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Reyes de la noche (1ª parte)

¿García o De La Morena? ¿Y tú de quién eres? No era pregunta extraña en la España de los 90. No eran políticos, no eran futbolistas, no eran estrellas del papel couché, no eran intelectuales (ojalá), no eran cantantes ni tampoco eran políticos. Y en el fondo eran todo eso y más. Eran dos de los hombres más influyentes del país, hacedores de opinión, fedatarios de la realidad.

José María García llega a la Sociedad Española de Radiodifusión (SER) a finales de los 70 tras una destacada trayectoria que se inició en el diario Pueblo y que dio paso a Televisión Española (TVE). Las peripecias de García dan para escribir una enciclopedia, pero para el caso que nos ocupa lo que interesa es saber que García se pone a dirigir una sección deportiva a las 00.00 horas, una franja intempestiva, que gracias a su genio crece en audiencia y en duración. Su éxito se basa en que García es una mosca cojonera crítica con el poder y lo hace a través de un lenguaje directo y cautivador en el que abundan el uso de coletillas como su icónico “buenas noches, saludos cordiales”. Ese periodista indomable, pronto se convierte en una estrella que pasa por encima del propio medio.

Esa lucha contra el poder lo lleva a un enfrentamiento directo con el ministro Pio Cabanillas al que García tacha continuamente de payaso y mentiroso. Fontán. director de la SER (cuyo 25% era propiedad del Estado) le solicita una rectificación, a lo que García responde con un silencio absoluto en su programa para finalizarlo con un: “del señor Cabanillas ni pio”. El cese es fulminante. No tarda en encontrar trabajo. En ese mismo instante Martín Ferrand decide poner en marcha Antena 3 Radio. Antonio Herrero, Encarna Sánchez y José María García serán las caras visibles del nuevo proyecto. En mayo del 82 echa a rodar esa nueva emisora de la que García es el buque insignia con un grupo de periodistas deportivos entre los que destacan Javier Ares, Gaspar Rosety, Paco García Caridad, Cristina Gallo, Pipi Estrada o Andrés Montes.

La primera gran cobertura de García es el Mundial del 82, pero lo será en secreto. Antena 3 Radio emite en Frecuencia Modulada (FM) ante la ausencia de postes repetidores en Onda Media (OM). Por entonces los transistores en FM eran escasos y salvo en las grandes ciudades García y compañía son anónimos. Pero en apenas un par de años el fenómeno García revienta España. Escuchar a García se convierte en un acto de culto y tener una radio con FM lo más de lo más. Sintonizar Antena 3 se vuelve algo contracultural, algo prohibido que fascina a jóvenes y mayores.

García convierte su programa de medianoche en un fenómeno social. La sintonía de ‘Supergarcía’, una canción de amor de Simple Minds escogida por él mismo, se convierte en historia viva de la radio. No fue el caso de la elección del nombre del programa que fue impuesto por Martín Ferrand, dueño de Antena 3 Radio, sabiendo que el tirón de García era imparable. Por su puesto, el ‘Butano’ no puso objeción alguna a aquel aumento desmesurado de su ego.

José María García consigue arrastrar a mediados de los 80 una audiencia más allá de la medianoche que supera de largo el millón y medio de oyentes. Una barbaridad. Su tono crítico e incisivo hace que el pueblo lo adore y los temerosos le teman. García era un personaje público, quizás el periodista español más famoso de todos los tiempos. A finales de los 80 cobraba unos seis millones de euros anuales. Pero no era el dinero, sino el poder lo que lo hacía temible. Se suele decir que el poder de un periodista se mide en función de quien te coja el teléfono. En el despacho de García se han firmado contratos de futbolistas y se han reunido ministros. A García se le cuadraba hasta el Rey.

Un helicóptero, Rajoy y las acciones del Dios de La Vuelta: “A Franco le  ponían los peces para pescar y a José María García los ciclistas” | Relevo
José María García

Por entonces la SER estaba sumida en la depresión. Contaba con el doble de emisoras que A3 Radio pero había tirado la toalla y tras la marcha de García dejó de hacer el programa deportivo de la medianoche. Se mantenía el del mediodía y el de la media tarde que conducían indistintamente los jóvenes Paco González y José Ramón de La Morena. Por allí también estaban Manolo Lama, José Joaquín Brotons o Roberto Gómez. Corría el año 1988 cuando, desesperada, la SER contrató como jefe de deportes a Alfredo Relaño, hasta entonces en El País.

A Relaño le gusta el estilo de De La Morena. Su lenguaje de pueblo, sus historias personales y, esencialmente, las entrevistas intimistas en las que se habla poco o nada con el deportista. Relaño le propone dejar el mediodía para intentarlo por la noche. De La Morena acepta sin demasiado convencimiento, pero con la idea de pasárselo bien mientras pueda. Ese estilo desenfadado y personalista es completamente distinto al crítico e íntimo de García. Pero funciona. Lo diferente primero se instala, y luego, si es bueno, funciona.

En septiembre de 1989 echó a andar ‘El Larguero’, nombre escogido entre Relaño y De La Morena en un juego de palabras entre largar por hablar y que hay que pasar por debajo del larguero para meterle un gol a la competencia. La sintonía fue un empeño personal de De La Morena que no gustó a nadie, salvo al dueño de la SER, quien fue el que dio el visto bueno ante la incredulidad de los demás.

‘El Larguero’ funciona con celeridad. Es un programa coral en el que De La Morena dirige, pero delega. García podía echarse hora y media hablando él sólo sin dar paso a ningún compañero. De La Morena conecta con la audiencia, en especial con los jóvenes, con cierto aire de paleto e ignorante, con entrevistas muy personales y negando la importancia de su programa. Se hacen famosas sus intervenciones en las que anima a la audiencia a retozar con la pareja y luego, si hay tiempo, pues ya encenderán el transistor.

José Ramón de la Morena, a un paso de abandonar la Cadena Ser y fichar por  Onda Cero
De La Morena

García pronto se pone a la defensiva y comienzan los improperios al uno y al otro lado. Con la mitad de emisoras que la SER, García decide dirigirse a su antigua cadena como el “Imperio del monopolio” y a su nuevo rival como “un muchacho imberbe”. De La Morena acusa a García de “mafioso” y de “millonario”. Es la punta del iceberg. Con el paso de los años el tono subirá hasta niveles insospechados al punto de que uno acuse al otro “de ser un vizconde al le gustan los toros, pero mucho más los toreros” (lo tilda de bizco y gay) a lo que el interpelado contestará “que por mucho que me gusten los toros por lo menos no me acuesto con una vaca” (llama gorda a su mujer).

Pero De La Morena todavía no tiene tanto poder y se pasa de frenada. En el verano de 1990 se enciende y arremete contra empresarios y medios por permitir que García cobre seis millones de euros al año. La SER, por convicción o por obligación, decide suspenderlo durante un año de empleo y sueldo y su lugar como sereno del deporte es ocupado provisionalmente por Paco González. El cambio no funciona y en septiembre de 1991 De La Morena vuelve con más ganas y con más autoridad que nunca.

La versión oficial sostiene que el ‘casus belli’ llega en una entrevista que García concede a la revista Tiempo en junio de 1990 en la que se refiere a De la Morena como «un muchachuelo que llegó a la SER para intentar tirarme». En respuesta, De la Morena estalla, le dedica varios minutos de descalificativos en ‘El Larguero’ y por primera vez la opinión pública se hace eco del enfrentamiento. Lo cierto es que las hostilidades entre García y Prisa (García siempre consideró que su rival eran Prisa y el Gobierno, no De la Morena) ya venían larvadas en otros episodios.

El día que De la Morena y García firmaron la paz
García vs De La Morena

Un mes antes, en mayo, Alfredo Relaño y García casi acaban a tortas durante una etapa asturiana de la Vuelta. Tuvieron un encontronazo a la salida del Hotel Reconquista, en Oviedo, y Relaño golpeó sin querer el cigarro que García llevaba en la boca, provocando una lluvia, literal y figurada, de chispas sobre la camisa del rey de las ondas. Entre los compañeros se propagó el rumor de que Relaño había puesto en su sitio de un bofetón a García: «Fue más un toque sin querer que una hostia. Yo me agobié. Pensaba que García montaría el pollo en su programa (aunque no lo hizo), y pedí a mis compañeros perfil bajo, pero ellos me animaban y me invitaron a champán”, recordaba años después Relaño. Hubo otros dos incidentes ese verano que emponzoñaron la relación entre García y De la Morena. El primero incluye la polarización del Real Madrid y la Operación Nécora contra el narcotráfico de Baltasar Garzón. Hasta ese momento, Ramón Mendoza estaba en el bando de los equidistantes, en tanto que atendía a las dos emisoras: por un lado, era amigo de García y no olvidaba que sin su apoyo no habría ganado las elecciones del Real Madrid, pero por el otro tenía una silla en el consejo de Prisa desde 1985 y le debía cierta lealtad a Polanco. Sucede que, entre los detenidos de la Nécora, en junio del 90, está Carlos Goyanes, íntimo y socio de García y directivo del Real Madrid. García abogará sobre su inocencia en antena (de hecho, Goyanes será absuelto) y exige a Mendoza que no lo cese. El jefe del Real Madrid decide no hacerle caso y García le pondrá la cruz de por vida. García hará lo mismo con el Madrid, aun siendo él aficionado blanco de cuna.

Pero la gota que colma el vaso llega en el Mundial de Italia 90. Luis Suárez, seleccionador español, firma un acuerdo económico para entrar todos los días en la SER y dar unos apuntes sobre como avanza la competición. García, amigo de Suárez (tenía más contactos que el Papa) revienta en directo y acusa a Suárez de haber vendido a la selección “por un plato de lentejas”. De La Morena responde asegurando que García está comprado por los poderes fácticos y que es un periodista a sueldo de los poderosos.

Eso es demasiado para De La Morena. Aun no es nadie. El director de la SER era, con todo, amigo de García. González, Lama y compañía aún no tenían pedigrí y Pepe Domingo Castaño, el otro que por allí andaba, era un hombre de radio, divertido, que quería de todo menos gresca. José María García tenía más poder que todos juntos.

Por ahora.

Así, como hemos dicho, De La Morena es apartado durante unos meses de la primera línea de la radio para volver con la temporada futbolística de 1991. No era una vuelta más. Era un golpe empresarial de proporciones bíblicas. En aquel 1991 Alfonso Guerra, vicepresidente del Gobierno, se ve obligado a dimitir por un caso de corrupción y por vez primera en una década el Felipismo hace aguas. Acosado por la derecha política y mediática, el Gobierno ordena a sus medios afines apretar las clavijas al rival. De La Morena, quien había sido suspendido por atizar a García, vuelve a los micrófonos con el objetivo de derrumbarlo. Para ello Prisa lanza toda su maquinaría contra A3 Radio, la cual, en la primera ola del EGM de 1992 superará a la Cadena SER, hecho irrepetible en la historia de la radio española. Los oyentes españoles se habían tirado a la derecha tras década y media de oda al socialismo.

Mismamente, con el beneplácito del gobierno socialista, en la primavera de 1992 el grupo Prisa compra A3 Radio finiquitando a base de dinero a la competencia. Años después la operación acabará siendo declarada ilegal por el Tribunal Supremo, pero la realidad del momento es que A3 Radio deja de ser independiente. Como tantos otros García deja la cadena “por falta de credibilidad”, por lo que no podrá cubrir los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, hecho que considera el disgusto profesional más grande de su vida.

Tras un verano en el que la SER recupera el olimpo (A3 Radio desaparecerá apenas un par de años más tarde absorbida y descuartizada por el conglomerado de Prisa), el 14 de septiembre de 1992 José María García retorna a las ondas bajo el paraguas de la Cadena COPE (Cadena de Ondas Populares Españolas). La emisora de la Conferencia Episcopal se encontraba entonces en quiebra técnica, pero pronto García retornará esa realidad. ‘Supergarcía’ comenzara aquel primer programa con una entrevista a Diego Armando Maradona. Más que una entrevista fue una felación, pero no del periodista al entrevistado, sino del entrevistado al periodista.

El poder de García estaba intacto.

¿Hasta cuándo?

Otras historias de la radio deportiva española

Muy breves líneas sobre Pepe Domingo Castaño (el hombre que insertó la publicidad en la narrativa radiofónica)

El último baile de Supergarcía (cuando José María García acabó con una huelga de Iberia a través de dos artículos)

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Expresiones del lenguaje deportivo (como los medios deportivos moldean el habla de las personas)

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Sobre el racismo (y no va a gustar)

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha trazado una nueva normativa para optar a los Óscar a partir de la edición de 2024. Más allá de que cumplan con requisitos artísticos suficientes para llevarse la tan preciada estatuilla, las películas candidatas deben formalizar ciertas vicisitudes; A) Al menos uno de los actores o actrices principales o de reparto deben pertenecer a un grupo étnico infrarrepresentado (traducido: no blanco caucásico), B) Al menos el 30% de los actores secundarios deben ser mujeres, grupo étnico infrarrepresentado, colectivo LGTBI+ y/o personas con diversidad; C) La historia principal del tema tiene que representar a algún compuesto de los anteriores citados. De estos tres requisitos hay que cumplir obligatoriamente con uno (no hay que ser un lince para saber que al cumplir con uno implícitamente ya efectúas los otros dos). Y esto, que es lo que se ve de cara al público, también se tiene que cumplir detrás de las cámaras (guionistas, productores, compañía de distribución, equipo técnico…).

Porque, claro, directores LGTBI+, con diversidad o que sean mujeres no hay demasiad@s. Tampoco los hay en puestos claves tanto en la empresa pública como en la privada. El techo de cristal en término acuñado por el feminismo. Cupos para mujeres en política. Mujeres que acceden a dirección de empresas por el hecho de ser mujeres. Patton, El padrino, Rocky, Carros de fuego, Amadeus, El último emperador, Sin perdón, Gladiator, Infiltrados, El discurso del rey o Argo. Películas que nunca hubiesen ganado los Óscar con las nuevas reglas.

¿Justo? Claro que no. Como tampoco era justo que hace una centuria, medio siglo, diez años o, escasamente un puñado de días, una mujer fuese excluida de un puesto de dirección por el simple hecho de tener vulva. Como no fue justo que una mujer negra no se llevase un Óscar hasta que en 2002 lo hiciese Halle Berry.

Que lo de antes no fuese justo no quiere decirse que lo de ahora lo sea. Lo de ahora es reparador. Lo de ahora es necesario. Es imprescindible. Pero no es justo. Es algo que como sociedad nos debemos. Algo que nos merecemos. Que nos hace crecer y avanzar. Pero no es justo. Es discriminación positiva. Pero es discriminación. No es igualdad. La máxima revolucionaria es que todos somos distintos, pero la ley nos iguala. Aquí la ley discrimina. Positivamente, pero discrimina.

Como en cualquier época de transición las tensiones, las dudas y los disensos son inevitables. En el paso de dos generaciones el estándar ha pasado de hombre blanco con trabajo estable, mujer-sirvienta en casa, hijo e hija ejemplares a familia disfuncional con padres divorciados, madre con novia, hije con problemas de salud mental (o perro que se considere hijo) e hija blanca con novio africano. El cambio es colosal. El terremoto conceptual sobrepasa la escala Richter. Los cambios se hacen con brocha gorda y lo que queda se avecina tremebundo.

El cambio debe venir desde la educación. Y la educación desde 1789, con sus altos y sus bajos, es cosa de papá Estado. Es necesario que con normas y leyes todos los colectivos que durante centurias han sido discriminados sean ahora beneficiados. La discriminación positiva no es equitativa, pero es imprescindible. El paso de los años y el arduo trabajo educacional harán que esa discriminación desaparezca, la igualdad sea real y así vivir en un mundo donde lo diferente sea lo cotidiano.

¿No?

Supongo que no hay negros que linchen a blancos que se acerquen a su barrio. Tampoco hay gitanos que maten a palos al payo que se enamore de una gitana. Desconozco si hay castellanos parlantes que se rían de los paletos que hablen gallego. O catalanistas que insulten a los que charlan en castellano. Imagino que no habrá latinos que denigren por estrechas a chicas blancas. O a chicas negras. Porque imagino que tampoco hay criollos que insulten a personas de tez negra. Ni gente que señale con el dedo a musulmanes por la calle. Ni musulmanes que griten y tiren piedras a católicos que entren en una iglesia.

Porque las minorías, de cuando en cuando, son mayorías. Y su respuesta es la misma. “La rebelión sentimental de las masas es el odio a los mejores”, decía Ortega Gasset. La masa es voluble. Los judíos eran los mismos en 1945 y en 1948. En 1945 eran una minoría masacrada. En 1948 una mayoría que masacraba.

Vinicius Junior representa a una minoría. La minoría negra. No. Vamos, sí. Pero, no. Vinicius Junior representa a una amplísima minoría. A la minoría adolescente millonaria de éxito deportivo planetario. Vinicius Junior es el mejor jugador del mejor club del deporte con más aficionados del mundo. Vinicius Junior es la minoría de la minoría.

Y a Vinicius Junior le faltan un par de bujías.

Cuando uno llama mono o negro de mierda a Vinicius lo hace para desestabilizarle. Para acabar con él. Para vencerle. Por odio. Pero no por odio racista. O sí. Pero no es eso. Es otra cosa. Es odio, pero fundamentalmente es impotencia. Porque el tipo es mejor que tú. Y además lo sabe. No se cansa de demostrarlo. El Real Madrid juega habitualmente con cinco jugadores negros en su once inicial. 5 de 11. No es moco de pavo. Alaba, Militao, Camavinga, Vinicius y Rodrygo. También juegan muchos minutos Rüdiger, Mendy o Tchouameni. Un ramillete. Pero el único que recibe insultos, amenazas y provocaciones es Vinicius. El único de todos ellos capaz de desestabilizarse cuando la masa escupe mierda por la boca.

Vinicius acaba expulsado en Mestalla tras protagonizar una nueva polémica  por insultos racistas
La víctima

Hay racismo. Mucho racismo. Y lo seguirá habiendo. Pero lo de Vinicius no es racismo. O sí. Es racismo. Pero hay algo más que eso. O mucho más que eso.

Hay capitalismo.

Y me explico.

(Y déjenme que me explique antes de que me llaman racista).

Recuerden que no por pensar diferente somos todos nazis o machistas.

Simplemente expongo una teoría. Y sino gusta, se puede rebatir. Por supuesto. Eso es así, con sus altos y sus bajos, desde 1789.

Todo esto existe por el capitalismo. Desde el ábaco a las bases de datos. Esto te lo dice hasta el que tiene el himno de la Internacional Comunista en su lista de reproducción del Spotify. El capitalismo genera capital, y el capital genera progreso y riqueza. El problema es que el capital también genera explotación y desigualdad. Mucha desigualdad. Pero si no es por el capitalismo no hubiésemos avanzado. ¡Sin capitalismo no habría marxismo!

Para que el capitalismo funcione se debe enfatizar al individualismo. Resaltar los objetivos y la autosuficiencia propia para que el individuo de lo máximo de sí. A través de esa autonomía y de ese afán de superación, el capitalismo le otorgará al individuo el premio que busque. Si todos los individuos actúan de la misma manera el conjunto de la sociedad se beneficiará y obtendrá réditos infinitos (en la teoría no se dice nada de los que se quedan por el camino).

Pero esto es lo que hay. Para bien y para mal. Y esto empieza desde muy pronto. Desde el mismo día en el que naces.

