criquet

Premios Laureus (Historia contrafactual 1930-2026)

Cuando este artículo salga a la luz Lionel Andrés Messi Cuccittini estará a punto de acudir en Oviedo a la entrega del Premio Princesa de Asturias del Deporte. Supongo que será la primera y la última vez que acuda a Vetusta, dado que nunca se ha enfrentado al Real Oviedo como futbolista. El caso es que recibirá uno de los escasos galardones deportivos con los que aún no había adornado su palmarés. No es moco de pavo. El Príncipe de Asturias es un prestigioso reconocimiento y el más distinguido en España y América Latina. Creado en 1987, premia a deportistas, ya sea de forma individual o colectiva, primando la trayectoria antes que la gloria en un año puntual.

Al otro lado del globo, The Asian Awards está considerado el más acreditado de la comunidad asiática. Abarca negocios, ciencia y arte y, por supuesto, cuenta con categoría deportiva. Ocurre que fueron creados en 2010 y, aunque exitosos, todavía no cuentan con el peso que la tradición otorga a este tipo de festejos.

No había unos Oscar del deporte. Es complejo equilibrar a deportistas de diferentes disciplinas. Mucho más yuxtaponer un deporte colectivo con uno individual. Y más aun mezclar machos y féminas. Con todo, en el año 2000 se crearon los Premios Laureus (Academia Laureus World Sports). El invento nació en Montecarlo bajo el padrinazgo de Nelson Mandela y el dinero de Mercedes-Benz. Ahora es un bicharraco de más de 150 millones de espectadores a nivel mundial en el que hay decenas de patrocinadores que convencen a metrópolis de medio mundo para ejercer de anfitriones. El jurado, eso sí, está formado por 60 deportistas de reconocido prestigio.

El caso es que en esta historia contrafactual me he propuesto galardonar a los mejores deportistas de todos los tiempos año a año. Empresa harto complicada. Y como tampoco me voy a repetir (para eso están los enlaces a otros artículos que encontrareis al final de éste), sencillamente conviene aclarar para neonatos que una historia contrafactual es una historia alterna en la que se responde a la pregunta; ¿Qué hubiera pasado sí? Es un ejercicio de abstracción y ficción, pero desde un punto de vista histórico. Mi labor es devanarse los sesos, convertirse en una rata de biblioteca, navegar durante unas cuantas horas a través de la web, desempolvar unos cuantos libros de la estantería y comerse con la vista unas cuantas clasificaciones de revistas y de federaciones internacionales. No es decir voy a escoger a tal o a cuál cómo el mejor porque me sale de los mismísimos.

Para crear la historia contrafactual de los Premios Laureus he tenido que seleccionar un punto de divergencia. He tomado como inicio el año 1920. ¿Motivo? Tras finalizar la I Guerra Mundial el deporte pasa a ser centro social y económico en Estados Unidos, nuevo amo del planeta. La profesionalización es una realidad y el beisbol, el fútbol americano y el boxeo mueven cantidades ingentes de dinero. Luego, en 1924 se celebran en Paris los primeros Juegos Olímpicos modernos, aquellos que los catapultaron hacia la fama mundial y que darían el pistoletazo de salida para construir un evento de masas planetario.

Es importante resaltar un par de apuntes para los menos entendidos. En la primera mitad del siglo XX el centro del universo deportivo es Estados Unidos. Los deportes antes citados, y otros como golf o tenis, son los que mueven tanto fama como dinero. También las estrellas olímpicas son dignas de admiración a nivel global. Será tras la II Guerra Mundial cuando Europa pueda competir de tú a tú con las estrellas estadounidenses y cuando el fútbol se expanda de tal forma que, fenómenos como Pelé o Maradona procedentes del Cono Sur, se conviertan en iconos igual de seguidos y admirados desde Nueva Zelanda a Canadá. Pero eso tardará en el tiempo. Paavo Nurmi, Joe Louis, Babe Ruth o Joe Dimaggio serán hegemónicos durante años por ser grandes campeones, pero también por contar con escasa competencia global.

Babe Ruth (1921, 1929, 1931, 1932 y 1933)

Para realizar este listado he tenido en cuenta el palmarés olímpico, así como los campeonatos mundiales de diferentes disciplinas. También revistas generalistas como Time, deportivas como Sports Illustrated o periódicos como L’Equipé. Y también, por descontado, la influencia de los diferentes deportes y su seguimiento a través de los cinco continentes. Y es que no es lo mismo ganar cinco mundiales de ping-pong o de voleibol que ganar únicamente un torneo de Wimbledon o un oro olímpico en los 100 metros lisos. Tampoco es lo mismo brillar de forma individual y lograr ganar un Tour de Francia tras 21 días de esfuerzo individual a lograr la victoria en un campeonato del mundo gracias al apoyo de tus compañeros de equipo.

