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Cuando España ganó la Davis sin Nadal

La pareja formada por Feliciano López y Fernando Verdasco estaba jugando en precisa sincronía y consiguió una considerable ventaja de 5-1 en el transcurso del tercer set. Pero en un arrebato de arrojo y coraje David Nalbaldian se llevó con él a Agustín Calleri para una igualada imposible a seis juegos. Tie-break. 6-6. Muerte súbita. La pareja que ganara aquel set se pondría con 2-1 de ventaja en el partido y con 2-1 de ventaja en la eliminatoria. Tendría la ventaja cuantitativa, pero sobre todo cualitativa, para ganar la Copa Davis de 2008.

Una semana antes de la disputa de la final, Rafa Nadal comparecía en rueda de prensa. El flamante número 1 del mundo acababa de cerrar la temporada que lo encumbró al olimpo de los dioses de la raqueta consiguiendo el doblete Roland Garros-Wimbledon. En la hierba londinense lo hizo incluyendo una épica y maratoniana victoria ante Roger Federer que en opinión de crítica y público está entre los más grandes partidos jamás disputados. Con Nadal en el equipo España era archifavorita para derrotar a Argentina en la final de la Copa Davis. Pero Nadal no iba a ser de la partida. Rafa Nadal padecía una inflamación de la rodilla y no volvería a las pistas hasta la siguiente temporada.

De pronto España había perdido gran parte de sus opciones de victoria. De los 80 periodistas acreditados para viajar a Argentina antes de aquella rueda de prensa, sólo 10 acabarían en el Cono Sur para contar una improbable victoria hispana.

No sólo la falta de Nadal enturbiaba el panorama español. Había otros pájaros de mal agüero. Meses atrás la Real Federación Española de Tenis (RFET) preguntó a los tenistas a quien preferirían como seleccionador. Estos dieron el nombre de Albert Costa. La costumbre era elegir a un tenista que llevase poco tiempo retirado y que incluso hubiese formado parte del circuito con los tenistas vigentes. La RFET dio el visto bueno de boquilla, pero convinieron hacer una oferta a Emilio Sánchez Vicario, un tenista destacado en los 80 pero desconectado de la actualidad tenística del momento.

Con ese panorama, con seleccionador y jugadores enfrentados, España derrotó a domicilio a Perú y a Alemania y se clasificó para las semifinales de la Copa Davis ante Estados Unidos. La selección jugaría en casa, en pista de tierra batida y con Nadal en perfecta ebullición.

La RFET volvió a preguntar a los jugadores. En este caso donde querían jugar la semifinal. La preferencia era una ciudad al nivel del mar, ya que a mayor altura la bola bota más alta por culpa de la densidad del aire favoreciendo a los jugadores más corpulentos y rápidos. En España los tenistas suelen ser especialistas en tierra batida, donde la bola bota baja y favorece el juego lento y de resistencia propio del tenis local. La RFET volvió a dar el visto bueno, pero nuevamente despedazaron su promesa. Una oferta mareante llevó la semifinal a Madrid, a 650 metros de altitud en la plaza de toros de Las Ventas. Fue entonces cuando Sánchez Vicario se ganó a los jugadores. Se alió con ellos y rompió relaciones con la RFET. Al acabar aquella Copa Davis dimitió y aún hoy no se habla con varios directivos de aquella época.

A pesar del problema de la altura, Nadal destrozó a Estados Unidos y clasificó a España para la final. Una vez se supo de la lesión del manacorí, Sánchez Vicario seleccionó para la final a David Ferrer (por entonces 12 del mundo), Fernando Verdasco (16), Feliciano López (30) y Marcel Granollers (56). Ninguno sabía lo que era vencer en un Masters 1000 y por descontado tampoco en un Grand Slam. Argentina contaba con David Nalbaldian (número 11 del mundo y con mucha diferencia el tenista con más experiencia y mejor palmarés de los presentes) Juan Martín del Potro (número 9 y que llegaba a la Copa Davis tras 26 partidos consecutivos sin perder y como la más firme promesa del tenis mundial), José Acasuso (38) y Agustín Calleri (60).

Los argentinos jugaban en casa, sus primeros espadas eran mejores sobre el papel y, esencialmente, eran unos monstruos de la desestabilización psicológica. Días antes de la final Del Potro se encargó de calentarla cuando declaró que iba “sacarle a Nadal los calzones del orto”, en referencia a la costumbre de Rafa de sacarse los calzoncillos de la raja del culo entre punto y punto.