Tienes que ser el bebé más guapo. El más bueno. El que come de todo. El que obedece siempre. El que duerme toda la noche. El que va mejor vestido. El primero en hablar. El primero en andar. El que aprendió los números en inglés. El que ve los dibujos en francés.

Vas al cole. Tienes que hacer amigos. Muchos amigos. Pero los amigos listos. Los guapos. Los que tienen padres chulos. El primero en sumar. El primero en restar. El que canta en la función escolar. El que recita en la fiesta fin de curso. El niño en el bautizo y el muerto en el entierro.

El capitán del equipo de fútbol. El líder del coro del colegio. El que gana el premio de pintura de la provincia. El que fue seleccionado para el equipo de debate. El que gusta a los chicos. El que gusta a las chicas. El que va a ir a la universidad. El que va a estudiar la carrera que quiera. El que no sale. El que sale, pero no bebe. El que bebe, pero no se emborracha. El que se emborracha, pero porque le obligan. El que lo hizo una vez, pero no lo hará nunca más.

El responsable. El de la novia ideal. El del novio genial. El del trabajo ideal. El del trabajo genial. El que estuvo con su abuelo cuando murió. El que estuvo con su padre cuando enfermó. El que calla ante su madre para no preocuparle. El que odia su trabajo, pero es el primero de la empresa. Porque es el mejor. Siempre es el mejor. Y siempre lo será. Cuando tenga hijos dejará de ser el mejor. Porque sus hijos serán los mejores. Y si no tiene hijos, seguirá siendo el mejor. El mejor entre sus amigos, el mejor en su trabajo. El más filántropo. El que más viaja. El que más seguidores tiene en redes sociales. El que va a mejores restaurantes. El que tiene mejor piso. El que tiene mejor coche. El que fue al mejor sitio posible de vacaciones. El más enrollado a los 60. El más simpático del hospital. El más activo de la residencia de ancianos.

El mejor hasta al fallecer. Eso es el capitalismo. Ese es el mundo en el que vivimos.

Si, el mejor hasta en la muerte. ¿O acaso alguien ha escogido alguna vez el féretro más barato? Cuando toque el día y tengas que escoger la caja de pino de ese ser querido te darán tres opciones; la barata, la normal y la cara.

La barata no la escoge nadie.

Uno no se muere en pijama. Se afeita, se maquilla y se pone el traje. Y te escogen la caja. O la urna. O lo que sea. Y no te eligen la barata.

La normal puede. La barata nunca.

Eso es el mundo capitalista. El mundo en el que vivimos. Pero no todos podemos ser los mejores. De hecho, la inmensa minoría somos los peores. Los mejores son los pocos. Por eso hay que hacer otras cosas.

Cosas políticamente incorrectas.

No eres el bebé más guapo, pero ¡ay! tienes un pelazo. No como de todo, pero soy más feliz que tú. ¿La ropa? Qué más da. Eso es irrelevante. Sino hablo, ya hablaré. Si no sé inglés, ya aprenderé. Voy al cole y no tengo muchos amigos. Ni soy el más guapo ni el más listo, pero si el más espabilado. ¿No destaco? Pues me meteré con fulano. Seré el divertido, el rebelde, el guasón, el matón, el descocado. Copiaré en el examen. Haré la pelota al profesor. Diré que estoy enfermo para evitar un examen. Haré falta cuando alguien quiera meter un gol. Moveré los labios cuando esté en el coro. Diré una frase fuera de guion cuando haga de árbol en la función escolar y todo el mundo se descojonará conmigo.

Seré el estajanovista de mi equipo de balonmano. No gustaré a las chicas, pero les gustaré porque soy un echado para adelante. Le levantaré el novio a mi amiga. Le mentiré a mi mejor amigo para poder ligarme a la rubia que no me hace caso. Iré a la universidad tras copiar en el examen de acceso. Estudiaré poco, beberé mucho y dejaré la carrera. Enchufaré mi toma de luz a la comunitaria. Le mentiré a mis padres para conseguir dinero e ir a un concierto. No tendré dinero para pagar un alquiler, pero buscaré la forma de pagarlo. Haré otra cosa. Nunca seré el mejor, pero tendré trabajo. Lo conseguiré con una buena recomendación. Pasaré por encima de quien haga falta.

Sisaré dinero a mis viejos. Viviré de mis padres hasta que pueda vivir de mis hijos. Trabajaré lo justo y lo necesario. Disimularé lo suficiente para que los que trabajen sean otros pero el mérito sea el mío. Diré que soy filántropo, pero nunca lo seré. Presumiré de vida ideal, de coche ideal, de casa ideal, de familia ideal, y por dentro tendré mierda hasta debajo de las alfombras. Seré el más insoportable del hospital y conseguiré lo que quiera por puro agotamiento del personal. Seré el más cascarrabias de la residencia y lograré que me lleven en palmitas. Pondré cara de pena delante de mi familia, harán de tripas corazón y tendrán que aguantarme por compasión.

Y alguien morirá. Y compraré el ataúd más barato. Porque no tengo dinero. Porque la herencia es muy golosa.

Aunque cuando yo muera espero que compren el ataúd más caro. Por supuesto.

La Comisión contra el Racismo publica informes sobre Dinamarca, Mónaco y  Estonia - Portal
Stop racismo

¿A dónde pretendo llegar? A que no se puede ser el mejor. Pero dedicamos la vida a ser los mejores. Cuando de niños practicamos un deporte lo hacemos como acto lúdico y social, no por carácter competitivo. Sin embargo, la propia competición es intrínseca al acto. Desde el mismo momento en el que tu madre o tu padre te aplauden por darle patadas a una pelota en un pasillo y gritan y celebran con efusividad cuando la metes por un agujerito están premiando la competitividad.

Este factor competitivo se agrava con la masa. Lo que al individuo fascina, a la masa asombra. Jugar en equipo multiplica los efectos competitivos. Cumple destacar como individuo para brillar dentro del grupo. Y ese grupo (ese equipo) compite con otros equipos. Equipos peores y equipos mejores. Mucho mejores. Equipos a los que no podrás ganar.

Y tienes que intentar ganar. Es tu obligación.

¿Cómo lo harás?

Con faltas. Haciendo el campo más pequeño. Abusando de fuerza física. Agarrando camisetas mientras se lanza un córner. Zancadilleando en el centro del campo. Pisando el césped donde se marca el punto de penalti. Adelantándote un par de pasos cuando se forma una barrera. Moviéndote de arriba a abajo a la espera de que te lancen un penalti. Tirándote al suelo para perder tiempo. Simulando que te duele una rodilla cuando te llamen para hacer un cambio. Alargando tu salida de vestuarios para empezar la segunda parte mientras el equipo contrario se cala de frío hasta los huesos por culpa de la lluvia…

…e insultando.

Gordo, cuatro ojos, maricón, hijo de puta, cabrón, gilipollas, subnormal…y negro, negro de mierda. Por supuesto. El insulto pretende desarmar al contrario. Hacerlo débil. El insulto puede ir en contra del que está aislado (bullying) y sus consecuencias son terribles. Pero también funciona contra el que es mejor y parece fuerte. Cuando no puedes vencer en buena lid, debes vencer de otro modo. Cuando el Valencia CF se enfrenta al Real Madrid con el descenso de categoría en juego tiene que buscar formas de ganar. Y con el fútbol no lo conseguirá. Necesita otras cosas. Sea por convicción o sea por frustración, el insulto es un arma recurrente. Fácil de usar y fácil de ocultar. Abrigado por la masa, el que insulta se siente impune para despotricar barbaridades. Porque no fueron unos pocos los que llamaron mono a Vinicius. No. No es un caso aislado. Fueron muchos. Miles. No fue una grada. Fue un estadio. Miles lo insultaron y otros miles callaron. Alguno sonrío. Ninguno se indignó.

Ninguno. El fin justifica los medios.

Frase que por cierto nunca dijo Maquiavelo. El diplomático florentino lo que dejó escrito para la posteridad fue: “Cum finis est licitus, etiam media sunt licita”. Es decir; “Cuando el fin es lícito, también lo son los medios”.

Una sutil diferencia. Pero lava muchas más conciencias decir que el fin justifica los medios.

El tema, y perdón por si divago, es que lo de Vinicius es un caso de racismo y son las instituciones públicas a través de un compendio de sanciones y educación quien deben poner coto al asunto. Pero por otro lado no es racismo. Si fuese Ronaldo la rutilante estrella del Madrid se le llamaría gordo a grito pelado. Si fuese el guapo de Guti se le llamaría maricón. A Cristiano le decían gitano y le gritaban «ese portugués, hijo puta es». Y a Courtois, el celebérrimo portero blanco, hubo una época en la que le hicieron bullying partido tras partido porque compartió cuernos y novias con su compañero de selección Kevin de Bruyne. Todo ello intenta desestabilizar al rival. Pero todo ello pasa desapercibido para el ahora ofendido.

En Estados Unidos a esto le llaman ‘trash-talking’. Consiste en desestabilizar al rival a través del desprecio. Normalmente es menospreciando cualidades deportivas, aunque el tono puede aumentar y pasar al desprecio. Las novias y las madres suelen tener eje principal en un lenguaje hipersexualizado y masculinizado. Es propio de los negros, que lo practican indiscriminadamente entre sí, aunque muchos blancos también lo ejercen. Uno de los maestros del ‘trash-talking’ era Larry Bird, legendario jugador de raza blanca de la NBA de los 80. Antes de anotar una canasta solía lanzar pullas a su defensor. Se pueden encontrar decenas de declaraciones de jugadores, periodistas o aficionados en las que consideran a Bird un jugador sobrevalorado y con mucha buena prensa por el hecho de ser blanco. No encontrareis nunca una declaración en la que se le tilde de racista.

Es la NBA un deporte de negros donde antes fue de blancos. Hubo un tiempo de transición en el que era un deporte de negros, pero de aficionados blancos. Hoy también los aficionados ya son negros. Son consumidores. Como también son las mujeres. O la comunidad LGTBI+ o las personas con diversidad. Antes no. Antes una persona con diversidad se ocultaba en el anonimato. Ahora, afortunadamente, forma parte de la comunidad. Trabaja, sale y consume. Consume. Y esa es la clave. Donde antes había minorías silenciadas ahora hay minorías que consumen.

Hoy las mayorías imitan los actos de las minorías, porque las minorías se han integrado en el mercado. ¿Cómo no perseguir el racismo en el fútbol si la minoría negra es ahora mayoría? ¿Cómo no perseguirlo si los jugadores más imitados y más queridos por los niños son los exóticos? ¿Cómo no acabar con la discriminación si las gradas de los estadios están llenas de mujeres? Es puro capitalismo. Para el capitalismo antes el negro no contaba. La mujer no contaba. Quien consumía fútbol era un hombre caucásico. Hoy el consumidor de fútbol es tan diverso como el que lo practica.

Vinicius no es un chico negro indefenso al que la sociedad repudia. Vinicius es la estrella (negra) de un equipo inabordable para la mayoría de los mortales. Insultarle es una forma (rastrera) de intentar doblegarle.

Defender el fútbol ante el racismo es defender el producto. Todo el cirio que se ha montado por lo de Vinicius no ha sido por culpa del racismo. Todo ha sido por miedo a dañar el producto.

Y, créanme, lo que importa es el producto.

FIFA 22 se une a la lucha contra el racismo con una equipación temática  para La Liga | Hobby Consolas
Diversidad

En 1948 se creó una carrera ciclista. Circulaba por Polonia y Checoslovaquia y pretendía ser un canto a la paz del ideal comunista. No había premios para el vencedor, ni maillot de líder. Tan sólo se corría por el simple hecho de gozar. Sólo podían participar ciclistas del bloque comunista u occidentales amateurs. Al año siguiente se rebautizó como Carrera de la Paz y se añadió al recorrido un paso por la Alemania Oriental con fin en Berlín. Era una forma de firmar el perdón con los antaño agresores alemanes.

Tres años después los soviéticos participaron por vez primera. Lo hicieron formando un bloque compacto, con mecánicos y masajistas propios, se implantó el maillot de líder y los premios económicos bajo cuerda. El objetivo era ganar. Una década más tarde la Alemania Oriental diseñaba un plan de dopaje estatal para convertir a sus deportistas en puras sangres. Los rusos pronto se sumaron al juego. La Carrera de la Paz se convirtió en una especie de Tour soviético donde se buscaba ganar por la gloria del individuo y la gloria del país.

Ni los comunistas pueden dejar de ser capitalistas.

Otras historias sobre racismo

El partido prohibido (negros contra blancos en una cancha de baloncesto de 1944)

La desconocida fiebre del ciclismo en Eritrea (como los italianos implantaron el gusto por las bicicletas en el corazón de África)

Cuando el rugby convirtió a Sudáfrica en un país (Mandela y el fin del apartheid con pelota ovalada)

El nazi bueno (la increíble historia de Bert Trautmann en dos partes)

Jim Thorpe (el nativo americano que fue el mejor deportista de la primera mitad del siglo XX)

Leña al moro (una carrera legendaria y un titular de periódico lamentable)

Old Firm (Celtic vs Rangers. Católicos contra protestantes)

Anatomía de una fotografía (el Black Power en los JJ.OO. de Mexico 1968)

¡Daria la vida por mi equipo! (como los clubes crean identidad local a pesar de estar llenos de extranjeros)

Alguien todavía más fuerte que evite pelear (la historia de Jackie Robinson)

Cuando Bill se convirtió en entrenador (cuando Bill Russell fue el primer técnico negro de la NBA)

Rukeli (el gitano que quiso tumbar a puñetazos a Hitler)

Operación Ikrit (Septiembre negro y la matanza de judíos en la villa olímpica de Múnich)

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¿Por qué en la NBA se juegan playoffs?

Cuando la primavera muere y el verano acecha los playoffs de la NBA alcanzan su esplendor. Los playoffs son una figura deportiva intrínseca a la mentalidad norteamericana y, aunque para nosotros está asociada al baloncesto, los encontramos en cualquier otro acontecimiento deportivo con sello estadounidense. Sea fútbol americano, béisbol o hockey, las eliminatorias para decidir al campeón otorgan drama a un espectáculo ya de por si agonístico.

La existencia de los playoffs se remonta al inicio del deporte. La vasta extensión de Estados Unidos y Canadá hizo obligatorio dividir por territorios a los distintos equipos profesionales de ambos países. Las divisiones comarcales no permitían establecer un campeón nacional y se antojaba imposible instaurar una liga que cubriese semana tras semana los más de 4.000 kilómetros de distancia entre la Costa Este y la Costa Oeste de Norteamérica.

La solución consistió en dividir Estados Unidos por divisiones geográficas. Cada división en la NBA (hoy son seis) contaría con unas franquicias (hoy son cinco) que se enfrentarían entre ellas para lograr un primer puesto que les permitiese disputar unos playoffs por el título contra otros campeones de división. Al hacer esto se reducen los costes de los viajes y se gana en intensidad y dramatismo.

Choca esto con la mentalidad del Viejo Continente. El deporte europeo se basa en tres tipos de resultados: victoria local, empate y victoria visitante. De igual modo, cuando existe un torneo de eliminatoria directa se establece un sorteo. Dicho sorteo funcionaba como una lotería donde el azar hacía su aparición. Solo en tiempos modernos e, influido por la tendencia estadounidense, se establecieron los condicionantes y los cabezas de serie. En el Nuevo Continente toda liga sirve como un proceso de selección natural en el que los mejores se clasifican para un torneo final eliminatorio donde los cabezas de serie se eligen por el porcentaje de victorias.

En la opinión del que escribe esta diferencia radica en el concepto de justicia. Para un europeo el resultado de una liga regular demuestra quien ha sido el mejor a lo largo de un recorrido, quien ha sido el más fuerte a lo largo de una temporada. Esto implica que los mejores ganarán, pero, por un sentido de justicia y caridad, deben existir otros torneos donde el débil tenga su oportunidad. En las eliminatorias (copas) el azar sirve como balanza de la justicia que demuestra que, aparentemente, todos somos iguales. Es como el pan de los pobres que mantiene la ilusión de la felicidad.

Para un estadounidense no existe sentido de la justicia que pueda hacer creer que los últimos clasificados de una liga merezcan tener alguna opción de victoria. Sin embargo, crean ligas que irremediablemente cuentan con ‘playoffs’ por el título para demostrar que la justicia es igual para todos. Los mejores siempre parten con ventaja, pero deben demostrarlo, tanto a la larga como en las distancias cortas. Aquí el que manda juega con las cartas marcadas, pero siempre tiene que jugar. La justicia es igual para todos. La incertidumbre del resultado, y he aquí el quid de la cuestión, es mayor en el deporte norteamericano, aunque la sensación para el aficionado es que es mayor en el deporte europeo.

Al principio las series de playoffs estaban reservadas a cuatro equipos. El meollo del deporte norteamericano se concentraba en las 13 colonias originales y se extendía más allá de los Apalaches hasta los Grandes Lagos. Por el medio la nada, pero a lo lejos, muy a lo lejos, quedaba el interesantísimo mercado de California. La pujanza de ciudades como San Francisco y Los Ángeles y la expansión de los vuelos comerciales obligaron a crear la Conferencia Este y la Conferencia Oeste y dividir el pastel en dos mitades.

De este modo, los equipos de una misma división juegan cuatro veces entre ellos, entre tres o cuatro veces contra otras divisiones de una misma conferencia y dos veces al año contra los de otra conferencia para completar un total de 82 partidos de liga regular de la NBA. Por poner un ejemplo, los Boston Celtics juegan cuatro veces por temporada contra los New York Knicks (350 km de distancia), tres o cuatro contra los Chicago Bulls (1.500 km de distancia) y dos veces frente a Los Ángeles Lakers (4.800 km de distancia). Dado que los Celtics optan a enfrentarse a Knicks o Bulls en playoffs, el número de desafíos puede llegar hasta la decena en una temporada. Mientras, Celtics y Lakers sólo podrían ampliar sus duelos en una hipotética final de la NBA. Este sistema fomenta las rivalidades regionales y hace mucho más interesantes y especiales los duelos contra equipos de otras latitudes.

Si bien la división geográfica ha variado con el paso del tiempo, lo que nunca lo ha hecho es el número de partidos para decidir el campeón. Son más de 75 temporadas desde del nacimiento de la NBA y son los mismos años del alumbramiento del ‘game seven’, las dos palabras más hermosas del deporte norteamericano. Si bien las primeras rondas llegaron a jugarse al mejor de tres o de cinco encuentros, el choque decisivo por el título siempre se ha decidido al mejor de siete partidos.

Desde 2003 las cuatro rondas (primera ronda, semifinales de conferencia, finales de conferencia y finales de la NBA) se juegan al mejor de siete, por lo que cada año tenemos hasta 15 opciones diferentes de llegar a un séptimo partido. Todas las franquicias de la NBA han jugado un ‘game seven’ y los Celtics, como no, tienen el récord de triunfos en el instante decisivo. Michael Jordan sólo jugó tres ‘game seven’ y ninguno de ellos en las finales de la NBA. Lebron James se llevó el título en 2016 tras remontar un 1-3 por vez primera en la historia tras un agónico séptimo partido. Y Bill Russell jugó diez y ganó los diez, incluyendo el séptimo partido de la final de 1957 que los Celtics ganaron a los Hawks tras dos prórrogas, hecho inaudito hasta la fecha.

