España

Leña al moro

Los 1.500 metros conforman junto a los 100 metros lisos y el maratón la santísima trinidad del atletismo. Durante poco más de tres minutos y medio (cuatro en el caso de las mujeres) se recorre kilómetro y medio en una combinación casi perfecta entre resistencia y velocidad. En España es una prueba fetiche desde que en la década de los 80 del siglo pasado José Luís González y José Manuel Abascal se acostumbraran a ganar medallas en competiciones internacionales. Al llegar los 90 el boom de los 1.500 llegaría a su cénit con Fermín Cacho y, en menor medida, con Reyes Estévez.

Cuando en 1997 tiene lugar el Mundial de Atletismo en Atenas, la delegación española tiene en el maratón y en los 1.500 sus mayores esperanzas para lograr la victoria. En la prueba de los 42 kilómetros y 195 metros Abel Antón conseguirá la medalla de oro y Martín Fiz la de plata. Para los 1.500 el problema para Fermín Cacho es Hicham El Guerrouj.

Hicham El Guerrouj, marroquí de 23 años, era en esos momentos la estrella de los 1.500. Al año siguiente batiría el récord del mundo con una marca perfecta de 3:26.00, pero aún entonces le faltaba asaltar un gran campeonato. En los Juegos Olímpicos de Atlanta era uno de los favoritos, pero un inoportuno tropezón a mitad de carrera lo dejó fuera de la lucha por las medallas.

Por su parte Fermín Cacho, de 28 años, había sido plata en los citados Juegos y el héroe español en los de 1992 de Barcelona al conseguir el oro en una carrera memorable. Por experiencia y frialdad debía lograr el oro mundial para añadir a un palmarés en el que ya tenía el olímpico y el europeo.

El tercero en discordia era Nouredinne Morceli. Argelino, de 27 años, era el vigente campeón olímpico y llevaba tres títulos mundiales consecutivos. Era el favorito por status, pero esa temporada ya había dado muestra de un acusado declive.

Y el tapado y gran promesa era Reyes Estévez. Con 21 años recién cumplidos había deslumbrado en categoría juvenil y estaba considerado el sucesor de Fermín Cacho. Aunque se confiaba en que alcanzase su cénit para el Mundial que se tendría que celebrar en Sevilla un par de años más tarde, para gran parte de la prensa especializada era el gran secreto de aquel Mundial de Atenas.

La carrera se iba a celebrar el miércoles 6 de agosto de 1997 en horario de máxima audiencia televisiva. Era verano, aún no había comenzado la Liga de fútbol, y el diario ‘Marca’, el más leído en España, decide ocupar toda su portada con Cacho y Estévez al pie de la Acrópolis ateniense mientras se abrazan y sonríen haciendo el símbolo de la victoria.

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Toma ya.

Moro. Leña al moro.

Hoy subnormal, maricón, moro, negro, zorra y expresiones similares están siendo relegadas a la privacidad de las reuniones de amigos y a la intimidad de los grupos de whatsapps. Hace 25 años aún era políticamente correcto decir ciertas expresiones. A decir verdad poca gente se escandalizó. Hubo un artículo bastante comentado de Hermann Tertsch en ‘El País’ y poco más. Después la risa, el chascarrillo y el silencio.

En aquel artículo Tertsch afirmaba que “el deporte siempre ha sido utilizado para aunar voluntades y exaltar identidades. Es comprensible y hasta legítima esa emoción. Lo que no parece legítimo y es zafio, grotesco y peligroso es instigar a despreciar y a odiar al contrario. Y son intolerables los llamamientos que implican violencia aunque sea en forma de metáforas de supuesto ingenio como ‘Leña al moro’ (…) Los autores de este disparate deben haberse sentido inmensamente ingeniosos. El entusiasmo ante semejante hallazgo para arengar a la clientela patria no les habrá dejado ver que es un titular perfectamente asumible por cualquier revista neonazi prohibida por agitación e incitación al odio racial”.

Tertsch (de padre austríaco y madre española) era entonces subdirector de ‘El País’ tras una guerrillera juventud en las filas del Partido Comunista. Hoy es eurodiputado por Vox y colaborador habitual en ‘Esradio’ y ‘13 televisión’.

Curioso.

Si optamos por ser académicos, es de justicia aclarar que no hay negatividad por llamar a alguien moro. Puede o no puede tener connotaciones peyorativas. Moro es todo habitante del norte de África. Lo que se conoce como Magreb, y que comprende entre otros a marroquís y argelinos. El nombre viene de la Antigüedad, pues moros fueron llamados por los romanos los habitantes de Mauritania. Y moros también eran calificados los pobladores de España en la época de Al-Andalus.

Aunque como San Jorge y el dragón o San Miguel y el diablo Santiago se dedicaba en el medievo a matar moros, el término peyorativo data de los estudios etnográficos del siglo XIX, cuando moro pasa a ser sinónimo de tez negra y de raza inferior. Es entonces cuando desde España, y desde otros países, el vocablo moro pasa a usarse, en la inmensa mayoría de los casos, de forma despectiva.

Total, que allí nos pegamos a la tele para ver cómo se daba leña al moro. Y como suele pasar en estos casos, la bravuconada no surtió efecto.

Fue una carrera lenta como mandan los cánones de las grandes citas, hasta que a mitad de recorrido Reyes Estévez decidió ponerse en cabeza. Joven y de frondoso pelo, Estévez no se parecía en nada al alopécico atleta de años posteriores. Poco antes de llegar a la última vuelta, al paso por la curva, El Guerrouj decidió que ya estaba bien de ir andando y que tocaba correr un poco. El marroquí subió el ritmo y empezaron a acumularse los cadáveres.

Al sonar la campana para los últimos 400 metros El Guerrouj iba primero con un ritmo infernal, seguido de Morceli y Cacho por este orden, mientras que Estévez había caído a la quinta plaza. A través de ese estilo tan alegre y cautivador que lo hizo famoso, El Guerrouj fue poco a poco aumentando la distancia mientras que Cacho atacaba a Morceli por fuera para alcanzar el segundo puesto. La sorpresa tendría lugar escasos segundos más tarde cuando un desfondado Morceli era batido en la línea de meta por Estévez que se alzaba con la medalla de bronce.

Después de arrodillarse y besar el suelo como siempre hacía tras cada victoria, Hicham El Guerrouj se ponía la bandera marroquí como capa y daba la vuelta al estadio para celebrar su título mundial con una marca de 3:35.83.

Todos esperamos con ansía la portada de ‘Marca’ del día siguiente. Y si la de ‘Leña al moro’ había causado sensación, ésta tampoco iba a pasar desapercibida.

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‘Moro, plata, bronce’. Leña al moro 2.0.

Esta vez, y ya que no hubo victoria, el fútbol volvió a ocupar el espacio principal, pero en todo el ancho de página y ocupando las cinco columnas estaba ese ‘ingenioso’ juego de palabras que sustituía el vocablo oro por la palabra moro.

Hoy en día aquellas portadas forman parte del baúl de los desastres del periodismo español. O si queremos abrir el foco, del español. Sin más adjetivos. Esa era la España de los 90, ni mejor ni peor, profundamente distinta. Hoy es inaceptable, de aquella no lo era.

“Los moros, no es beber lo que les interesa, sino darse por culo. Está prohibido beber en su religión, por lo visto, pero darse por el culo no”. Louis-Ferdinand Céline, escritor francés considerado uno de los mejores novelistas del siglo XX.

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Paulino Uzcudun y el escándalo del estraperlo

En mayo de 1934 se reúnen en el hotel Ritz de Madrid los empresarios Daniel Strauss y Joachim Perlowitz con Joan Pich y Aurelio Lerroux, miembros del Partido Republicano Radical (PRR). Éste último es, además, sobrino de Alejandro Lerroux, presidente del Gobierno. La reunión obedecía a implantar en España un sistema de juego de apuestas basado en la ruleta, juego de apuestas prohibido en el medievo y que el Principado de Mónaco legalizó a mediados del siglo XIX iniciando un periodo de prosperidad en el pequeño país de la Costa Azul. Pich y Lerroux se comprometieron a gestionar la licencia, previo soborno, de un juego de casino fraudulento que daba la victoria a la casa y cuyo sistema se dio en llamar estraperlo, en un juego de palabras basado en la unión de los apellidos de los dos inventores.

Por entonces los juegos de azar estaban prohibidos en España al igual que en buena parte de Europa. La ruleta trucada del estraperlo pasaba a ser aceptada en los casinos de todo el país por los enormes beneficios que aquel ingenio iba a dar a sus promotores. Según el acuerdo, la plana mayor del PRR se llevaría un 10% de los beneficios, mientras que Alejandro Lerroux alcanzaría hasta el 25% de las mercedes. De esta forma, semanas después se constituye la sociedad explotadora del estraperlo en España que, y aquí viene lo interesante para este artículo, contará con tres socios a partes iguales; los citados Strauss y Perlowitz y el afamado boxeador Paulino Uzcudun.

Paulino Uzcudun era un mito viviente. Un vasco descomunal que desde niño había partido troncos a golpe de riñones y que prometía como aizcolari. Pero, en palabras de un cronista de la época, pronto demostró que “tenía más de árbol que de hombre”. Paulino aguantaba los golpes como un titán. Aunque en el País Vasco son frecuentes las hayas, Uzcudun se asemejaba más a un acebo, porque a su comedida altura (1,78) añadía más de 90 kilos de fuerza sobrenatural.

Uzcudun era un boxeador que no sabía boxear. Subía al cuadrilátero, recibía una hondonada de hostias y cuando el rival estaba agotado sacaba un par de heterodoxos guantazos que le daban la victoria. Como tantos boxeadores que lo fueron antes y como otros que lo serían después, Uzcudun era el boxeador tonto. El amansado. El que se subía al ring con la vitola de inútil y perdedor y acababa ganando por constancia y por echarle un par de huevos. Y como muchos antes y muchos después era el preferido del público que, como es bien sabido, siempre se alía con el más débil.

Paulino empezó a demoler hombres como quien derriba columnas de acero. Primero se convirtió en campeón de España de los pesos pesados y luego se alzó como campeón de Europa en tres ocasiones diferentes. En 1933 era el año de su asalto al título mundial. Se enfrentó a los estadounidenses Jack Delaney y Harry Willis antes de intentar la irrupción al trono que en aquel entonces tenía el italiano Primo Carnera. A pesar de que Carnera era el gran favorito solo pudo ganar a los puntos. Uzcudun aguantó una ristra de puñetazos durante los 12 asaltos sin caer al suelo ni una sola vez ganándose el respeto del público transalpino.

https://www.youtube.com/watch?v=nccFRh8cjC8

En 1934 Uzcudun comenzó la preparación de su segundo asalto al título mundial que tendría lugar al año siguiente ante Joe Louis. Perdería por K.O., la primera vez en toda su carrera y seguidamente anunciaría su retirada. Pero lo más relevante para nuestra historia es que en uno de esos duelos de preparación se enfrentaría en mayo de aquel año al alemán Max Schmeling en Barcelona.