El inconveniente para los argentinos, por increíble que pareciese, es que en la final de la Copa Davis no iba a estar Rafael Nadal.

Argentina preparó una pista ultrarrápida a sabiendas de que a Nadal le gusta la lentitud del polvo de arcilla. El problema para los sudamericanos es que Nalbaldian era un excelso jugador de pista rápida y Del Potro de tierra batida, por lo que éste último se sintió perjudicado. Para contentar a Del Potro se llevó la final a Mar de Plata, ciudad al sur del país, cuando Nalbaldian y Calleri preferían jugar en Córdoba, de donde ambos eran nativos.

Así pues, el viernes tienen lugar los dos primeros partidos. En un pabellón arcaico, de techos bajos, con el público chillando y aullando y con los aficionados a ras de pista, aquello parecía más un partido de fútbol que uno de tenis. David Nalbaldian pasó como un ciclón por encima de David Ferrer (6-2; 6-3; 6-2) y ponía el 1-0 en una final al mejor de 5. Los pronósticos iban bien encaminados.

En el segundo encuentro se enfrentaban Del Potro y Feliciano López. Sobre el papel el argentino era superior, pero Feli es el único jugador español que prefiere la pista rápida a la tierra batida. Además el madrileño ya había jugado y perdido la final de la Copa Davis 2003 y tenía experiencia en esos derroteros. El caso es que Del Potro gana el primer set, pero a medida que avanza el partido Feliciano domina a un rival que es incapaz de restar con criterio. Feliciano acabará ganando en 4 sets y sonriendo a la grada cada vez que reciba una retahíla de insultos.

Llegamos así al sábado, cuando se juega el partido de dobles que suele decantar las eliminatorias. En principio era Del Potro el que iba a ser la pareja de Calleri, pero ante su debacle del día anterior es sustituido por Nalbaldian, que vuelve a ser un ciclón y comanda en el primer set.

La pareja española fue el gran acierto de Sánchez Vicario como seleccionador. Apostó por Verdasco y López en los cuartos ante Alemania. Una improbable pareja de zurdos que funcionó y solucionó el sempiterno problema español con el dobles. Al principio Verdasco se mostró dubitativo con el saque ante la presión de la grada y los continuos parones por culpa del ruido, pero se rehicieron con solvencia hasta ponerse por delante en el tercer set.

Con el citado 6-6, y en medio del tie-break, Calleri comete una doble falta en el saque por culpa del grito de un aficionado español en la grada y en la siguiente jugada Nalbaldian falla un resto fácil en la red. La pareja española gana el tercer set y el mundo se abre a los pies de los argentinos. Henchidos de moral, Feliciano y Verdasco ganan con facilidad y finiquitan con solvencia en el cuarto set. (7-5; 5.7; 6-7; 3-6).

Llegamos así al domingo con Argentina tocada pero no hundida. El cuarto partido iba a enfrentar a Del Potro y a Ferrer. Pero ambos están cagados. Jugarán Acasuso, el más inexperto de los albicelestes, y Verdasco, vencedor del dobles, pero el más inestable mentalmente.

Nerviosos y excitados ambos juegan un mal partido, pero Acasuso va creciendo en su tenis juego a juego y se pone con 2-1 de ventaja. Es entonces cuando Sánchez Vicario se lleva a Verdasco al vestuario con la excusa de ir al baño y con la ayuda de Feliciano le echa un rapapolvo al tenista madrileño. Le solicita que se olvide del ambiente y que empiece a jugar como si la pista fuese de tierra.

Dicho y hecho. Verdasco empieza a jugar puntos largos y a mover al pesado Acasuso de un lado al otro del rectángulo. El público acabará sin voz, Acasuso sin piernas y Verdasco se llevará la victoria por 3-6; 7-6; 6-4; 3-6 y 1-6.

El equipo español ganó la final por un global de 3-1. Era la sexta final y la tercera Copa Davis para España, quizás la más improbable de todas las ensaladeras ganadas. Al año siguiente España volvería a ganar (en casa ante la República Checa) con Nadal y Ferrer en los individuales y con la pareja formada por Verdasco y Feliciano en dobles. Argentina tuvo que esperar a 2016 para ganar su primera Davis comandados por Del Potro, pero ya sin Nalbaldian.


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