Remembering Bill Russell's 1954 record-setting performance at Mackay  Stadium | Nevada Sports Net
Russell, el señor de los anillos

Las rondas de playoffs al mejor de siete encuentros se juegan en formato 2-2-1-1-1 siendo los dos primeros partidos en casa del mejor clasificado y el último, si fuese necesario, también. Entre 1984 y 2013 el formato de las finales NBA cambió a 2-3-2 emulando el usado en la NHL (hockey sobre hielo), para luego recuperar el tradicional. Se dice que ganar el tercero es clave y que el que se pone 3-2 a favor en el quinto es virtual campeón. La estadística también confirma que un 2-0 o un 3-1 es definitivo, aunque el deporte vive de la épica. Y la épica nace al quebrar lo cotidiano.

Nunca un equipo ha remontado un 0-3 en contra. Existen un par de casos en la NHL, pero ninguno en la NBA. Tan solo existen tres casos de un 0-3 que se convirtió en un 3-3 para acabar muriendo en el séptimo decisivo. Una serie entre Jazz y Nuggets en 1994, otra entre Mavericks y Blazers en 2003 y la final de la NBA de 1951 cuando los Knicks remontaron a los Rochester Royals (hoy Sacramento Kings) para claudicar en un doliente ‘game seven’.

Aquella de 1951 fue la primera final de la NBA decidida en un ‘game seven’. Hasta la fecha, 19 campeones se han decidido en el definitivo ‘win or go home’. Icónica fue la victoria de los Knicks con un Willis Reed a lo Cid Campeador en 1970, la victoria de Bird contra Magic en 1984 o el último Lakers-Celtics en 2010. Pero nada igual como la ya comentada remontada de los Cavaliers de Lebron en 2016 ante Golden State Warriors que aquel año había logrado el récord de victorias en temporada regular (73-9).

Aunque a Europa le costó en un principio, los playoffs pronto se convirtieron en norma en el baloncesto FIBA. No sólo en el baloncesto, sino también para el béisbol o el hockey sobre hielo, éste último con abundantes seguidores en Europa del Este. Para los deportes creados en la vieja Europa los playoffs no son una opción. Alguna liga de fútbol menor como la belga los usa sin demasiado éxito y en las ligas mayores ni se plantea. Hubo un intento a mediados de los 80 en España que acabó con la paciencia de hasta los más calmados y que posee materia para un largo artículo.

Sin embargo, el problema de las distancias no es ajeno a Europa. Las primeras competiciones deportivas (pongamos por caso el fútbol) se disputaban en torneo de copa ante la imposibilidad de cubrir grandes distancias semanales para implantar una liga. Inglaterra, pequeña e industrializada, pronto lo solucionó gracias al ferrocarril, pero países como España o Italia tardarían décadas en remediarlo. Incluso la avanzada Alemania tuvo que esperar a los años 60 para implantar una liga nacional tras la barbarie de la II Guerra Mundial y las diferentes disputas regionales de los länders.

A diferencia de los playoffs donde el vencedor lo es tras ganar un número determinado de partidos (hay ligas de baloncesto como la turca que juegan al mejor de siete pero lo normal en Europa es jugar al mejor de cinco y en algunos casos al mejor de tres), la solución europea fue implantar el sistema de ‘knockout’. El formato copero de ida y vuelta garantiza beneficios de taquilla en cada estadio y minimiza al máximo los gastos de desplazamiento. En competiciones europeas se sigue utilizando el mismo formato ya bien andado el siglo XXI.

El problema es que si bien en un sistema de playoffs la victoria o la derrota de un equipo es igual de válida sea en el último segundo o se consume una paliza de proporciones bíblicas, en el ‘knockout’ una amplia victoria en el partido de ida deja en la intrascendencia el de vuelta. Para ello se inventó la final en campo neutral, en una suerte de ‘game seven’ decisivo. Y aquí fue Estados Unidos quien copió a Europa creando para el fútbol americano, su deporte estrella, la Super Bowl, un binomio que, como el ‘game seven’, está lleno de encanto, presión, ardor, épica y héroes que nacen e historias que mueren.

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Templos del deporte: Resto del mundo (2ª parte)

¿Por qué el fútbol es el deporte rey? Porque es simple y democrático. Pueden jugar bajos y altos, pequeños y mayores, gordos y delgados, pobres y ricos. Es rural. Abierto. Se juega al horizonte. Dos piedras hacen de portería y algo que ruede ejerce de balón. Pero sobre todo el fútbol es el deporte rey porque fue el primero. Cuando el deporte moderno nace en el siglo XIX derivado a la cultura de ocio surgida tras la Revolución Industrial, el fútbol es el primero de los deportes. Su éxito radica en su sencillez y en su capacidad para crear identidades colectivas con las que se puedan identificar los alineados del campo. El fútbol es el instrumento necesario para dar tranquilidad a unos ciudadanos que pasan de tener cobijo en la familia y la vecindad a ser seres individuales controlados por el Estado.

Así el fútbol se expande con celeridad y se convierte, no sólo en un deporte, sino en símbolo de identidad para esa nueva generación de origen rural, pero de presente y futuro urbano. El fútbol triunfará por ese haz de sentimientos. Por esa capacidad de unión de espíritus. El ciclismo, el atletismo o el tenis son deportes individuales que no pueden competir a la hora de construir identidades. El baloncesto o el balonmano jamás poseerán esa capacidad porque son mucho más modernos. Cuando surjan ya el fútbol ocupará un lugar de privilegio en la psique de la sociedad. El fútbol golpeó primero y su victoria fue definitiva.

Pero el futbol no nació sólo. Gran Bretaña exportó tres grandes deportes colectivos a mediados del siglo XIX. Son el fútbol, el rugby y el criquet. En Estados Unidos se cogió esos ingredientes, pero se hizo una receta propia. Como vimos en el primer capítulo de este artículo el fútbol americano y el béisbol forman parte de la identidad estadounidense. El futbol, soccer como allí lo llaman, es irrelevante socialmente.

Pero falta el resto del mundo. Y a finales del siglo XIX una cuarta parte del orbe era inglés. Y existían otros dos deportes colectivos surgidos al unísono del fútbol y que estaban en disposición de arrebatarle el título de aglutinador de identidades colectivas. Eran el rugby y el criquet. Ambos palidecieron ante el fútbol por motivos diferentes. El rugby no pudo competir con el fútbol al ser una dictadura física. Mientras el fútbol es democrático y permite la participación de todo tipo de cuerpos, el rugby favorecía a aquellos que eran grandes y fuertes. Por su parte el criquet se quedó atrás en los gustos del pueblo por la complejidad aparente de sus reglas. El fútbol no requiere conocimientos genéricos previos y de ahí que nuevos aficionados se puedan sumar rápidamente a su aventura.

Pero aun así el rugby y el criquet se expandieron con celeridad en muchos de los territorios que Gran Bretaña controlaba. El criquet se convirtió en deporte nacional en el Caribe, en ciertos países africanos y esencialmente en el sureste asiático. En Afganistán, Pakistán o Bangladesh, los verdaderos ídolos del deporte son jugadores de criquet. Y por encima de todos estos países se encuentra India, donde sus casi 1.500 millones de habitantes tienen como deporte rey el juego de bate y pelota. A ojos europeos puede parecer poca cosa, pero estamos hablando de cerca de un 20% de la población mundial.

Allí donde el criquet no triunfó lo hizo el rugby. Lo hizo en las colonias oceánicas como Fiji, Samoa, Australia o Nueva Zelanda. Allí, en nuestras antípodas, se convirtió en la argamasa que unió a nativos y colonizadores. Pero el rugby además de triunfar en países africanos como Sudáfrica consiguió atrapar adeptos dentro de las Islas Británicas. El rugby es el deporte nacional de Gales y es capaz de unir a católicos y protestantes irlandeses cuando se pega una patada al balón oval.

Nos quedaría China. Pero el gigante asiático tiene una idiosincrasia propia. Son el tenis de mesa (de nacimiento británico) y el bádminton los deportes más seguidos. Es cierto que China es inmensa, no obstante, son deportes muy ligados al país. Es verdad que el bádminton tiene legión de seguidores en Asia, pero es un deporte individual y, al igual que el baloncesto, se juega en pabellones cerrados, por lo que no existe ningún estadio deportivo que podamos calificar como templo del deporte.

Es por ello que tras seleccionar diez templos del deporte estadounidense (fútbol americano y béisbol) me veo en la obligación de seleccionar ahora otros diez templos del deporte en el resto del orbe. Excluido el fútbol de esta clasificación, serán diez recintos donde se juegue al rugby o al criquet, los otros dos grandes deportes colectivos surgidos en el siglo XIX capaces de aglutinar identidades colectivas.

No están todos los que son, pero si los más trascendentales. De la ecuación se han excluido iconos como los australianos Docklands o el ANZ Stadium, donde se celebró los JJ. OO de Sídney porque son recintos multiusos también usados semana tras semana para la práctica de fútbol. Lo mismo ocurre con el Aviva Stadium de Dublín. Se verá también que no hay ningún estadio de fútbol africano. En África el fútbol es el deporte rey con mucha diferencia, pero como ya explicara en su día cuando cometiera la lista de templos del fútbol más relevantes, nuestra visión del juego es occidental y los recintos africanos no tienen enjundia histórica para ser aquí incluidos. Quizás en un futuro.

La inmensidad de Asia hace que me sea imposible hablar de todos sus estadios significativos. Quedan fuera de la lista el Kalinga de Bhubaneshwar o el Bujut Jalir de Kuala Lumpur. También el estadio nacional de Lahore en Pakistán donde se practica el hockey hierba, otro deporte muy popular en esas latitudes. Por supuesto son inabarcables muchos de los estadios de criquet de realengo que hay en la India.

Tampoco formaron parte de la ecuación el Athletic Park de Wellington, hogar de los All Blacks de Nueva Zelanda que fue derrumbado en 1999. También desaparecido es el Lansdowne Road de Dublín que durante 135 años (1872-2007) albergó partidos de rugby y de fútbol. El recinto tenía una estación de cercanías incorporada, ya que las vías del ferrocarril circulaban por debajo de una de las tribunas. También ha sido excluido el inquietante Suncorp (1914) de Brisbane que fue construido sobre un cementerio y el Newlands (1890) de Ciudad del Cabo, que puede presumir de ser el templo deportivo más antiguo de África.

Estadio Newlands - Wikipedia, la enciclopedia libre
Newlands (1890)

— TEMPLOS DEL DEPORTE DEL RESTO DEL MUNDO —

Vamos pues con los que he considerado los recintos deportivos más importantes del planeta excluyendo al fútbol y a Estados Unidos de nuestras posibilidades:

10. ESTADIO NARENDA MODI (India / criquet): Es reciente. Muy reciente. Pero tiene que estar aquí. Inaugurado en 2020 es el estadio más grande del mundo con 132.000 asientos. El estadio está situado en Ahmedabad, una ciudad histórica del occidente de la India desconocida para los europeos, pero que tiene cerca de seis millones de habitantes. Su inmensidad es tal que tiene una pasarela aérea por la que se pueden evacuar al mismo tiempo hasta a 60.000 personas. Cuenta con estación de metro propia en el subsuelo del recinto y el techo fue diseñado específicamente para soportar terremotos de gran escala. Se planificó con cuatro vestuarios y grandes espacios abiertos que permitirían hasta jugar dos partidos de criquet en el mismo recinto al mismo tiempo.

Ahmedabad's Narendra Modi Stadium Is Set To Be The World's Largest Spo
Narenda Modi

9. GADDAFI LAHORE (Pakistán / criquet): Con 27.000 asientos de capacidad es el estadio donde juega la selección de Pakistán sus partidos internacionales, aunque fue renombrado en honor al ex presidente de Libia cuando éste defendió en un discurso el derecho de los pakistanís a desarrollar armas nucleares. Construido en 1959, fue el primer estadio en autoabastecerse energéticamente. Su capacidad era el doble de la actual, pero se remodeló en 1996 cuando albergó la final del Mundial de criquet y se eliminaron las plazas de pie. En 2009 ocho jugadores de Sri Lanka resultaron heridos tras un ataque terrorista durante un partido Pakistán-Sri Lanka. Hubieron de pasar diez años hasta que el criquet de selecciones volvió al Gaddafi Lahore. La selección también juega en Karachi, la capital, en el llamado estadio nacional, inaugurado en 1955 y donde en lo que va de siglo XXI solo ha perdido dos de los 45 partidos que ha disputado.

Gaddafi Stadium: History, Capacity, Events & Significance
Gaddafi Lahore

8. MELBOURNE CRIQUET GROUND (Australia / criquet): Reinaugurado en 1956 con motivo de los Juegos Olímpicos de Melbourne, sus asientos para 100.000 almas lo hacen lugar sede para eventos multideporte. En el día a día es un estadio que acoge partidos de fútbol australiano y de criquet, donde ha sido sede del Mundial de 1992 y de 2015. En el recinto del actual estadio ya se había jugado el primer partido de criquet de la historia del país en 1877 en un duelo entre australianos e ingleses, pero el estadio había sido inaugurado mucho antes, concretamente en 1853. La tribuna de madera pasó a ser de ladrillo y ya en 1900 contaba con iluminación eléctrica. Será de hormigón cuando se convierta en olímpica y sea inaugurada en 1956 por el duque de Edimburgo, marido de la reina Isabel II. Volverá a ser demolida y ampliada techando todo el estadio en 2006 con motivo de los Juegos de la Commonwealth. El Melbourne Criquet Ground debería estar mucho más arriba en esta lista, pero dado que es el fútbol australiano el deporte más usado y hasta el fútbol ha hecho suya presencia habitual en los últimos años, he considerado etiquetarle un número (8) que por jerarquía, repercusión e historia no le corresponde.

Melbourne Cricket Ground (MCG): History, Capacity, Events & Significance
Melbourne Criquet Ground

7. WACA (Australia / criquet): Pero si de un recinto destinado únicamente y exclusivamente al mundo del criquet nos tenemos que referir en Oceanía entonces debemos nombrar a la Waca. Inaugurado en 1890 en Perth se considera la cancha más rápida y con más rebote del mundo, lo que unido a la brisa marina que lo rodea lo convierte en un recinto donde los marcadores suelen ser altos. El nombre del estadio reproduce las iniciales de sus propietarios (Asociación de Criquet de Australia Occidental, WACA en inglés). Aunque la selección suele jugar en la otra punta de la nación (Sidney está a 4.000 kilómetros), es en Perth donde el criquet es capaz de desbancar al rugby o al fútbol en los corazones de sus vecinos. Es tal la fuerza de la WACA que el desarrollo de vuelos comerciales en Australia comenzó con la intención de poder jugar partidos a uno y otro lado del país y poder llevar a la selección a la WACA.

WACA development to make Perth a two Test venue town | cricket.com.au
WACA

6. MURRAYFIELD (Escocia / rugby): Hogar de la SRU (Unión Escocesa de Fútbol) Murrayfield es la casa del rugby escocés. Inaugurado al oeste de Edimburgo con una única grada en 1925, fue creciendo en capacidad hasta llegar a los 100.000 espectadores, siendo reducido a 67.000 asientos en la actualidad. Murrayfield fue base área y de suministros durante la II Guerra Mundial y aún mantiene el récord de aficionados a un partido de rugby en Europa. Su grada más icónica es la West Stand, en cuyos bajos hay un museo del rugby escocés y bajo su techo unos asientos pintados con la bandera escocesa armonizan el conjunto de un estadio que hace más de dos décadas no ve ganar a su selección el Torneo de las Seis Naciones. Es en Murrayfield donde resuena más fuerte el himno escocés y donde se proclama la singularidad escocesa frente a sus vecinos ingleses.

Murrayfield Stadium
Murrayfield

5. MILLENIUM STADIUM (Gales / rugby): El rugby es Gales. Gales es el rugby. Y su templo está en Cardiff. A orillas del río Taff se levantaba el Cardiff Arms Park (1881-1999) hasta que se decidió tirarlo para alzar uno nuevo en la misma ubicación. Ese el Millenium Stadium que fue inaugurado en el Mundial de Rugby de 1999. Se trata de un estadio con tres anillos con capacidad para 75.000 almas y techo retráctil de acero, una innovación en la época. Se regeneró toda la zona industrial alrededor del río y se giró la orientación 90 grados, pero se mantuvo su icónica aproximación al río. El estadio es asimétrico salvo en la tribuna norte, donde hubo que dejar un hueco al no llegar a un acuerdo con el presidente del Cardiff RFC, club de rugby local que posee los terrenos adyacentes al estadio nacional. Dicho hueco es conocido popularmente como Glanmor’s Gap en honor al nombre del entonces presidente. Por fuera los mástiles (cables sostenidos) adornan el recinto cayendo sobre el río dando forma a un barco que surca el mar buscando la victoria de los heroicos ‘Dragones Rojos’.

The Millennium Stadium - Cardiff - YouTube
Millenium Stadium

4. ELLIS PARK (Sudáfrica / rugby): Fue en Ellis Park donde Nelson Mandela se puso la camiseta de los ‘Springboks’ y Sudáfrica ganó el Mundial de 1995. Aquella victoria unió a negros y blancos y cicatrizó las heridas que el ‘apartheid’ había dejado en la sociedad sudafricana. Desde entonces el rugby pasó a ser también el deporte de los negros al igual que tras 2010 el fútbol también pasará a ser el deporte de los blancos. Ya solo por eso Ellis Park merecería ocupar un lugar reverencial en esta clasificación. Pero hay más. Creado en 1928 en Johannesburgo, en el lugar ocupado por un vertedero, pronto se convirtió en referencia del rugby sudafricano. En los 80 fue puesto al día y en 2005 dio un nuevo paso en su historia al ser el primer estadio de rugby de África en ser propiedad de hombres de raza negra. Su nombre deriva del alcalde Ellis, el regidor de la ciudad cuando se construyó, pero, curiosamente, también es el nombre de la persona que inventó el rugby.

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Ellis Park

3. EDEN GARDENS (India / criquet): Ya lo dice el propio nombre. Hablamos del jardín del Edén del criquet. La meca del criquet de la India. Son 60.000 las personas que entran en Eden Gardens, aunque se dice que más de 120.000 abarrotaban el recinto cuando allí se disputó la final del Mundial de 1987. Fue inaugurado en 1864 en unos terrenos propiedad de un tal Babu Rajchandra que se los regaló a Lord Auckland por darle asistencia médica a una hija que estaba a punto de fallecer. El terreno, fértil, pronto fue bautizado como Eden, cuyo nombre también era el de la hermana de Lord Auckland. El estadio está situado en Calcuta y vio como en 1934 se enfrentaban por vez primera la selección de la India contra la de Inglaterra, cuando aún por entonces los primeros seguían siendo súbditos de los segundos.

El estadio se mantuvo prácticamente inalterable hasta 1987. La madera y las incomodidades eran las características de un lugar que aun así era delicioso para jugadores y aficionados. Fue entonces cuando se techó parte de las gradas y se creó una infraestructura que permitiese televisar los partidos. Con el tiempo se instaló una icónica fachada acristalada que se ha convertido en seña de identidad del estadio. El rugido y el ambiente de Eden Gardens es difícilmente igualado en cualquier otra parte del mundo. Todas sus gradas están renombradas en recuerdo a ex leyendas del criquet o a destacados miembros del ejército indio. No se debe olvidar que Calcuta fue antes joya del Imperio Británico y ahora es ciudad fronteriza con Bangladesh, país que mantiene litigios territoriales con la India desde hace medio siglo.

