanción. La final fue otro ejercicio de superioridad para un equipo que enamoró en los 90 a base de la mejor línea defensiva del momento y un ataque fantasista que duró tanto como los millones de la Parmalat consideraron oportuno (y aun tenían a Faustino Asprilla como suplente). Fue la octava copa de la UEFA para un club italiano en una década. Once ideal: Buffon; Thuram, Sensini, Cannavaro, Benarrivo; Boghossian, Verón, Dino Baggio, Fuser; Chiesa y Crespo. Entrenador: Alberto Malesani.

Parma 99

13 Valencia CF 1962 (6-2-1) 33 GF 13 GC 66’6%: De las primeras ocho ediciones de la Copa de Ferias (después Copa de la UEFA) los equipos españoles salieron vencedores en seis ocasiones. El Valencia haría doblete campeonando en 1962 y 1963. La de 1962 fue también la primera vez que los ché competían en Europa y lo harían con un tal Waldo en la delantera. El encuentro inaugural fue una victoria por 2-0 ante el Forest en Mestalla con dos tantos del ariete brasileño que falleció a los 84 años en su casa de Valencia donde se asentó tras 160 goles en 296 partidos con los levantinos. En la vuelta se ganó en Nottingham por 1-5 y en cuartos se venció al Inter con doblete del canterano Guillot. Tras machacar al MTK Budapest en semifinales (10-3 en el global) tocaba doble partido ante el Barça en la final. En la ida en Valencia 6-2 (con triplete de Guillot) y en la vuelta empate a un tanto. Once ideal: Zamora II; Piquer, Quincoces II, Mestre; Ribelles, Chicao, Recamán; Héctor Núñez, Waldo, Nando Yosu y Guillot. Entrenador: Alejandro Scopelli.

Waldo

12 Internazionale 1998 (8-1-2) 20 GF 8 GC 72’7%: Aquel año el Inter ganó la Copa de la UEFA y fue subcampeón italiano. Y ahí quien dice que fue una de las plantillas peor aprovechadas de todos los tiempos (Paulo Sousa, Recoba, Kanu o Zamorano eran suplentes). En parte es cierto. El Inter jugaba un 5-3-2 con marcajes al hombre y apostándolo todo al contraataque y a la velocidad de un Ronaldo Nazario en su máximo esplendor antes de que sus rodillas lo obligasen a cambiar de un guepardo en campo abierto a tigre recluido dentro del área. 1998 fue la tercera vez en siete años que el Inter ganaba la Copa de la UEFA. Hubo que tirar de épica unas cuantas veces. Se cayó en casa ante el Olympique de Lyon por 1-2 para ganar en Francia por 1-3. Luego se perdió en Estrasburgo por 2-0 para ganar en el Giuseppe Meazza por 3-0 con tantos de Ronaldo, Simeone y Zanetti. A partir de ahí todo fue rodado. Se venció a Spartak de Moscú y a Schalke 04 con exhibiciones de Ronaldo antes de plantarse en la final ante la SS Lazio. Un duelo entre dos de las plantillas más caras del momento y que dejó uno de los partidos más bonitos de la década. Zamorano adelantó al Inter a los cinco minutos y luego las ocasiones de la Lazio y los contragolpes perfectos del Inter se sucedieron, hasta que Ronaldo anotó el 3-0 con un regate a base de fintas sin tocar el balón que forma parte de la pinacoteca del fútbol mundial. Once ideal: Pagliuca; Zanetti, Sartor, Bergomi, Colonnese, West; Moriero, Simeone, Cauet; Djorkaeff y Ronaldo. Entrenador: Luigi Simone.

11 Sevilla CF 2015 (11-3-1) 30 GF 14 GC 73’3%: En menos de dos décadas el Sevilla CF ganó siete Europa League y se convirtió en plusmarquista de la competición. El periodo de mayor esplendor se dio entre 2014 y 2016 cuando sumó tres consecutivas bajo la dirección de Unai Emery. Ninguna de ellas fue ganada con tal autoridad como la de 2015. El equipo perdió ese verano a Rakitic y a Fazio incorporando a Krychowiak y a Ever Banega. Tras perder un partido en la fase de grupos el equipo se mantuvo invicto en las eliminatorias a doble partido. Se ganó con suma facilidad al Gladbach y al Villarreal CF (1-3 a domicilio y 2-1 como local), aunque luego se sufrió en cuartos ante el Zenit, donde un gol de Gameiro a cinco minutos del final impidió la prórroga. En semifinales el Sevilla pasó por encima de la Fiorentina (global de 5-0) y en la final dos goles de Carlos Bacca (siete goles en la competición) y uno de Krychowiak dieron la victoria por 3-2 ante el sorprendente Dnipro ucraniano. Once ideal: Sergio Rico; Aleix Vidal, Carriço, Pareja, Tremoulinas; Vitolo, M’Bia, Krychowiak, Reyes; Banega y Bacca. Entrenador: Unai Emery.

Sevilla 2015

10 Internazionale 1994 (9-1-2) 22 GF 8 GC 75%: El Inter había dado carpetazo a su apuesta por los alemanes (Brehme, Matthaüs y Klinsmann) y se apuntaba ahora a los holandeses (Jonk y Bergkamp) intentando seguir los éxitos de su archienemigo milanés. El experimento duró un año. Fue una temporada mediocre que se saldó con un paupérrimo 13º puesto en la Serie A. No obstante, todo el potencial de aquel equipo se concentró en la Copa de la UEFA. Bergkamp acabaría fracasando y tiempo después se convertirá en leyenda en el Arsenal, pero por el camino dejó pinceladas de su talento en Europa. En las tres primeras eliminatorias anotará cinco de los nueve goles de su equipo. En cuartos toca el Borussia Dortmund, vigente subcampeón. Se gana en Alemania 1-3 con doblete de Jonk para luego perder en casa por 1-2 aguantando el resultado en los últimos diez minutos. En semifinales toca duelo italiano frente al Cagliari con remontada y victoria por 3-0 en casa con exhibición de Bergkamp y Berti. En la final a doble partido el Inter vence al SV Salzburgo (0-1 en Austria y 1-0 en Italia) y hace grande una temporada que se tornaba en fracaso. Bergkamp fue el máximo anotador de la competición con ocho tantos y en verano Massimo Moratti se hará con la presidencia y desmantelará una plantilla campeona en Europa pero que acabó a un punto del descenso a la Serie B. Once ideal: Zenga; Paganin, Bergomi, Battistini, Orlando; Fontolan, Jonk, Shalimov, Berti; Bergkamp y Rubén Sosa. Entrenador: Giampiero Marini.