Aquel combate había sido ideado por Daniel Strauss. Aunque alemán, Strauss sabía hablar español y, con chanchullos o no, estaba claro de que era un hombre de negocios. En 1929 se había celebrado en Barcelona la Exposición Universal y, como suele pasar en estas ocasiones, una vez acabada la fiesta nadie sabía qué hacer con las instalaciones. Strauss propuso crear una especie de ciudad del deporte y como muestra de buena voluntad se encargó de organizar el citado combate.

Así, entre idas y venidas, el empresario chabacano y el solícito púgil se hicieron amigos. Parece ser que el primero engatusó al segundo o sencillamente ambos se cayeron bien, pero el caso es que Strauss reveló a Uzcudun el funcionamiento del sistema del estraperlo y Paulino descubrió una forma más sencilla de ganar miles de pesetas que partirse la cara en un cuadrilátero.

Y luego, lo antes explicado.

La avaricia de los implicados iba a acabar pronto con el asunto. Rafael Salazar Alonso, alcalde de Madrid, viendo que sus compañeros de partido en el Gobierno se estaban haciendo ricos solicitó un aumento de la mordida. Al negarse los demás al chantaje, filtró información confidencial a la policía que se presentó en el Casino de San Sebastián precintando a punta de pistola las ruletas del estraperlo. Meses después sería otro ministro, en este caso Eloy Vaquero, el que haría lo propio en el de Pollença al no estar conforme con el reparto de comisiones.

Con este panorama, y al ver que los casinos eran clausurados, Strauss amenazó a Lerroux con sacar toda la verdad a la luz pública si seguían las clausuras de los casinos donde se había implantado el sistema del estraperlo. Lerroux decidió ignorar la extorsión y hacer la vista gorda, pero semanas más tarde Strauss escribía a Niceto Alcalá-Zamora, jefe del Estado, explicándole toda la verdad. El asunto rápidamente pasó a las Cortes y el 29 de octubre de 1935 Alejandro Lerroux se vio obligado a dimitir. Alcalá-Zamora tuvo que plantar al partido centrista y mirar más a su derecha, a los católicos de la CEDA, algo de lo que siempre renegó, por lo que tuvo la excusa perfecta para disolver las Cortes y anunciar unas elecciones anticipadas. El PRR, el único partido de masas que de verdad creía en la República se partió en mil pedazos en medio de un ambiente guerracivilista. Cuando en febrero del año siguiente tengan lugar las elecciones, el PRR pasará de los 102 escaños de 1933 a los 5 que logró en 1936.

¿Y Uzcudun?

Cuando el escándalo salió a la luz estaba en Nueva York preparando el combate contra Joe Louis. Al volver comunicó su retirada y se encerró en su casa, de donde sólo saldría meses más tarde para declarar en el juicio del estraperlo. Explicó que lo habían engañado, que no sabía nada de la ilegalidad de la trama y salió de rositas del asunto.

Y la gente se olvidó de él. Día sí y día también había disturbios, encarcelados o muertos en algún lugar de España. Y si Paulino Uzcudun era o no era un estafador no tenía la mayor importancia.

Y estalló la Guerra Civil. Y Uzcudun, un hombre que según decía tenía el hacha, el frontón y la iglesia como sus tres devociones, ya se sabía con qué bando iba a comulgar. Era un falangista de camisa vieja, afiliado número 785. Parece ser que miembros anarquistas estuvieron a punto de asesinarlo, pero unos militantes del Partido Nacionalista Vasco (PNV) lograron ocultarlo en un piso de Zarautz, cerca de San Sebastián.

El PNV acabaría lamentándose de dicha decisión.

Uzcudun pasó a liderar pelotones de fusilamiento en la provincia de Guipúzcoa sembrando el terror entre republicanos, nacionalistas y comunistas. Francisco Umbral decía, aunque no está verificado, que visitaba las cárceles para usar a los presos rojos como espárrines antes de ser ejecutados. Dicen, y esto sí que está demostrado, que formó parte de un comando que intentó liberar al líder falangista Primo de Rivera sin éxito de su presidio alicantino.

Al finalizar la guerra Uzcudun se estableció en Madrid y, aunque pasó los últimos años de su vida enfermo, vivió cómodamente en el barrio castizo de Chamberí hasta su fallecimiento en 1985. No obstante no gozó de todo el amor del Franquismo que esperaba recibir. Se da por probado que Uzcudun era homosexual (aunque se casó y tuvo cuatro hijos) y a pesar de su compromiso con la causa nunca fue aceptado del todo por las élites franquistas. Cuando a mediados de los 60 surja otro aizcolari vasco, rudo y fuerte llamado José Manuel Urtain sin el peso de la Guerra Civil a sus espaldas, Paulino Uzcudun pasará a ser un lejano recuerdo.

Ironías de la vida, la dictadura se sustentaría en sus inicios en un floreciente mercado negro. Unas prácticas ilegales, pero profundamente aceptadas, que se dieron a conocer con el nombre de estraperlo, palabra que desde entonces es sinónimo de chanchullo, intriga o negocio fraudulento. Así, por extensión, se denominó también estraperlo al comercio ilegal de los artículos intervenidos por el Estado franquista o sujetos a racionamiento entre 1936 y 1952. Aquello que un par de empresarios piratas, unos políticos corruptos y un boxeador pusilánime crearon en tiempos republicanos quedó asociado a los años del hambre del primer Franquismo.

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La España vacía

El campo y la ciudad no son más que dos formas antagónicas de entender la vida. Una se autoproclama moderna y civilizada y a la otra la etiquetan como atrasada e ignorante. Obviamente son estereotipos. Pero los estereotipos esconden realidades. Un choque empeñado en afrontar el contraste y la asincronía. La lucha de la España vacía no es sino la lucha del reconocimiento.

Como todo gallego, y como buena parte de los españoles, no soy más que un urbanita que tiene sus raíces en el rural. Y un urbanita no es más que un pueblerino acomplejado. Hay urbanitas que trasfiguraron sus raíces para convertir los vaqueros y las botas en ropa de asfalto. En otros lugares del globo ocultaron los pololos y los bombachos en el armario pero por dignidad los sacan a relucir cuando hay que tirar de orgullo. En España los trajes regionales han sido relegados al trastero ante la vergüenza y el escarnio del urbanita retraído. Al final los zocos, las polainas o la pañoleta no son más que la imagen del mal, el arquetipo del pasado, del ser humano que hemos dejado atrás.

La que se ha dado en llamar la España vacía representa el 53% de la superficie del país en la que apenas vive el 15% de la población. Menos del 10% si se suprimen las capitales de provincia. Hablamos de poco más de 4 millones y medio de seres humanos cuando en el otro 47% del territorio habitan 43 millones. En toda Europa tan sólo el interior de Irlanda presenta una densidad de población más baja.

Para los ortodoxos la España vacía son la Castilla manchega y la Castilla leonesa, Extremadura, La Rioja y Aragón. Pero la España vacía es toda aquella que no conoce el mar. Aquella que entre duros inviernos y ásperos veranos ha asustado a los que hemos renegado del esfuerzo y hemos apostado por el adjetivo perezoso. La España vacía también es la Andalucía agreste, los pueblos de montaña del Cantábrico y de los Pirineos, y también la Galicia más íntima, la Galicia olvidada de Lugo y Orense.

El resultado es un retrato de un país acostumbrado a vivir en la particularidad y la extrañeza, que apenas se reconoce a sí mismo, repleto de zonas geográficas que comparten muy pocos elementos en común. Algunas ni siquiera el idioma. Pero tampoco su historia ni sus características climáticas, lo que propicia que arquitectónicamente los pueblos del norte no tengan nada que ver con los del sur. Una guerra con un bando que mira a Europa, a la modernidad y a las reformas, enfrentado a otro de valores tradicionales y reaccionarios que reclama solamente no ser olvidado.

Y ahí está el fútbol. El fútbol es orgullo y sentimiento de pertenencia. Incluso en comunidades fragmentadas y cosmopolitas, donde ya no existe ni la integridad ni la uniformidad, sea esta cultural, racial o hasta religiosa, el club de fútbol sigue magnificando al pueblo o a la pequeña ciudad. Cuando Guipúzcoa se resquebrajaba a gritos, golpes y a tiros, el campo de Atocha se llenaba de abrazos inconcebibles entre personas que sólo tenían en común las paradas de Arconada y los goles de Satrústegui. Pero es en las villas y en las ciudades de la España vacía donde el fútbol representa una esperanza pra salir de la podredumbre. Para lugares como León, Huesca, Jaén, Logroño o Burgos no hay mejor forma de ser escuchados y reconocidos que a través de sus años de gloria en Primera División.

El CD Orense (en adelante usaremos el hoy reconocido CD Ourense) es uno de esos equipos que durante un breve periodo de tiempo consiguió que su modesta ciudad pasase a ser centro del panorama nacional y que en Madrid o en Barcelona se prestase atención a lo que ellos consideran un villorrio de interior.

Ourense es una de esas ciudades provinciales que se ha peleado con el mar. A la sombra de las Rías Baixas, de la Galicia simpática y amable, de la soleada del buen beber y del mejor comer. Alejada de la oscuridad, la libertad, la historia, el misterio y la literatura de Santiago. Apartada de la comercial y bulliciosa Coruña. Ourense, como su hermana norteña Lugo, está en ese rincón que no viene en las guías de viaje. Ambas se tiran a brazos del Miño para precipitarse en Galicia. Pero si bien a Lugo le sobra para pertrecharse a occidente del Bierzo, a Ourense no le es suficiente. Lo que en Lugo es verde al mirar a su derecha en Ourense se va convirtiendo en marrón. Lo que en Lugo es humedad en Ourense es secarral. Ourense es la puerta a Castilla, una puerta que le beneficia y que la penaliza ¿Quién quiere conformarse con una impostora teniendo Galicia tan cerca?

Como todas las ciudades que se tiran al turismo para sobrevivir, Ourense ha diseñado millones de euros en un centro turístico amable y coqueto en el que Las Burgas saludan al paseante. Amable y acogedora, Ourense es otra de esas ciudades pequeñas o pueblos grandes, con elevada media de edad y sin el glamour del Corte Inglés.

Y como toda ciudad Ourense cuenta con un club de fútbol. Un club sin demasiado éxito, ya desaparecido y hoy refundado. Más bien mal refundado, porque en una ciudad en la que malamente sobrevivía un club profesional ahora malviven dos en la misma categoría, una pésima receta que también ha sido aplicada en lugares como Salamanca o Logroño. A diferencia de estas dos últimas, la ciudad de Ourense no ha podido nunca saborear las mieles de la Primera División. Pero en la temporada 1967/68 el CD Ourense tuvo la temporada perfecta. Nunca antes ni nunca después un equipo de fútbol de categoría nacional ha logrado algo similar. El récord del CD Ourense sigue siendo inalcanzable.