Santuarios del deporte. Eden Gardens: 'la casa del cricket' en India
Eden Gardens

2. TWICKENHAM (Inglaterra / rugby): La catedral del rugby. Eso es Twickenham. Un colosal estadio con capacidad para 82.000 personas situado en el suroeste de Londres y que fue inaugurado en 1909. Su diseño ovalado y simétrico con dos columnas a la entrada se asemeja al antiguo Wembley, pero, al contrario de lo que le sucedió a la catedral del fútbol, la del rugby se mantiene incólume al paso del tiempo. Además del World Rugby Museum, Twickenham puede presumir de haber albergado tres Mundiales de rugby (1991, 1999 y 2015) y varias finales de la Copa de Europa.

El recinto fue construido con daños estructurales en su grada sur. Desde el primer momento se descartó tirar la grada y siempre se optó por reformas varias. Así se hizo hasta en tres ocasiones durante el siglo XX, hasta que al llegar el siglo XXI lo inevitable parecía cerca. Sin embargo, la RFU (Rugby Football Union) se negó a tirar el estadio para construir uno nuevo. Lo que se hizo fue tirar la grada sur y hacer una totalmente nueva y de paso hacer lo propio con la norte para ampliar su capacidad. Era un lavado de cara, pero Twickenham se mantenía en pie como llevaba haciendo desde 1909. Desde que en ese campo de repollos Inglaterra y Gales jugasen su partido inaugural. Fue allí también, tras remontar un partido a Irlanda en 1988, cuando se adoptó el cántico ‘Swing low, sweet chariot’ himno oficioso inglés para combatir a los afamados cánticos patrióticos o independentistas del resto de las Islas Británicas.

Twickenham Stadium | Guías de deportes y eventos | DFDS
Twickenham

1. EDEN PARK (Nueva Zelanda / rugby): Pero si hay un recinto de rugby representativo por excelencia ese es Eden Park. Y lo es porque allí juegan los ‘All Blacks’, el equipo más venerado y respetado del rugby. El de más del 80% de victorias. El de un país de menos de cinco millones de habitantes que domina el deporte del balón ovalado. Construido en 1900 en Auckland y con un aforo actual de 45.000 almas, es un coqueto recinto con grada abierta que es venerado por cualquier jugador de rugby. Ha albergado citas mundialistas, pero debe compartir honores con otros estadios del país dado que la geografía de Nueva Zelanda, país conformado por dos grandes islas, hace que la selección se deba dividir entre una y otra para contentar a toda la nación.

En la isla sur es obligatorio jugar en el AMI Stadium de Christchurch, pero es en la isla norte donde se encuentra el grueso de la población. En Auckland está el progreso, el mejor puerto del país y su ciudad más poblada (1,6 millones de habitantes). Pero fue al sur de la isla norte, en un lugar mucho más propenso a las adversidades climatológicas, donde se asentaron los pioneros. Allí en la capital Wellington (250.000 habitantes) estaba el Athletic Park, creado en 1896 y considerado la casa original de los ‘All Blacks’. Lástima que fuese derrumbado en el año 2000 para crear el moderno Wellington Regional Stadium, que ha perdido parte de su encanto al ser elegido sede de la selección nacional de fútbol.

Eden Park (NZ) | Austadiums
Eden Park

BONUS: LORD’S CRIQUET GROUND (Inglaterra / criquet): Su importancia no deja de ser limitada porque el criquet, aunque con tradición y aficionados, nunca llegó a ser un deporte de masas en Inglaterra. Sin embargo, para cualquier niño de cualquier lugar del mundo que ame este deporte no existe mayor honor que jugar al criquet en Lord’s. Situado un poco más al norte del Madame Tussauds de Londres, se trata del recinto deportivo en pie más antiguo del mundo. Inaugurado en 1814 allí se mantiene imperecedero al paso del tiempo. Son innumerables los cambios en el campo a lo largo de dos siglos, pero lo más característico del recinto fundado por Thomas Lord es el pabellón y tribuna principal diseñada en 1889 y que se encuentra prácticamente igual. Actualmente consta con asientos para 31.000 almas, aunque llegó a acoger a más de 100.000 espectadores de pie.

Y al sur del Támesis, como máximo rival, está The Oval. Inaugurado en 1845 reunía a nobles, pero también a plebeyos, por lo que pronto rivalizaría con Lord’s por la hegemonía del criquet nacional. Y una cosa más. Para los aficionados al futbol The Oval es un lugar especial porque allí se disputó en 1872 el primer partido internacional de fútbol entre Inglaterra y Escocia, así como la primera final de la FA Cup, el torneo de balompié más antiguo del mundo.

LORD'S CRICKET GROUND (Londres) - 2023 Qué SABER antes de ir
Lord’s Criquet Ground

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Templos del deporte (primera parte del presente artículo dedicada a los templos de Estados Unidos)

Templos del futbol (primera parte: introducción)

Templos del fútbol (segunda parte: estadios de la antigüedad)

Templos del fútbol (tercera parte: estadios de la actualidad)

Templos del fútbol (cuarta parte: Wembley y Maracaná)

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Templos del deporte: Estados Unidos (1ª parte)

¿Qué es un estadio? No es sólo un simple marco; es un evento deportivo, histórico y arquitectónico en sí. Es baluarte inexpugnable, símbolo de un club, reflejo de una cultura y protagonista de una ciudad. Son ejemplos de elegancia estética y soluciones técnicas y también de innovaciones tipológicas y tecnológicas. A menudo comparamos los estadios con el Anfiteatro Flavio, conocido por todos como el Coliseo de Roma. Realmente los estadios se asemejan a los prototipos del teatro griego, adaptados a unos desniveles naturales y abiertos al territorio circundante. Del anfiteatro romano adquieren la estructura cerrada y edificada.

La palabra estadio procede del latín ‘stadium’. Hablamos de un terreno plano rodeado por gradas de espectadores que cada vez en mayor medida son cerradas. De hecho, en Sudamérica se les suelen llamar canchas, vocablo que proviene del quechua ‘kancha’ que significa recinto cerrado. El estadio más antiguo del mundo del que se tiene constancia es el estadio de Olimpia (776 a.C) en Grecia. Sabemos que en el mundo griego cada cuatro años se celebraba una competición deportiva para conmemorar la paz, por lo que se concedía una tregua en todas las guerras en disputa.

Si alguno de los que ha llegado hasta aquí me lee regularmente será consciente de conocer ya estas palabras. Estos mismos párrafos adornaban unos artículos que a finales de 2017 escribí y que titulé ‘templos del fútbol’. Fue en los albores de este blog. Más de 300 artículos atrás en el tiempo. A través de cuatro reportajes hablaba de los estadios de fútbol más reseñables, tanto del ayer como del hoy. Al final del presente articulo tenéis los enlaces correspondientes por si apetece leerlos o releerlos.

El caso es que aquellos cuatro artículos eran todos centrados en el deporte rey. Y fueron asumidos con una visión eurocéntrica. Lo cierto es que es indudable que hay templos deportivos en todos los continentes y dedicados a deportes irrelevantes bajo el prisma europeo como el fútbol americano, el béisbol o el criquet. Incluso hay estadios dedicados en exclusiva a la práctica del rugby y vetados al fútbol, siendo el rugby un deporte de tronío en buena parte de Europa Occidental.

Ergo hablamos de estadios y no de pabellones. Estos últimos son recintos polideportivos y multiusos que no podemos adscribir concretamente con el hecho deportivo. El fastuoso Madison Square Garden de Nueva York sirve tanto para presenciar partidos de baloncesto como homilías del Papa, conciertos de Beyoncé o mítines de Donald Trump. Un estadio funciona como templo del deporte, aunque esporádicamente sirva para otros eventos. Es cierto que existen pabellones donde se practica el baloncesto de forma regular como los fantásticos recintos de la Universidad de Syracuse o de la de Kentucky o el Arena de Belgrado en Europa, pero no son estadios en sentido estricto. Los estadios son por definición recintos abiertos (aunque ahora se techen), puros, genuinos, en comunión con la naturaleza. De hecho, y aunque ahora se haya perdido, la etimología correcta sería la de campo (recinto de hierba con gradas), estadio (recinto de hierba con gradas y pista de atletismo) y pabellón o arena (recinto polideportivo con gradas y cubierto).

Así entonces haré dos clasificaciones de diez estadios a través dos artículos diferentes. Es tal el volumen de recintos significativos que hay en Estados Unidos que me he visto obligado a dedicar un listado entero a los templos del deporte norteamericano. Como toda lista tendrá un matiz subjetivo, pero intentaré darle una serie de parámetros para que prime la objetividad.

Al hacerlo renunciaré a darle preponderancia a estadios de gran significado deportivo, pero que no son lugares regulares de práctica deportiva. El Olímpico de Montreal puede presumir de haber sido sede de unos Juegos Olímpicos o de estar adornado por la torre inclinada más alta del mundo, pero adolece como una mole inerte dado que ningún club ocupa sus instalaciones domingo tras domingo. Del mismo modo el Estadio Nacional de Pekín, aquel impresionante nido de pájaro que nos fascinó en 2008, sólo ha sido sede de otros cinco eventos 15 años después de su inauguración.

Quedarán fuera de la lista verdaderas maravillas arquitectónicas, pero de exigua importancia deportiva. Por ejemplo, el increíble Marina Bay de Singapur, cuyo terreno de juego está sobre el mar, el estadio de fútbol americano de los Jaguars de Jacksonville, donde se puede seguir el encuentro mientras disfrutas de un baño en una piscina, o el Fisht de Sochi, cuyas gradas parecen montañas nevadas. Tampoco el número de asientos ha sido la referencia, quedando excluidos recintos como el Beaver Stadium (106.500 espectadores), el Ohio Stadium (105.000), el Bryant Denny Stadium (101.000) o el Memorial de Nebraska (97.000), espacios colosales pero adscritos al deporte universitario de fuerte tradición en Estados Unidos, pero de escasa proyección internacional.

Lo que se ha tomado como eje principal de esta clasificación es el peso y tradición de los equipos que lo representan, así como el valor arquitectónico del recinto por sí mismo y su preponderancia en el barrio y en la ciudad donde se ha edificado. No se ha olvidado la majestuosidad de templos de reciente construcción, pero, es incuestionable, que ante caso de duda el valor histórico existente prima sobre el hipotético valor histórico de futuro. Así el fantástico Metlife Stadium (2011) donde juegan los New York Giants, el Empower Field (2001) de los Denver Broncos, el Gillette Stadium (2002) casa de los New England Patriots o el ATT Stadium (2009) de los Cowboys han sido descartados, no por su importancia o su magnificencia, sino por su escaso peso histórico.

Del mismo modo creo que es obligado hacer referencia a una serie de estadios que, demolidos, no ocupan el presente, pero que adornaron páginas gloriosas del pasado como el Giants Stadium (1976-2010) en el área metropolitana de Nueva York, el Foxboro Stadium (1971-2001) en el cinturón de Boston y el astronómico Kingdome (1972-2000) de Seattle.

Giants Stadium ends its 34-year run on Sunday | WSTM
Giants Stadium

— TEMPLOS DEL DEPORTE DE ESTADOS UNIDOS —

Vayamos entonces con los diez templos del deporte de Estados Unidos y nos guardaremos una sorpresa para el final. Siete de los recintos escogidos serán espacios donde habitualmente se juega al fútbol americano y tres serán hogar del béisbol. Considero que es una lista ecuánime al gusto de los estadounidenses. Hay 26 estados donde la liga más seguida es la NFL (fútbol), 13 donde es la MLB (béisbol), 10 donde domina la NBA (baloncesto) y en sólo uno la liga más seguida es la NHL (hockey sobre hielo) En todo caso veremos cómo los recintos dedicados al béisbol ocupan plazas de privilegio en mi lista por su singularidad y por su respeto hacia la tradición:

10. MICHIGAN STADIUM (fútbol americano): Ubicado en Ann Arbor, una pequeña ciudad universitaria situada a unos 70 kilómetros de Detroit, el Michigan Stadium es la casa de los Wolverines de la Universidad de Michigan. Inaugurado en 1927, el Michigan Stadium tiene una capacidad de 107.000 espectadores todos sentados en bancos corridos que lo convierten en el recinto de mayor capacidad de Estados Unidos. De hecho, cuatro de cada cinco habitantes censados en la ciudad cabrían en el estadio que acumula lleno tras lleno partido tras partido. No obstante, su extraordinario tamaño no es apreciable desde el exterior dado que la mayoría de los asientos están por debajo del nivel del suelo. El equipo ha ganado 11 títulos universitarios de fútbol y entre las leyendas que tienen su camiseta retirada está el número 48 del ex presidente Gerald Ford. Por entonces ninguna mujer podría ver las evoluciones del que en 1974 se convertiría en presidente, dado que hasta 1968 estaba prohibida la entrada al Michigan Stadium tanto a las mujeres como a los niños.

Michigan Stadium - Wikipedia
Michigan Stadium

9. SOLDIER FIELD (fútbol americano): Situado en un parque de Chicago a escasa distancia del Lago Michigan, el Soldier Field es un hermoso estadio para 61.500 espectadores inaugurado en 1922. El estadio honraba a los caídos en la I Guerra Mundial (campo del soldado) y no tenía un uso definido hasta que en los años 70 se convirtió en el hogar de los Chicago Bears campeones de la NFL en nueve ocasiones. El recinto tiene una característica forma ovalada que recuerda a una bala y durante muchos años contó con hierba sintética en una época donde se pensaba que aquello era progreso y futuro. Lo más característico del Soldier Field era su fachada, una conjunción de columnas grecorromanas que se elevaban por encima de las gradas. Esto hizo que con el tiempo el estadio fuese declarado patrimonio nacional, pero una profunda reforma acometida en 2003 hizo que se le fuese retirado el título.

Soldier Field - Wikipedia, la enciclopedia libre
Soldier Field

8. SANFORD STADIUM (fútbol americano): Justo lo contrario ocurre con el Sanford Stadium. Cuando se levantó, allá por 1927, el arquitecto hizo firmar un documento por el que si en el futuro se realizaban remodelaciones en el recinto sería de obligado cumplimiento mantener la estructura original. Y así ha sido. En el espacio de un siglo se han puesto luces, se han levantado nuevas gradas, se han creado palcos de prensa y se añadieron tribunas de lujo hasta dejar el aforo actual en 92.000 almas. Y todo manteniendo la característica estructura original con un fondo abierto a la ciudad de este recinto de Atenas (Georgia) donde juegan los Bulldogs, quienes han logrado tres títulos universitarios de fútbol americano, el último en 2021.

University of Georgia Athletics
Sanford Stadium

7. TIGER STADIUM (fútbol americano): El valle de la muerte. Ese es el nombre popular del estadio de la LSU, la Universidad Estatal de Louisiana, considerado el recinto deportivo más ruidoso de Estados Unidos. Numerosas remodelaciones han dejado su capacidad en 102.000 almas, diez veces más que cuando fue inaugurado en 1924. El espacio tenía forma de herradura y se encontró con la imposibilidad legislativa de ser cerrado al tener que gastarse los fondos necesarios para ello en una residencia de estudiantes. Se sorteó la prohibición construyendo la residencia en un anillo inferior debajo de los asientos del estadio. El Tiger Stadium, situado en Baton Rouge la capital del estado, también tiene la particularidad de ser uno de los poquísimos campos que mantiene las porterías con dos palos propias del rugby europeo y erradicadas por los postes en forma de Y típicos del fútbol americano.

Tiger Stadium – LSU
Tiger Stadium

6. DODGER STADIUM (béisbol): Los Dodgers nacieron como equipo de béisbol de Brooklyn, un barrio de Nueva York. Allí cosecharon numerosos éxitos hasta que en 1958 decidieron trasladarse a la otra punta del país donde vieron una oportunidad única para expandirse. Nacían así Los Ángeles Dodgers y con ello nació también su nuevo estadio. Se trataba entonces de uno de los pocos recintos financiado enteramente con capital privado. Se proyectó un inmenso recinto con capacidad para 56.000 espectadores que aun hoy sigue siendo el estadio de béisbol de mayor aforo. La construcción fue polémica ya que se hizo en un barranco del centro de la ciudad donde malvivían inmigrantes mexicanos que fueron expulsados de sus casas. Hoy, el Dodger Stadium se encuentra en el corazón de Los Ángeles y puede presumir de un récord de 856 de partidos de la MLB sin ser suspendidos por culpa de la lluvia desde abril de 1988 al mismo mes de 1999. En todo caso el Dodger Stadium fue el primer recinto para béisbol en tener gradas cubiertas (para el sol californiano, lógicamente). En abril, concretamente el día 15, en todo Estados Unidos se conmemora el día de Jackie Robinson, el histórico número 42 de los Dodgers quien fue el primer afroamericano en jugar en la MLB.

Dodgers Stadium Future Includes Contactless Tech, More Analytics And  Eventual Facial Recognition
Dodger Stadium

5. WRIGLEY FIELD (béisbol): Lo que antes era un barrio obrero al norte de Chicago hoy es un animado lugar cercano al lago donde rezuma el ambiente de la buena música y los buenos restaurantes. Allí, en el barrio del mismo nombre, se inauguró el Wrigley Field en 1916. El característico triángulo de los estadios de beisbol está rodeado por viviendas unifamiliares o edificios de un par de plantas alineados perfectamente, mientras al sur se ven los majestuosos rascacielos de la ciudad del viento. Con capacidad para 42.000 espectadores, es hogar de los Chicago Cubs ganadores tres veces de las Series Mundiales de la MLB (1907, 1908 y 2016). El Wrigley Field destaca por su fachada de ladrillo vista cubierta por hiedras y por su icónica marquesina de color rojo con el marcador hecho a mano. La MLB obligó a acolchar todas las paredes de sus recintos deportivos por seguridad, pero la hiedra hizo que Wrigley Field se librara de ello. Cuando la temporada comienza solo se ven enredaderas, pero la hiedra crece conforme avanza la temporada hasta cambiar a color rojo cuando llega el otoño. Todo en Wrigley Field suena a ancestral, incluyendo la posibilidad de ver un partido desde la terraza de uno de los edificios aledaños sin tener que pagar entrada. Desde 2020 Wrigley Field es patrimonio nacional de los Estados Unidos.

Wrigley Field - Wikipedia
Wrigley Field

4. LAMBEAU FIELD (fútbol americano): Green Bay es una pequeña ciudad de Wisconsin. Con poco más de 100.000 espectadores es la ciudad más pequeña en tener un equipo profesional deportivo de cualquiera de las cuatro grandes ligas. No solo eso, sino que los Green Bay Packers han ganado 13 títulos de la NFL y la franquicia es la única de todo el país en la que no hay un dueño y los propietarios son los socios. Desde 1957 los Packers juegan en Lambeau Field un recinto con capacidad para 81.000 espectadores y que honra a Curty Lambeau ex jugador y ex entrenador de los Packers. El estadio es conocido como el santuario del fútbol americano o la tundra congelada dado que hasta que en 2013 se instaló un sistema de calefacción subterránea lo habitual era bajar de los 10 grados bajo cero en la temporada invernal. A pesar de la inmensidad de su tamaño para lo pequeña de la ciudad, hay lista de espera de más de 25 años para conseguir asiento y es el recinto con más llenos consecutivos y el primero dedicado en exclusiva al fútbol americano en la historia de la NFL.