Inter 1994

9 RSC Anderlecht 1983 (9-1-2) 31 GF 10 GC 75%: Ya no estaban ni Frankie Van der Elst ni Rob Resenbrinck pero del gran Anderlecht aun destacaba Frankie Vercauteren, un escurridizo delantero que en el 76 ya estaba presente saliendo desde el banquillo. En ese momento el Anderlecht finalizaba su edad de oro, sin embargo, aun iba a vivir una UEFA del 83 inolvidable a lomos de un sevillano de Coria del Río llamado Juan Lozano. Emigrado a Bélgica de niño, Lozano era un metrónomo de primer nivel al que luego los vicios de la noche harían fracasar en el Real Madrid. El caso es que el Anderlecht meneó al FC Porto (4-0), al FK Sarajevo (6-0), al Valencia CF (1-2 en Mestalla y 3-1 en casa) y se plantó en una final a doble partido ante el Benfica. Venció por 1-0 en casa y aguantó el 1-1 en Lisboa para coronarse con su último entorchado europeo. Erwin Vandenbergh anotó siete tantos en la competición saliendo del banquillo en muchas ocasiones. Once ideal: Munaron; De Groote, De Greef, Martin Olsen, Peruzovic; Hofkens, Lozano, Coeck, Frimann; Vercauteren y Brylle-Larsen. Entrenador: Paul Van Himst.

Anderlecht 83

8 Sevilla CF 2020 (9-2-1) 23 GF 7 GC 75%: Fiel a su política de comprar y vender jugadores a la velocidad de la luz aquella temporada los hispalenses tuvieron 17 incorporaciones. Muriel, Sarabia o Ben Yedder dejaron el equipo en el que entraron Koundé, De Jong u Ocampos. Los sevillanos firmaron una gran temporada finalizando cuartos en Liga y vitoreando nuevamente en su competición fetiche. La fase de grupos fue un paseo hasta que en 1/16 se fueron a encontrar con los mayores problemas ante el teoría inofensivo Cluj rumano. Se ganó debido al valor doble de los goles fuera de casa. Y gracias, dado que el Cluj mereció ganar en el Sánchez Pizjuán. Entonces el mundo se sumió en las tinieblas y hubo que esperar al mes de agosto para celebrar un torneo con los 16 equipos supervivientes en tierras alemanas. Con la sombra del Covid planeando sobre sus cabezas, el Sevillla sacó su colmillo de campeón para hacerse con un nuevo trofeo de la Europa League. Consecutivamente vencieron al AS Roma (2-0), Wolverhampton (1-0) y al Manchester United (2-1). En la final de Colonia el rival sería el Internazionale. En un disputadísimo duelo el Inter se puso por delante con gol de Lukaku antes de que Luuk De Jong (sólo tres goles en la competición, pero dos en la final) anotase un doblete que daba la vuelta al partido. Godín empató antes del descanso, pero un autogol de Lukaku les daba el triunfo a los españoles (3-2) con una gran actuación de Bono, por entonces habitual portero suplente. Entonces era la sexta para el Sevilla. Once ideal: Vaclik; Navas, Koundé, Diego Carlos, Reguilón; Fernando, Banega, Joan Jordán; Ocampos, De Jong y Suso. Entrenador: Julen Lopetegui.

Sevilla 2020

7 IFK Goteborg 1982 (9-3-0) 27 GF 10 GC 75%: En 1979 el Goteborg contrató a un desconocido y joven técnico llamado Sven-Göran Eriksson. Sin experiencia alguna en la élite, implantó un 4-4-2 con marcaje zonal y presión fuerte a la salida del balón. En el año inicial el equipo ganó la Liga por vez primera en su historia y en 1982 logró un histórico triplete (Liga, Copa y UEFA). Aquel equipo estaba formado por once obreros y no hablamos de una hipérbole. Su delantero centro, Torbjorn Nilsson, había jugado en el PSV, pero había vuelto a Suecia por una depresión y compaginaba los entrenamientos con un trabajo como cocinero. Aquellos proletarios del fútbol entrenaban siempre por la tarde justo después de que todos acabasen con sus trabajos (destacaban los fontaneros y los bomberos). Tan modesto era el Goteborg que para viajar a Valencia para disputar los cuartos de final de la UEFA hubieron de hacer una colecta entre sus aficionados. Lograron el pase, aunque la machada la habían dado en dieciseisavos al doblegar al Inter. En semis cayó el Kaiserlautern y en la final a doble partido se venció al HSV Hamburgo por 1-0 en la ida antes de asaltar Alemania por un contundente 0-3. El citado Nilsson fue el máximo goleador del torneo con nueve tantos y Eriksson acabó fichando por el Benfica antes de dar el salto a los banquillos de la Serie A. Once ideal: Wernersson; Svensson, Karlsson, Fredriksson, Hysen; Carlsson, Tord Holdgrem, Strömberg, Tommy Holgrem; Nilsson y Corneliusson. Entrenador: Sven-Göran Eriksson.

Sven-Göran Eriksson

6 Valencia CF 2004 (13-3-1) 20 GF 5 GC 76’4%: El Valencia es de esos clubes nobles sin suficiente capacidad para asaltar los cielos. A inicios del siglo XXI disputó dos finales de Copa de Europa perdiendo ambas de ellas. Era entonces entrenador el argentino Héctor Cúper, que dará paso al desconocido Rafa Benítez quien le dará a los levantinos dos ligas y una Copa de la UEFA. El sistema no varió en absoluto. Arquitectura defensiva rayando lo obseso, cemento en el centro del campo (Albelda y Baraja) y un fantasista (Aimar) para darle cordura a la locura del cerocerismo. Con esos mimbres el Valencia logró un doblete histórico al vencer en casa y en Europa. En la UEFA tuvo un recorrido casi inmaculado con la salvedad de una derrota en la ida de los octavos ante el Gençlerbirligi turco. Se venció fácilmente al Besiktas y al Girondins de Burdeos antes de enfrentarse en semifinales al Villarreal CF. Miedos y precauciones defensivas se solventaron con un gol de penalti de Mista en la vuelta que finiquitó la eliminatoria. En la final el Valencia derrotó con suma facilidad (2-0) al Olympique de Marsella de Barthez y Drogba, en una muestra más de fútbol efectivo y sin artificios. Marcaron Mista y Vicente. Once ideal: Cañizares; Curro Torres, Ayala, Marchena, Carboni; Albelda, Baraja; Rufete, Aimar, Vicente; Mista. Entrenador: Rafael Benítez.

Valencia 2004

5 FC Porto 2011 (12-1-2) 37 GF 14 GC 80%: La temporada 2010-11 fue perfecta para el club del norte de Portugal. Vencieron en la copa portuguesa (ganando 6-2 la final) y lograron el título de liga sin perder un solo partido con un espectacular balance de 27 victorias y 3 empates. El llamado Oporto de los colombianos se reforzó ese verano con James Rodríguez y Joao Moutinho, aunque la clave del equipo estaba en su fastuosa delantera formada por el brasileño Hulk y el colombiano Falcao. El Porto FC sufrió para eliminar al Sevilla CF en dieciseisavos, para luego pasar rondas con suficiencia (en cuartos ganó al Spartak moscovita por 10-3 en el global y en semifinales al Villarreal por un total de 7-4). La ida de la semifinal fue una goleada por 5-1 con póker de goles de Radamel Falcao, quien también metió el tanto que le dio el título ante el Sporting Braga (1-0) en un duelo luso. El ariete colombiano marcó un nuevo registro de la competición al firmar 17 goles, mientras que Hulk, su compañero de ataque, firmó cinco tantos, en un equipo donde también destacó desde el banquillo el argentino Belluschi. Once ideal: Helton; Maicon, Rolando, Otamendi, Alvaro Pereira; Fernando, Joao Moutinho; Guarín, James Rodríguez, Hulk; Falcao. Entrenador: André Villas-Boas.