LA TEMPORADA PERFECTA

En la campaña 67/68 el CD Ourense militaba en Tercera División. Por aquel entonces era la tercera categoría del fútbol español. Para hacernos una idea de la diferencia es menester indicar que en la actualidad sumamos 122 clubes entre Primera (20), Segunda (22) y los cuatro grupos de Segunda B (80). En 1968 había 50 clubes entre Primera (16) y los dos grupos de Segunda (32) y luego ya se pasaba directamente a Tercera División. Grosso modo los grupos en Tercera se dividían por regiones autonómicas como en la actualidad, pero el menor número de equipos profesionales hace comprender como por entonces tenía más pedigrí que en el presente competir en Tercera.

Tras varias temporadas en Segunda el CD Ourense había descendido a Tercera en 1965. Desde entonces había encadenado ejercicios meritorios para acabar claudicando en la fase de ascenso. En la temporada 67/68 conformaba un grupo gallego de 16 equipos en donde destacaba la SD Compostela, el CD Lugo, los filiales del RC Deportivo y del RC Celta y equipos antaño relevantes como el CD Lemos.

La temporada comenzó un 10 de septiembre con victoria a domicilio en Monforte ante el CD Lemos por 0-2. Los ourensanos tardaron ocho jornadas en encajar su primer gol en contra para finalizar la primera vuelta con 14 victorias. Faltó un partido por disputarse, ante el CD Lugo, que hubo de suspenderse por culpa de una fuerte nevada en la ciudad amurallada.

Como no podía ser de otro modo la segunda vuelta fue mucho más complicada, porque todos sabían del récord y todos querían acabar con la famosa racha. A medida que se sucedían las victorias el equipo iba acaparando minutos en las radios nacionales y haciéndose un hueco en la prensa deportiva editada en Madrid.

Todo fue de color de rosa hasta la jornada 27, apenas cuatro antes de la conclusión del campeonato. Jugaban en Vigo ante el Rápido de Bouzas y aunque el CD Ourense dominó el choque no pudo anotar el gol de la victoria (0-1) hasta los instantes finales. Misión cumplida. 27 de 27. Lo mismo sucedió en la siguiente fecha. En el barrio de O Couto, que da nombre al estadio, el CD Ourense recibía al CD Lugo. Era el tiempo de descuento y el marcador era de empate a un gol. Córner a favor de los ourensanos que es ejecutado muy cerrado y bota entre el poste y el portero rival hasta que es sacado malamente por el guardameta lucense. El árbitro mira a su linier y concede el tanto. Gol olímpico. La afición rojilla estalla de alegría y el récord cada vez está más cerca. 28 de 28.

La penúltima fue un trámite ante el otro equipo de la ciudad, el Atlético Orense (5-0) para en la última jornada visitar el antiguo estadio de Santa Isabel de Santiago. El rival era la SD Compostela, segundo clasificado del campeonato y que tan sólo había encajado una derrota, lógicamente, ante los aurienses en la primera vuelta.

El 29 de abril de 1969 Santa Isabel estaba a rebosar con más de 2.500 aficionados llegados desde Ourense para completar la gesta. Matías Prats padre comandaba la expedición de Televisión Española encargada de filmar el partido. Fue un partido duro y tenso vigilado por la aguda lluvia que cayó en Santiago, y que no se resolvió hasta que Tunez anotaba el gol que sellaba el récord del CD Ourense (0-1). Cuando el colegiado pitó el final del partido hubo invasión de campo y los jugadores, como manda la tradición, acabaron sin camiseta. “Es un récord único, nadie lo va a igualar”, contestaba profético Carballeda a las preguntas de los periodistas. Carballeda fue el pichichi de la categoría con 38 tantos, la gran mayoría de ellos rematados de cabeza tras los centros de Pataco, el jugador de más clase de aquel conjunto que acabaría fichando por el Atlético de Madrid.

La hazaña se había consumado. 30 partidos jugados y 30 partidos ganados. 98 goles a favor (3,26 por partido) y 7 en contra (0,23 por partido). Al término del choque se leyó por megafonía un telegrama de Juan Antonio Samaranch, por entonces Delegado Nacional de Deportes, concediendo al club la Medalla de Plata al Mérito Deportivo.

Y sin embargo la temporada perfecta acabó en fracaso. Como campeones de su grupo de Tercera debían afrontar dos eliminatorias para poder ascender a Segunda. En primera ronda cayeron en Barcelona ante el Condal en lo que fue la primera derrota de la temporada, pero consiguieron darle la vuelta a la eliminatoria en el partido disputado en O Couto. En la ronda definitiva perdieron ante el Ilicitano (lo que hoy sería el Elche B) al empatar sin goles en casa y caer por 2-1 en tierras alicantinas.

Aquel equipo formado casi en exclusiva por gallegos es motivo de orgullo para los ourensanos. Destacaba el portero lucense Roca, el defensa Paredes, apodado ‘Gladiador’ y que acabó jugando en el Pontevedra CF y en el Real Valladolid en Primera. En el centro del campo estaba el vigués Pito y el extremo de Xunqueira de Espadañedo Cortés que un año después firmaría por el RC Deportivo. Las estrellas eran los ya citados Carballeda, un delantero pontevedrés que nunca volvería a rendir a tan estratosférico nivel, y Carlos Couceiro ‘Pataco’, un juvenil ourensano que llegó a formar parte de la plantilla del Atlético campeona de la Copa Intercontinental en 1974 aunque de manera testimonial.

El CD Ourense llegó a celebrar 67 partidos invicto en Liga sumando encuentros de la temporada anterior y de la posterior. Sumó además, con fases de ascensos incluidas, cuatro años sin perder en el estadio de O Couto. Fernando Bouso, el técnico en aquellos años consiguió 80 victorias en sus 98 partidos al frente del club. En todas sus temporadas el CD Ourense fue campeón de su grupo de Tercera, y después de dos liguillas sin premio logró ascender a Segunda en 1969 tras eliminar al Athletic B en San Mamés.

Fueron los años dorados de un conjunto que, al igual que el Pontevedra CF también triunfante de la época, tuvo una segunda y fugaz época gloriosa a finales de los 90. Seguramente la década de los 60 fue el cénit del fútbol gallego. Sí, es cierto, en el cambio del siglo el RC Deportivo reinaba en España y el RC Celta practicaba el juego más hermoso del momento, pero ambos lo hacían gobernados por brasileños, holandeses, rusos o argentinos. En los 60 las plantillas de coruñeses y vigueses contaban con un buen puñado de gallegos. A ellos se sumaban el Pontevedra CF del ‘hai que roelo’, las hazañas ourensanas y los grandes mitos futbolísticos del momento (Marcelino, Amancio o Luis Suárez) habían nacido en esta esquina de la Península Ibérica.

 “La palabra provincia remolca un imaginario que tiene una catedral gótica, unos soportales, un paseo arbolado, señoritas recatadas que salen de misa, salones con tapetes y casinos mercantiles donde se juega al tresillo y se lee la prensa de Madrid con un día de retraso. Escenas que pueden situarse lo mismo en Burgos que en Ceuta que en Murcia que en Cuenca que en Gerona. No importan el clima o el paisaje, que no alteran el ideal platónico. Desde las grandes ciudades las provincias son un ser y un estar uniforme e intercambiable, igual de feo, católico y sentimental en la montaña que en el llano o en la costa (…) Así las concibió Javier de Burgos y han hecho muy bien su papel de modernización y vertebración (…) Prácticamente inalteradas desde 1833 (las provincias) en un país incapaz, en doscientos años, de mantener regímenes políticos duraderos, enzarzado en cuatro guerras civiles, tres coloniales y una de liberación nacional, con siete constituciones democráticas y varios estatutos y fueros impuestos.”  Sergio del Molino en el libro ‘Lugares fuera de sitio’.

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La historia de amor de la Infanta Cristina y de Iñaki Urdangarín (versión Twitter)

En el mes de julio de 1996, mientras se celebraban en Atlanta los Juegos Olímpicos, dos personas, quizás entre muchas otras, se enamoraron. Ella, de 31 años de edad, aunque había ganado unas cuantas pruebas nacionales gobernando un velero, se hallaba en Estados Unidos en una mezcla entre obligación y ocio. Se trataba de Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia. Simplificando, la Infanta Cristina, en aquel momento tercera en el orden de sucesión de la Corona española. Él, de 28 años de edad, era bicampeón de Europa con el FC Barcelona de balonmano y en aquella cita olímpica se alzaría con la medalla de bronce defendiendo los colores de la selección española. Se trataba de Iñaki Urdangarín Liebaert, jugador de balonmano profesional e hijo del presidente de la Caja de Ahorros de Vitoria y Álava Juan María de Urdangarín.

Esta es una historia basada en hechos reales y adaptada a los tiempos que corren. Es la historia del enamoramiento entre la patricia y el plebeyo. Es la historia de la Infanta Cristina y de Iñaki Urdangarín. Versión Twitter.

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial ¿Quién es ese rubio? Menudo cuerpazo

Escolta núm 1 @tipodeincógnito Es un jugador de balonmano, Alteza. Se llama Iñaki Urdangarín. Es de los mejores del equipo. Juega en el @FCB. Igual lo tiene visto alguna vez cerca de @Caixabank

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Quiero conocer a @7Urdangarínbalonmano cuando acabe el partido. Consígueme más información sobre él

Escolta núm 1 @tipodeincógnito Me cuentan que tiene novia en @BCN. Se llama Carmen Camí

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Tu consígueme acceso a ese vestuario y ya me encargaré yo de todo

Rafa Guijosa @Guijosamejorjugadordelmundo1999 ¡Oye! ¿Cómo te fue la otra noche con @AltezaRealCristinaoficial? ¿Vais a volver a quedar?

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Sólo tomamos un café. Cuando acaben los Juegos quedaremos en @BCN

Rafa Guijosa @Guijosamejorjugadordelmundo1999 ¿Pero vas en serio?

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano No sé. Ya sabes que a mí las relaciones no me van. Carmen y yo nos hemos dado muchos descansos. ¡Pero es la jodida @AltezaRealCristinaoficial! ¡No le puedo decir que no!

Alexia de Grecia @herederasintrono ¿Qué tal ayer por la noche con @7Urdangarínbalonmano? ¿Cómo fue todo?

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Genial. Me dijo que cortó con su novia. Quedamos para cenar en El Mussol. Mañana necesito que te vayas con @tipodeincógnito y me dejes el piso libre

Alexia de Grecia @herederasintrono Uy, uy, uy, ¿Vais en serio?

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Me dijeron @Guijosamejorjugadordelmundo1999 y @Porteroloco que no quiere nada serio, pero también que le va el poder. Y a mí a poder y a erótica no me gana nadie J

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Esta noche voy a quedarme en casa de @AltezaRealCristinaoficial

Jesús Rollán @Porteroloco ¿Cómo vas a hacer? ¿Tienes claro que si te la tiras tienes que ir hasta el final?

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Lo sé. Me gusta y ¡joder!, es un puntazo. Es la princesa. Imagínate. Me viene a buscar a casa @tipodeincógnito y tengo que ir tumbado en el asiento de atrás del coche para que no nos vea nadie

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Lo de esta noche estuvo genial. ¿Te gusta @elreydelpop?