Lambeau Field | History, Description, & Facts | Britannica
Lambeau Field

3. ROSE BOWL (fútbol americano): Siglos atrás Pasadena era uno de esos lugares donde los misioneros españoles levantaron templos para cultivar la fe católica. Hoy Pasadena ha sido engullida como ciudad satélite de la gigantesca Los Ángeles. Pues allí, un medio de un parque, se proyectó el Rose Bowl con la finalidad de celebrar anualmente un partido que enfrentase a los lideres de fútbol americano del este y el oeste del país para determinar al campeón nacional. El estadio, y así mismo el torneo, pasó a llamarse coloquialmente como Bowl (tazón) dado que el recinto tenía dicha forma. De ahí que todos los torneos finales de fútbol americano desde entonces se llamen ‘Bowl’, incluido el hoy archiconocido torneo final de la Superbowl de la NFL. El Rose Bowl no solo alberga partidos de fútbol americano, sino que ha sido sede de las pruebas de ciclismo en pista en los JJ. OO de 1932 o del torneo de fútbol en los JJ. OO de 1984. También fue sede de la final del Mundial de fútbol de 1994 que enfrentó a Brasil e Italia con victoria de la canarinha.

Fue proyectado en 1922 para 40.000 espectadores y con forma de herradura, pero pronto se hizo pequeño y en 1928 fue cerrado para darle su luego icónica forma de tazón. Actualmente son 88.000 almas las que pueden presenciar los partidos de los Bruins de la Universidad de UCLA, aunque para el Rose Bowl universitario se pueden proyectar gradas móviles para alcanzar los 120.000 espectadores. Hoy el camino de entrada está rodeado de rosas de diversos colores que alegran la llegada de los aficionados. Pero el problema es que el camino puede ser odioso, dado que el Rose Bowl solo tiene una carretera de acceso, por lo que se pueden llegar a tardar más de dos horas en cubrir el escaso kilómetro que hay desde la salida de la autopista de Los Ángeles hasta la entrada del estadio.

How to Save the Rose Bowl | City Journal
Rose Bowl

2. FENWAY PARK (béisbol): Apenas suma 37.000 asientos siendo uno de los campos más pequeños de toda la MLB, es incómodo para el espectador, de difícil acceso y está enclaustrado en un parque que sobrevive fagocitado por el centro de Boston, pero no existe cancha de béisbol más icónica que Fenway Park. En 1912 se inauguró el estadio de los Boston Red Sox, un recinto asimétrico que se ha mantenido en esencia desde entonces. En 1999 miles de manifestantes se congregaron por las calles de la ciudad para impedir el derrumbe del recinto y la construcción de un nuevo estadio. Al igual que en Wrigley Field, aquí hay asientos con vista obstruida por culpa de las columnas (con tickets más baratos) y cuenta con mayor capacidad en los juegos nocturnos que en los diurnos, dado que por el día hay que colocar una lona negra en los asientos que están justo enfrente del bateador para que no pierda visibilidad por el sol. Todos los asientos de Fenway Park son verdes, salvo uno situado a 153 metros a donde fue parar una bola que cayó en la cabeza de un espectador en un partido de 1946. El hombre, indignado, protestó y preguntó a viva voz a que distancia se tendría uno que poner para estar a salvo de los golpes de una bola perdida. Desde entonces aquel asiento en rojo marca la distancia mínima recomendada para los que no quieren sustos innecesarios. Son algunas de las características de este templo. Pero hay más. En la pared izquierda se encuentra el llamado ‘Green monster’, un muro pintado de verde mucho más cerca de la pista de lo normal y que favorece a los bateadores diestros.

La rivalidad entre los Boston Red Sox y los New York Yankees es una de las más feroces del deporte estadounidense. La rivalidad se inicia en 1919 cuando los Red Sox traspasan a Babe Ruth a los Yankees en el que está considerado la peor decisión tomada en el mundo del béisbol. Nacía entonces ‘La maldición del Bambino’. Los Red Sox habían ganado tres títulos seguidos hasta la venta de Ruth y a partir de entonces encadenaron 86 años de sinsabores hasta que lograron las Series Mundiales en 2004. Una vez roto el maleficio han conseguido tres títulos más coronándose como el mejor club de lo que va de siglo XXI.

Red Sox requieren mascarillas en áreas interiores de Fenway Park –  Telemundo Nueva Inglaterra
Fenway Park

1. LOS ANGELES MEMORIAL COLISEUM (fútbol americano): Al igual que el Rose Bowl, el Los Ángeles Memorial Coliseum también es patrimonio nacional de Estados Unidos. Fueron construidos en la misma época, pero mientras el Rose Bowl se instaló en Pasadena, al norte de la ciudad, el Memorial Coliseum fue proyectado al sur, dentro del casco urbano de Los Ángeles. Apodado ‘The Grand Old Lady’ será el único estadio de la historia en albergar tres Juegos Olímpicos cuando sea sede de la edición de 2028 al igual que antes lo había sido en las de 1932 y 1984. Allí entraban 15.000 espectadores cuando fue inaugurado en 1923, aunque para los primeros Juegos Olímpicos la cifra ya se elevó a 100.000 almas. Hoy 78.000 espectadores siguen desde el coliseo los partidos de fútbol americano de los Trojans de la USC, al igual que fue sede durante muchos años de los encuentros de Los Ángeles Rams de la NFL, de la primera Super Bowl de la historia en 1967 y de numerosas finales de la Liga de Campeones de fútbol de la Concacaf.

La característica más llamativa es un arco en la entrada de la que cuelga el pebetero olímpico. Allí lleva desde 1932 y en 1984 se le añadieron un par de estatuas, una femenina y otra masculina, que representan a los atletas olímpicos. La configuración en forma de cuenco fue imitada del cercano Rose Bowl, aunque sin tanta profundidad. El Memorial Coliseum debe su nombre a que en su primigenie fue proyectado como un monumento a los caídos en la I Guerra Mundial. Pocos podrían pensar que en 2019 habría allí el palco de prensa más grande del país, asientos retráctiles o pasillos cubiertos con pantallas LED para ver lo que pasa a ras de césped.

Los Angeles Memorial Coliseum to Celebrate Centennial Anniversary in 2023 –  SportsTravel
LA Memorial Coliseum

BONUS: YANKEE STADIUM (béisbol): Cabe hacer una mención especial a uno de esos estadios desaparecidos pero que deben estar presentes en nuestras oraciones. El campo más icónico de Estados Unidos. Babe Ruth, aquel chico que marchó de Boston rumbo a Nueva York, se convertiría en un mito en la Gran Manzana. ‘La casa que Babe Ruth construyó’. Así era conocido el Yankee Stadium, el recinto inaugurado en 1923 para poder dar cabida a los miles y miles de hinchas que querían ver a Ruth. Ubicado en el barrio de Bronx, en la catedral del béisbol cabían 58.000 personas, aunque hubo épocas en las que hasta 80.000 personas se agolpaban en el recinto, una cantidad monstruosa para un estadio de béisbol. En 2009 se tiró el estadio y se construyó uno en una parcela adyacente. Pero no es lo mismo. Los Yankees son el Real Madrid del béisbol y Babe Ruth su Alfredo di Stéfano. Entre 1923 y la demolición de 2009 ganaron 27 títulos. Desde entonces, desde que están en su nueva casa, no saben lo que es el triunfo.

The Ballparks: Yankee Stadium (1923-2008)—This Great Game
Yankee Stadium

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Red Bull te da alas

Dietrich Mateschitz estaba a miles de kilómetros de casa. En otro de esos cargantes viajes de negocios. Suerte que entre reunión y reunión siempre se podía sacar unas horas de asueto. Acabada la jornada decidió probar las aguas del Índico. Disfrutar de una de las playas paradisiacas de Tailandia. Allí, con los pies besando la arena, probó una bebida desconcertante. Se llamaba Krating Daeng. Era refrescante, pero sobre todo adictiva. Y, es más. Era mucho mejor que el café. Era ideal para superar el jet-lag de vuelta a casa. Una vez probó la primera, Dietrich ya no pudo parar. Preguntó, indagó, se informó y acabó consiguiendo una cita con un tal Chaleo Yoovidhya, el padre de la criatura. Pronto llegaron a un acuerdo. Yoovidhya vendió su receta a Mateschitz, quien únicamente añadió el dióxido de carbono a la composición original para hacerla más agria. Era 1987.

Acababa de nacer el Red Bull. La bebida energética por excelencia.

Apenas un cuarto de siglo después de aquello a Mateschitz le dio por enviar un hombre al espacio. Félix Baumgartner fue el primer ser humano en romper la barrera del sonido al tirarse en caída libre saltando a unos 40.000 metros de altura. Hubo tal cantidad de gente que vio el acontecimiento que los servidores de Youtube estuvieron a punto de romperse. El evento fue seguido por una audiencia quince veces mayor que la de unos Juegos Olímpicos y llevó a Red Bull a la cima de su fama. Aquella mezcla entra gesta y espectáculo fue el origen de la transmisión remota y móvil en las retransmisiones deportivas.

Quizás ese fue el cenit de Red Bull.

Pero, ¿cuál es el origen?

Antes de ese viaje a Tailandia Dietrich Mateschitz trabajaba para una empresa de cosméticos. Licenciado en marketing, se dedicaba a diseñar campañas publicitarias y era ampliamente reconocido en su mundo laboral. Cuando vuelve de Asia decide dejarlo todo e invertir sus ahorros para comercializar su nueva bebida. Su primera misión es conquistar el mercado de su Austria natal y para ello decide regalar el Red Bull como forma de darlo a conocer. Resuelve suministrarlo en las puertas de universidades e institutos y lo hace con rápido éxito. Dietrich no bebe alcohol y sabe que el Red Bull funcionará en un entorno estresante como el de los estudios. Lo considera ideal para mantenerse despierto en noches de exámenes o en madrugadas de fiesta, tanto para aquellos que beben alcohol como para quienes lo rehúsan.

Una vez conseguido el conocimiento entre los jóvenes lo siguiente es asociar el Red Bull con el riesgo, el vigor y la velocidad, ecuación perfecta para aquellos que rondan la veintena. Ahora ya se puede vender el Red Bull en discotecas, restaurantes y supermercados, pero hace falta un gancho que haga que la genta decida invertir su dinero en esa nueva bebida. Lo primero que hizo Mateschitz fue basarse en el guion habitual. Aquí no hubo improvisación, sino determinación. Decidió invertir una buena suma en Gerhard Berger, por entonces piloto austriaco de Fórmula 1 de la escudería Ferrari. Desde ese primer momento, velocidad y Red Bull harían un binomio inseparable. Las alas del toro rojo se incorporarán al casco de Berger y años después lo harán en el chasis de la escudería Sauber. Berger será la cara que hará al Red Bull popular primero en Austria y rápidamente en el resto de Centroeuropa.

El siguiente paso fue comprar una escudería. Se trataba de un camino mucho más ambicioso, pero Mateschitz, como buen hombre de negocios, sabia cuadrar con perfección el riesgo con el beneficio. En 2004 Ford decidió deshacerse de Jaguar ante una tremenda crisis de ventas. Hubo que despedir a miles de trabajadores de Estados Unidos y deshacerse del equipo de Fórmula 1 en tiempo récord. Mateschitz se hizo cargo de las deudas y compró la plaza de Jaguar por un simbólico e insignificante dólar. Inmediatamente bautizó al equipo como Red Bull y adquirió a mayores la escudería italiana Minardi para convertirla en Toro Rosso (Red Bull) y ser usada como captación de talentos y banco de pruebas. Con motores Ferrari alcanzaría la cima logrando cuatro títulos consecutivos con Sebastián Vettel y dos más con Max Verstappen, el último de ellos con motor propio fabricado en Austria, el último paso del ambicioso proyecto de la escudería de la bebida energética.

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Red Bull F1 2022

Pero antes de eso hubo mucho más. Para expandirse y salir de las fronteras austriacas Red Bull necesitaba algo más cuantioso que un piloto de Fórmula 1. Por entonces, hablamos de mediados de los 90, el dinero gastado en Berger había vaciado las arcas del departamento de publicidad. Por lo que cumplía cambiar de estrategia. Así que Mateschitz decidió apostar por deportes minoritarios, baratos, en los que no habría que inyectar mucho dinero. La ecuación a seguir fue la misma: riesgo + juventud + velocidad. Se apuesta por deportes urbanos como el skateboard, el parkour o por el ciclismo de montaña del BMX, el windsurf o el snowboard. Red Bull se introduce también en el automovilismo de velocidad o en pruebas de parapente. El lema ‘Red Bull te da alas’ da la vuelta al mundo y es sinónimo de desenfado y juventud. La imagen pública es que Red Bull es algo guay, genial, ‘cool’. Luego se decide patrocinar eventos de lo más descabellados que pretenden ser récord Guinness y donde la velocidad, siempre, debe estar presente. En un momento donde se hace efectiva la prohibición de anunciar bebidas de alta graduación y la inmensa mayoría de países impiden el alcohol en la conducción de vehículos a motor, Red Bull es un soplo de aire fresco que tiene el éxito garantizado.

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Red Bull te da alas

Se había logrado la internacionalización y estabilización del producto. Pero faltaba la caza mayor. El fútbol.

Como siempre Dietrich decidió empezar por casa para abrirse al mundo. Mateschitz es de Salzburgo y de pequeño animaba al SV Salzburgo, un modesto club austriaco que desde los 80 era patrocinado por la cadena de supermercados Casino. Desde entonces el Casino Salzburgo creció a nivel local y en 1994 llegó a la final de la Copa de la UEFA que perdió ante el Inter milanés. Era un pequeño éxito, pero mucho más lo será cuando en 2005 Red Bull compre el equipo. Fiel a su ideario, Mateschitz no se contentará con patrocinarlo, sino que al adquirirlo cambia la historia de un club fundado en 1933 que es finiquitado y rebautizado como Red Bull Salzburgo. Se renombra el estadio (Red Bull Arena), se modifica el escudo (dos toros rojos) y se cambian los colores del equipo, pasándose al rojo y blanco corporativos. A pesar de las discrepancias iniciales la ciudad se vuelca con su mecenas y su nuevo club que, desde entonces, ha ganado 13 de 16 ligas posibles y se ha convertido en un habitual de la fase de grupos de la Liga de Campeones.

El mismo año que se fundaba el Red Bull Salzburgo se ponía en marcha en Estados Unidos el Red Bull New York, el cual no ha tenido tanto éxito deportivo, pero es lo de menos. Lo que se buscaba al otro lado del Atlántico, abrazados por la ciudad más famosa del mundo, era conseguir respeto y resonancia para abrirse al mercado más goloso del planeta.

Ese era el primer paso. Pero, como siempre, era el preludio del siguiente. Mateschitz pone sus ojos en Alemania, donde por idioma y cultura, está el mercado más importante al que debe acceder un austriaco. Es Leipzig ciudad de tronío. Cuna de la imprenta y junto con Dresde el núcleo más importante de Alemania del Este. Allí estaba el Dinamo Dresde, imponente club en la época comunista y desde finales de los 90 escuadra que deambula entre la segunda y la tercera categoría. Cuando el Zentralstadion acoja varios partidos del Mundial 2006 el club más representativo de la ciudad era el FC Sachsen Leipzig, por entonces en la cuarta categoría del fútbol teutón. Aquel gigante de cemento con capacidad para 45.000 espectadores apenas conseguía, con suerte, ocupar una quinta parte de sus asientos.

Hasta que en mayo de 2009 se fundaba el Rasen Ball Sport Leipzig. Contrariamente a lo que se pueda pensar la R y la B no son las iniciales de Red Bull, aunque la intencionalidad está fuera de toda duda. El significado del nombre es “deporte de pelota y césped” y venía a sortear la normativa alemana que impide asociar un club con una casa comercial. Mateschitz adquirió la plaza del SSV Markranstädt, un club del extrarradio de Leipzig, y comenzó a competir en la quinta categoría alemana. Meses después le compró al ayuntamiento la propiedad del Zentralstation y lo renombró como Red Bull Arena. Tras cinco ascensos consecutivos el Red Bull Leipzig llegaba a la Bundesliga en 2016. Era el cuarto equipo de Alemania Oriental que lograba tal hazaña.

Desde ese año ha sido el tercer equipo que más ha invertido en fichajes tras el Bayern y el Dortmund y en 2022 consiguió su primer título al vencer en la final de copa al SC Friburgo. Ni aun así ha logrado la aceptación popular, ya que raras veces el estadio se llena para ver al Red Bull. El Dinamo Dresde sigue superando en abonados a un club que es visto con inquina tanto en la ciudad como en el resto de Alemania, al incumplir la norma no escrita de que la propiedad del club debe ser de los socios.

Hoy además del RB Salzburgo, New York y Leipzig también existe el Red Bull Bragantino, con el objetivo de captar a los jóvenes talentos del fútbol brasileño. No en vano, de la academia de fútbol de Red Bull han salido futbolistas de primer nivel como Lukas Klostermann, Dayot Upamecano, Naby Keita, Timo Werner, Joshua Kimmich, Sadio Mané y, especialmente, Erling Haaland.

El ultimo sueño de Dietrich Mateschitz fue conquistar la Copa América de vela. Puso a disposición toda la maquinaria de su equipo de Fórmula 1 para alinearse con el Alinghi suizo y formar el equipo Red Bull de vela con más de 100 personas a pleno rendimiento. Eso sería en 2024. Pero Mateschitz falleció víctima de un infarto antes de ver cumplido el objetivo. Hoy Red Bull cuenta con más de 13.000 trabajadores por todo el orbe y suma más de 8.000 millones anuales en ingresos. Su crecimiento y consolidación está ligado a una revolucionaria iniciativa de expansión comercial a través del patrocinio deportivo. Junto a las motos KTM y la joyería de Swarowski, en la actualidad no existe empresa austriaca más reconocida a nivel mundial que Red Bull.

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Especial Año Nuevo: Entrevista a Albert Einstein

Paciente y metódico, Albert Einstein me recibe con una mezcla de despiste y parsimonia. Lleva un jersey roído, unos pantalones que le quedan excesivamente grandes y, a su inconfundible bigote, le acompaña un pelo que hace mucho tiempo que no visita un peine. Es un honor entrevistar al físico que desarrolló la Teoría de la Relatividad y que es considerado el padre de la bomba atómica, a pesar de ser un firme defensor del pacifismo y del federalismo mundial. Estimado el científico más relevante en la historia de la humanidad junto a Isaac Newton tiene, además, el logro de ser el único científico capaz de convertirse en un icono social.

Einstein S.A.: la desconocida faceta de inventor del Nobel
Einstein

Misterdato (P): Es un honor que me haya recibido señor Einstein. Tengo que confesarle que, aunque sé que usted es un pilar básico para el desarrollo de la humanidad, no comprendo en exceso sus teorías. Siempre se dice que usted y Newton cambiaron los paradigmas conocidos. Y si bien la Teoría de la Gravedad es comprensible, no lo es tanto la de la Relatividad. ¿Podría explicarme lo de E=mc²?

Einstein (R): ¿Me puede usted explicar cómo se fríe un huevo?

P: Sí, claro.

Einstein (R): Pues hágalo, pero imagine que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego.

P: Eso es imposible.

Albert Einstein (R): Si usted no tiene unos conocimientos de física y de matemáticas previos no puedo ayudarle. Es suficiente con que sepa que el sistema de posicionamiento GPS que usa continuamente es posible gracias a la Teoría de la Relatividad.

P: Sin embargo, aunque todo el mundo le conoce por dicha teoría, usted ganó el Premio Nobel por sus contribuciones al efecto fotoeléctrico.