Eddy Merckx (1971)

Hay años donde es tal la cantidad de grandes campeones que coinciden con sus éxitos que es inevitable dejar a alguno en el olvido. Es tal el caso del golfista ganador de cinco grandes Byron Nelson (1941), de Arnold Palmer (1960), vencedor de siete grandes, Severiano Ballesteros (1984), triunfador en cinco majors y de Jack Nicklaus, considerado el mejor golfista de siempre pero que coincidió en el tiempo con bestias deportivas de todas las disciplinas en diferentes años. Es el golf un deporte muy agradecido en lo individual, pero sin excesiva influencia entre el pueblo. Así ocurre en la natación y en casos como los de la germana Kristin Otto (seis medallas de oro en 1988), Ian Thorpe (cinco oros olímpicos), Caleb Dressel (nueve oros olímpicos) o Léon Marchand (héroe francés con cuatro oros en 2024). Y lo mismo podría decirse de la gimnasia, caso del bielorruso Vitaly Scherbo (seis oros en 1992).

Existen también leyendas en deportes minoritarios de distinto pelaje. Jon Jones (artes marciales mixtas), Tony Hawk (skater) o el inglés Steve Redgrave (remo). Y luego hay leyendas del deporte rey que, aun así, no consiguen superar a otros fenómenos interplanetarios. Son Ferenc Puskás (1954), estrella del Real Madrid y de la selección húngara, el holandés Johan Cruyff (1974) y el alemán Franz Beckenbauer (1974), el extraordinario 1984 del francés Michel Platini y el también glorioso 1998 de Zinedine Zidane.

El tenis es, sin duda, el deporte más beneficiado. Se trata del colectivo individual con más adeptos a lo largo de los cinco continentes. Con todo, gigantes como Roy Emerson (12 Grand Slams), Chris Evert (18 grandes), André Agassi (ocho Grand Slams) o Jannik Sinner (cinco Grand Slams de momento) no han tenido cabida en esta lista al coincidir su mejor año con otros aún más extraordinarios. También quedan fuera oros olímpicos como la estadounidense Wilma Rudolph (1960), el keniata Kipchoge Keino (1968), el ruso Serguei Bubka (1988), el cubano Javier Sotomayor (1996), la australiana Cathy Freeman (2000), la croata Janica Kostelic (2002), el keniata Kenenisa Bekele (2008), la estadounidense Lindsey Vonn (2010), la jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce (2020) y el esquiador noruego Johannes Klæbo (2026). Todos palidecieron ante otros éxitos olímpicos, futbolísticos o tenísticos. Especialmente dolorosa ha sido la exclusión del británico Mo Farah, doble campeón olímpico en 5.000 y 10.000 metros en 2012 y 2016.

He dejado también fuera a cuatro leyendas de la NBA como Kareem Abdul-Jabbar, Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y Dirk Nowitzki. También han estado en la terna para finalmente quedarse fuera un icono del boxeo como Mike Tyson o Wayne Gretzky, leyenda del hockey sobre hielo. También el neozelandés estrella de los All Blacks Jonah Lomu (1995) y el bicampeón de la NFL Payton Manning.

Para finalizar comentar tres decisiones que pueden ser controvertidas. Le he dado el galardón de 1999 a Lance Armstrong, quien ganó el Tour de Francia tras superar un tumor testicular con metástasis. Aunque es cierto que le fue desposeído el título por dopaje, también lo es que hizo del ciclismo un deporte popular en Estados Unidos y que su imagen ayudó a vender 80 millones de pulseras cuya recaudación, junto a otra multitud de actos benéficos, sumó más de 500 millones de dólares para financiar la investigación oncológica. Por otro lado, he otorgado ex aequo los premios de 1985 y 1987 a Magic Johnson y a Larry Bird, dado que no se puede entender la globalización de la NBA sin comprender la rivalidad entre esos dos feroces competidores, primero enemigos y más tarde amigos. Hice lo mismo en 1977 con Alberto Juantorena (400 y 800 metros) y Edwin Moses (400 vallas), quienes estuvieron largos años imbatidos y que pertenecen a una época donde los atletas eran portadas de periódicos.

Para 2026, presente año, a pesar de haber habido Juegos Olímpicos de Invierno y siendo penado para lo individual el extraordinario desempeño global de la selección española en el Mundial de Estados Unidos, he decidido premiar a Armand Duplantis. Atleta sueco de 26 años, ganador en tres ocasiones del premio al mejor atleta del mundo y dos veces oro olímpico, este verano se proclamó por séptima vez campeón del mundo en salto de pértiga estableciendo por ¡decimoquinta ocasión! en su carrera un récord del mundo.