Radamel Falcao

4 FC Bayern 1996 (10-1-1) 32 GF 10 GC 83’3%: Parece difícil de imaginar en la actualidad, pero en los 90 el Bayern distaba mucho de ser un ogro. Sólo sumó tres ligas en toda la década y naufragó una y otra vez en sus incursiones en la Copa de Europa. La campaña 95-96 sería otra dura prueba de fuego para el orgullo bávaro. La temporada fue iniciada por Otto Rehhagel en el banquillo. Su buscaba mano dura, pero la receta no funcionó. El equipo es apodado FC Hollywood por ser más habitual los éxitos de sus jugadores en la prensa rosa que en la deportiva. Con todo el Bayern es el Bayern y no tiene problemas en ejecutar al Benfica (4-1) y al Nottingham Forest (5-1) antes de enfrentarse al FC Barcelona en semifinales. Por entonces Franz Beckenbauer ha abandonado el sillón presidencial para ocupar de forma interina el puesto de entrenador. En Múnich hay empate a dos goles, pero en la vuelta Babbel y Witeczek hacen inútil el gol a última hora de Iván De La Peña, en un último duelo desde los banquillos entre Johan Cruyff y Franz Beckenbauer. En la final hay choque ante el Girondins de Burdeos del entonces semidesconocido Zinedine Zidane. Fácil para los teutones que vencen por 2-0 en casa y rematan en Francia por 1-3 con golazo incluido de Jürgen Klinsmann, que ese año fue el máximo anotador de la Copa de la UEFA con 15 tantos por los cinco que convirtió Mehmet Scholl. Once ideal: Kahn; Babbel, Helmer, Matthaüs, Ziege; Sforza, Hamann, Nerlinger, Strunz; Klinsmann y Zickler. Entrenador: Franz Beckenbauer.

Bayern 96

3 Borussia Gladbach 1975 (10-1-1) 32 GF 9 GC 83’3%: El equipo que tuteó al Bayern durante una década y que deleitaba a los aficionados con un fútbol efectivo y ofensivo que parecía más holandés que alemán. Fueron cinco ligas en ocho años, pero el Gladbach caía una y otra vez cuando tocaba jugar la Copa de Europa. Encontraron su refugio en la UEFA donde vitorearon en 1975 y 1979. Con un entrenador que apostó descaradamente por la cantera, el luego famoso Hennes Weisweiler, el Gladbach fue una máquina de hacer fútbol coronada por los goles del capitán Jupp Heynckes. Tras endosar un 5-2 al Olympique de Lyon en dieciseisavos, luego tocó un meneo al Real Zaragoza (5-0 en Alemania y 2-4 a orillas del Ebro). Se ganó también en casa del FC Colonia en semifinales (1-3) antes de enfrentarse al Twente en la final. En la ida no se pasó del 0-0 a pesar de las innumerables ocasiones, sin embargo, en la vuelta, jugada en Holanda, el Gladbach masacró al Twente venciendo por 1-5 con tres de Heynckes y dos del futuro Balón de Oro Allan Simonsen. El que luego sería reputado entrenador fue el máximo goleador de la competición con 11 tantos y el habilidoso danés anotó diez dianas. Un equipo de leyenda que marcó a toda una generación. Once ideal: Kleff; Vogts, Wittkamp, Stielike, Sarau; Bonhof, Wimmer, Kulik; Simonsen, Heynckes y Jensen. Entrenador: Hennes Weisweiler.

Gladbach 1975

2 Juventus FC 1993 (10-1-1) 31 GF 6 GC 83’3%: Decíamos antes que la Juve gana en Italia lo que el AC Milan gana en Europa. No fue así a caballo entre los 80 y los 90, durante los años gloriosos del Calcio. Retirado Platini, la Juve sucumbe ante el Milan de los holandeses, el Inter de los alemanes, el Nápoles de Maradona y hasta ante la Sampdoria de Mancini y Vialli. El caso es que la Juve no gana una liga en una década y es la Copa de la UEFA (1990 Y 1993) la que le permite conseguir oxígeno. El equipo de 1993 es descomunal. Fichan a Andy Möller, a Gianluca Vialli y a un meritorio llamado Fabrizio Ravanelli. Pero, fundamentalmente, tienen en sus filas a un desequilibrante Roberto Baggio quien se encuentra en el mejor momento de su carrera. El equipo sólo cede una derrota en Lisboa ante el Benfica en la ida de los cuartos de final. En la vuelta despacha el asunto por un claro 3-0. Roberto Baggio da un espectáculo en semifinales anotando los dos tantos en la victoria ante el PSG (2-1) en la ida y el tanto de la victoria en Paris (0-1). La final es a doble partido ante el Borussia Dortmund, duelo que se convertirá en clásico durante esa década. La Juve sentencia en la ida al vencer 1-3 en Alemania con otros dos tantos de Baggio y remata con un contundente 3-0 en la vuelta en Turín. Roberto Baggio firmó seis goles, Dino Baggio y Vialli sumaron cinco tantos cada uno y el alemán Andy Möller logró cuatro dianas. Once ideal: Peruzzi; Carrera, Kohler, Julio César, Torricelli; Conte, Dino Baggio, Andy Möller, Di Canio; Roberto Baggio y Vialli. Entrenador: Giovanni Trapattoni.

Baggio. Balón de Oro 1993

1 Atlético Madrid 2012 (13-1-1) 36 GF 10 GC 86’6%: En diciembre el Atlético destituye a Gregorio Manzano y llama a un ex jugador que obedece al nombre de Diego Pablo Simeone. El resto es historia. En ese equipo ya despunta un canterano llamado Koke, un colombiano de apellido Perea, pero la bomba la encontramos en la delantera. El colombiano Radamel Falcao, tras meter 36 goles con el FC Porto el curso anterior, hará una temporada de 39 en el Atleti. En la fase de grupos el Atlético se deja un empate y una derrota, pero a partir de dieciseisavos solo suma triunfos. Pocos se acuerdan, pero aquel es un Atlético de Simeone ofensivo sostenido por un joven portero de 19 años que respondía al nombre de Courtois. En dieciseisavos se gana en Roma al Lazio por 1-3, en octavos 0-3 al Besiktas en Estambul, en cuartos 1-2 en Hannover y en semifinales 0-1 (y 4-2 en la ida) al Valencia CF. En la final toca duelo a cara de perro con el Athletic de Bielsa, que estaba haciendo un torneo casi tan perfecto como el de los madrileños. Sin embargo, no hubo color en la final. Fue un 3-0 con dos tantos de Falcao, quien volvió a ser el máximo goleador del torneo en este caso con 12 dianas. Adrián López firmó ocho goles. Once ideal: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Antonio López; Gabi, Mario Suárez, Tiago; Arda Turan, Falcao y Adrián. Entrenador: Diego Pablo Simeone.