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano ¿A quién no le va a gustar Michael Jackson?

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial El 24 da un concierto en @Zaragozacapital. ¿Te apetece que vayamos juntos?

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano ¡Sería genial! Nunca he visto un concierto de @elreydelpop, pero hace meses que no hay entradas

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Yo me encargo. Tengo mis contactos

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Vale. Pero entonces este sábado vamos a cenar a El Pou. Es un restaurante que he abierto hace poco con @PorteroLoco. Tengo que pensar en mis negocios para cuando deje el balonmano. Quiero ser mi propio empresario

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Lo serás cariño. Haremos lo que quieras

Alexia de Grecia @herederasintrono ¿Qué te pasa @AltezaRealCristinaoficial? ¿Por qué lloras?

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Llevo seis meses con ese cabrón y me acabo de enterar por @PorteroLoco que todavía sigue con su novia

Alexia de Grecia @herederasintrono ¿Has hablado con @7Urdangarínbalonmano?

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Sí, y el cabrón dice que es mejor así porque así nadie sospechará de que estamos juntos hasta anunciar nuestro compromiso. ¿Y sabes qué? @tipodeincógnito dice que está de acuerdo

Alexia de Grecia @herederasintrono ¿Lo sabe el tío @ElReycampechano?

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Eso es lo peor. Lo sabe papá y también @ReinaSofíaoficial. Dicen que es mejor así. Pero @ElReycampechano me ha dicho que esté tranquila. Ya se encarga él de que @7Urdangarínbalonmano la guarde dentro de los pantalones

Jesús Rollán @Porteroloco ¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas? Te has aficionado a las gafas de sol y a los jerséis de cuello alto. ¿Mucha presión?

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Un poco sí. Pero esto es la leche. El otro día @AltezaRealCristinaoficial me dijo de ir a comprar algo de ropa. Hizo una llamada y nos abrieron @ElCorteInglés de la Diagonal para los dos a las 03.00 a.m.

Jesús Rollán @Porteroloco ¡Joder! Te voy a tener que tratar de duque a partir de ahora

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Ya ves. El pasado fin de semana fuimos a un hotelito en Viladrau y la gente nos hacía reverencias y nos regalaron un montón de chorradas. No pagamos en ningún sitio

Juan Carlos I @ElReycampechano Ya está todo listo. Mañana, en los jardines de Zarzuela, haréis la presentación oficial del noviazgo

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial ¡Genial! Voy a llevar un traje de chaqueta y pantalón de color blanco. Creó que me dejaré el pelo suelto

Reina Sofía @ReinaSofíaoficial Te van a criticar. @7Urdangarínbalonmano es un simple deportista. Es demasiado moderno. Por lo menos hazte un moño

Juan Carlos I @ElReycampechano Deja a la niña en paz. No seas tocacojones. Además es vasco y del Barça. ¡Al final me va a hacer a mí republicano!

Jaime Peñafiel @Realezayglamour 3 de mayo de 1997. En directo, retransmitiendo la vulgarización de la Monarquía. ¿Qué será lo próximo? ¿Qué @FuturoFelipeVI se case con una republicana? ¿Con una divorciada?

Jaime Peñafiel @Realezayglamour Exclusiva. La boda de @AltezaRealCristinaoficial y @7Urdangarínbalonmano será el 4 de octubre en la catedral de @BCN

Infanta Cristina @InfantaCristinaoficial Me ha dicho papá que nos va a hacer duques de Palma. @InfantaElenaoficial se va a morir de envidia y el tonto de @trapicheosMarichalar mucho más

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano ¡De puta madre! ¿Pero podemos seguir viviendo en @BCN, no?

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Claro, claro. Nosotros seguimos en nuestro pisito de Pedralbes a nuestro rollo

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Ahora que somos duques habrá que subir un poco el nivel. Le tengo echado el ojo a un palacete que hay unas manzanas más arriba. Igual podías hablar con @ElReycampechano

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Dalo por hecho. Tú sigue riéndole las gracias. Me dijo @ReinaSofíaoficial que le caes mucho mejor que @trapicheosMarichalar

Iñaki Urdangarín @7Urdangarínbalonmano Tres o cuatro hijos y que vayan al Liceo francés. Veranos en @Palma e inviernos en @BaqueiraBeret. Como la gente de bien de @BCN. ¿Te parece?

Jesús Rollán @Porteroloco ¿Sabéis algo de @7Urdangarínbalonmano?

Rafa Guijosa @Guijosamejorjugadordelmundo1999 Ya no se llama así. Ahora se llama @DuquedePalma

Jesús Rollán @Porteroloco Pues @DuquedePalma se ha olvidado de sus amigos. Hace meses que no sé nada de él

Rafa Guijosa @Guijosamejorjugadordelmundo1999 Me han dicho que ya no escucha favores y que anda con banqueros y empresarios. Que quiere ser miembro del @COI

Iñaki Urdangarín @DuquedePalma He conocido a un tío muy interesante. Se llama Diego Torres y me ha dicho de crear una asociación de eventos deportivos

Infanta Cristina @AltezaRealCristinaoficial Suena bien. ¿Cómo la vais a llamar?

Iñaki Urdangarín @DuquedePalma Instituto Noós

https://www.youtube.com/watch?v=gJE7zuK_Pmw
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Especial Navidad: Entrevista a Franco

Acudo a la entrevista a la hora acordada. Me han dicho que es estricto con los horarios. Dicen que ha estado orando. Es tal y como me habían comentado. Bajito, rechoncho y débil desde su infancia, había compensado su fragilidad física con una fuerte determinación y un deseo de poder. Francisco Franco, veterano de la Guerra de Marruecos, general, caudillo, jefe del Estado, ganador de una guerra e instaurador de un régimen dictatorial tan personal que fue conocido como ‘Franquismo’, me recibe para esta entrevista.

Misterdato (P): Antes de nada, felices fiestas. Son sus primeras navidades lejos del Valle de los Caídos. ¿Cómo lo lleva?

Francisco Franco (R): Déjeme a mí también felicitar las fiestas a todos los buenos españoles. Me encuentro bien, la verdad. Es una humillación y un deshonor que me hayan sacado del lugar en el que merecía estar. Pero estoy en El Pardo, en mi casa, cerca de mi mujer, por lo que éstas son mis primeras navidades a su lado desde hace 45 años.

P: ¿Sin rencores entonces?

Francisco Franco (R): ¡Qué remedio! La Iglesia admite a los homosexuales, el ejército está infestado de mujeres y de sudamericanos y el sexo… ya sabe que yo nunca fui amigo del sexo. Para mí el mejor sexo era el campo de batalla. Y ahora lo único que veo son imágenes obscenas mire hacia donde mire.

P: Bueno. En todo caso esto es un blog de deportes y por eso lo hemos traído hasta aquí. ¿A usted le gustaba el deporte?

Francisco Franco (R): Sinceramente no mucho. No entiendo como a usted le puede gustar. Recuerdo cuando Adolfo Hitler montó aquellos Juegos Olímpicos. Siempre estuvo un poco loco, parecía que representaba una comedia. Yo sirvo a España. Me parezco más a Salazar, un hombre modesto e inteligente. No me gustan esos estadios llenos. Yo prefiero la sencillez de la naturaleza. Mis días de descanso eran para pescar y para cazar. Fíjese todos los récords que tengo y nunca he presumido de ellos.

P: Pero seguía la liga de fútbol todos los domingos. Creo recordar que le tocó una quiniela.

Francisco Franco (R): Era una afición, me ayudaba Carmencita. Otras veces era Vicente (médico personal del Caudillo). Pero el fútbol nunca me gustó. Tengo jugado al tenis o al golf, pero eran compromisos sociales. Yo era de echar la partida, cazar y sobretodo pescar. Me encantaba navegar con el Azor. Podía estar durante horas peleando con los salmones y con los atunes como si de rojos se tratase. Los mataba a palos. Bueno, ¡eran atunes rojos! (risas). Una vez estuviera cerca de una hora para pescar a uno de más de 80 kilos. A veces me cansaba, pero no podía decirlo. Un Caudillo de España ni suda ni se fatiga.

P: Se dice que le ponían las presas a tiro.

Francisco Franco (R): Envidias. Propaganda marxista. Yo cazando era tan feliz como un burro en un prado verde. Si he gobernado con mano de hierro España y ajusticiado a miles de personas; ¿de verdad cree usted que un mísero animal se me iba a resistir?

P: Hombre, visto así.

Francisco Franco (R): El Azor me encantaba. En verano tengo competido en alguna regata en la ría de La Coruña. Y era una maravilla porque tenía un teléfono a bordo desde el que podía hablar con mis ministros sin moverme del medio del mar. Con la caza había más problemas porque después de cazar a la fiera, había que comerla. En mis últimos años mi médico me prohibió la caza, porque cada vez que íbamos al monte volvía con unos cuantos kilos de más. Carmen me tenía que ampliar el fajín de Generalísimo cada dos por tres.

P: No quisiera importunarle Excelencia, pero seguimos sin hablar de deportes. Se lo digo porque liquidar animales en desigualdad de oportunidades no es deporte. Así que si me lo permite vamos a cambiar de tercio. Dice usted que no le interesa el deporte, pero en 1941 creó la Delegación Nacional de Deportes (DND) quedando todo club y competición deportiva subordinada a Falange a imagen y semejanza de lo que Mussolini había hecho en Italia.

Francisco Franco (R): Para los españoles no hay ninguna política extranjera que pueda funcionar. Mussolini moldeó una ideología original y poderosa. Pero nosotros nos guiamos por el espíritu, la inteligencia y el corazón. Recuerde que la Falange fue siempre un partido residual, lo que yo creé fue el Movimiento Nacional para aglutinar a todas las sensibilidades.

P: No sé si le gusta el toreo, pero me está toreando.

Francisco Franco (R): Le contesto, no se preocupe. Mussolini controlaba todos y cada uno de los clubes y asociaciones deportivas que había en Italia, que eran más de 1.500. Todos los grandes estadios de Italia, y muchos aún están hoy en pie como en Génova o en Turín, fueron pagados por el Estado. En Italia se construyó un estadio nacional con el nombre de Estadio Nacional Fascista. Creo que hoy juega allí la selección de rugby. Yo no puse ni una peseta en un estadio de fútbol. En Italia, en Francia, en Portugal o en Inglaterra hay un estadio nacional. En España nunca lo hubo. En España son los socios los que con su dinero levantan los estadios como pasó con el Atlético de Bilbao o el Real Madrid, y si no son los ayuntamientos con ayuda de mecenas locales como el del Deportivo de La Coruña. ¡Nosotros no teníamos ni dinero ni deportistas! ¿Ha visto usted alguna infraestructura que lleve mi sello? Yo me dediqué en cuerpo y alma a los pantanos.

P: Habrá quien diga que el estadio nacional de España es el Santiago Bernabéu. ¿Usted es simpatizante del Real Madrid?