Armand Duplantis (2026)

Así pues, vamos con la lista de los ganadores al premio de mejor deportista del mundo. Además de haber sido grandes deportistas muchos de ellos pertenecen a la época más romántica y artesanal del deporte. Sin representantes, sin acólitos, sin millones y sin la saturación de los medios de comunicación. No son más que los ganadores de un trofeo. Pudieron tener un gran año, una gran trayectoria, pertenecer a un gran club o tener la suerte de no coexistir con otros grandes campeones. No es más que una lista. No es más que un trofeo. Pero son la fotografía de un instante. Una base que nos permite recordar a los grandes campeones del pasado.

1920 Paavo Nurmi (Finlandia) Atletismo

1921 Babe Ruth (USA) Beisbol

1922 Paavo Nurmi (Finlandia) Atletismo

1923 Jim Thorpe (USA) Fútbol americano

1924 Paavo Nurmi (Finlandia) Atletismo                     

1925 Paavo Nurmi (Finlandia) Atletismo

1926 Bobby Jones (USA) Golf

1927 René Lacoste (Francia) Tenis

1928 Johnny Weissmüller (USA) Natación

1929 Babe Ruth (USA) Beisbol

1930 Bobby Jones (USA) Golf

1931 Babe Ruth (USA) Beisbol

1932 Babe Ruth (USA) Beisbol

1933 Babe Ruth (USA) Beisbol

1934 Fred Perry (Inglaterra) Tenis

1935 Fred Perry (Inglaterra) Tenis

1936 Jesse Owens (USA) Atletismo

1937 Joe Louis (USA) Boxeo

1938 Don Budge (USA) Tenis

1939 Matthias Sindelar (Austria) Fútbol

1940 Joe DiMaggio (USA) Beisbol

1941 Joe DiMaggio (USA) Beisbol

1942 Günder Hagg (Suecia) Atletismo

1943 Joe Louis (USA) Boxeo 

1944 Joe Louis (USA) Boxeo  

1945 Günder Hagg (Suecia) Atletismo

1946 Joe Louis (USA) Boxeo

1947 Joe DiMaggio (USA) Beisbol                

1948 Fanny Blankers-Koen (Países Bajos) Atletismo

1949 Fausto Coppi (Italia) Ciclismo

1950 Jackie Robinson (USA) Beisbol

1951 Sugar Ray Robinson (USA) Boxeo

1952 Emil Zatopek (Chequia) Atletismo

1953 Rocky Marciano (USA) Boxeo

1954 Roger Bannister (Inglaterra) Atletismo

1955 Mickey Mantle (USA) Beisbol  

1956 Larisa Latynina (Ucrania) Gimnasia

1957 Alfredo Di Stéfano (Argentina) Fútbol

1958 Pelé (Brasil) Fútbol

1959 Pelé (Brasil) Fútbol

1960 Abebe Bikila (Etiopía) Atletismo            

1961 Pelé (Brasil) Fútbol      

1962 Wilt Chamberlain (USA) Baloncesto

1963 Bill Russell (USA) Baloncesto 

1964 Don Schollander (USA) Natación

1965 Muhammad Ali (USA) Boxeo

1966 Muhammad Ali (USA) Boxeo   

1967 Muhammad Ali (USA) Boxeo   

1968 Bob Beamon (USA) Atletismo 

1969 Rod Laver (Australia) Tenis

1970 Pelé (Brasil) Fútbol

1971 Eddy Merckx (Bélgica) Ciclismo

1972 Mark Spitz (USA) Natación

1973 Billie Jean King (USA) Tenis 

1974 Muhammad Ali (USA) Boxeo

1975 Muhammad Ali (USA) Boxeo

1976 Nadia Comaneci (Rumanía) Gimnasia 

1977 Alberto Juantorena (Cuba) Atletismo

          Edwin Moses (USA) Atletismo

1978 Björn Borg (Suecia) Tenis                 

1979 Björn Borg (Suecia) Tenis

1980 Björn Borg (Suecia) Tenis

1981 John McEnroe (USA) Tenis

1982 Joe Montana (USA) Fútbol americano

1983 Martina Navratilova (Chequia) Tenis

1984 Carl Lewis (USA) Atletismo 

1985 Larry Bird (USA) Baloncesto

         Magic Johnson (USA) Baloncesto

1986 Diego Maradona (Argentina) Fútbol

1987 Magic Johnson (USA) Baloncesto

          Larry Bird (USA) Baloncesto 

1988 Steffi Graf (Alemania) Tenis  

1989 Diego Maradona (Argentina) Fútbol 

1990 Diego Maradona (Argentina) Fútbol 

1991 Michael Jordan (USA) Baloncesto

1992 Michael Jordan (USA) Baloncesto

1993 Michael Jordan (USA) Baloncesto

1994 Serguei Bubka (Ucrania) Atletismo

1995 Miguel Induráin (España) Ciclismo

1996 Michael Johnson (USA) Atletismo

1997 Michael Jordan (USA) Baloncesto

1998 Michael Jordan (USA) Baloncesto 

1999 Lance Armstrong (USA) Ciclismo

2000 Tiger Woods (USA) Golf  

2001 Tiger Woods (USA) Golf