Einstein (R): Correcto. Gracias a ello ustedes pueden usar un láser, desarrollar el código de barras, crear placas solares o algo tan banal como entrar en un ascensor o encender una farola en función de si una persona está o no está cerca. También desarrollé el Teorema de Fluctuación-Disipación cuyas ecuaciones son usadas diariamente en Wall Street.

P: Sinceramente no tengo ni idea de que me está hablando. Yo soy periodista deportivo.

Einstein (R): No entiendo entonces el motivo de esta entrevista.

P: No le falta razón…Querría hablar con usted un poco de deporte. Es algo que suelo hacer en fechas navideñas con personajes relevantes que no están ligados al mundo deportivo.

Einstein (R): La Navidad…

P: Sí. Creo que usted tiene sentimientos encontrados con el mundo religioso. Según algunos usted es ateo. Para otros es la prueba de que hay científicos que creen en Dios.

Einstein (R): Esto sí que es fácil de explicar. Procedo de una familia judía y fui criado en la doctrina de la Fe. Pero, como comprenderá, eso de que el pueblo judío es el elegido es pura superstición. En mi opinión la Biblia es una colección de leyendas venerables donde la palabra de Dios es la expresión y el producto de las debilidades humanas.

P: Por lo tanto, usted es ateo.

Einstein (R): No comprendo esa diferenciación entre religión y ciencia. La mente humana, no importa cuán altamente capacitada esté, no puede comprender el universo. Somos como un niño pequeño entrando en una biblioteca cuyas paredes están cubiertas hasta el techo de libros en diferentes idiomas. Intente usted penetrar en los secretos de la naturaleza y, detrás de todo lo perceptible, siempre encontrará algo sutil, intangible e inexplicable. Esa es mi religión. No hay leyes sin un legislador. Mi religión es una admiración hacía ese ilimitado espíritu superior.

P: ¿Agnóstico?

Einstein (R): De acuerdo.

P: Antes de entrar en materia y hablar de deporte me gustaría hacerle una última cuestión. Al igual que unos dicen que es religioso y otros que es ateo, también hay quien le considera un asesino por crear la bomba atómica y otros un pacifista por oponerse a su uso.

Einstein (R): En primer lugar, yo no creé nada. A través de mis teorías se desarrolló la bomba atómica. En segundo lugar, yo soy un pacifista convencido, pero cuando los nazis llegaron al poder me puse al servicio de los Estados Unidos para, a través del Proyecto Manhattan, crear una bomba atómica que acabase con la barbarie nazi.

P: Y después se arrepintió.

Einstein (R): Sí, creo que fue una gran desgracia. Yo escapé de Alemania porque Hitler era la encarnación del mal. Imagínese lo que me hubiese obligado a hacer si me hubiese puesto a su servicio. Usar la bomba contra el nazismo era un mal menor. Una vez eliminado Hitler no era necesario tener la bomba. Además, me di cuenta de que una vez creada una se podían crear muchas más. Me llamaron comunista cuando dije que si nosotros la teníamos también la tenían que tener los rusos, pero creía firmemente que sería bueno para el bienestar mundial. De hecho, se ha demostrado que el miedo de unos ha sido igualado por el miedo de los otros. Pero ya se sabe lo que es correcto no siempre es popular y lo que es popular no siempre es correcto. También le digo otra cosa. Roosevelt no hubiese lanzado la bomba. Fue cosa del pusilánime de Truman.

P: Hablemos si le parece sobre el deporte. Tengo entendido que usted considera al béisbol el rey de los deportes.

Einstein (R): Yo no tenía ni idea de lo que era el béisbol hasta que llegue a Nueva York en 1933. Era la época de Babe Ruth y los Yankees y quedé fascinado por el juego. Para mí es el rey de los deportes porque es bellísimamente complejo. Le diré más. Usted aprenderá la relatividad más rápido que yo aprenderé los entresijos del béisbol.

P: Me parece harto complicado. Creo que también le gustaba andar en bicicleta.

Einstein (R): En eso se equivoca. Yo dije que la vida es como andar en bicicleta, que para mantener el equilibrio debes seguir moviéndote. De esa frase alguien sacó que me gustaba andar en bici. Es falso. Como que soy un tipo solitario y alejado de mi familia o que tenía el mismo conjunto de pantalón y jersey repetido en mi armario para poner una y otra vez. Sencillamente soy un tipo tímido y de pocas palabras. Pero tengo unos hijos maravillosos y no compro ropa porque me parece algo insustancial.

P: ¿Es cierto que nunca llevaba calcetines?

Einstein (R): Lo es. Tampoco usaba el peine. Me parecía una pérdida de tiempo innecesaria. ¡Si tu intención es aprender y abrir la mente hazlo con sencillez, la elegancia déjasela a los sastres! Tanto lo uno como lo otro. Y si observa, normalmente visto con chaqueta de cuero. Eso es porque tengo alergia a la lana. ¡Y no busque muchos libros en mi biblioteca! Lo único que necesito es una papelera para poder tirar todos mis errores.

P: Volvamos al deporte. Quizás ese gusto por el béisbol se debe a que usted era un hombre paciente. El béisbol es un deporte de paso lento que requiere concentración y paciencia y donde las matemáticas forman parte de su idiosincrasia.

Einstein (R): Yo soy un hombre con mucha paciencia, aunque no me considero un buen profesor. Y es cierto que en el béisbol hace falta paciencia, pero también imaginación. No puedes repetir un mismo lanzamiento. Si quieres un resultado distinto no puedes hacer siempre lo mismo. Recuerde que la imaginación es más importante que el conocimiento.

P: Me decía antes que no era cierto lo de que le gustara andar en bicicleta. Lo que sí será cierto es que era un auténtico andarín.

Einstein (R): Efectivamente. La mejor manera de liberarse de la tensión mental es dando un largo paseo. A menudo estaba tan absorto en mi trabajo que olvidaba almorzar, pero lo que nunca perdonaba era mi paseo diario. Podía hacerlo solo o con mi mujer. En verano también me gustaba salir a navegar con mi bote. Es maravilloso para la mente.

P: Es llamativo que un científico se interese por el béisbol. En realidad, es llamativo que se interese por cualquier deporte. No suele ser una relación que tenga muchos adeptos.

Einstein (R): Al contrario. Yo simplemente era observador de un juego y me dedicaba a dar un largo paseo diario, de unos diez kilómetros, pero hay científicos que eran amplios devotos de la disciplina deportiva. Un paisano suyo, Ramón y Cajal, era un obsesionado de las pesas. Una vez perdió un pulso con un amigo y decidió fortalecer sus bíceps y sus pectorales. Tenía una circunferencia torácica de 112 centímetros.

P: Vaya.

Einstein (R): Hubble, el astrónomo, fue un gran peso pesado que dejó el boxeo para dedicarse por completo a la ciencia. Alan Turing, el matemático, corría maratones para desestresarse. Era tan bueno que estuvo a punto de ir a los Juegos Olímpicos de 1948. Su mejor marca apenas excedía en 11 minutos al ganador de aquellos Juegos. Y luego también estaba Rosalind Franklin, la descubridora del ADN, que era una atleta de primer nivel. Destacaba en cricket, tenis, ciclismo y hockey.

P: Interesante. Una última cuestión, señor Einstein. Usted es, entre otras cosas, un icono del pop tras aquella famosa fotografía con la lengua de fuera. ¿Me podría explicar cómo se le ocurrió posar así?

Einstein (R): Fue tras una cena. Había ido a un restaurante a celebrar mi 72º cumpleaños. A la salida había un montón de periodistas y me saqué la lengua con la idea de que las fotos fuesen malas y no las publicasen. Y ya ve, luego se convirtió en mi imagen más célebre. ¡Qué le vamos a hacer!

P: Ha sido un placer señor Einstein. Ya sé que no he estado a la altura, espero por lo menos haber sido de su agrado.

Einstein (R): No se martirice. Recuerde que todos somos muy ignorantes, lo que pasa es que no todos ignoramos las mismas cosas. Y recuerde, el día que usted se muera no sabrá que está muerto y no sufrirá por ello, pero será duro para los que lo rodean… Lo mismo sucede cuando eres un imbécil.

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Franco ha muerto

Eso fue un jueves. Lo de Franco ha muerto. Ya saben a las 04:20 de la madrugada. Realmente llevaba agonizando un par de semanas, pero se había intentado alargar al máximo la fecha para que los más recalcitrantes franquistas (bautizados como ‘El bunker’) pudiesen atar un presidente de las Cortes afín a sus ideas para final de mes. Fue imposible. El Caudillo no dio para más. Era un 20 de noviembre. El jueves 20 de noviembre de 1975. A las 06:00 de la mañana Radio Nacional emitía la noticia y a las 10:00 a.m. el entonces presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, prorrumpía su famoso lacrimógeno comunicado por televisión: “Españoles, Franco ha muerto”.

Decía que eso fue un jueves. Antes vino el domingo. Concretamente el domingo 16. Aquel fin de semana no había Liga. Hubo parón de selecciones. Fase de clasificación para la Eurocopa de 1976. España jugaba en Bucarest. Los rumanos llevaban ocho años sin perder en su capital. A España le valía el empate para clasificarse. Los ‘Kubala-Boys’ no habían logrado disputar el Mundial de dos años atrás y constituían un conjunto rocoso pero escaso de calidad. El equipo que formó en Rumanía estaría representado por Miguel Ángel; Sol, Migueli, Goyo Benito, Camacho; Villar, Pirri, Del Bosque; Quini, Santillana y Chechu Rojo. La selección se adelantó por 0-2 con goles de Ángel María Villar y Carlos Santillana, pero acabaría agonizando y empatando milagrosamente el partido (2-2). El objetivo se había cumplido y España estaría en los cuartos de final de la Eurocopa.

A ojos de hoy puede parecer poca cosa, pero entonces era un éxito absoluto. Por entonces a la fase final de la Eurocopa solo acudían cuatro equipos y tras las rondas clasificatorias había que jugar unos terribles cuartos de final. Ahí, entre los ocho mejores de Europa, estaría España tras derrotar a Rumanía, Escocia y Dinamarca. Ahí, en los cuartos de final, ni siquiera estarían Italia o Inglaterra. Y ahí, en los cuartos de final, le tocaría a España enfrentarse a Alemania a ida y vuelta. Acabaría perdiendo con claridad, pero eso sería en abril del año siguiente.

Clasificación Euro 1976 | Grupo 4 | España se clasificó por delante de  rumanos y escoceses - AS.com
Victoria en Rumanía (a la izq Juan Cruz Sol)

Volvamos al domingo 16 de noviembre de 1975. El mejor del partido había sido el madridista Pirri. Del Real Madrid, en este caso de baloncesto, también era Walter Szczerbiak, quien con 45 puntos había liderado la victoria madridista ante el entonces llamado Vasconia en la entonces llamada Liga Nacional de Baloncesto. El líder era el FC Barcelona que derrotó por la mínima al entonces llamado Juventud de Badalona. Digo sorprendente porque los blancos sumaban 15 de las anteriores 16 ediciones del campeonato, aunque aquel Barça de Zeravica daría que hablar. El yugoslavo hizo debutar a Solozábal, De la Cruz y a Herminio San Epifanio, el hermano mayor del legendario Epi, quien puso como condición para fichar por el Barça que también se firmase a su entonces hermano de 16 años, el cual en pocos años convertiría al Barça en referencia indiscutible del básket europeo.

Llegó después el miércoles. El miércoles 19. Ese día hubo noticia grande. El congreso de la FIFA designaba a Argentina como sede del Mundial de 1978. Faltaban menos de 24 meses, pero el general Jorge Videla había prometido un campeonato de campanillas. Según las casas de apuestas el favorito era Brasil (6/1), seguido de Alemania y Países Bajos (7/1), vigentes campeones y subcampeones respectivamente, Argentina (10/1) y la Unión Soviética (14/1). La victoria de España se pagaba 59 a 1. Aunque primero habría que clasificarse, lo cual, por entonces no se vislumbraba. Ese día alemanes y yugoslavos certificaron su pase a los cuartos de final de la Eurocopa en jornada de entre semana y el quince veces campeón de motociclismo Giacomo Agostini anunciaba que cambiaba Yamaha para volver a la italiana MV Agusta.

Esos días sin fútbol liguero lo que ocupaba la portada de los periódicos deportivos era el caso Caselzy. El delantero chileno, entonces estrella del RCD Español, se había negado a darle la mano al dictador Pinochet en una recepción oficial. Carlos Caselzy siempre se había mostrado beligerante con la dictadura y aprovechaba cualquier ocasión para reclamar la vuelta de la democracia a su país. Se había convertido en jugador de renombre en Europa, pero se le había prohibido volver a vestir la camiseta de la selección chilena. Aquello era un escándalo en Sudamérica y no le dejarían regresar a su país hasta 1979.

Uživatel Olympia na Twitteru: „Carlos Caszely. RCD Espanyol (1975-1978)  #rcde https://t.co/XiZ2UAY7BA“ / Twitter
Carlos Caselzy

Y llegamos al jueves 20. El día de la muerte del Caudillo. Algunos lloran, otros ríen. La mayoría calla. En el deporte la duda es simple. ¿Habrá jornada de Liga? La Delegación Nacional de Deportes lanza un comunicado a media tarde.

“Nunca un español ha unido a tantos españoles en un común sentimiento; nunca esta unida, noble y entrañablemente querida España nuestra sintió, como una oleada estremecida, un dolor tan firmemente compartido. Ha muerto Francisco Franco y el deporte español quiere expresar su sentimiento, quiere decir que lo siente en su propia carne, en los corazones de millones de jóvenes y maduros deportistas (…) esos hombres saben que el Caudillo de España nos ha legado un ejemplo permanente (..) un alto sentido de la convivencia y solidaridad, inasequible a todos los desalientos, que hoy es, en nuestro estremecido dolor, el espíritu del deporte español”.

El comunicado acababa diciendo que como el luto oficial de tres días finalizaba el domingo día 23 a las 15:00 horas. La totalidad de la jornada deportiva se podría desplazar al domingo por la tarde.

Un gran alivio.

Así que habría fútbol. Pero eso sería el domingo. Antes vino el sábado. En la India estaba Manuel Orantes. El tenista, quien apenas un par de meses antes había salido triunfador en el Open de Estados Unidos, se clasificaba para la final del torneo de Calcuta. Lo hace tras jugar con brazalete negro en honor al Caudillo. Negro se vía el futuro del FC Bayern que caía humillado en Frankfurt ante el Eintracht por 6-0 en un lamentable partido. Mientras, en Inglaterra el Derby County de Brian Clough se mantenía firme en el liderato perseguido de cerca por el Manchester United.

Ese sábado Eddy Merckx anunciaba que en 1976 acometería el asalto a su sexto Giro y a su sexto Tour tras el fracaso que supuso la temporada de 1975 en la que había claudicado ante Bernard Thevenet. Pero la noticia del día en España no era ni Orantes ni Merckx. La noticia del día era el nombramiento de Juan Carlos I como jefe del Estado. El Borbón, apodado por sus enemigos como Juan Carlos ‘El Breve’, sorprendería por su calculada ambivalencia y pasará de ser títere de Franco a garante de la Constitución en un abrir y cerrar de ojos.

Juan Carlos I, el hombre que supo reinar
Juan Carlos I ‘El Breve’

Y llegó así el domingo 23 de noviembre. La jornada se disputaría a las 16:30 horas. Antes, por la mañana, había sido el entierro de Franco en el Valle de los Caídos. La cobertura televisiva será exhaustiva, de ahí que el partido televisado se retrase hasta las 20:00 horas. Dicho encuentro enfrentará al Real Oviedo contra el Atlético de Madrid. Ganarán por 0-2 los colchoneros que se encaramarán a la tercera posición dejando a los carballones como colistas.

En Oviedo, como en todas las ciudades de España, se guardará un minuto de silencio en nombre del Caudillo, de manera que se portarán brazaletes negros. También en Segunda División, donde destaca el duelo entre el Coruña (así se llamaba entonces el Dépor) y el Celta que acaba con victoria local por 2-0. En la categoría de plata el líder es el CD Tenerife y el segundo el sorprendente Calvo Sotelo, que no era otro que el CD Puertollano que entonces pertenecía a la Empresa Nacional Calvo Sotelo de Combustibles Líquidos y Lubricantes. Vamos, un antecesor del antecesor de Repsol situado en la refinería castellanomanchega. También por Segunda andaba el CD Ensidesa, club asturiano perteneciente a la industria siderúrgica nacional. En 1983 desapareció y se fusionó con el Real Avilés.

Decía que en el Carlos Tartiere se guardó un minuto de silencio. Hubo actuaciones más sentidas. En Mestalla (Valencia CF 0-0 Sporting de Gijón) el capitán Mestres rezó un responso en honor al Caudillo. En Sarriá (RCD Español 2-0 Elche CF) fue el presidente Manuel Meler el que se animó con un Padre Nuestro en honor al Generalísimo. En el resto sentido silencio y sonoro aplauso. El aplauso se extendería de forma extrema en Alicante donde el Hércules con su victoria ante el Granada CF por 2-0 se colocaba como segundo clasificado del campeonato. El equipo dirigido por Arsenio Iglesias opositaba a revelación de la temporada.

Aquel domingo en el que el COI anunciaba que Montreal acumulaba cinco semanas de retraso en la construcción del estadio olímpico, el Real Madrid se refrendaba en el liderato al vencer por 3-2 al Real Zaragoza en el Bernabéu tras un gol agónico de Roberto Martínez. Mientras el Barça, sin el lesionado Cruyff, se hundía en la clasificación tras perder en el Villamarín ante el Real Betis por culpa de un gol de Cardeñosa. El técnico alemán Weisweiler había apostado por dos adolescentes de la cantera en la delantera; Francisco Fortes y Miquel Mir. Ninguno triunfará en el Camp Nou.

Cuando llegue mayo de 1976 el Real Madrid se proclamará campeón de Liga, mientras que Barça, Atlético y Español se clasificarían junto a los blancos para disputar competición europea. A Segunda bajarán el Granada y los dos equipos asturianos. El Sporting lo hará a pesar de los 21 goles de Quini que lo harán vencedor en el trofeo Pichichi. El guardameta gallego del Real Madrid Miguel Ángel ganará el trofeo Zamora. Para entonces, apenas seis meses después de la muerte del Caudillo, Francisco Franco comenzaba a ser una nebulosa dada la pasmosa facilidad con la que la sociedad española quiso dar carpetazo y patada adelante a una etapa que comenzó un 18 de julio de 1936 y que finalizó la madrugada del 20 de noviembre de 1975.

Quini "El Brujo" del gol - Odio Eterno Al Futbol Moderno
Enrique Castro ‘Quini’

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Es relativamente habitual que cuando un licenciado estadounidense acabe su carrera cruce el charco y haga una tournée por Europa. Algunos visitan Londres, muchos Roma y todos Paris. Hablamos de gente de cierto nivel intelectual, cultural e incluso económico. Gente que admira el estado de bienestar europeo y ese gusto por trabajar por vivir y no el vivir por el trabajar tan propio de Estados Unidos. Ven Europa con ojos románticos, como una suerte de club de países pequeños con PIB extraordinarios. Un paraíso para disfrutar de una jubilación que se antoja de las más longevas y satisfactorias del planeta.

Y, sin embargo, todos esos jóvenes bien alimentados y bien educados que critican la venta de armas en Estados Unidos y admiran los hospitales públicos europeos, se echan las manos a la cabeza cuando ven que nadie tiene secadora.