Francisco Franco (R): Yo sabía que después de la II Guerra Mundial vendría la era de la concordia europea. Por eso no me dejé convencer por Adolfo y no entré en la guerra. Yo nunca fui del Real Madrid, pero entendí que el Real Madrid era un instrumento ideal para llevar el nombre de España por toda Europa y para que el resto del continente entendiese que nuestra lucha era la lucha de todos ante el contubernio judeomasónico.

P: Pero, ¿ese uso del Real Madrid como instrumento internacional no estaba preparado desde dentro? ¿Qué me dice de aquello de que las Copas de Europa del Madrid eran compradas por Franco?

Francisco Franco (R): ¡Qué me hace gracia! Es mejor que los chistes de Gila ¡Si yo no pintaba nada en Europa! Fíjese que Holanda, con tres veces menos habitantes, tenía un PIB superior al nuestro. Sencillamente aprovechamos la oportunidad. Lo único que hicimos fue favorecer la nacionalización de jugadores oriundos, hermanos de la España sudamericana. Aquel Real Madrid contaba con Domínguez, Santamaría, Rial o Di Stéfano u otros como Puskas que fueron rápidamente españolizados. Pero todo esto era cosa de López Bravo y sobretodo de Fernando Castiella, que fue un gran ministro de exteriores y también un gran madridista.

P: Mencionaba usted a Puskas. Su nacionalización fue exprés.

Francisco Franco (R): Era una cuestión humanitaria. Ese hombre escapó de la barbarie roja para poder vivir en paz con su familia en España. Pero también lo hicimos con Kubala y jugó en el Barcelona. Cualquier persona que estuviese en contra del comunismo era bien recibida. Esa es una lucha de la que nunca desfalleceré. Recuerde que se me conoció como ‘El centinela de Occidente’.

P: También como ‘Paquita’ o como ‘Cerillita’, aunque imagino que eso son apodos que prefiere no recordar. Aunque es cierto que usted fue un célebre azote del comunismo. Recuerdo que no permitió que la selección de fútbol jugase en Moscú los cuartos de final de la Eurocopa de 1960 quedando automáticamente descalificada. Tampoco dejó que el Real Madrid de baloncesto jugase eliminatorias europeas en la URSS a pesar de que el Madrid paseaba el nombre de España por el continente. Y sin embargo usted estuvo presidiendo el palco del Bernabéu cuando España derrotó a la URSS en la final de la Eurocopa de 1964, ¿cómo fue eso posible?

Francisco Franco (R): ¡Qué remedio! ¿Usted cree que en los 50 iba a permitir que se emitiesen películas subidas de tono o que las mujeres fuesen enseñando las piernas? Y en mis últimos años de mandato todas lo hacían. En 1939 todos los clubes deportivos saludaban con el brazo en alto y la selección jugaba con camiseta azul. ¡Hay que evolucionar! ¡Cómo si no iba a aguantar 40 años en el poder! No quería que jugasen en la Unión Soviética porque podían ser contaminados con ideas marxistas que acabaran con la pureza de aquellos muchachos. En 1964 era una final, y era en España, no me quedó más remedio que aceptarlo. Los rusos estuvieron vigilados las 24 horas del día y tengo que decir que tuvieron un comportamiento esplendoroso. Realmente nunca tuvimos ningún problema con ellos. Cada uno en su casa y Dios en la de todos.

P: ¿Era simpatizante de algún equipo?

Francisco Franco (R): Como ya le dije nunca he sido futbolero. Sí que es verdad que durante un tiempo simpatice con el Atlético Aviación, lo que hoy es el Atlético de Madrid, aunque sin mucho entusiasmo. Tenía ahí a muy buenos amigos como el comandante Luis Navarro o el alférez Salamanca. Además el entrenador era el ilustre Ricardo Zamora, una leyenda de nuestro fútbol, un poco rojillo, pero supimos enderezarlo a tiempo. Y luego, supongo que por afinidad con la patria chica, siempre me ha interesado lo que ha hecho el Racing de Ferrol, esa tan bella ciudad que lleva mi apellido.

P: A decir verdad ya no lo lleva –afortunadamente-, pero ya que habla del Racing podemos hablar de la primera final copera tras la Guerra Civil, la primera Copa del Generalísimo. Sevilla contra Racing de Ferrol y que usted obligó a que se celebrase en Montjuïc.

Francisco Franco (R): Como ya le comenté antes hay que evolucionar. Aquella final de Copa se celebró apenas un par de meses después del fin de la guerra. Sí, es verdad, hubo venganza. Pero hay que tener en cuenta el momento. Yo quise que aquel partido se jugase en Barcelona. Se escuchó el himno de España y luego el ‘Cara al sol’ y una multitud de catalanes alzó el brazo al cielo en señal de respeto. El partido lo presidió el General Moscardó, el héroe del alcázar de Toledo, y su hija fue quien hizo el saque de honor. Los futbolistas dejaron una corona de flores en un monolito en honor a los caídos por Dios y por la Patria. El monolito, por cierto, fue de obligada presencia durante unos cuantos años en todos los estadios de España sin excepción.

P: No me queda más remedio que preguntarle por el tema más candente del momento; Cataluña. Y si nos referimos al mundo del deporte hay que preguntarle por el FC Barcelona. Hay quien dice que todo lo que estamos a vivir en la actualidad tiene como origen y como culpable a Francisco Franco.

Francisco Franco (R): Eso es una gran mentira. El problema catalán viene de muy atrás, de las Guerras Carlistas y del desastre español del siglo XIX. Fue Espartero, allá por 1842, el que dijo que por el bien de España habría que bombardear Barcelona cada 50 años. No fue el Caudillo, fue el general Espartero, un político liberal, de esos que eran apreciados por la República y que nosotros siempre hemos odiado. A los dos años de mi fallecimiento en Barcelona borraron mi nombre del callejero. ¿Sabe cuándo le quitaron la calle a Espartero? En 2008. Ese sí que era un dictador, no yo. Eso es algo pueril. Tiene más poder el presidente de los Estados Unidos que él que yo tuve nunca. Cataluña es un problema y yo quise unificarla a través de la familia, los municipios y los sindicatos.

P: No vamos a entrar en vicisitudes políticas, ya le he dicho que este es un blog de deportes. Pero marchemos a varios hechos concretos. ¿Qué me dice del famoso 11-1 del Madrid al Barça en la Copa de 1943? Se dice que los jugadores catalanes recibieron órdenes de perder.

Francisco Franco (R): Rotundamente falso. Mi objetivo siempre fue que con el deporte todos los pueblos de España estuviesen hermanados. Seamos civilizados. ¿No se cantaba ‘Los segadores’ en el campo del Barcelona? ¿El estadio no se llama ‘Camp Nou’ en vez de ‘Campo Nuevo’? ¿Puse yo algún impedimento? ¿Sabe cuántas medallas me dieron? No una ni dos. Y la última en 1974 cuando el presidente era Montal, un catalanista acérrimo. Aquella eliminatoria fue una vergüenza para todo español. En la ida hubo un recibimiento espantoso con insultos y altercados a los madrileños (el Barça ganó 3-0) y en la vuelta pasó lo mismo con los barceloneses. Y no hubo más. Y fíjese de mi equidistancia con el tema que al acabar el partido cesé a ambos presidentes, tanto al del Real Madrid como al del FC Barcelona, por el mal comportamiento de la afición en ambos casos y por actos subversivos contra España. Gracias a esa decisión Bernabéu se convirtió en presidente del Madrid, ¿y sabe que fue lo primero que hizo? ¡Acusarme de beneficiar al Barcelona!

P: Pero no me negará que el catalanismo del FC Barcelona siempre ha sido mal visto por usted.

Francisco Franco (R): Pero lo que yo le digo es que Francisco Franco hizo todo lo posible para evitarlo. Fue Primo de Rivera el que cerró el campo de Les Corts cuando se pitó al himno nacional. ¡Yo nunca he cerrado el Camp Nou! Le reitero lo dicho, no existió lugar durante el Franquismo donde se hablara más catalán que dentro del estadio. Y nunca puse ningún impedimento a sabiendas de que sucedía continuamente. ¡Dejar hacer y callar! ¡Cómo Pedro Sánchez! ¡Somos tal para cual!

P: Humor negro, Excelencia.

Francisco Franco (R): Es lo que queda. Eso, y mis recuerdos.

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De la final de las botellas al caso Guruceta (2ª parte)

Poco menos de dos años después de la llamada ‘final de las botellas’, Real Madrid y FC Barcelona volvieron a cruzar sus caminos en la Copa del Generalísimo. En este caso se trataba de una eliminatoria de cuartos de final que se resolvería en el encuentro de vuelta, un choque que pasó a la posteridad como el del ‘caso Guruceta’. En ese interludio de 24 meses ocurrieron un par de hechos sobresalientes. En una entrevista veraniega Santiago Bernabéu, presidente madridista, declaró sin pelos en la lengua: “No están en lo cierto quienes digan que no quiero a Cataluña. La quiero y la admiro mucho, a pesar de los catalanes. Y a quien admiro de verdad es a Vilá-Reyes. Ser presidente en Cataluña de un club que se llama Español es digno de admiración”. En esas mismas fechas, Narcís de Carreras, presidente azulgrana, acuñaría en un acto público una expresión que llevaría el significado del barcelonismo a una nueva dimensión: “El Barcelona es algo más que un club de fútbol, es más que un lugar de esparcimiento donde los domingos vamos a ver jugar al equipo. Más que todas las cosas es un espíritu que llevamos muy arraigado dentro”.

La Liga 1969-70 finalizó con el Real Madrid sexto. Era la primera vez que los blancos no iban a disputar la Copa de Europa. Hasta entonces lo habían hecho siempre al ser vigentes campeones europeos o vigentes campeones de Liga. La única opción que tenían de competir en el continente la siguiente temporada era ganar la Copa y así clasificarse para la Recopa. Al FC Barcelona tampoco le había ido mucho mejor, pero al menos finalizó cuarto (llevaba diez años sin conquistar la Liga) y se había clasificado para la Copa de la UEFA. La Liga la había ganado el Atlético de Madrid en dura pugna con el Athletic de Bilbao.

Total, que en cuartos se enfrentan los dos gigantes en el único torneo que les puede permitir salvar la temporada. En el Barça Manolo Reina había sustituido en la portería a Sadurní, Olivella se había retirado y en el centro del campo Pereda había dejado su lugar a Marcial. El principal cambio del Real Madrid era Sebastián Fleitas, un delantero paraguayo que no dio resultado, y la entrada en el once titular de Goyo Benito, un joven y duro central que haría carrera en la casa blanca. Con estos mimbres el encuentro de ida tiene lugar en el Bernabéu y el Madrid gana por 2-0 con mucha polémica. Desde Barcelona se reclama que el segundo gol, obra de Amancio, tiene lugar en claro fuera de juego.