2002 Ronaldo (Brasil) Fútbol

2003 Jonny Wilkinson (Inglaterra) Rugby

2004 Hicham El Guerrouj (Marruecos) Atletismo

2005 Yelena Isinbayeva (Rusia) Atletismo

2006 Roger Federer (Suiza) Tenis  

2007 Roger Federer (Suiza) Tenis

2008 Michael Phelps (USA) Natación 

2009 Usain Bolt (Jamaica) Atletismo                  

2010 Rafael Nadal (España) Tenis

2011 Lionel Messi (Argentina) Fútbol  

2012 Usain Bolt (Jamaica) Atletismo

2013 Lebron James (USA) Baloncesto

2014 Cristiano Ronaldo (Portugal) Fútbol              

2015 Serena Williams (USA) Tenis 

2016 Michael Phelps (USA) Natación

2017 Stephen Curry (USA) Baloncesto 

2018 Tom Brady (USA) Fútbol americano

2019 Eliud Kipchoge (Kenia) Atletismo           

2020 Lebron James (USA) Baloncesto   

2021 Katie Ledecky (USA) Natación

2022 Lionel Messi (Argentina) Fútbol    

2023 Novak Djokovic (Serbia) Tenis

2024 Simone Biles (USA) Gimnasia

2025 Tadej Pogaçar (Eslovenia) Ciclismo

2026 Armand Duplantis (Suecia) Atletismo

Ali (1965, 1966, 1967, 1974 y 1975)

Deportistas con más premios Laureus de todos los tiempos

1. Babe Ruth (1921, 1926, 1929, 1932 y 1933) 5

1. Muhammad Ali (1965, 1966, 1967, 1974 y 1975) 5

1. Michael Jordan (1991, 1992, 1993, 1997 y 1998) 5

2. Paavo Nurmi (1920, 1922, 1924 y 1925) 4

2. Pelé (1958, 1959, 1961 y 1970) 4

3. Joe Louis (1937, 1943, 1944 y 1946) 4

3. Joe DiMaggio (1940, 1941 y 1947) 3

3. Björn Borg (1978, 1979 y 1980) 3

3. Diego Maradona (1986, 1989 y 1990) 3

Jordan (1991, 1992, 1993, 1997 y 1998)

Otras historias contrafactuales

Balón de oro alemán (el mejor entre 1930 y 2026)

Balón de oro brasileño (el mejor entre 1930 y 2025)

Balón de Oro español (el mejor entre 1930 y 2023)

Un Balón de Oro para los europeos (una historia alternativa entre 1995 y 2020)

Los siete balones de oro de Pelé (cuando ‘O Rei’ estaba vetado y no pudo ganar el trofeo)

Historia contrafactual del Balón de Oro (una historia alternativa que se inicia en 1930)

Historia contractual del Balón de Oro de los porteros (los mejores guardametas de todos los tiempos)

Historia contrafactual del Balón de Oro de los defensas (¿y si el Balón de Oro premiase a los destructores en vez de a los constructores?)

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Templos del deporte: Resto del mundo (2ª parte)

¿Por qué el fútbol es el deporte rey? Porque es simple y democrático. Pueden jugar bajos y altos, pequeños y mayores, gordos y delgados, pobres y ricos. Es rural. Abierto. Se juega al horizonte. Dos piedras hacen de portería y algo que ruede ejerce de balón. Pero sobre todo el fútbol es el deporte rey porque fue el primero. Cuando el deporte moderno nace en el siglo XIX derivado a la cultura de ocio surgida tras la Revolución Industrial, el fútbol es el primero de los deportes. Su éxito radica en su sencillez y en su capacidad para crear identidades colectivas con las que se puedan identificar los alineados del campo. El fútbol es el instrumento necesario para dar tranquilidad a unos ciudadanos que pasan de tener cobijo en la familia y la vecindad a ser seres individuales controlados por el Estado.

Así el fútbol se expande con celeridad y se convierte, no sólo en un deporte, sino en símbolo de identidad para esa nueva generación de origen rural, pero de presente y futuro urbano. El fútbol triunfará por ese haz de sentimientos. Por esa capacidad de unión de espíritus. El ciclismo, el atletismo o el tenis son deportes individuales que no pueden competir a la hora de construir identidades. El baloncesto o el balonmano jamás poseerán esa capacidad porque son mucho más modernos. Cuando surjan ya el fútbol ocupará un lugar de privilegio en la psique de la sociedad. El fútbol golpeó primero y su victoria fue definitiva.