Atlético 2012

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¿Cuál ha sido el mejor equipo en la historia de la Champions?

La Copa de Europa. La Liga de Campeones. La Champions. Cumple este año su septuagésima edición. La 70º edición. Número redondo. Lo hace con un cambio de formato, uno entre los muchos que ha sufrido. Aumenta el número de participantes a 36 y lo hace en un sistema de liga en el que por sorteo se jugarán ocho encuentros, cuatro en casa y cuatro a domicilio, prescindiendo del sistema de todos contra todos. Luego se avanzará a las clásicas rondas eliminatorias, la esencia de la Copa de Europa, con la novedad de que habrá una ronda a mayores (dieciseisavos). De este modo, de los 13 partidos necesarios para ser campeón en la campaña 2023/24 ahora podrían necesitarse 17 para coronarse como vencedor en la temporada 2024/25.

Fuesen 13 o fuesen 17 son muchos más que los 7 partidos que en los albores de la Copa de Europa eran los precisos para alzarse con la orejona (que entonces era un ánfora que no tenía orejas). Es por ello que resulta terriblemente dificultoso responder a la pregunta que nos planteamos en este artículo; ¿Cuál ha sido el mejor equipo en la historia de la Champions? La respuesta parece obvia. Es blanca y viene de España. El Real Madrid tiene 15 entorchados, el doble que el siguiente en la lista. Pero no es esa la respuesta que buscamos. Intentamos averiguar que campeón ha sido el rey de reyes durante un curso. Quién ha ganado la Copa de Europa por aplastamiento. Qué escuadra ganó la Copa de Europa con mayor nivel de suficiencia. Qué equipo tuvo un año mágico. Cuál fue el mejor equipo en la mejor temporada. ¿Fue mejor el Madrid del 59, el del 98 o el del 2017? ¿Fue mejor el AC Milan del 89 o el de 2007? ¿Y si el mejor de todos hubiese sido el PSV de 1988?

Decía que es labor harto complicada. Frente a los 7 partidos de antaño a los 17 de la actualidad. También es cierto que entonces sólo siendo campeón nacional tenías acceso a la Copa de Europa. Desde mediados de los 90 una temporada mediocre saldada con un cuarto puesto casero puede acabar coronándote como campeón europeo. En todo caso soy consciente que es un ejercicio donde la subjetividad es un componente intrínseco a lo escrito.

Para intentar separar el grano de la paja he tenido que ir derribando barreras. En primer lugar, quise considerar únicamente a aquellos campeones que lo fuesen siendo invictos. Surgió entonces un problema. El Manchester United resultó campeón en 1999 sin perder un solo encuentro. Correcto. Pero el balance fue más bien pobre. Fueron 6-7-0 (seis victorias y siete empates). No llegó a ganar ni el 50% de los partidos y pasó eliminatorias a base de empates en los que influyeron el valor doble de los goles fuera de casa.

Decidí entonces que lo que primaría en esta clasificación era el % de victorias en una temporada. SI tú te clasificas tras unos cuartos de final y unas semifinales ganando tres partidos de cuatro posibles eres más campeón que si ganas los cuartos y las semifinales con una victoria y tres empates por muy invicto que seas. Aún con todo ello encontré un total de 26 campeones con un porcentaje de victorias superior al 55%. Eran muchísimos. Tocaba darle otra vuelta de tuerca al sistema.

Tuve que mirar entonces otras consideraciones. Decidí descartar a aquellos equipos que a partir de cuartos de final hubieron de necesitar o bien penaltis o bien un partido de desempate para pasar de ronda. Descarté igualmente a aquellos conjuntos que necesitaron del valor doble de los goles en campo contrario para clasificarse. Aún así me quedaban 20 conjuntos en el tintero. Seguían siendo demasiados. Decidí entonces apretar más el asunto. Serían descartados todos aquellos que entre cuartos, semifinales y final no fuesen capaces de ganar 4 de los 5 partidos en liza. Los reyes entre reyes. De los 5 partidos decisivos al menos salir triunfador en 4 de ellos. El 80%. Cuando se ve a los verdaderos campeones.

Quedaron entonces 14 campeones. Me pareció suficiente.

Con semejante criba muchos excelentes campeones quedaron fuera de la clasificación. Quizás improcedentemente y alguno de ellos de forma terriblemente injusta. El más doloroso sea el United campeón invicto de 2008 (9 ganados, 4 empatados y 0 perdidos) que se queda fuera de la lista dado que la final la ganó por penaltis. También es justo nombrar a otros descartados como el Real Madrid de 1958, 2002 y 2014 (5-1-1, 12-3-2 y 8-4-0 respectivamente), el AC Milan de 1989 y 1994 (5-4-0 y 7-5-0), el Celtic de 1967 (7-1-1), el Nottingham Forest de 1979 (6-3-0), el Liverpool FC de 1984 (7-2-0), el Ajax de 1995 (7-4-0), el FC Barcelona de 2006 (9-4-0) y el Manchester City de 2023 (9-4-0).

La Champions

Última consideración antes de entrar en materia. En caso de igualdad en el porcentaje de victorias primarán los equipos invictos. En segundo lugar, primaran los empates. Y en caso de igualdad entre victorias y empates desempatarán la diferencia de goles.

Creo que se entiende. Y el que no lo entienda que lo vuelva a leer desde el principio.

Como veremos, esta clasificación de 14 equipos legendarios no coronará al Real Madrid en el primer puesto, aunque lo confirma como el rey de Europa al colocar a tres de sus campeones entre los 14 finalistas. Ajax y Bayern clasifican a dos conjuntos campeones y el resto de equipos sólo suman una escuadra victoriosa. Que el Madrid tenga una mayoría condicionada y no arrase como sí lo hace en el palmarés de la Copa de Europa quizás si que demuestre algo. El Madrid gana. Y gana mucho. Pero no lo hace arrasando. Mayormente lo hace a lomos de la épica.

Vamos a ello.