La vuelta se disputa en el Camp Nou el 6 de junio de 1970. Como árbitro se designó al guipuzcoano Emilio Guruceta, un prometedor colegiado que esa temporada había hecho su debut en Primera División. Se trataba de un trencilla autoritario pero dialogante, que dejaba jugar al estilo inglés, a imagen de lo que hoy podría ser Mateu Lahoz. Cuando en 1987 fallezca víctima de un accidente de circulación el diario ‘Marca’ instaurará un premio que llevará su nombre para designar al mejor árbitro de cada temporada.

La primera parte no tiene gran historia, pero al filo del descanso un latigazo de Rexach pega en el poste y se cuela dentro. El FC Barcelona gana 1-0 y tan sólo necesita otro gol para empatar la eliminatoria.

El Barça sale en tromba en la segunda mitad y se suceden las ocasiones en el área defendida por Junquera. Pero en el minuto 14 de ese período el Madrid recupera el balón y lanza un contraataque comandado por Velázquez. Comienza una carrera que lo ha de llevar hasta el área contraria momento en el que es derribado por detrás por Rifé (el mismo que había centrado en el autogol de Zunzunegui dos años atrás). Guruceta pita penalti.

El problema es que el derribo había sido fuera del área. Pero no por unos escasos centímetros, sino por unos cuantos metros. La dificultad estriba en que la caída no es limpia. Velázquez se va trastabillando y acaba con el cuerpo dentro del área. Pero no es excusa. El error es de bulto, tanto desde la televisión como dentro del campo.

El Camp Nou estalla. Hay lluvia de almohadillas (ya no había botellas, pero sigue habiendo incómodos asientos de cemento que son aderezados por cojines) y los jugadores del Barça hacen amago de marcharse del campo, pero son frenados por el inglés Buckingham, técnico azulgrana, y que al llevar poco tiempo en España no sabe de qué va la película. La lluvia de almohadillas no cesa y entre una cosa y otra pasarán casi nueve minutos hasta que Amancio lance el penalti e iguale el partido (1-1). Es entonces cuando Eladio, capitán azulgrana, se acerca a Guruceta y le aplaude en tono de guasa. Guruceta saca la cartulina roja de su bolsillo y expulsa al catalán. Un trueno recorre el Camp Nou y a las almohadillas le siguen unos cuantos espontáneos que invaden el campo. Como sería el ambiente que hasta los jugadores del Real Madrid le piden a Guruceta que rectifique y no expulse a Eladio, pero será como predicar en el desierto.

El partido sigue jugándose a trompicones con continuos lanzamientos de almohadillas y continuos parones en el juego mientras el público grita con ironía “¡campeones, campeones!” a los madridistas. A falta de diez minutos para el final Rifé cae en el área pero Guruceta no pita penalti. Más abucheos y nueva entrada de hinchas al rectángulo de juego. Emilio Guruceta decide dar por finalizado el partido y dar por válido el empate que clasifica al Real Madrid. En el acta del encuentro el colegiado vasco especificará que cayeron “más de 30.000 almohadillas” sobre el césped del Camp Nou.

El postpartido es de traca. Miles de aficionados barcelonistas se concentran en el entorno de la Plaza Canaletas gritando consignas que mezclan el deporte y la política hasta que la policía disuelve a los manifestantes. Bernabéu, fiel a su estilo, declara; “ha sido un penalti como una casa”. Pero lo que avivará el fuego son las declaraciones de Antonio Calderón, gerente madridista: “Ha pasado lo que suele pasar en cualquier pueblo”. De traca. Con menos los CDR te montan una barricada en Barcelona. Agustín Montal, un joven de 35 años que apenas unos meses antes había sustituido a Carreras en la presidencia azulgrana, no entra al trapo, y bien asesorado se limita a pedir que el partido se repita a partir del minuto 59, eso sí, eliminando de la escena el penalti que considera “un robo”.

La RFEF quiere dar por finiquitado el partido e imponer una sanción al FC Barcelona por el lanzamiento de objetos. Pero la indignación en Cataluña es brutal. El asunto pasa directamente al Consejo de Ministros. Y se decide intentar contentar a todos. En primer lugar el partido se da por terminado con la clasificación del Real Madrid a pesar de que faltan diez minutos por jugarse. En segundo término se castiga a Eladio con dos partidos de sanción por menosprecio al árbitro, pero a cambio se decide no clausurar el Camp Nou. Y por último se suspende de empleo y sueldo a Emilio Guruceta durante seis meses “por alteración del orden público”.

Pero eso no bastó para aplacar la indignación catalana. Era 1970 y lo que antes era sumisión ahora es rebeldía. Hubo que pasar a la pela. En las semanas siguientes el Consejo de Ministros libera 50 millones de pesetas que sirvieron para que el Barça construyera el Palau Blaugrana y la pista de hielo.

El Real Madrid eliminó al Athletic en semifinales y se clasificó para la final a disputar ante el Valencia. El partido se celebró en el Camp Nou en medio de un ambiente terrible hacia los madridistas que aun así lograron alzarse con el título tras vencer por 3-1. Cuando Franco entregue el trofeo a Gento, capitán madridista, el estadio se tornará vacío salvo por la presencia de unos cuantos miles de aficionados merengues.

Guruceta no volvió a arbitrar al FC Barcelona en más de 17 años de carrera. Muchos años después de su muerte una investigación de la UEFA demostró que había recibido un millón de francos suizos para facilitar la victoria del Anderlecht ante el Nottingham Forest (3-0) en las semifinales de la Copa de la UEFA de 1984. La noticia fue portada en la prensa deportiva catalana e intensificó el dolor por el recuerdo del ‘caso Guruceta’.

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De la final de las botellas al caso Guruceta (1ª parte)

Ahora que parece que por fin se va a disputar el Barça-Madrid es sugestivo rememorar otros clásicos plagados de odio, vísceras y altas dosis de política. En este blog ya hemos repasado la relación entre el FC Barcelona y la identidad catalana a través de una trilogía de artículos que nos llevaban desde los albores del nacionalismo hasta la Transición. En toda esta epopeya histórica tanto Madrid como Barça representan a disgusto o por convicción los papeles de españolidad y de catalanidad. Mas a pesar de los niveles de exaltación patriótica de la actualidad aún no se ha superado el cataclismo del bienio 1968-70, cuando en plenos estertores del Franquismo a la ‘final de las botellas’ le siguió el ‘caso Guruceta’.

La llamada ‘final de las botellas’ no es más que el calificativo con el que la posteridad recuerda la polémica final de Copa (entonces del Generalísimo) que enfrentó a FC Barcelona y a Real Madrid en 1968. Por entonces la Copa se empezaba a disputar en mayo una vez consumada la Liga. En el torneo de la regularidad el Real Madrid había ganado con claridad liderando la tabla desde el inicio de la segunda vuelta. Era el séptimo título consecutivo de los merengues. En la Copa vencieron al Sevilla y al Zaragoza para arrollar al Celta de Vigo en semifinales y clasificarse con holgura para la final.

El Barça tenía puestas sus esperanzas en la Copa. En semifinales se enfrentó al Atlético de Madrid, por aquel entonces club con más enjundia que los catalanes. En la ida ganaron los rojiblancos por 1-0 pero acabaron el duelo indignados por lo que consideraban un mal arbitraje. En la vuelta el Barça ganaba 2-1 a escasos segundos del final, lo que conducía a la prórroga (no había valor doble de los goles en campo contrario), pero el colegiado del encuentro aplicó un tiempo de descuento excesivo que permitió a Zaldúa anotar al filo del minuto 99 y clasificaba al Barça para la final.

El árbitro de ambos encuentros fue el mallorquín Antonio Rigo, acreditado colegiado con fama de barcelonista. Había dirigido 11 de los 30 partidos del Barça en aquel campeonato y también los cuartos de final ante el Athletic. La prensa madrileña sacó el látigo y en medio de aquel follón se conoció que Rigo iba a ser el árbitro de la final entre el FC Barcelona y el Real Madrid. Por si la polémica fuese poca hubo que retrasar varios días la final por problemas de agenda de Franco, lo que hizo sino aumentar la vorágine escritora de los periodistas.

El partido se iba a disputar el jueves 11 de julio de 1969, único día posible en la agenda del Caudillo. El Madrid no estaba de acuerdo con la designación arbitral y el Barça mostraba su indignación porque el choque se tendría que disputar en el Santiago Bernabéu, una ofensa contra la neutralidad de la final.

El Madrid tiene a tres titulares lesionados, el lateral Calpe, el cerebro Velázquez y la leyenda Gento. El Barça cuenta con su once de gala incluido a Carles Rexach, un joven extremo que había debutado esa temporada y que estaba considerado la gran perla del fútbol español. El Bernabéu estaba a reventar con más de 100.000 espectadores en las gradas con lógica mayoría madridista. En el palco de autoridades las vacas sagradas del Franquismo junto a Bernabéu, el presidente que convirtió al Real Madrid en el club de fútbol más importante del mundo, y a Narcís de Carreras, el presidente que acuñó la frase ‘més que un club’ y que ha definido la trascendencia social del FC Barcelona hasta nuestros días.

Apenas seis minutos después del pitido inicial, el azulgrana Rifé se interna por la banda izquierda y centra al corazón del área blanca. Zunzunegui se prepara para despejar el balón con una fuerte volea, pero con tan mal tino que se trastabilla y proyecta un perfecto remate que se cuela en la portería defendida por Betancort. Gol en propia puerta. Silencio sepulcral en el Bernabéu y el Barça se adelanta por 0-1.

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Zunzunegui anotó el tanto más desafortunado de su carrera

El Barça se echa atrás y el encuentro se convierte en un monólogo madridista. Minutos después Pereda, con la pierna en alto, golpea al madridista José Luis que queda largo rato conmocionado en el terreno de juego. Hay protestas en el graderío. Un poco más tarde es Serena el que es cazado con dureza por Gallego. Aún no había aparecido Cruyff por Barcelona y no se sabía lo que era el ‘fútbol total’. El Barça era un equipo que daba mucha leña, tal y como mandaban los cánones a finales de los 60.

Minutos después el propio Gallego caza a Pirri que vuela por los aires y sufre una luxación de clavícula. Pirri acabaría el partido con el brazo doblado hacia arriba anticipándose a la icónica imagen de Beckenbauer con el brazo en cabestrillo del Mundial de 1970. Es entonces cuando caen las primeras botellas al césped. Los aficionados iban al estadio con botellas de cristal. A diferencia de lo que ocurre en la actualidad aquellas botellas estaban llenas de alcohol, el cual, tras pasar por el tubo digestivo y ser descompuesto a partes iguales por el intestino y el hígado, viaja a través de la sangre hasta el cerebro para convertir al brazo de un ciudadano ejemplar en un arma de destrucción masiva.

Entre tanta mala leche también hay tiempo para el buen fútbol, donde resplandecen los regates de Amancio, pero mucho más las extraordinarias paradas del azulgrana Sadurní. Poco después del inicio de la segunda parte se desata la locura. Serena enfila el área y la parte en dos cual cuchillo hasta que es cazado por Eladio. Rigo dice que no ha pasado nada. Que siga el juego. Las botellas llueven sobre el Bernabéu. A decenas. A cientos. A miles. Botellas de cristal. De tercio de litro. De cerveza y también alguna de Coca-cola y de Kas. Lo normal entonces era tirar almohadillas. Aquello de las botellas era lo nunca visto.