Pero el futbol no nació sólo. Gran Bretaña exportó tres grandes deportes colectivos a mediados del siglo XIX. Son el fútbol, el rugby y el criquet. En Estados Unidos se cogió esos ingredientes, pero se hizo una receta propia. Como vimos en el primer capítulo de este artículo el fútbol americano y el béisbol forman parte de la identidad estadounidense. El futbol, soccer como allí lo llaman, es irrelevante socialmente.

Pero falta el resto del mundo. Y a finales del siglo XIX una cuarta parte del orbe era inglés. Y existían otros dos deportes colectivos surgidos al unísono del fútbol y que estaban en disposición de arrebatarle el título de aglutinador de identidades colectivas. Eran el rugby y el criquet. Ambos palidecieron ante el fútbol por motivos diferentes. El rugby no pudo competir con el fútbol al ser una dictadura física. Mientras el fútbol es democrático y permite la participación de todo tipo de cuerpos, el rugby favorecía a aquellos que eran grandes y fuertes. Por su parte el criquet se quedó atrás en los gustos del pueblo por la complejidad aparente de sus reglas. El fútbol no requiere conocimientos genéricos previos y de ahí que nuevos aficionados se puedan sumar rápidamente a su aventura.

Pero aun así el rugby y el criquet se expandieron con celeridad en muchos de los territorios que Gran Bretaña controlaba. El criquet se convirtió en deporte nacional en el Caribe, en ciertos países africanos y esencialmente en el sureste asiático. En Afganistán, Pakistán o Bangladesh, los verdaderos ídolos del deporte son jugadores de criquet. Y por encima de todos estos países se encuentra India, donde sus casi 1.500 millones de habitantes tienen como deporte rey el juego de bate y pelota. A ojos europeos puede parecer poca cosa, pero estamos hablando de cerca de un 20% de la población mundial.

Allí donde el criquet no triunfó lo hizo el rugby. Lo hizo en las colonias oceánicas como Fiji, Samoa, Australia o Nueva Zelanda. Allí, en nuestras antípodas, se convirtió en la argamasa que unió a nativos y colonizadores. Pero el rugby además de triunfar en países africanos como Sudáfrica consiguió atrapar adeptos dentro de las Islas Británicas. El rugby es el deporte nacional de Gales y es capaz de unir a católicos y protestantes irlandeses cuando se pega una patada al balón oval.

Nos quedaría China. Pero el gigante asiático tiene una idiosincrasia propia. Son el tenis de mesa (de nacimiento británico) y el bádminton los deportes más seguidos. Es cierto que China es inmensa, no obstante, son deportes muy ligados al país. Es verdad que el bádminton tiene legión de seguidores en Asia, pero es un deporte individual y, al igual que el baloncesto, se juega en pabellones cerrados, por lo que no existe ningún estadio deportivo que podamos calificar como templo del deporte.

Es por ello que tras seleccionar diez templos del deporte estadounidense (fútbol americano y béisbol) me veo en la obligación de seleccionar ahora otros diez templos del deporte en el resto del orbe. Excluido el fútbol de esta clasificación, serán diez recintos donde se juegue al rugby o al criquet, los otros dos grandes deportes colectivos surgidos en el siglo XIX capaces de aglutinar identidades colectivas.

No están todos los que son, pero si los más trascendentales. De la ecuación se han excluido iconos como los australianos Docklands o el ANZ Stadium, donde se celebró los JJ. OO de Sídney porque son recintos multiusos también usados semana tras semana para la práctica de fútbol. Lo mismo ocurre con el Aviva Stadium de Dublín. Se verá también que no hay ningún estadio de fútbol africano. En África el fútbol es el deporte rey con mucha diferencia, pero como ya explicara en su día cuando cometiera la lista de templos del fútbol más relevantes, nuestra visión del juego es occidental y los recintos africanos no tienen enjundia histórica para ser aquí incluidos. Quizás en un futuro.

La inmensidad de Asia hace que me sea imposible hablar de todos sus estadios significativos. Quedan fuera de la lista el Kalinga de Bhubaneshwar o el Bujut Jalir de Kuala Lumpur. También el estadio nacional de Lahore en Pakistán donde se practica el hockey hierba, otro deporte muy popular en esas latitudes. Por supuesto son inabarcables muchos de los estadios de criquet de realengo que hay en la India.

Tampoco formaron parte de la ecuación el Athletic Park de Wellington, hogar de los All Blacks de Nueva Zelanda que fue derrumbado en 1999. También desaparecido es el Lansdowne Road de Dublín que durante 135 años (1872-2007) albergó partidos de rugby y de fútbol. El recinto tenía una estación de cercanías incorporada, ya que las vías del ferrocarril circulaban por debajo de una de las tribunas. También ha sido excluido el inquietante Suncorp (1914) de Brisbane que fue construido sobre un cementerio y el Newlands (1890) de Ciudad del Cabo, que puede presumir de ser el templo deportivo más antiguo de África.