14 Olympique de Marsella 1993 (7-4-0) 24 GF 4 GC 63’3%: La única Copa de Europa que ha celebrado el país que creó la Copa de Europa. Todo había comenzado cuando en 1986 un acaudalado empresario que respondía al nombre de Bernard Tapie asumió la presidencia del Olympique. Fueron cuatro ligas seguidas y en la quinta un amaño y compra de un partido desmanteló al equipo y acabaría metiendo en la cárcel al empresario y presidente. Por el camino el Olympique perdió por penaltis la Copa de Europa de 1991 frente al Estrella Roja. En 1993 era la última oportunidad. Vendieron a Papin (el Mbappé de la época) al AC Milan y firmaron al veterano Rudi Völler y a un joven portero francés del Toulouse FC que respondía al nombre de Fabian Barthez. Tras pasar fácilmente un par de rondas, el Olympique se plantó en un grupo de cuatro equipos cuyo campeón jugaría la final. El Olympique masacró al CSKA (6-0), pero cedió dos empates ante el Glasgow Rangers. Un gol de Alen Boksic (anotó seis en el torneo, los mismos que Frank Sauzeé) en Brujas les dio el pase a los franceses a la final. El rival en el Olympiastadion de Münich era el AC Milan que contaba sus 10 partidos por victorias (23 goles a favor y 1 en contra) y en el que Marco Van Basten jugaría infiltrado en el que a la postre sería su último partido como profesional con apenas 28 años. En un partido áspero un gol de cabeza de Basile Boli daba el título a los franceses y dejaba sin gloria a Papin quien, tras cerca de 200 goles anotados con el Olympique, tenía que sufrir como sus antiguos compañeros celebraban un triunfo mientras él se lamentaba del subcampeonato junto a Baresi, Maldini y compañía. Once tipo: Barthez; Angloma, Desailly, Boli, Di Meco; Eydelie, Deschamps, Sauzeé, Abedi Pelé; Rudi Völler y Boksic. Entrenador: Raymond Goethals.

Olympique 93

13 Real Madrid 1957 (6-1-1) 20 GF 10 GC 75%: Tras ganar la primera edición el Real Madrid afrontaba el segundo curso de la Copa de Europa sabiendo que la final se jugaría en el Santiago Bernabéu. La norma dictaba que el campeón tendría el honor de ser anfitrión y prestar su estadio para ser sede de la final de la siguiente edición. Hubo que cambiar la norma. El dominio del Madrid era apabullante. Los blancos habían vencido con muchas dificultades al Stade de Reims en la final de 1956. ¿Cómo respondieron para afrontar la edición de 1957? Ficharon a Raymond Kopa, el mejor jugador del Stade de Reims. El Madrid sufrió para vencer al Rapid Viena en octavos, donde Bernabéu hubo de bajar al descanso del partido de vuelta (3-0) para su primera Santiaguina. Tras la bronca del presidente a los jugadores, Di Stéfano marcó un gol que valió un partido de desempate que el Madrid resolvió con solvencia. En cuartos los blancos abusaron del OGC Niza y en semifinales batieron en un épico duelo al Manchester United. En la final 125.000 madrileños disfrutaron de una clara victoria del Real Madrid ante el AC Fiorentina con goles de Gento y Di Stéfano. La Saeta fue el máximo goleador de la competición con siete tantos y Joseíto y Mateos anotaron tres dianas cada uno. Di Stéfano también fue Pichichi en la Liga, competición que también logró el Real Madrid firmando un doblete. Once tipo: Alonso; Marquitos, Atienza, Lesmes II; Zárraga, Miguel Muñoz; Rial, Kopa, Di Stéfano, Mateos y Gento. Entrenador: José Villalonga.

Kopa y Di Stéfano

12 FC Bayern 2013 (10-1-2) 31 GF 11 GC 76’9%: Triplete. Eso fue lo que logró el FC Bayern. Copa, Liga y Champions. Tras perder las finales de 2010 y 2012 pocos contaban con los muniqueses para 2013. Y sin embargo entre las tres competiciones lograron romper más de 30 récords diferentes. El FC Bayern pasó como campeón de grupo por delante del Valencia CF y tras ganar al Lille OSC (6-1). Por entonces Jupp Heynckes estaba más que cuestionado como técnico teutón y de hecho dejaría el club a final de temporada. No sabían lo que estaban haciendo. Los problemas continuaron en octavos con una agónica victoria ante el Arsenal por el valor doble de los goles en campo contrario. A partir de ahí todo fue goce. Eliminatoria plácida ante la Juventus (4-0 en total) en cuartos y choque a cara de perro ante el FC Barcelona. En la ida la velocidad de Robben y Ribery y la picardía de Thomas Müller desarmaron al Barça (4-0) en un choque en el que por vez primera se le vieron los años a Xavi. En la vuelta los germanos completaban la humillación en el Camp Nou (0-3). En la final tocaba el Dortmund de Klopp. El Borussia fue superior, pero un tanto de Robben tras un pase de tacón de Ribery le daba el triunfo al Bayern (2-1) y de paso la que entonces era su quinta Copa de Europa. Thomas Müller anotó ocho tantos y el peruano Claudio Pizarro perforó cuatro veces las redes rivales saliendo desde el banquillo. Once ideal: Neuer; Lahm, Boateng, Dante, Alaba; Javi Martínez, Kroos, Schweinsteiger; Ribery, Thomas Müller y Robben. Entrenador: Jupp Heynckes.

Bayern 13

11 FC Porto 1987 (7-1-1) 21 GF 5 GC 77’7%: Una de las ediciones más sorprendentes. Y aún más sorprendente es que el FC Porto forme parte del listado de grandes entre los grandes. En 1982 se aupó a la presidencia Pinto da Costa. Lo será hasta 2024. Se convertirá en el dirigente deportivo con más títulos de la historia. Por el camino le robará la hegemonía portuguesa al Benfica y de paso ganará dos sorprendentes trofeos de Copa de Europa. Aquel equipo se sostenía por el talento de dos mediapuntas igual de geniales que de conflictivos que tenían un ejército de trabajadores a su alrededor. El portugués Futre y el argelino Madjer no tuvieron problemas en pasar rondas (incluyendo un 9-0 al Rabat maltés) para en semifinales enfrentarse al imponente Dinamo de Kiev soviético. En Portugal hubo victoria por la mínima que hizo suficiente el empate en Kiev. En la final esperaba el Bayern que había eliminado a PSV, Anderlecht y finalmente al Real Madrid en semifinales. No se esperaba milagro alguno en la final de Viena. Kogl adelantó a los muniqueses mediada la primera parte y a partir de ahí los alemanes plantaron el autobús. A quince minutos del final un balón suelto de Juary en el área pequeña es acompañado a la red por Madjer en un sublime toque de tacón. Aun hoy sigue siendo uno de los mejores goles vistos en Copa de Europa. Tres minutos después era Madjer el que enviaba un centro que Juary (habitual suplente) convertía en gol y daba el triunfo (2-1) y su primera Copa de Europa al FC Porto. Fernando Gomes, quien fue dos veces Bota de Oro, anotó cinco tantos en esa temporada europea. Once ideal: Mlynarczyk; Joao Pinto, Celso, Eduardo Luis, Inacio; Magalhaes, Antonio André, Antonio Sousa, Futre; Madjer y Fernando Gomes. Entrenador Artur Jorge.