El juego se para, pero minutos después hay otra entrada de juzgado de guardia. En este caso el derribado es Amancio. Vuelven a llover las botellas. Montones de botellas. Sadurní decide meterse dentro de su propia portería esperando que la red le proteja de los impactos. Los jugadores del Madrid se dirigen al público pidiéndoles que dejen de lanzar objetos, pero la masa está extasiada y no cesan de arrojar todo lo que tienen a mano.

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Sadurní recibió un aluvión de botellas dentro de su área

A partir de entonces, y hasta el final del choque, cada vez que un jugador del Barça tenga que sacar de banda o lanzar un córner recibirá como obsequio unas cuantas botellas. En el último cuarto de hora apenas se juega al fútbol y el Barça consigue aguantar el chaparrón y proclamarse campeón de Copa gracias al tempranero gol en propia meta de Zunzunegui.

El capitán Zaldúa se dirige al palco para recibir el trofeo de manos de Franco y el estadio grita de forma unánime ¡Rigo, campeón! visiblemente disconformes con la actuación del árbitro mallorquín. Aun cuando el Barça se retira al túnel de vestuarios caerán unas cuantas almohadillas sobre la cabeza de los futbolistas, una vez que las botellas han pasado a mejor vida.

Pero el intríngulis de la ‘final de las botellas’ tendrá lugar en el palco. Entre los presentes está Camilo Alonso Vega, veterano de las guerras de Marruecos y por entonces ministro de Gobernación. Al parecer su mujer se acerca a Bernabéu y le dice: “¡Qué desgracia, hemos perdido!”. Alonso Vega la acerca a su lado, la reprende y le indica que felicite al presidente del FC Barcelona. Ella se vuelve hacía Narcís de Carreras y le espeta: “Felicidades. Porque Cataluña también es España, ¿verdad?”, a lo que éste replica: “Señora, no fotem”, expresión que no necesita traducción.

En Barcelona se espera una fuerte sanción para el Real Madrid. La federación no hace nada. No es el Real Madrid el que ha organizado el partido. Al ser la final de Copa la organización corre a cargo de la propia Federación. Si la Federación decide sancionar, tendría que sancionarse a sí misma. Por lo que va a ser que no. Barcelona estalla de indignación. La única decisión que toma la RFEF es prohibir la venta de líquidos en botellas de cristal dentro de los estadios de fútbol. Desde entonces los vasos de plástico se hicieron un hueco en los graderíos del balompié español.

Por su parte el Real Madrid decidió recusar a Antonio Rigo. Nunca más volvió a dirigir a los de Chamartín. El FC Barcelona contraatacó haciendo lo propio con Ortiz de Mendíbil, uno de los mejores colegiados del mundo pero simpatizante madridista que en 1966 había alargado un Madrid-Barça durante 11 minutos hasta que los blancos marcaron el gol de la victoria. Rigo siguió arbitrando al resto de clubes de la Liga hasta que en 1975 fue obligado a retirarse al aparecer su nombre en una trama de corrupción que la llegada de la democracia dejó en el olvido.

Para el Barça que el Madrid no fuese sancionado tras la ‘final de las botellas’ era un síntoma más del poder del Madrid. Para los merengues que aquella final fuese dirigida por Rigo no hacía más que demostrar que las protestas llegadas desde Barcelona no eran más que lloreras, y que gracias a esas lloreras conseguían lo que querían.

Una vez retirado Antonio Rigo admitió que tras la ‘final de las botellas’ se hizo profundamente antimadridista. Obviamente para los blancos ya lo era antes de esa final. Lo único cierto es que aquella imagen del césped del Bernabéu lleno de botellas dio la vuelta al mundo y que el Barça consiguió sumar un nuevo título en su palmarés en casa del eterno rival.

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Rigo, el gran protagonista de ‘la final de las botellas’

P.D: Hubo que tirar de fotografías en prensa y de las crónicas de los periodistas para comprobar que hubo ‘final de las botellas’. Tanto en el resumen del NO-DO como en la retransmisión de TVE se evitó mostrar imágenes que incitasen a la polémica y a la violencia.

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Cuando España ganó la Davis sin Nadal

La pareja formada por Feliciano López y Fernando Verdasco estaba jugando en precisa sincronía y consiguió una considerable ventaja de 5-1 en el transcurso del tercer set. Pero en un arrebato de arrojo y coraje David Nalbaldian se llevó con él a Agustín Calleri para una igualada imposible a seis juegos. Tie-break. 6-6. Muerte súbita. La pareja que ganara aquel set se pondría con 2-1 de ventaja en el partido y con 2-1 de ventaja en la eliminatoria. Tendría la ventaja cuantitativa, pero sobre todo cualitativa, para ganar la Copa Davis de 2008.

Una semana antes de la disputa de la final, Rafa Nadal comparecía en rueda de prensa. El flamante número 1 del mundo acababa de cerrar la temporada que lo encumbró al olimpo de los dioses de la raqueta consiguiendo el doblete Roland Garros-Wimbledon. En la hierba londinense lo hizo incluyendo una épica y maratoniana victoria ante Roger Federer que en opinión de crítica y público está entre los más grandes partidos jamás disputados. Con Nadal en el equipo España era archifavorita para derrotar a Argentina en la final de la Copa Davis. Pero Nadal no iba a ser de la partida. Rafa Nadal padecía una inflamación de la rodilla y no volvería a las pistas hasta la siguiente temporada.

De pronto España había perdido gran parte de sus opciones de victoria. De los 80 periodistas acreditados para viajar a Argentina antes de aquella rueda de prensa, sólo 10 acabarían en el Cono Sur para contar una improbable victoria hispana.

No sólo la falta de Nadal enturbiaba el panorama español. Había otros pájaros de mal agüero. Meses atrás la Real Federación Española de Tenis (RFET) preguntó a los tenistas a quien preferirían como seleccionador. Estos dieron el nombre de Albert Costa. La costumbre era elegir a un tenista que llevase poco tiempo retirado y que incluso hubiese formado parte del circuito con los tenistas vigentes. La RFET dio el visto bueno de boquilla, pero convinieron hacer una oferta a Emilio Sánchez Vicario, un tenista destacado en los 80 pero desconectado de la actualidad tenística del momento.

Con ese panorama, con seleccionador y jugadores enfrentados, España derrotó a domicilio a Perú y a Alemania y se clasificó para las semifinales de la Copa Davis ante Estados Unidos. La selección jugaría en casa, en pista de tierra batida y con Nadal en perfecta ebullición.

La RFET volvió a preguntar a los jugadores. En este caso donde querían jugar la semifinal. La preferencia era una ciudad al nivel del mar, ya que a mayor altura la bola bota más alta por culpa de la densidad del aire favoreciendo a los jugadores más corpulentos y rápidos. En España los tenistas suelen ser especialistas en tierra batida, donde la bola bota baja y favorece el juego lento y de resistencia propio del tenis local. La RFET volvió a dar el visto bueno, pero nuevamente despedazaron su promesa. Una oferta mareante llevó la semifinal a Madrid, a 650 metros de altitud en la plaza de toros de Las Ventas. Fue entonces cuando Sánchez Vicario se ganó a los jugadores. Se alió con ellos y rompió relaciones con la RFET. Al acabar aquella Copa Davis dimitió y aún hoy no se habla con varios directivos de aquella época.

A pesar del problema de la altura, Nadal destrozó a Estados Unidos y clasificó a España para la final. Una vez se supo de la lesión del manacorí, Sánchez Vicario seleccionó para la final a David Ferrer (por entonces 12 del mundo), Fernando Verdasco (16), Feliciano López (30) y Marcel Granollers (56). Ninguno sabía lo que era vencer en un Masters 1000 y por descontado tampoco en un Grand Slam. Argentina contaba con David Nalbaldian (número 11 del mundo y con mucha diferencia el tenista con más experiencia y mejor palmarés de los presentes) Juan Martín del Potro (número 9 y que llegaba a la Copa Davis tras 26 partidos consecutivos sin perder y como la más firme promesa del tenis mundial), José Acasuso (38) y Agustín Calleri (60).

Los argentinos jugaban en casa, sus primeros espadas eran mejores sobre el papel y, esencialmente, eran unos monstruos de la desestabilización psicológica. Días antes de la final Del Potro se encargó de calentarla cuando declaró que iba «sacarle a Nadal los calzones del orto», en referencia a la costumbre de Rafa de sacarse los calzoncillos de la raja del culo entre punto y punto.

El inconveniente para los argentinos, por increíble que pareciese, es que en la final de la Copa Davis no iba a estar Rafael Nadal.

Argentina preparó una pista ultrarrápida a sabiendas de que a Nadal le gusta la lentitud del polvo de arcilla. El problema para los sudamericanos es que Nalbaldian era un excelso jugador de pista rápida y Del Potro de tierra batida, por lo que éste último se sintió perjudicado. Para contentar a Del Potro se llevó la final a Mar de Plata, ciudad al sur del país, cuando Nalbaldian y Calleri preferían jugar en Córdoba, de donde ambos eran nativos.

Así pues, el viernes tienen lugar los dos primeros partidos. En un pabellón arcaico, de techos bajos, con el público chillando y aullando y con los aficionados a ras de pista, aquello parecía más un partido de fútbol que uno de tenis. David Nalbaldian pasó como un ciclón por encima de David Ferrer (6-2; 6-3; 6-2) y ponía el 1-0 en una final al mejor de 5. Los pronósticos iban bien encaminados.

En el segundo encuentro se enfrentaban Del Potro y Feliciano López. Sobre el papel el argentino era superior, pero Feli es el único jugador español que prefiere la pista rápida a la tierra batida. Además el madrileño ya había jugado y perdido la final de la Copa Davis 2003 y tenía experiencia en esos derroteros. El caso es que Del Potro gana el primer set, pero a medida que avanza el partido Feliciano domina a un rival que es incapaz de restar con criterio. Feliciano acabará ganando en 4 sets y sonriendo a la grada cada vez que reciba una retahíla de insultos.

Llegamos así al sábado, cuando se juega el partido de dobles que suele decantar las eliminatorias. En principio era Del Potro el que iba a ser la pareja de Calleri, pero ante su debacle del día anterior es sustituido por Nalbaldian, que vuelve a ser un ciclón y comanda en el primer set.

La pareja española fue el gran acierto de Sánchez Vicario como seleccionador. Apostó por Verdasco y López en los cuartos ante Alemania. Una improbable pareja de zurdos que funcionó y solucionó el sempiterno problema español con el dobles. Al principio Verdasco se mostró dubitativo con el saque ante la presión de la grada y los continuos parones por culpa del ruido, pero se rehicieron con solvencia hasta ponerse por delante en el tercer set.

Con el citado 6-6, y en medio del tie-break, Calleri comete una doble falta en el saque por culpa del grito de un aficionado español en la grada y en la siguiente jugada Nalbaldian falla un resto fácil en la red. La pareja española gana el tercer set y el mundo se abre a los pies de los argentinos. Henchidos de moral, Feliciano y Verdasco ganan con facilidad y finiquitan con solvencia en el cuarto set. (7-5; 5.7; 6-7; 3-6).