Estadio Newlands - Wikipedia, la enciclopedia libre
Newlands (1890)

— TEMPLOS DEL DEPORTE DEL RESTO DEL MUNDO —

Vamos pues con los que he considerado los recintos deportivos más importantes del planeta excluyendo al fútbol y a Estados Unidos de nuestras posibilidades:

10. ESTADIO NARENDA MODI (India / criquet): Es reciente. Muy reciente. Pero tiene que estar aquí. Inaugurado en 2020 es el estadio más grande del mundo con 132.000 asientos. El estadio está situado en Ahmedabad, una ciudad histórica del occidente de la India desconocida para los europeos, pero que tiene cerca de seis millones de habitantes. Su inmensidad es tal que tiene una pasarela aérea por la que se pueden evacuar al mismo tiempo hasta a 60.000 personas. Cuenta con estación de metro propia en el subsuelo del recinto y el techo fue diseñado específicamente para soportar terremotos de gran escala. Se planificó con cuatro vestuarios y grandes espacios abiertos que permitirían hasta jugar dos partidos de criquet en el mismo recinto al mismo tiempo.

Ahmedabad's Narendra Modi Stadium Is Set To Be The World's Largest Spo
Narenda Modi

9. GADDAFI LAHORE (Pakistán / criquet): Con 27.000 asientos de capacidad es el estadio donde juega la selección de Pakistán sus partidos internacionales, aunque fue renombrado en honor al ex presidente de Libia cuando éste defendió en un discurso el derecho de los pakistanís a desarrollar armas nucleares. Construido en 1959, fue el primer estadio en autoabastecerse energéticamente. Su capacidad era el doble de la actual, pero se remodeló en 1996 cuando albergó la final del Mundial de criquet y se eliminaron las plazas de pie. En 2009 ocho jugadores de Sri Lanka resultaron heridos tras un ataque terrorista durante un partido Pakistán-Sri Lanka. Hubieron de pasar diez años hasta que el criquet de selecciones volvió al Gaddafi Lahore. La selección también juega en Karachi, la capital, en el llamado estadio nacional, inaugurado en 1955 y donde en lo que va de siglo XXI solo ha perdido dos de los 45 partidos que ha disputado.

Gaddafi Stadium: History, Capacity, Events & Significance
Gaddafi Lahore

8. MELBOURNE CRIQUET GROUND (Australia / criquet): Reinaugurado en 1956 con motivo de los Juegos Olímpicos de Melbourne, sus asientos para 100.000 almas lo hacen lugar sede para eventos multideporte. En el día a día es un estadio que acoge partidos de fútbol australiano y de criquet, donde ha sido sede del Mundial de 1992 y de 2015. En el recinto del actual estadio ya se había jugado el primer partido de criquet de la historia del país en 1877 en un duelo entre australianos e ingleses, pero el estadio había sido inaugurado mucho antes, concretamente en 1853. La tribuna de madera pasó a ser de ladrillo y ya en 1900 contaba con iluminación eléctrica. Será de hormigón cuando se convierta en olímpica y sea inaugurada en 1956 por el duque de Edimburgo, marido de la reina Isabel II. Volverá a ser demolida y ampliada techando todo el estadio en 2006 con motivo de los Juegos de la Commonwealth. El Melbourne Criquet Ground debería estar mucho más arriba en esta lista, pero dado que es el fútbol australiano el deporte más usado y hasta el fútbol ha hecho suya presencia habitual en los últimos años, he considerado etiquetarle un número (8) que por jerarquía, repercusión e historia no le corresponde.

Melbourne Cricket Ground (MCG): History, Capacity, Events & Significance
Melbourne Criquet Ground

7. WACA (Australia / criquet): Pero si de un recinto destinado únicamente y exclusivamente al mundo del criquet nos tenemos que referir en Oceanía entonces debemos nombrar a la Waca. Inaugurado en 1890 en Perth se considera la cancha más rápida y con más rebote del mundo, lo que unido a la brisa marina que lo rodea lo convierte en un recinto donde los marcadores suelen ser altos. El nombre del estadio reproduce las iniciales de sus propietarios (Asociación de Criquet de Australia Occidental, WACA en inglés). Aunque la selección suele jugar en la otra punta de la nación (Sidney está a 4.000 kilómetros), es en Perth donde el criquet es capaz de desbancar al rugby o al fútbol en los corazones de sus vecinos. Es tal la fuerza de la WACA que el desarrollo de vuelos comerciales en Australia comenzó con la intención de poder jugar partidos a uno y otro lado del país y poder llevar a la selección a la WACA.