Algo propio del tercer mundo.

El 90% de los habitantes de Estados Unidos tienen secadora. Así como casas más grandes, armas en el salón y multitud de problemas cardiacos. Dicen que eso sucede porque el alcohol protege de los problemas de corazón y como los europeos están siempre borrachos bebiendo vino en las comidas…Que un norteamericano tenga una secadora no es una cuestión geográfica, sino cultural. Tanto la tiene el habitante invernal de Wisconsin como el del verano perpetuo de Florida. Tender la ropa al viento es de pobres. Antiguamente era cosa de negros. Los blancos, los blancos más humildes y de casas húmedas del interior de Chicago, tendían la ropa al lado de la caldera. Desde que en los 50 la secadora se hizo accesible y popular a nadie, independientemente de su nivel de renta, se le ocurriría tender la ropa al viento.

En Europa no es así. La ratio de ventas de secadoras es de 1/9 en relación a la de las lavadoras. Sólo en las grandes ciudades, en pisos de metros cuadrados escasos, se le ocurre a alguien montar una secadora. Y no es una cuestión geográfica. Puede que en el sur de Europa el sol abunde, pero de los Pirineos para arriba el astro rey suele desaparecer con prontitud. La construcción de patios de luces, los recovecos de un ático o un sencillo sótano o trastero son válidos para tender la ropa. Incluso se puede colgar al aire libre en pleno invierno. En Manchester o en Oslo a las camisetas se les da la vuelta en el radiador como de un filete se tratase. Es, simplemente, una cuestión cultural. Incluso medioambiental en las zonas más progres del Viejo Continente.

Aunque a menudo Occidente se considera como un todo, la evolución histórica, geográfica y sociopolítica de sus diferentes lugares ha dado lugar a notables diferencias culturales. La amplia extensión de ambos mundos hace que cada región tenga sus particularidades. Con todo, la cohesión de Estados Unidos como única nación hace más fácil la homogeneidad que en Europa. Así un irlandés o un polaco tiende a parecerse más al prototipo americano que a buena parte de los europeos. Peso a lo cual, las secadoras escasean tanto en Dublín como en Varsovia.

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Secado Made in Europe

Escasean las secadoras al igual que las distancias y el tiempo permanecen en dimensiones distintas. Si una iglesia del siglo XIX es moderna para un europeo es antigua para un estadounidense. Si una ciudad está de la playa a unos 100 kilómetros es lejos para un europeo, pero cerca para un estadounidense. Lo haremos en un coche manual y pequeño, frente a los automáticos y grandes de un norteamericano, los cuales no tendrán problema para aparcar en los parkings gigantes que abundan por Estados Unidos. Nuestra semana empieza el lunes, mes y año. La de ellos es mes, domingo y año. Sus colegios son de pago y nadie tiene la obligatoriedad de aprender otro idioma, cuando aquí en el sistema público chapurreas, al menos, tres hablas. Nuestras calles están llenas de historia y las suyas de números, al igual que sus nombres de pila suelen ser también apellidos y sus políticos han de servir en el ejército antes de dar el salto a la política.

Y el deporte. En Europa la historia deportiva se ha cimentado sobre el fútbol. A su alrededor pivotan multitud de disciplinas, pero ninguna de ellas forma parte del tronco central del deporte estadounidense. Tan solo el baloncesto ha conseguido penetrar en el acervo colectivo de ambos continentes. Pero fútbol americano, béisbol y hockey sobre hielo son elementos extraños para el común de los europeos.

Empero, no es la diferencia de gustos lo que separa a europeos y a estadounidenses. La diferencia radica en la forma de concebir que es el deporte. Podemos identificar hasta tres diferencias fundamentales en torno a dicha concepción: a) aficionados; b) sistema de competición; c) objetivos de los clubes.

A) Aficionados:

En Europa las simpatías tienen una dimensión cultural y geográfica. De lo local a lo nacional y de lo nacional a lo internacional. El conglomerado de ligas regionales, nacionales y europeas certifica y pone en valor los sentimientos de cada forofo. Esta distinción es irreal para un estadounidense. Para ellos el campeón de la NFL, la NBA, o la NHL o la MLB es el campeón del mundo. Solo los Juegos Olímpicos son considerados para los estadounidenses un verdadero test internacional en el que enarbolar la bandera nacional.

La densidad de población de Europa Occidental es enorme lo que unido a un número considerable de países hace fácil el desplazamiento de aficionados para ver a su equipo. Esto convierte un partido fuera de casa en una aventura y crea una identidad cultural social entre los aficionados y su equipo. La inmensidad de Estados Unidos (donde caben hasta 18 Francias) limita al televisor el seguimiento del deporte, por lo que hace poco permeable la identificación con los colores.

B) Sistema de competición:

El deporte europeo se basa en tres tipos de resultados: victoria local, empate y victoria visitante. De igual modo, cuando existe un torneo de eliminatoria directa se establece un sorteo. Dicho sorteo funcionaba como una lotería donde el azar hacía su aparición. Solo en tiempos modernos e, influido por la tendencia estadounidense, se establecieron los condicionantes y los cabezas de serie. Al otro lado del Atlántico toda liga sirve como un proceso de selección natural en el que los mejores se clasifican para un torneo final eliminatorio en el que los cabezas de serie se eligen por el porcentaje de victorias.

En la opinión del que escribe está diferencia radica en el concepto de justicia. Para un europeo el resultado de una liga regular demuestra quien ha sido el mejor a lo largo de un recorrido, Quien ha sido el más fuerte a lo largo de una temporada. Esto implica que los mejores ganarán, pero, por un sentido de justicia y caridad, deben existir otros torneos donde el débil tenga su oportunidad. En las eliminatorias (copas) el azar sirve como balanza de la justicia que demuestra que, aparentemente, todos somos iguales. Es como el pan de los pobres que mantiene la ilusión de la felicidad.

Para un estadounidense no existe sentido de la justicia que pueda hacer creer que los últimos clasificados de una liga merezcan tener alguna opción de victoria. Sin embargo, crean ligas que irremediablemente cuentan con ‘playoffs’ por el título para demostrar que la justicia es igual para todos. Los mejores siempre parten con ventaja, pero deben demostrarlo, tanto a la larga como en las distancias cortas. Aquí el que manda juega con las cartas marcadas, pero siempre tiene que jugar. La justicia es igual para todos. La incertidumbre del resultado, y he aquí el quid de la cuestión, es mayor en el deporte norteamericano, aunque la sensación para el aficionado es que es mayor en el deporte europeo.

C) Objetivos de los clubes:

El objetivo de cualquier club es lograr el éxito. En Europa existe un sistema de ascensos y descensos en el que los fondos económicos se distribuyen en función de la categoría y de forma solidaria entre clubes a través de entes nacionales e internacionales. Trepar en el escalafón, sea como sea, es el objetivo para lograr el éxito deportivo. En Estados Unidos un club es una franquicia, donde un propietario, a través de su dinero, mantiene a su equipo en una liga independientemente de sus resultados deportivos. Todo se basa en la solvencia y en el crecimiento económico, y solo a través de la financiación correcta se puede alcanzar el objetivo deportivo.

Este sistema repercute directamente en los deportistas. En Europa sus sueldos dependen de las vicisitudes de su equipo y son altamente variables. En Estados Unidos dependen de sus méritos deportivos y son intocables tanto a la baja como al alza hasta que vencen sus compromisos contractuales.

Esto lleva directamente a una forma frontalmente distinta de entender la captación del talento.

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Fiesta universitaria

— ¿POR QUE LOS DODGERS NO SON EL MADRID NI MESSI ES LEBRON? —

Pocos conocerán a Randy Livingston. Normal. En doce años de carrera profesional jugó en infinidad de equipos. Concretamente en catorce equipos. En alguno de ellos de manera testimonial. Fueron dos los partidos que jugó con los Golden State Warriors y cinco en los que defendió la camiseta de los Chicago Bulls. En los Idaho Stampede de la liga de desarrollo de la NBA llegó a militar en cinco diferentes ocasiones en un espacio de ocho años. Y sin embargo Randy Livingston es un jugador de baloncesto venerado allí donde nació.

Porque en Nueva Orleans, en el estado de Louisiana, Randy Livingston es una leyenda viva. Asistió al instituto Newman de su ciudad natal con cuyo equipo de baloncesto logró el título de mejor jugador de secundaria de Estados Unidos en 1992 y 1993. Después logró una beca deportiva que le permitía ir a cualquier universidad del país. Decidió quedarse en casa y estudiar en la LSU, la Universidad Estatal de Louisiana. Que luego una lesión de rodilla cerciorase su carrera fue del todo inoperante. Randy Livingston es un icono de su comunidad.

Historia parecida es la de Herschel Walker. Nacido en Wrightswille, en el estado de Georgia, Walker compitió en el instituto de su pequeño pueblo donde logró la hazaña de guiar a su colegio a ganar el campeonato estatal de secundaria de fútbol americano en 1979. Al igual que Livingston, Herschel Walker decidió quedarse en casa y apostar por la Universidad de Georgia, donde también fue elegido mejor jugador del país y en 1981 ganó el campeonato universitario de Estados Unidos. Pero a diferencia de Livingston, Walker tuvo una carrera profesional fructífera que le llevó de Nueva Jersey a Dallas y de Dallas a Minneapolis, aunque jamás alcanzó los éxitos que logró como amateur en Georgia. Hoy Walker lucha por ser senador republicano por su Georgia natal.

Viajemos a Europa. Zlatan Ibrahimovic nació en Malmö, la ciudad más meridional de Suecia. De padre bosnio y madre croata, apenas jugó 40 partidos con el club sueco antes de firmar por el Ajax de Ámsterdam. Ahí inició una carrera antológica que le ha llevado a anotar más de 500 goles y a ganar títulos con algunos de los clubes más importantes del mundo, caso del FC Barcelona, el Manchester United, el PSG o las tres grandes escuadras italianas (Inter, Milan y Juve). Ibra es un dios del fútbol. Su carrera profesional es infinitamente superior a la de Walker o Livingston. Pero Ibra no es un dios en Suecia. Nunca ha tenido una actuación relevante con su selección. Es más. Ha renunciado sistemáticamente a defender la camiseta nacional y ha solicitado regresar cuando le ha convenido. Ni siquiera en Malmö es un ídolo. A la estatua de Ibrahimovic que daba la bienvenida a la ciudad de Malmö le fue amputada la nariz y fue tirada al suelo cuando Zlatan decidió entrar en el accionariado del Hammarby IF, club de Estocolmo y tradicional rival del equipo de Malmö. No, definitivamente Ibrahimovic no es un referente para su comunidad.

En Estados Unidos no existen las subvenciones estatales deportivas. Tan solo aportes económicos de la administración local. La economía del país obedece a la ley de la oferta y la demanda, y así funciona su sistema deportivo. Son los colegios los que tratan de captar talento en función de la disciplina, la productividad, el trabajo y el control. No se busca el modelo europeo de ‘fair play’ sino el modelo de excelencia. Ganar por encima de todo. A través de donaciones, publicidad y eventos financian los colegios su estructura académica. Del colegio se pasa al instituto (high school), donde se crea un vínculo con la sociedad. Esos deportistas llevan el nombre del instituto a lo largo del estado (o del país) y dan notoriedad a los mecenas que han llevado a esa institución al éxito.

Esos deportistas son captados por universidades que ofrecen becas deportivas para completar unos estudios que son prohibitivos para buena parte de los estadounidenses. A cambio, la universidad podrá obtener ingentes beneficios gracias a los ingresos televisivos, venta de mercadotecnia o control de derechos de imagen. Hay que tener en cuenta que los partidos universitarios reúnen a miles de espectadores en directo y a millones por televisión. Un entrenador universitario de fútbol americano o de baloncesto gana más dinero que el rector de la universidad.

Los más exitosos de estos atletas pasarán a la rueda del deporte profesional, mientras que la mayoría de ellos acabarán sus licenciaturas y entrarán en el mercado de trabajo. Suceda lo que suceda habrán formado parte de una comunidad. Quizás Michael Jordan sea el deportista más grande de todos los tiempos. Y lo es por sus hazañas con los Chicago Bulls, pero Jordan lo que es, es un ‘Tar Heel’ de la universidad de Carolina del Norte. Allí se formó como persona y como deportista. Fue allí donde decidió vivir una vez retirado y fue allí donde decidió invertir millones de dólares para comprar una franquicia de la NBA y no en el Chicago donde se convirtió en el hombre más famoso del mundo.

No sucede lo mismo en Europa. Aquí el deporte es diversión y formación. Está tutelado por los entes públicos, los cuales construyen los recintos deportivos. La idea es crear buenos hábitos, fomentar el compañerismo y desarrollar las capacidades psicomotrices de los niños. Salvo casos extraordinarios, solo cuando el niño se convierte en adolescente se empieza a pensar en su carrera profesional como deportista.

Y aquí estriba la gran diferencia. Ibrahimovic no jugó para un instituto ni para una universidad. Fue captado por un club privado quien lo formó en sus categorías inferiores y lo convirtió en profesional cuando consideró que estuvo preparado. No existió red de seguridad. Tuvo que escoger entre estudiar o dedicarse al fútbol. En Europa nadie es recordado por los goles que metió en la universidad. Simplemente porque esa opción no existe para el deportista de élite. Tomas el control de tu vida joven, seguramente excesivamente joven, y a cambio eres libre de decidir donde y para quien jugar. Quizás construyas un vínculo con una ciudad y su club de fútbol, pero lo normal es que no eches raíces ni edifiques vínculos e intentes labrarte una carrera de éxito por ti mismo sin tener en cuenta a tu comunidad.

Herschel Walker says he's been transparent about past violence - has he?
Herschel Walker

Lionel Messi nació en la ciudad argentina de Rosario y se formó en las categorías inferiores de Newell’s Old Boys. Allí estuvo hasta los doce años, por lo que pocos tienen recuerdo de él. Es así porque las categorías inferiores fuera de Estados Unidos son objeto de divertimiento y recuerdo y solo en épocas recientes los datos y las estadísticas han tenido una razón de ser. Es el salto al profesionalismo lo que marca la diferencia en Europa. Es así que Messi se convirtió en profesional con el FC Barcelona a los 16 años. Es en Barcelona donde ha cosechado sus éxitos por todos conocidos y es en la Ciudad Condal donde se ha convertido en una figura imperecedera que traspasa los límites del deporte. Messi es argentino de corazón y de sentimiento y anhela ganar el Mundial con su país para sentirse querido y reconocido por los que lo vieron nacer. Pero por mucho que quiera y por mucho que lo desee Messi jamás será rosarino. Nunca será Maradona. Messi ha sido criado, modelado y tutelado por Can Barça. Messi es patrimonio catalán, a pesar de que nunca ha hablado catalán.

Lebron James nació en un barrio marginal de Akron, suburbio al sur de Cleveland. Estudió en el instituto católico de Saint Vicent y Saint Mary donde sus estadísticas fueron contabilizadas al milímetro y se convirtió en campeón nacional y mejor jugador del país. Declinó declinar formarse en una universidad y dio el salto al profesionalismo a través de los Cleveland Cavaliers. De inmediato se convirtió en el hombre del momento, aunque tuvo que marcharse a Miami para ganar su primer anillo de la NBA. En aquel instante se convirtió en un Judas, pero con el tiempo regresó a Cleveland para hacer campeones por vez primera a los Cavaliers. Hoy Lebron James es una de las pocas figuras deportivas que pueden hacer sombra a Leo Messi a nivel global, pero su impacto a nivel local es inimaginable para el bueno de Leo. Ha construido escuelas, orfanatos o museos en su ciudad natal y, sobre todo, se ha convertido en ejemplo y referente para la comunidad de Akron y de Cleveland, a la que siempre hace referencia en cada una de sus intervenciones públicas.

Al igual que en el caso de Lebron, es habitual que el deportista estadounidense devuelva parte de lo que le fue otorgado por su comunidad. Obviamente el sistema de bienestar europeo hace impensable que sea un mecenas quien tenga que construir una residencia de ancianos o una biblioteca. No solo eso. La existencia de un mecenas es criticable por cierta parte de la sociedad. La necesidad del mecenas en Estados Unidos es reflejo de un sistema social y económico opuesto. Pero en el caso que nos ocupa, la figura del mecenas deportista en Europa es difícil de ver debido a esa inexistencia de vínculos primigenios con la comunidad formativa.

🥇 [2022] *Lebron James: 5 enormes donaciones caritativas
Lebron King Caridad

El Real Madrid fue fundado en 1902. Camino de los 125 años de historia posee el palmarés más exitoso del fútbol mundial y en sus filas han militado alguno de los jugadores más famosos de todos los tiempos. Pero el Real Madrid podría estar un siglo sin ganar título alguno y su fama se mantendría inquebrantable. Su estadio es un museo en movimiento que se mantiene en el corazón de la ciudad desde tiempos pasados y su escudo y su camiseta apenas han sufrido pequeños cambios inapreciables para el aficionado medio. El club, aun profesionalizado y convertido en una empresa multinacional, sigue siendo propiedad de unos socios que con sus críticas y reproches pueden hacer cambiar el devenir de la entidad de una semana para otra. El Real Madrid es un club global, español, pero, sobre todo, es un club madrileño. No se entiende la ciudad de Madrid sin su Real.

Los Ángeles Dodgers son junto a los Yankees de Nueva York el club de béisbol más valioso del mundo. Son el buque insignia de una ciudad de cerca de cuatro millones de habitantes y un área metropolitana de 20 millones. Han ganado siete veces las Series Mundiales y su estadio es el de mayor capacidad del país. Pero los Dodgers no son de Los Ángeles. No lo son porque no son un club, son una franquicia. Los Dodgers nacieron en 1883 en la otra punta del país, concretamente en el barrio neoyorkino de Brooklyn. Allí estuvieron hasta 1957, cuando el propietario decidió trasladar al equipo a California. Por el camino hay títulos en Brooklyn como en Los Ángeles, al igual que los Lakers de la NBA poseen entorchados en Minneapolis como en Los Ángeles. Nadie duda que los Dodgers son el equipo de L.A, pero ni su historia ni si cultura ni, quizás, su futuro, están en la ciudad que vio nacer a Hollywood.

La emoción es una pauta filogénicamente aprendida que se desencadena por un suceso intenso. La pertenencia, la identidad y la identificación con unos valores agravan ese sentimiento. En Europa ser de un club de fútbol es sinónimo de ser habitante de esa ciudad. Las rivalidades entre clubes crean resentimientos entre ciudades, aunque los odios solo ocupen el plano deportivo. Pertenecer a un equipo de fútbol es pertenecer a una secta religiosa con tradiciones centenarias. Implica formar parte de una tradición y un legado en el que por lo general el árbol genealógico ha tomado parte.

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De padres a hijos

“En Estados Unidos todo el mundo es de la opinión de que no tiene superiores sociales, ya que todos los hombres son iguales, pero no admitir que tiene inferiores sociales, ya que la doctrina de que todos los hombres son iguales sólo se aplica hacia arriba, y no hacia abajo”. Bertrand Russell.

“El ejemplo de Estados Unidos es absurdo. Si Estados Unidos estuviese en el centro de Europa no resistiría ni dos años la presión del resto de las monarquías”. Napoleón Bonaparte.