Llegamos así al domingo con Argentina tocada pero no hundida. El cuarto partido iba a enfrentar a Del Potro y a Ferrer. Pero ambos están cagados. Jugarán Acasuso, el más inexperto de los albicelestes, y Verdasco, vencedor del dobles, pero el más inestable mentalmente.

Nerviosos y excitados ambos juegan un mal partido, pero Acasuso va creciendo en su tenis juego a juego y se pone con 2-1 de ventaja. Es entonces cuando Sánchez Vicario se lleva a Verdasco al vestuario con la excusa de ir al baño y con la ayuda de Feliciano le echa un rapapolvo al tenista madrileño. Le solicita que se olvide del ambiente y que empiece a jugar como si la pista fuese de tierra.

Dicho y hecho. Verdasco empieza a jugar puntos largos y a mover al pesado Acasuso de un lado al otro del rectángulo. El público acabará sin voz, Acasuso sin piernas y Verdasco se llevará la victoria por 3-6; 7-6; 6-4; 3-6 y 1-6.

El equipo español ganó la final por un global de 3-1. Era la sexta final y la tercera Copa Davis para España, quizás la más improbable de todas las ensaladeras ganadas. Al año siguiente España volvería a ganar (en casa ante la República Checa) con Nadal y Ferrer en los individuales y con la pareja formada por Verdasco y Feliciano en dobles. Argentina tuvo que esperar a 2016 para ganar su primera Davis comandados por Del Potro, pero ya sin Nalbaldian.

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Sergio Scariolo

La intención en el artículo de esta semana era escribir en relación a la victoria de la selección española de baloncesto en el Mundial de China. Concretamente la intención era disertar sobre Sergio Scariolo. Nacido en Brescia, casado con una baloncestista española y entrenador de élite desde los 29 años, antes de ganarse los elogios de toda España y ser considerado un gurú de los sistemas ofensivos, Scariolo fue vilipendiado y odiado a partes iguales. Fue censurado por su aire chulesco de italiano engominado. Fue criticado por sus continuos aspavientos en la banda cuando era joven. Fue desacreditado por sus ruedas de prensa técnicas y por el uso de un lenguaje culto odiado por gran parte de la prensa especializada. Y fue difamado por falta de compromiso desde su primera etapa en la selección (2009-2012) cuando compaginó el cargo con el de entrenador del Khimki de Moscú.

Lamentablemente esta semana el que aquí escribe no ha tenido tiempo para sentarse delante del ordenador por culpa de una pequeña enfermedad. Así que ante la falta de tiempo y de ganas, no me ha quedado más remedio que acudir al “corta y pega”. Os dejo con un artículo de Guillermo Ortiz publicado en la revista ‘Jot Down’ justo antes del inicio del Eurobasket de 2015. España acabaría ganando el título contra pronóstico, iniciándose una relación de amor con Scariolo que hasta entonces no existía.

“Al final del partido contra Estados Unidos en Londres 2012, probablemente el mejor que nadie haya disputado jamás en unos Juegos Olímpicos, los jugadores del equipo campeón rinden pleitesía al derrotado (…) España ha competido como un león y casi todo es mérito de sus jugadores pero también del equipo técnico que cierra con ese partido cuatro años triunfales en el banquillo. De hecho, entre tanta épica ha pasado desapercibida una auténtica genialidad táctica: después de recibir un contundente parcial en contra al inicio del último cuarto —los únicos minutos, casi segundos, de descanso para Pau Gasol—, Scariolo decide poner en el campo una insospechada defensa de cuatro en zona y uno al hombre: el base, Sergi Llull, contra el alero rival, Kevin Durant.

La diferencia entre ambos jugadores es de veinte centímetros, así que la decisión parece una locura, pero funciona. Funciona tanto que Durant, autor de treinta puntos en otros tantos minutos, no vuelve a anotar. La defensa de Llull es perfecta y a nadie se le ocurre en Estados Unidos jugar con el máximo anotador de la liga en el poste bajo, y así España se acerca y se pone a cuatro y los nervios vuelven a la garganta de Krzyzewski hasta que llega LeBron James y manda parar con un mate estratosférico y un triple asesino.

La lógica se impone, pero queda tiempo para un último gesto: en el tiempo muerto que pide España, a poco menos de dos minutos para el final, Marc Gasol aún tiene fuerzas para echarle lo que parece una bronca enorme al propio Scariolo. Gesticula, bracea, se desespera… todo cuando el adiós está a solo un suspiro y hay centenares de millones de espectadores viendo una tensión que refleja claramente una lucha por el estatus que sigue latente después de todo un ciclo olímpico.

No es el único problema de Scariolo ni mucho menos el mayor: Ibaka ni siquiera le dirige la palabra. No se la dirige casi a nadie, de hecho. Se siente marginado y arrinconado por la jerarquía de los hermanos Gasol. Cree que es mejor que ellos y más joven y debería tener más minutos. Probablemente, se equivoca. Ibaka se cabrea y se marcha al autobús a escuchar música y Marc Gasol llena el epílogo de aspavientos. Scariolo queda en medio: dos oros europeos, una plata olímpica y la incómoda sensación de que nadie va a venir a darle ni una palmada en la espalda (…).

Todo empieza mucho antes: tres años atrás, en Polonia. Quedan doce segundos para el final del importantísimo partido de fase previa ante Turquía, y España pierde por un punto. La situación, en caso de derrota, empieza a ser preocupante: después de perder ante Serbia en el debut, la selección tendría que ganar de manera consecutiva a Lituania y Polonia solo para cumplir con el trámite y llegar a cuartos de final. Para la última jugada, Scariolo diseña una jugada que tiene como alternativa, si no sale nada, el uno para uno de Llull contra Ilyasova hacia la canasta.

Dicho hoy en día, confiar en Llull para un último tiro parece algo hasta normal, pero en 2009 no lo es. Llull, de entrada, ni siquiera contaba en un principio para Scariolo (…) es un chico rápido y valiente, todo lo que se necesita para una última posesión (…) Solo que no lo consigue (…) Es la hora de los cuchillos largos. Basta una derrota para ir preparando la mecha y unas declaraciones para encenderla: las de Marc Gasol justo al final del partido, en directo, para La Sexta. «Estando Pau en cancha, jugarse la última con el chaval que ha llegado el último… Pues, bueno, pasan a veces estas cosas». Algunos —muy pocos— lo entienden como un reproche a Llull. La mayoría, como un ataque directo al seleccionador, que es el que ha puesto a Llull en ese brete. Se produce una tormenta perfecta: los críticos del «Método FEB» tienen material para cebarse con el estado del equipo, los críticos de Scariolo tienen una excusa para mandarle de vuelta a su país.

Y es que Scariolo nunca ha conseguido ser querido en España: llevó al Tau a su primera final de ACB, le dio al Madrid su primer título de liga desde la marcha de Sabonis y consiguió con el Unicaja de Málaga un título que llevaba casi veinte años esquivándolo. No, Scariolo, no ha caído bien nunca (…) Scariolo está en el disparadero nacional desde antes de llegar a la selección pero ahora todo el mundo lo tiene claro: es un paquete. No solo lo piensa la masa enfurecida sino que lo piensa también Marc Gasol, así que no hay más preguntas, señoría. Con todo en contra, el italiano reúne a los chicos, hace terapia de grupo, juntos aplastan a Lituania, luego a Polonia, en cuartos a Francia, en semifinales a Grecia y en la final a Serbia, en una primera parte apoteósica, de lo mejor que se ha visto nunca en un campeonato europeo para lograr el primer oro de la historia.

Los gritos de «Scariolo, dimisión», sin embargo, no cesan.

Y tampoco cesarán durante la Copa del Mundo de 2010, en la que, plagada de bajas, España se queda a un triple de las semifinales, ni en el Eurobasket de 2011, donde la selección repite título superando a Francia en la final con exhibición defensiva de Serge Ibaka. Incluso cuando llegan los Juegos Olímpicos y España pierde en primera fase contra Rusia, los titulares son unánimes: David Blatt le ha dado un baño táctico a Scariolo (…) Hay algo injusto en esa afirmación: Scariolo no puede ser Blatt porque no tiene los jugadores de Blatt ni tiene la ascendencia de Blatt sobre el equipo. Cuando se menciona la «autogestión» de la selección española desde la llegada de los Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes y compañía, se dice una verdad matizable: son jugadores con vicios adquiridos y virtudes que no van a negociar. Todo seleccionador que ha intentado cambiar esas rutinas ha fracasado. Blatt, por ejemplo, no duraría cinco días. ¿Quiere decir eso que el entrenador español es un pelele arrinconado en la banda? Ni mucho menos. Tienes a las estrellas, tienes sus zonas de comodidad y hay que gestionarlas para llegar al éxito.

En esas, el italiano se va y a la Federación se le ocurre poner a su segundo, Juan Antonio Orenga, al mando. Con Orenga el mito de la «autogestión» se viene abajo. Sus dos años, especialmente el segundo, con todas las estrellas en la plantilla, son un ejemplo de cómo se puede desperdiciar el talento ajeno por falta de recursos propios. Orenga llega al Eurobasket de 2013 como novato y pierde todos los finales igualados, aunque gana para España una meritoria medalla de bronce. Un año más tarde, en la gran cita del baloncesto español, la culminación del proyecto que la FEB ha iniciado muchos años antes, el fracaso es absoluto ante Francia en cuartos de final.

Enfrentado con buena parte de los jugadores, en un ambiente de «viva la vida» y en medio de una evidente falta de concentración, rozando la falta de profesionalidad en ocasiones, Orenga no sabe reconducir la nave como lo consiguió Scariolo durante cuatro años (…) lo complicado es gestionar las necesidades de un grupo y hacerles competir siempre al máximo nivel.

Si las críticas sobre Scariolo habían sido feroces, Orenga se convierte directamente en una piñata popular a la que medios y aficionados se turnan para darle palos (…) Consumada su dimisión o su cese, nunca quedó claro, la Federación se pone a buscar candidatos: suena con mucha fuerza Pablo Laso, al igual que Xavi Pascual, pretendido desde tiempo atrás… pero la ACB se niega a retirar la cláusula que impide a cualquier entrenador de la liga ser a la vez seleccionador nacional.

En el último momento, y ante la ausencia de candidatos con el perfil adecuado, Sáez y Ángel Palmi se decantan por Sergio Scariolo. El italiano puede que no sea perfecto, puede que no sea el más querido por los críticos… pero sabe dónde va y sabe cómo llevar al grupo sano y salvo (…) El método Scariolo, con el que los jugadores se sienten más cómodos y que hace sufrir del corazón a prensa y aficionados, consiste en empezar el torneo a un ritmo muy bajo, ir subiéndolo poco a poco y llegar a las eliminatorias frescos y motivados”.

P.D: El próximo viernes prometo no hacer un corta y pega.

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