El taconazo

10 SL Benfica 1961 (7-1-1) 26 GF 9 GC 77’7%: Todo el mundo asocia el gran Benfica a Eusebio. La perla mozambiqueña jugó cuatro finales de Copa de Europa de las que sólo ganó la de 1962. Pero un año antes el Benfica ya había sido campeón antes de que Eusebio recalase en el equipo lisboeta. Y es que el Benfica ya era un equipazo que sumaría ese año el doblete Liga-Copa de Europa. Germano o José Augusto eran figuras de talla mundial, pero era el mediocentro Mario Coluna (O monstro sagrado) el que se llevaba todos los elogios. El Benfica tuvo un plácido camino hacia la final con claras victorias en octavos ante el Ujpest (6-2), en cuartos ante el Aarhus (1-4) o en semifinales frente al Rapid Viena (3-0). En la final tocaba el Barça que era el claro favorito tras echar al Hamburgo SV y, esencialmente, tras eliminar por vez primera al Real Madrid tras cinco ediciones victoriosas. El Barça vio como se le escapaba el título tras anotarse un autogol y estrellar cuatro balones contra los postes. Por esta circunstancia el partido ha pasado a conocerse como la final de los postes cuadrados, por ser ésta la forma que poseían los de las porterías del Wankdorfstadion de Berna. Los jugadores húngaros del Barça Sandor Kocsis y Zoltán Czibor ya se toparon en la final del Mundial de 1954 con los famosísimos postes que fueron prohibidos y obligados a convertirse en cilíndricos tras susodicha final. José Aguas fue el máximo goleador del torneo con ocho tantos (uno de ellos en la final), José Augusto marcó cinco goles y Joaquim Santana tres dianas. Al año siguiente el Benfica volvería a ganar la Copa de Europa, esta vez sin dejar ningún atisbo de duda tras derrotar al Real Madrid con un descomunal Eusebio. Once ideal: Costa Pereira; Cavem, Germano, Saraiva, Fernando Cruz; Coluna, Santana; Neto, José Augusto, José Aguas y Ángelo Martins. Entrenador: Bela Guttmann.

Benfica 61

9 Internazionale 1964 (7-2-0) 16 GF 5 GC 77’7%: Il Grande Inter fue planificado por el mago Helenio Herrera. Llegó en 1960 para darle tres Ligas y dos Copas de Europa en siete años al Inter. Pidió un fichaje. El gallego Luis Suárez, al que ya había dirigido en el Barça. Le dio el mando del centro del campo y armó un equipo ultradefensivo bajo el sacrosanto catecismo del catenaccio. Todos atrás, pases de 40 metros de Suárez y magia de Mazzola en el área rival. En 1964 el Inter debutaba en la Copa de Europa. No perdería un partido. Y el calendario fue del todo menos fácil. Ganó los dos duelos de octavos ante el AS Mónaco y los dos de cuartos ante el Partizan de Belgrado. En semifinales tocó jugar ante el Borussia Dortmund y se firmó un empate en Alemania para luego ganar en el Giuseppe Meazza con tantos de Mazzola y Jair. En la final el rival es el Real Madrid. Será el último partido de Di Stéfano con la casaca blanca. Mazzola confesaría que le temblaban las piernas de saber que se iba a enfrentar a La Saeta. El Madrid domina el partido, pero un gol en jugada aislada de Mazzola un minuto antes del descanso cambia las tornas. Jugando a placer al contraataque y siendo un equipo mucho más joven que el Madrid, el Inter no tiene problema en hacerse valer tras el descanso y logra el título por 3-1. Sandro Mazzola, el hijo del legendario Valentino, es el máximo goleador del torneo (siete tantos en siete partidos) y Jair firma tres dianas. Once ideal: Sarti; Burgnich, Guarneri, Picchi, Facchetti; Luis Suárez; Tagnin, Mazzola, Corso, Jair; Milani. Entrenador: Helenio Herrera.

Il Grande Inter

8 AFC Ajax 1972 (7-2-0) 15 GF 3 GC 77’7%: Aunque el hombre que puso los cimientos había sido Rinus Michels, el gran Ajax tuvo en el banquillo al rumano Stefan Kovacs. En la temporada 1971-72 los de Ámsterdam ganaron Copa, Liga y Copa de Europa perdiendo únicamente un partido en toda la temporada. Aquello era una máquina de jugar al fútbol que hizo saltar por los aires el juego posicional y convirtió la defensa con balón en el mejor ataque posible. En contra de lo que se pudiese pensar el Ajax no era una máquina de hacer goles. Simplemente amasaba el balón con tal suficiencia que le bastaba un tanto para ganar el partido, dado que el rival era incapaz de acercarse a la portería defendida por los neerlandeses. Liderados por Johan Cruyff (máximo goleador de la Copa de Europa de ese año), el Ajax venció con comodidad a Olympique de Marsella y a Arsenal antes de enfrentarse a un crepuscular Benfica en semifinales. Un gol de Swart bastó para derrotar a los portugueses quienes nunca dieron sensación de poder vencer en la eliminatoria. De igual modo el Inter no fue rival en la final (2-0) dominada por completo por el Ajax que se permitió el gustazo de proclamarse vencedor en De Kuip, el estadio del Feyenoord, su odiado rival. Once ideal: Stuy; Suurbier, Blankenburg, Hulshoff, Krol; Haan, Neeskens, Mühren; Swart, Keizer y Cruyff. Entrenador: Stefan Kovacs.

Fútbol total

7 AC Milan 1963 (7-2-0) 33 GF 5 GC 77’7%:  José Altafini era un delantero brasileño blanco de buena familia que fue apodado como Mazzola por su gran parecido al fenomenal delantero del Grande Torino. En el Mundial de Suecia 58 el jogo bonito de un adolescente Pelé hizo que el académico Mazzola fuese relegado a la suplencia. Mazzola puso rumbo ese verano a Italia al fichar por el AC Milan y en tierras transalpinas dejó de lado ese apodo y pasó a ser conocido como Altafini. Pronto se convertirá en internacional italiano y en la actualidad sigue siendo el quinto máximo goleador de la Serie A. Altafini liderará al AC Milan al primero de sus siete títulos europeos anotando 14 goles en 9 encuentros. Dirigidos por Nereo Rocco, para muchos el padre putativo del catenaccio, los milaneses fueron un muro defensivo con picotazos letales en ataque de Altafini gracias a la sabiduría del fantasista Gianni Rivera. Los milaneses derrotaron al Ipswich Town inglés en octavos antes de pasar por encima del Galatasaray (5-0 en San Siro) en cuartos de final. Se repitió goleada en casa (5-1) ante el Dundee escocés en semifinales antes de enfrentarse al Benfica, favorito y vigente campeón. Eusebio adelantó a los lisboetas en la primera mitad, donde el Benfica tuvo el dominio del juego. Para la segunda parte el conjunto de Nereo Rocco hubo de tomar más riesgos y pronto le dio la vuelta al partido con un par de goles de Altafini. El suplente Paolo Barison anotó seis goles y Bruno Mora anotó tres tantos en esa edición. Once ideal: Ghezzi; Mario David, Benítez, Maldini, Trebbi; Trapattoni, Mora; Sani, Altafini, Rivera y Pivatelli. Entrenador: Nereo Rocco.