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Múnich 72: Operación Ikrit

Era la madrugada del 5 al 6 de septiembre de 1972. Hace ahora cincuenta años. El verano daba sus últimos coletazos y el clima invitaba al paseo nocturno. Se acercaban las cinco de la mañana cuando unos cuantos componentes de la delegación estadounidense volvían a la Villa Olímpica. Habían estado explorando la noche muniquesa, disfrutando de la exuberancia de la juventud y de los galones que le permitían su estatus de deportistas olímpicos. Entre risas y un par de copas de más se toparon con otros ocho chicos. No hablaban inglés, pero portaban bolsas de deportes y vestían con chándales, por lo que estaba claro que eran deportistas. No dudaron en ayudarles a saltar la valla que separaba el complejo olímpico del resto de la ciudad para que pudiesen volver a sus habitaciones.

Una vez adentrados en los pasillos que conducían a los apartamentos, los ocho desconocidos se acercaron al lugar donde descansaban los miembros de la delegación israelí. Se trataba de una delegación minúscula que ni ganó medalla en Múnich ni la había ganado nunca, y que no ganaría su primera presea hasta Barcelona 92. El caso es que aquellos ocho jóvenes se quitaron los chándales, se pusieron una ropa un tanto estrafalaria y sacaron de las bolsas de deportes diferentes objetos.

Fusiles semiautomáticos, pistolas y unas cuantas granadas.

El primero en caer fue Moshé Weinberg, entrenador de lucha del conjunto israelí. No fue solo el primero en caer, sino que se convirtió en héroe involuntario permitiendo que un total de 17 atletas lograsen escapar. Weinberg estaba despierto, preparando unas tostadas en la cocina. Al escuchar alboroto en el pasillo se acercó a la puerta y, cuando vio que alguien la abría, se abalanzó sobre la madera para impedir que la traspasasen. Poco podía hacer él sólo ante aquellos terroristas que usaban sus fusiles como palanca para acceder al interior del apartamento. Los gritos despertaron a Yossef Romano, quien consiguió arrebatar una pistola a uno de los asaltantes, pero resultó muerto de un disparo. A Weinberg también le pegaron un tiro, pero aun vivo fue obligado a conducir a los terroristas a los otros apartamentos. Weinberg los dirigió expresamente al recinto donde estaban los atletas de boxeo o de lucha, ya que pensó que al ser estos los más fuertes podrían reducir a la fuerza a los terroristas.

Fue en vano.

Todos estaban durmiendo. No opusieron resistencia. El único que lo hizo fue Weinberg, quien fue acribillado a balazos.

Hasta nueve atletas fueron tomados como rehenes. Pertrechados en el edificio, a las 6:00 de la mañana los asaltantes lanzaron por una ventana unos papeles con sus demandas. Si al cabo de tres horas no se cumplía con lo solicitado se acabaría con la vida de uno de los rehenes. Si pasasen otras tres horas más, se perpetraría la muerte de un segundo israelí. Y así hasta acabar con los nueve secuestrados. El comando solicitaba la liberación de 234 prisioneros palestinos alojados en cárceles israelíes, así como la de los alemanes Andreas Baader y Ulrike Meinhof, encarcelados en tierras germanas como miembros fundadores del RAF (Fracción del Ejército Rojo).

Los asaltantes decían hablar en nombre de la organización terrorista palestina Septiembre Negro. La maniobra en cuestión fue bautizada como ‘Operación Ikrit’.

Desde mediados de la década de 1960 los grupos terroristas campan a sus anchas por buena parte de Occidente. En gran medida es una respuesta cultural a un mundo nuevo, totalmente distinto al conocido hasta entonces. Por vez primera en la historia los hombres no tienen que perder su juventud en campos de batalla y por vez primera las mujeres son quienes de decidir su futuro por sí mismas. La sociedad de consumo ensancha sus objetivos a las clases media y apuesta por la juventud como reclamo, en una tendencia que ha llegado a límites insospechados en la actualidad y en la que no se vislumbra fin. La adolescencia ya llega hasta los 50 años y la vejez ha sido denostada.

Esa juventud se rebela ante todo aquello que sus padres y los padres de los padres de sus padres conocían. La cultura popular, comandada por la música, el cine y el deporte desbanca con rapidez a la tradición, el orden o la religión. Los cambios son rápidos y por lo general pacíficos, teniendo como cénit el llamado ‘Mayo del 68’. No obstante, hay grupos de jóvenes que quieren cambiar la forma de entender el mundo y apuestan por la violencia para cumplir con sus objetivos. Para ellos el sistema vigente está muerto y sólo a través de las armas podrán purificarlo. La inmensa mayoría de estos grupos serán marxistas y beberán de la utopía comunista para justificar sus crímenes, aunque algún otro abrazará la extrema derecha para reivindicar el orden tradicional. Lo cierto es que izquierda y derecha no forman una línea, sino más bien un círculo en el que los extremos acaban tocándose.

Entre esos muchos grupos que aterrorizan el mundo occidental destacan el IRA (Irlanda), las Brigate Rosse (Italia), Rote Armee Fraktion (Alemania Federal) o ETA (España), que comenzó a matar antes de que España se convirtiese en una democracia. Todas ellas mantenían lazos con los diferentes grupos armados de Oriente Medio que veían (y ven) la creación del Estado de Israel como una imposición de Occidente de la que no fueron consultados.

Desde que buena parte de Palestina se convirtió en Israel en 1948 como un intento de las democracias occidentales para resolver el conflicto judío y de paso limpiar sus conciencias sobre el Holocausto, la zona se ha visto alterado por continuas guerras, atentados y diferentes escaramuzas. En 1967 los israelís conformaron una de las campañas militares más espectaculares de la era moderna al derrotar a una coalición liderada por Egipto en apenas seis días. Ocuparon Gaza, Cisjordanía, los Altos del Golán y buena parte de Jerusalén. Más de medio siglo después esos territorios siguen en disputa y sin acuerdo internacional satisfactorio para su resolución.

Es entonces cuando tienen el germen la mayor parte de los grupos terroristas de Oriente Medio. De hecho, esas masacres a objetivos civiles y su poder sobre el petróleo, que tendrá su primer golpe de efecto en la crisis de 1973, conseguirá que Occidente tenga que mediar y buscar un equilibrio entre judíos y árabes por su propio interés.

Uno de esos grupos terroristas palestinos es Septiembre Negro. Fundado en 1970, reivindica la existencia del Estado de Palestina y la expulsión de los judíos. Forma parte de los grupos controlados por la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) una coalición política y paramilitar dirigida por Yasir Arafat que tiene como objetivo la destrucción de Israel. Tiene lazos con la RAF, también conocido como la Banda Baader-Meinhof, en honor a sus dos fundadores, un par de chicos que pretendían derrocar el capitalismo en Alemania a través de una guerra de guerrillas.

Conflicto israelí-palestino - Wikipedia, la enciclopedia libre
Israel & Palestina

Pero esta realidad no era más que un pequeño apéndice de un entorno sumido en la más absoluta felicidad. A la altura de 1972 Europa cabalgaba a gran velocidad por una era de gran prosperidad. Tras el fin de la II Guerra Mundial, el Viejo Continente sumaba dos décadas de increíble crecimiento económico. La locomotora de Europa era la hasta hace nada demoniaca Alemania. Concretamente la RFA, la parte Occidental de un país que había sido amputado, pero que no expresaba la menor queja por esa mutilación. En 1966 el COI seleccionó a Múnich como sede de los Juegos Olímpicos de 1972 y el país se preparó a conciencia para demostrarle al mundo que el nazismo era agua pasada.

El lema de aquellos Juegos era la felicidad. Se creó el inmenso Oympiapark con su fascinante cubierta de metacrilato, se apostó por vez primera por el reciclaje y destacaron Mark Spitz, Laase Viren u Orga Korbut.

Sin duda uno de los momentos cumbres tuvo lugar en la ceremonia de inauguración cuando la delegación israelí dio la vuelta al estadio olímpico bajo el atronador aplauso de 80.000 alemanes. Había sido Múnich la cuna del nazismo, el lugar donde Hitler había dado un golpe de Estado fallido en 1923. Y no había atleta israelí allí presente que no tuviese un familiar que no hubiese perecido en un campo de exterminio construido con el beneplácito de muchos de los padres de los que hoy estaban allí aplaudiendo tranquilamente sentados.

No es de extrañar pues que el secuestro de aquellos atletas israelís y la toma de la Villa Olímpica por parte de los terroristas causaran un shock mundial. Era una bomba mediática de la que todo el planeta se hacía eco. Millones de personas contuvieron la respiración durante horas. Y que fuese en Alemania, y que las víctimas fuesen judías, lo convertirían en algo catártico para la opinión pública germana.

Juegos Tokyo 2020: Septiembre Negro: El ataque terrorista que eclipsó los  Juegos Olímpicos de Munich 1972 | Marca
Horror en la Villa Olímpica

Un terrorista, con la cara untada de betún y sombrero, se erigió en portavoz de los asaltantes. Se hizo llamar a si mismo Issa y se encargó de negociar con el ministro de interior alemán. Hans-Dietrich Genscher, que así se llamaba, prometió a Issa una suma de dinero e incluso intercambiar su vida por la de los secuestrados, pero todo intento fue en vano. De hecho, resultó contraproducente, porque a juicio de los palestinos era una muestra más de la simplista retórica capitalista para resolver los problemas. Lo único que se consiguió fue alargar el límite de la respuesta hasta las 12:00 a.m.

Mientras todo esto sucedía medio mundo desayunaba con las imágenes del asalto. Casi tres décadas después de la caída del nazismo, Alemania se presentaba ante el mundo como garante de la paz y como país ferozmente opuesto a los nacionalismos. Deliberadamente las medidas de seguridad en los Juegos eran laxas y relajadas y los símbolos nacionales se mostraban a cuenta gotas. La idea era que todo deportista, periodista y visitante no asociase bandera o uniforme con un pasado del que querían escapar.

Pronto se iba a demostrar que las decisiones tomadas habían sido erróneas.

Poco después de las 11.00 Golda Meir, por entonces primera ministra de Israel, declaró tajantemente que no negociaría con terroristas. Israel daba carta blanca a los alemanes para tratar de liberar a los rehenes con todos los medios a su alcance. El negociador y jefe de policía de Múnich, Manfred Schreiber, consiguió alargar la hora límite hasta las 15.00 horas al anunciar a Issa que Baader y Meinhof, los cabecillas de la RAF, habían sido liberados y que se seguía negociando con el gobierno de Israel. Parcialmente satisfechos los asaltantes solicitaron comida para unas 20 personas.

Varios policías se disfrazan como cocineros y agachan armas en medio de la pitanza con la intención de subir a las habitaciones, pero Issa les exhorta a dejar la comida en el suelo y marcharse de allí bajo amenaza. El engaño no surte efecto y ahora los asaltantes saben que están siendo burlados. Uno de los policías es cosido a balazos. En ese momento todo está a punto de estallar, pero el repentino anunció del COI de cancelar los Juegos Olímpicos devuelve la calma a los terroristas. No hay televisión ni radio en el planeta que no hable de Septiembre Negro y de la causa palestina. Al menos uno de los objetivos se ha conseguido.

Alrededor de las 16:30 más de 70.000 personas rodeaban la Villa Olímpica mientras Issa y sus compadres hacían la señal de la victoria desde la azotea del edificio ocupado. Es entonces cuando Genscher ejecuta el mayor de los errores. Se decide acometer un asalto armado al edificio formado por un escuadrón de 38 miembros de la policía germana. Mal preparados e inexpertos, los policías visten ropa deportiva y se instalan en las azoteas de los edificios adyacentes. El ejército no puede participar en el asalto porque tiene prohibido operar en tiempos de paz debido a las sanciones derivadas de la II Guerra Mundial.

A nadie se le pasó por la cabeza romper esa estúpida restricción.

Total, que el asalto fue un rotundo fracaso. Entre la multitud agolpada, que con sus gritos anunciaban los pasos dados por la policía, y que todo estaba siendo retransmitido por televisión, con lo cual Issa y sus compinches seguían segundo a segundo los acontecimientos, la operación fue cancelada en el último instante. Los policías debieron bajar del edificio entre las risas de los terroristas.

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Genscher al teléfono

Si bien los alemanes daban palos de ciego, los terroristas también sabían que su suerte ya estaba echada. A escasos minutos del fin del plazo se llegó a una solución de compromiso. Los guerrilleros y los rehenes serían trasladados en helicóptero a una base área cercana a Múnich para luego viajar en avión a Egipto. Allí, en El Cairo, en territorio amigo, los terroristas se comprometían a liberar a los rehenes a cambio de que en el plazo de un mes fuesen liberados media centena de palestinos, supuestamente, injustamente encarcelados.

Previamente al traslado, Genscher exigió ver a los rehenes. Según dijo impresionaba la tranquilidad aparente de aquellos israelís de ojos perdidos que yacían sentados apoyados en un pared mientras el cadáver frío y la sangre seca de Weinberg regaba el suelo.

El plan consistía en atacar a los terroristas en el trayecto de unos 200 metros que los llevaría junto a los rehenes hasta los helicópteros. Issa exigió inspeccionar el camino y utilizó para ello a un par de rehenes como escudos humanos. Nervioso, uno de los policías que espera oculto detrás de un coche aparcado tropieza. El ruido alerta a los terroristas que vuelven sobre sus pasos para atrincherarse en los apartamentos.

En esos momentos la angustia se agigantaba mientras el mundo contenía la respiración a través del televisor. Los palestinos exigieron entonces un autobús para recorrer el escaso trayecto. Por entonces ya eran las 22.00 horas y por supuesto los terroristas demandaron que el vehículo estuviese vacío e inspeccionarlo antes de subirse a el y poner sus vidas en juego.

Hubo que pasar a un nuevo plan. En la base aérea esperaba un grupo de francotiradores dispuestos a matar a los terroristas en cuanto los dos helicópteros aterrizasen. Había un tercer helicóptero en el que viajaban los negociadores y varios policías que estarían esperando órdenes. Mientras, un Boeing 727, que pretendía viajar a El Cairo, estaba integrado por cinco policías armados que ejercían de improvisados miembros de Lufthansa.

El caso es que cuando los palestinos subieron a los helicópteros se pudo comprobar que los terroristas eran un total de ocho. Los francotiradores jamás llegaron a recibir esa información. Genscher había transmitido que no eran más de cuatro o cinco los que había visto al visitar a los rehenes. Para añadir un error más a la cadena de despropósitos, ninguno de los supuestos francotiradores era tal. Ninguno era militar por las restricciones a las que nos referimos párrafos atrás. Eran policías que habían sido seleccionados porque les gustaba practicar tiro los fines de semana. Tres se instalaron en el techo de la torre de control y otros dos se escondieron en tierra. Ninguno tenía equipo protector, radio, ni visor nocturno.

Y ya era noche cerrada. Las 22.30. Ya eran más de 18 horas de tensión acumulada.

Al momento de aterrizar los helicópteros, los miembros de Septiembre Negro tomaron como rehenes a los pilotos de los aparatos para acercarse con paso firme al Boeing. En ese momento los policías que hacían de tripulación del avión decidieron desdecirse de su juramento de honor y abandonaron el aparato. La incredulidad de la jefatura alemana era semejante a la de los palestinos que, al ver que el avión estaba vacío, pensaron que les habían engañado, por lo que corrieron de vuelta a los helicópteros.

Fue entonces cuando los francotiradores abrieron fuego. Y se desató el pandemónium. El cielo se ilumina de llamas y el humo recorre el horizonte. Trepidar de motores, sirenas y ráfagas de ametralladoras. En el intercambio de golpes, dos terroristas fallecieron así como un policía alemán. Los pilotos de los helicópteros consiguieron huir, pero no así ninguno de los rehenes israelís atados de pies y manos. Al cabo de unos minutos llegaron refuerzos por tierra e Issa, viendo que todo estaba perdido, fusiló a todos los rehenes. Después lanzó una granada en el interior del helicóptero y corrió por la pista de aterrizaje.

Fue masacrado.

Atentado a los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972: un trauma aún por  asimilar | El Mundo | DW | 25.08.2022
Una carnicería

Once atletas (nueve en el aeropuerto), un policía alemán y cinco terroristas palestinos fallecieron ese día. Los otros tres miembros de Septiembre Negro fueron capturados vivos. Los tres pasaron a ingresar en una cárcel de máxima seguridad teutona y tan solo una semana después la RFA creaba el GSG9, la unidad antiterrorista alemana. Los cadáveres de los otros cinco palestinos fueron enviados a Libia donde recibieron un funeral de héroes. Apenas un par de meses después Septiembre Negro secuestró un vuelo comercial de Lufthansa y exigió la liberación de los tres terroristas encarcelados para evitar el siniestro del avión.

Los mandos alemanes accedieron a todas las peticiones de los terroristas sin consultar a las autoridades israelís.

Israel sigue clamando en la actualidad por la incompetencia alemana a la hora de resolver el conflicto. El Mossad (servicio de inteligencia israelí) fue advirtiendo a los alemanes de los diversos fallos cometidos en la operación y todos sus consejos fueron rechazados. Tanto el ministro Genscher como el jefe de policía muniquesa Schreiber habían sido miembros del partido nazi y habían combatido en la II Guerra Mundial. Ninguno fue cesado de su cargo tras el fiasco de la operación de rescate. Para los israelís los alemanes no hicieron lo suficiente para salvar la vida de aquellos once atletas judíos.

Así que decidieron hacer la justicia por su cuenta. Golda Meir ordenó al Mossad que pusiera en marcha la operación ‘Cólera de Dios’. Se buscó y asesinó a los tres supervivientes, así como a decenas de activos terroristas y miembros de la OLP. Se bombardearon objetivos civiles en Siria y Líbano argumentando que ocultaban bases militares propalestinas y todo concluyó con una breve guerra en octubre de 1973 cuyo resultado, más allá de los muertos, fue el que los países árabes descubrieron que a través del petróleo podían fagocitar a Occidente y a Israel a su antojo.

Pero volvamos a Múnich. Al 6 de septiembre de aquel año. Los Juegos Olímpicos estaban cancelados.

Pero solo momentáneamente.

Se realizó una ceremonia de conmemoración al día siguiente ante 80.000 espectadores y 3.000 atletas, pero nunca un funeral oficial. Los familiares de las víctimas llegarían a pedir la construcción de un monumento conmemorativo, pero el COI tendría siempre un no como respuesta. La única muestra del duelo del COI fue izar a media asta la bandera olímpica hasta el fin de los Juegos. El COI, como organización independiente, prefirió no significarse políticamente. “Los Juegos deben continuar”, fueron las polémicas palabras del estadounidense Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional.

Fueron los últimos Juegos de Brundage, quien falleció tres años más tarde. Fue un feroz defensor del amateurismo, un racista empedernido al que desagradaba la proliferación de atletas de raza negra en su país y un defensor de la excelencia de los Juegos de Berlín de 1936 y la perfección organizativa de los nazis. Ese fue el hombre que dijo aquello de “los Juegos deben continuar”. El mismo hombre que meses más tarde se casó con una princesa alemana mucho más joven que él y que fallecería poco después en Garmish, una localidad no muy lejana de Múnich y su desgraciada Villa Olímpica, de la base aérea de Fürstenfeldbruck donde la sangre corrió a raudales una noche de septiembre, y tampoco no muy lejos de Berchtesgaden, donde Adolf Hitler tenia su búnker de verano, el fastuoso ‘Nido del Águila’.

 “La violencia engendra violencia”. Evangelio de San Mateo 26:52.

A 45 años del atentado de Munich 1972 en los Juegos Olimpicos
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