WACA development to make Perth a two Test venue town | cricket.com.au
WACA

6. MURRAYFIELD (Escocia / rugby): Hogar de la SRU (Unión Escocesa de Fútbol) Murrayfield es la casa del rugby escocés. Inaugurado al oeste de Edimburgo con una única grada en 1925, fue creciendo en capacidad hasta llegar a los 100.000 espectadores, siendo reducido a 67.000 asientos en la actualidad. Murrayfield fue base área y de suministros durante la II Guerra Mundial y aún mantiene el récord de aficionados a un partido de rugby en Europa. Su grada más icónica es la West Stand, en cuyos bajos hay un museo del rugby escocés y bajo su techo unos asientos pintados con la bandera escocesa armonizan el conjunto de un estadio que hace más de dos décadas no ve ganar a su selección el Torneo de las Seis Naciones. Es en Murrayfield donde resuena más fuerte el himno escocés y donde se proclama la singularidad escocesa frente a sus vecinos ingleses.

Murrayfield Stadium
Murrayfield

5. MILLENIUM STADIUM (Gales / rugby): El rugby es Gales. Gales es el rugby. Y su templo está en Cardiff. A orillas del río Taff se levantaba el Cardiff Arms Park (1881-1999) hasta que se decidió tirarlo para alzar uno nuevo en la misma ubicación. Ese el Millenium Stadium que fue inaugurado en el Mundial de Rugby de 1999. Se trata de un estadio con tres anillos con capacidad para 75.000 almas y techo retráctil de acero, una innovación en la época. Se regeneró toda la zona industrial alrededor del río y se giró la orientación 90 grados, pero se mantuvo su icónica aproximación al río. El estadio es asimétrico salvo en la tribuna norte, donde hubo que dejar un hueco al no llegar a un acuerdo con el presidente del Cardiff RFC, club de rugby local que posee los terrenos adyacentes al estadio nacional. Dicho hueco es conocido popularmente como Glanmor’s Gap en honor al nombre del entonces presidente. Por fuera los mástiles (cables sostenidos) adornan el recinto cayendo sobre el río dando forma a un barco que surca el mar buscando la victoria de los heroicos ‘Dragones Rojos’.

The Millennium Stadium - Cardiff - YouTube
Millenium Stadium

4. ELLIS PARK (Sudáfrica / rugby): Fue en Ellis Park donde Nelson Mandela se puso la camiseta de los ‘Springboks’ y Sudáfrica ganó el Mundial de 1995. Aquella victoria unió a negros y blancos y cicatrizó las heridas que el ‘apartheid’ había dejado en la sociedad sudafricana. Desde entonces el rugby pasó a ser también el deporte de los negros al igual que tras 2010 el fútbol también pasará a ser el deporte de los blancos. Ya solo por eso Ellis Park merecería ocupar un lugar reverencial en esta clasificación. Pero hay más. Creado en 1928 en Johannesburgo, en el lugar ocupado por un vertedero, pronto se convirtió en referencia del rugby sudafricano. En los 80 fue puesto al día y en 2005 dio un nuevo paso en su historia al ser el primer estadio de rugby de África en ser propiedad de hombres de raza negra. Su nombre deriva del alcalde Ellis, el regidor de la ciudad cuando se construyó, pero, curiosamente, también es el nombre de la persona que inventó el rugby.

Sedes en MARCA.com
Ellis Park

3. EDEN GARDENS (India / criquet): Ya lo dice el propio nombre. Hablamos del jardín del Edén del criquet. La meca del criquet de la India. Son 60.000 las personas que entran en Eden Gardens, aunque se dice que más de 120.000 abarrotaban el recinto cuando allí se disputó la final del Mundial de 1987. Fue inaugurado en 1864 en unos terrenos propiedad de un tal Babu Rajchandra que se los regaló a Lord Auckland por darle asistencia médica a una hija que estaba a punto de fallecer. El terreno, fértil, pronto fue bautizado como Eden, cuyo nombre también era el de la hermana de Lord Auckland. El estadio está situado en Calcuta y vio como en 1934 se enfrentaban por vez primera la selección de la India contra la de Inglaterra, cuando aún por entonces los primeros seguían siendo súbditos de los segundos.

El estadio se mantuvo prácticamente inalterable hasta 1987. La madera y las incomodidades eran las características de un lugar que aun así era delicioso para jugadores y aficionados. Fue entonces cuando se techó parte de las gradas y se creó una infraestructura que permitiese televisar los partidos. Con el tiempo se instaló una icónica fachada acristalada que se ha convertido en seña de identidad del estadio. El rugido y el ambiente de Eden Gardens es difícilmente igualado en cualquier otra parte del mundo. Todas sus gradas están renombradas en recuerdo a ex leyendas del criquet o a destacados miembros del ejército indio. No se debe olvidar que Calcuta fue antes joya del Imperio Británico y ahora es ciudad fronteriza con Bangladesh, país que mantiene litigios territoriales con la India desde hace medio siglo.