El Milan de Rocco

6 Borussia Dortmund 1997 (9-1-1) 23 GF 10 GC 81’8%: En 1991 Ottmar Hitzfeld asume las riendas del Dortmund y dos años después lo hará el central Matthias Sammer, futuro Balón de Oro. En apenas un lustro el Dortmund se convierte en el club dominador en Alemania. Gana dos Ligas consecutivas (1995 y 1996) y de repente pasa a estar en la élite europea. No fue un camino fácil para los teutones, quienes en la fase de grupos no pudieron superar al Atlético de Madrid lo que los llevó a una eliminatoria de cuartos con el factor campo en contra ante el AJ Auxerre, campeón francés. Sin embargo, ganaron los dos partidos de la eliminatoria antes de enfrentarse al Manchester United en semifinales. En la ida un gol del suplente René Tretscock le dio la victoria al Dortmund que en la vuelta se adelantó pronto en Old Trafford (0-1) para luego aguantar la ventaja con una defensa de cinco hombres. En la final tocaba enfrentarse con la Juventus, vigente campeón y favorito indiscutible para la final a celebrarse en Múnich. Lippi decidió dejar en el banquillo a Del Piero y, a pesar de contar con Zidane o Vieri, y jugar un partido a la defensiva y dejarle la iniciativa al Dortmund. Los alemanes vieron su oportunidad y a la media hora vencían por dos goles de diferencia obra del habitual suplente, y aquel día titular, Karl-Heinz Riedle. A pesar de que Del Piero saltó del banquillo para acortar distancias en la segunda mitad el Dortmund alzará la Copa de Europa al vencer por 3-1. Aquel verano Hitzfeld acabaría firmando por el FC Bayern y, aunque meses después el Dortmund acabó ganando la Copa Intercontinental, el equipo acabará por desconfigurarse. Once ideal: Klos; Reuter, Kohler, Sammer, Heinrich; Lambert, Andy Möller, Zorc, Ricken; Herrlich y Chapuisat. Entrenador: Ottmar Hitzfeld.

Dortmund 97

5 FC Barcelona 2015 (11-0-2) 31 GF 11 GC 84’6%: Tras un par de años de zozobra el Barça decidió recargar pilas. Firmó a Ter Stegen, Rakitic y a Luis Suárez y le dio plenos poderes en el banquillo al siempre polémico Luis Enrique. A pesar de una serie de encontronazos con Messi, el técnico asturiano supo reactivar a Leo para, ya con Iniesta y Xavi en declive, convertirse en dueño y señor del Barça formando una delantera de ensueño junto a Neymar y Luis Suárez. El Barça ganaría el segundo triplete de su historia (Copa, Liga y Copa de Europa) con la famosa delantera MSN. En la Champions el Barça hizo una fase de grupos donde vivió un bonito duelo por el liderato ante el PSG antes de enfrentarse al Manchester City en octavos de final. Era el City preGuardiola, aun en construcción, y no fue rival para los catalanes en ninguno de los dos duelos. Tampoco fue rival el PSG en cuartos que sin Verratti ni Ibrahimovic puso fin a una racha de 33 partidos sin perder en casa al caer contra el Barça (1-3) con doblete de Luis Suárez y gol de Neymar. En semifinales el duelo era harina de otro costal. El FC Bayern de Guardiola consiguió doblegar al Barça en posesión de balón. Fue ahí cuando surgió el factor Messi que cambió un partido que en el minuto 80 iba 0-0 para en una oleada final poner el 3-0 en el Camp Nou a favor del Barça, que hizo inútil el 3-2 a favor de los teutones en Múnich. En la final la Juve logró aguantar el empate hasta mediada la segunda parte, pero la sensación fue que la victoria del Barça jamás corrió peligro (3-1). La superioridad ofensiva azulgrana se reflejó en que Neymar y Leo Messi empataron como máximos goleadores del torneo con diez tantos (a lo que Messi agregó seis asistencias) y Luis Suárez anotó siete dianas. Once ideal: Ter Stegen; Dani Alves, Mascherano, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Iniesta; Messi, Neymar y Luis Suárez. Entrenador: Luis Enrique.

La MSN

4 Real Madrid 2014 (11-1-1) 41 GF 10 GC 84’6%: Tras perder por tercera vez consecutiva en semifinales, la última de ellas sufriendo un póker de goles del polaco Robert Lewandowski, el Real Madrid decidió prescindir de José Mourinho. Los blancos llamaron a filas a Carlo Ancelotti que hizo suyo el rígido trabajo de grupo llevado a cabo por el entrenador portugués, pero a la vez supo soltar las riendas de los caballos para que éstos diesen lo máximo posible. El resultado fue una temporada histórica que le dio al Real Madrid la 10ª Copa de Europa tras doce años de sequía. Tras pasar sin ningún tipo de problema la fase de grupos en octavos el Real Madrid pasó por encima del Schalke 04 al vencer en Alemania por 1-6. En cuartos tocaba el Dortmund en una revancha de la temporada anterior y la sombra de la eliminación volvió a planear sobre el ambiente. Tras vencer por 3-0 en el Bernabéu al minuto 37 del partido de vuelta los germanos ya vencían por 2-0. Di María falló un penalti que hubiese resultado decisivo, pero el Madrid aguantó la tormenta y se clasificó nuevamente para semifinales. Allí tocaba el FC Bayern, el ogro blanco, pero la tunda en Alemania a favor del Madrid (0-4) fue histórica. La final prepararía un dolor de muelas a los merengues. Real Madrid vs Atlético. Un gol de Godín adelantó a los de Simeone que se atrincheraron atrás en busca del título hasta que en el minuto 94 un cabezazo milagroso de Sergio Ramos llevaba el partido a la prórroga. Allí el Atlético, desmoralizado, no fue rival y el Real Madrid se llevó el título por un claro 4-1. Cristiano Ronaldo anotó el último gol en la final para un total de 17, lo que supone un récord de la competición. Gareth Bale anotó seis tantos y Karim Benzema sumó cinco dianas y cinco asistencias de gol. Once ideal: Casillas; Carvajal, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo; Modric, Xabi Alonso; Di María, Cristiano Ronaldo, Bale; Benzema. Entrenador: Carlo Ancelotti.