Santuarios del deporte. Eden Gardens: 'la casa del cricket' en India
Eden Gardens

2. TWICKENHAM (Inglaterra / rugby): La catedral del rugby. Eso es Twickenham. Un colosal estadio con capacidad para 82.000 personas situado en el suroeste de Londres y que fue inaugurado en 1909. Su diseño ovalado y simétrico con dos columnas a la entrada se asemeja al antiguo Wembley, pero, al contrario de lo que le sucedió a la catedral del fútbol, la del rugby se mantiene incólume al paso del tiempo. Además del World Rugby Museum, Twickenham puede presumir de haber albergado tres Mundiales de rugby (1991, 1999 y 2015) y varias finales de la Copa de Europa.

El recinto fue construido con daños estructurales en su grada sur. Desde el primer momento se descartó tirar la grada y siempre se optó por reformas varias. Así se hizo hasta en tres ocasiones durante el siglo XX, hasta que al llegar el siglo XXI lo inevitable parecía cerca. Sin embargo, la RFU (Rugby Football Union) se negó a tirar el estadio para construir uno nuevo. Lo que se hizo fue tirar la grada sur y hacer una totalmente nueva y de paso hacer lo propio con la norte para ampliar su capacidad. Era un lavado de cara, pero Twickenham se mantenía en pie como llevaba haciendo desde 1909. Desde que en ese campo de repollos Inglaterra y Gales jugasen su partido inaugural. Fue allí también, tras remontar un partido a Irlanda en 1988, cuando se adoptó el cántico ‘Swing low, sweet chariot’ himno oficioso inglés para combatir a los afamados cánticos patrióticos o independentistas del resto de las Islas Británicas.

Twickenham Stadium | Guías de deportes y eventos | DFDS
Twickenham

1. EDEN PARK (Nueva Zelanda / rugby): Pero si hay un recinto de rugby representativo por excelencia ese es Eden Park. Y lo es porque allí juegan los ‘All Blacks’, el equipo más venerado y respetado del rugby. El de más del 80% de victorias. El de un país de menos de cinco millones de habitantes que domina el deporte del balón ovalado. Construido en 1900 en Auckland y con un aforo actual de 45.000 almas, es un coqueto recinto con grada abierta que es venerado por cualquier jugador de rugby. Ha albergado citas mundialistas, pero debe compartir honores con otros estadios del país dado que la geografía de Nueva Zelanda, país conformado por dos grandes islas, hace que la selección se deba dividir entre una y otra para contentar a toda la nación.

En la isla sur es obligatorio jugar en el AMI Stadium de Christchurch, pero es en la isla norte donde se encuentra el grueso de la población. En Auckland está el progreso, el mejor puerto del país y su ciudad más poblada (1,6 millones de habitantes). Pero fue al sur de la isla norte, en un lugar mucho más propenso a las adversidades climatológicas, donde se asentaron los pioneros. Allí en la capital Wellington (250.000 habitantes) estaba el Athletic Park, creado en 1896 y considerado la casa original de los ‘All Blacks’. Lástima que fuese derrumbado en el año 2000 para crear el moderno Wellington Regional Stadium, que ha perdido parte de su encanto al ser elegido sede de la selección nacional de fútbol.

Eden Park (NZ) | Austadiums
Eden Park

BONUS: LORD’S CRIQUET GROUND (Inglaterra / criquet): Su importancia no deja de ser limitada porque el criquet, aunque con tradición y aficionados, nunca llegó a ser un deporte de masas en Inglaterra. Sin embargo, para cualquier niño de cualquier lugar del mundo que ame este deporte no existe mayor honor que jugar al criquet en Lord’s. Situado un poco más al norte del Madame Tussauds de Londres, se trata del recinto deportivo en pie más antiguo del mundo. Inaugurado en 1814 allí se mantiene imperecedero al paso del tiempo. Son innumerables los cambios en el campo a lo largo de dos siglos, pero lo más característico del recinto fundado por Thomas Lord es el pabellón y tribuna principal diseñada en 1889 y que se encuentra prácticamente igual. Actualmente consta con asientos para 31.000 almas, aunque llegó a acoger a más de 100.000 espectadores de pie.

Y al sur del Támesis, como máximo rival, está The Oval. Inaugurado en 1845 reunía a nobles, pero también a plebeyos, por lo que pronto rivalizaría con Lord’s por la hegemonía del criquet nacional. Y una cosa más. Para los aficionados al futbol The Oval es un lugar especial porque allí se disputó en 1872 el primer partido internacional de fútbol entre Inglaterra y Escocia, así como la primera final de la FA Cup, el torneo de balompié más antiguo del mundo.

LORD'S CRICKET GROUND (Londres) - 2023 Qué SABER antes de ir
Lord’s Criquet Ground

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