El gol de Ramos

3 AFC Ajax 1973 (6-0-1) 15 GF 4 GC 85’7%: En la última temporada de Johan Cruyff en la capital neerlandesa el Ajax lograba su tercera Copa de Europa consecutiva algo que sólo conseguiría el Bayern de Beckenbauer y el Madrid de Di Stéfano en una etapa y de Cristiano Ronaldo en tiempos recientes. Esta vez no hubo triplete (no se ganó la Copa) pero la suficiencia de la victoria europea fue aún más rotunda si cabe. Sólo el veterano Swart dejó lugar en la delantera al adolescente Johnny Rep en un equipo que tenía perfeccionados unos automatismos que lo hacían inabordable para cualquier rival. El Ajax pasó por encima del CSKA de Sofia antes de dejar sentenciada la eliminatoria de cuartos ante el Bayern tras machacarlos en el partido de ida (4-0). Aquel día el Ajax pudo haber metido siete u ocho goles y con igual claridad venció al Real Madrid en semifinales (2-1 en casa y 0-1 en el Bernabéu) en otro ejercicio de superioridad que fue mucho más evidente de lo que mostró el marcador. En la final ante la Juventus el Ajax anotó el único gol del partido a los cinco minutos del choque y luego los neerlandeses se dedicaron a ponerle cloroformo al balón. Ningún jugador del Ajax quedó entre los diez máximos goleadores del torneo en una muestra más del poder del juego colectivo holandés. Once ideal: Stuy; Suurbier, Blankenburg, Hulshoff, Krol; Haan, Neeskens, Mühren; Rep, Keizer y Cruyff. Entrenador: Stefan Kovacs.

El ’14’

2 Real Madrid 1960 (6-0-1) 31 GF 10 GC 85’7%: Aquel año el Real Madrid claudicó con claridad en la Liga ante el Barça y perdió la final de la Copa del Rey ante el Atlético. Aquel año un joven extremo llamado Chus Herrera venía a rejuvenecer a una plantilla entrada en años. A mitad de temporada desapareció de las alineaciones. No volvería a jugar y fallecería con apenas 24 primaveras víctima de un cáncer. La plantilla del Madrid acusó el golpe. Pero se repuso. Futbolísticamente el sitio de Herrera fue ocupado por un soriano criado en el Betis llamado Luis del Sol y, anímicamente, el equipo se conjuró para brillar en su competición fetiche. ¡Y de qué manera! Tras arrollar en una eliminatoria anecdótica al campeón de Luxemburgo (12-2 en el total) el Real Madrid despachó al OGC Niza tras un claro 4-0 en el Bernabéu. En semifinales tocaba un duelo fratricida ante el FC Barcelona. El Madrid tiene cuatro Copas de Europa, pero el favorito es el Barça de Helenio Herrera. Es tal la zozobra blanca que antes de las semifinales Santiago Bernabéu echa a Fleitas Solich y coloca como entrenador a Miguel Muñoz, un año atrás jugador de la primera plantilla. El Madrid dominó de inicio y se puso 2-0 por delante, sin embargo, pronto el Barça acortó distancias y se hizo con el control del juego. Los hados hicieron entonces su aparición en forma de lesiones musculares en el bando catalán y Di Stéfano puso el 3-1 definitivo. Todas las dudas de la ida se resolvieron en la vuelta donde el Madrid dio un baño de juego que sería reconocido por Herrera (lo que valdría su posterior despido del banquillo azulgrana) y se llevó el triunfo por 1-3. La final de Glasgow ante el Eintracht de Frankfurt (7-3) sería un recital de juego ofensivo que inmediatamente fue catalogado como obra maestra blanca y partido del siglo por la prensa europea. La Santísima Trinidad blanca (Puskás, Di Stéfano y Gento) dejó para el recuerdo una colección de controles y pases inverosímiles coronados por los tres tantos de Di Stéfano y los cuatro (récord inigualable de una final) del húngaro Ferenc Puskás, quien sería máximo goleador del torneo con 12 tantos en siete partidos. Once ideal: Domínguez; Marquitos, Santamaría, Pachín; Zárraga, Vidal; Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskás y Gento. Entrenador: Miguel Muñoz.

La Quinta Copa de Europa

1 FC Bayern 2020 (11-0-0) 43 GF 8 GC 100%: De las seis Copas de Europa ganadas por el FC Bayern ninguna se ha logrado con la autoridad de la última de ellas. Fue tal el dominio bávaro que los 11 partidos de la competición se saldaron con 11 triunfos, algo nunca antes visto. La pena para el Bayern es que fue el torneo de la pandemia, aquel que hubo que jugar en un formato eliminatorio en Lisboa sin presencia de aficionados por culpa del Covid-19. Aquello ha restado brillo a una victoria que fue, y así debe ser tenida en cuenta, histórica. Ya sin Ribery y Robben se presumía una temporada de transición para el Bayern. En ese aspecto el Covid parecía darle una ventaja a los bávaros que podían pensar en tirar la toalla y dejarlo todo para la temporada siguiente. Sin embargo, el inicio fue tan malo que hubo que darle una vuelta de tuerca al asunto. Se contrató a mitad de temporada a Hansi Flick, un ex jugador de perfil bajo y que nunca había entrenado en la Bundesliga. De repente todo encajó. Presión alta, trabajo colectivo, defensa compacta y transiciones rápidas. Gegenpressen, fue llamada esa filosofía también practicada por Klopp y que contradecía a las largas posesiones del tiki-taka. En la primera ronda ya se había logrado la perfección y se firmaron resultados escandalosos como un 2-7 ante el Tottenham, con cuatro goles de Serge Gnabry, o un 0-6 en Belgrado frente al Estrella Roja con póker de goles de Robert Lewandowski. La fiesta siguió en octavos donde la máquina alemana firmó un 0-3 en Stamford Bridge ante el Chelsea para luego rematar en Múnich con un apabullante 4-1. Entonces el mundo se sumió en la oscuridad y hubo que esperar hasta agosto para decidir quién sería campeón europeo. Tocó un torneo de eliminatoria directa desde cuartos de final con sede restringida al público en Lisboa. En cuartos el Bayern trituró al Barça por un ignominioso 8-2. Fue la primera vez que el Barça recibía más de cinco goles en Copa de Europa y su peor derrota en 70 años superando un 8-1 ante el Sevilla FC en Copa. El Bayern, por su parte, firmó la mayor goleada en Copa de Europa de las últimas tres décadas. En el minuto 57 el resultado aún era de 4-2, pero un arreón final del Bayern sepultó al Barça, incluyendo un doblete de Coutinho, jugador que el año anterior había fracasado en la Ciudad Condal. En semifinales siguió la exhibición germana al ganar al Olympique de Lyon (3-0) antes de derrotar, esta vez sí, en un partido duro y disputado, al Paris Saint-Germain con un solitario gol de Kingsley Coman, un ex canterano parisino. Robert Lewandowski fue el máximo goleador del torneo con 15 tantos en tan sólo 9 partidos, pero se quedó sin un Balón de Oro que era suyo por la negativa de France Football de otorgar el trofeo en año de pandemia. Once ideal: Neuer; Pavard, Boateng, Alaba, Davies; Kimmich, Thiago Alcántara; Gnabry, Thomas Müller, Coman; Lewandowski. Entrenador: Hans-Dieter Flick.

Campeones del Covid

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