Cuando Groenlandia le ganó a Estados Unidos
Antes de que Donald Trump decidiese pasarse el derecho internacional y las convenciones sociales por el forro de los huevos (pediría perdón por la expresión, pero todos sabemos que es muy del gusto del personaje) y volver al status quo de la ley del más fuerte aplicada hasta 1945, de Groenlandía sabíamos entre poco, nada o absolutamente nada. Por allí anduvieron Erik el Rojo y los vikingos, en aquel lugar habitaba en coqueto iglú Nanuk el esquimal y por esos lares buceaban ballenas que daban un aceite maravilloso para iluminar farolas y una carne estupenda para cocinar una buena sopa.
En términos deportivos quizás a algún lector le suene Jesper Gronkjaer. A inicios del presente siglo este polivalente centrocampista tuvo una sólida carrera que lo llevó a jugar en Ajax y Chelsea además de tener un efímero paso por el Atlético de Madrid. Fijo en la selección de Dinamarca, representó a su país en 80 ocasiones amen de disputar dos Copas del Mundo. Gronkjaer nació en Nuuk, capital de Groenlandia, pero, obviamente, nunca fue internacional groenlandés. En primer lugar, porque Groenlandia no es un estado y no tiene selección de fútbol oficial y en segundo lugar porque, de tenerla, Gronkjaer jamás hubiese sacrificado la opción de jugar con Dinamarca para hacerlo con Groenlandia.
Jugar al fútbol en Groenlandia es más que complejo. Tiene la liga nacional más corta del mundo. Se disputa concentrada en el mes de agosto, la única época del año donde está garantizado que la nieve o el hielo no cubran campos que en su mayoría son de césped artificial. Si uno bucea por internet y encuentra fotos del campeonato observa cómo son comunes las camisetas de manga larga o las rodilleras y calentadores térmicos debajo de la equipación futbolística. Los porteros, en pleno mes de agosto, suelen llevar pantalón y zamarra que les tapan todo el cuerpo.
No hay mucho más que rascar en un territorio que cuadriplica los kilómetros cuadrados de España, en el que apenas una quinta parte de sus tierras están libres de hielo y que únicamente cuenta con unos 60.000 habitantes. En 1991 registraron la temperatura más baja vista en el planeta con unos espeluznantes -70º. En Nuuk, la capital localizada al sur, se oscila entre una media de -6º y 8º en todo el año. En su estadio nacional, de poco más de 2.000 habitantes, se recibe a selecciones sin estado como Kosovo, Gibraltar, Man, Tíbet, Islas Feroe, Gagaucia, Zanzíbar o Santa Elena. Desde hace un par de décadas pelean para ser integradas en la UEFA, pero se han encontrado con la reiterada negativa del máximo organismo del fútbol europeo. La federación groenlandesa decidió en 2022 darle una vuelta de tuerca al asunto y pedir el ingreso en la Concacaf. Habría mucho que recorrer. 6.000 kilómetros hasta México DF, Kingston o La Habana.

En tiempos del año 1.000 d.C. navegantes vikingos (de lo que hoy sería Noruega) comenzaron a colonizar un inhóspito territorio donde apenas había pequeños grupos de esquimales. Las inclemencias del tiempo hicieron que esos asentamientos fuesen o viniesen con el tiempo, pero lo cierto es que desde el siglo XIII ese territorio pasó a estar formalmente integrado en la corona de Noruega, que por aquel entonces integraba también al territorio de Dinamarca.
Luego, en 1721, se inicia una segunda etapa de colonización en la que además de balleneros, también hay juristas, comerciantes y misioneros cristianos. A partir de entonces se construye la capital Nuuk y pasa a haber un flujo comercial constante entre Europa y Groenlandia. Prácticamente un siglo más tarde, con el fin de las guerras napoleónicas, Noruega pasa a integrarse en Suecia (no volverá ser independiente hasta el siglo XX) y Dinamarca pasa a heredar, en formato de colonia, las tierras de Groenlandia.
Habrá que esperar a 1953 para que Groenlandia se constituya de manera formal como provincia danesa con voz y voto en el parlamento danés. Antes, se había permitido la ocupación provisional del territorio (provisional significa que tiene inicio y fin, conviene puntualizárselo al señor Trump) de Estados Unidos con motivo de la II Guerra Mundial. En 1979 se dará un paso más al otorgar un estatuto de autonomía a Groenlandia para intentar paliar los 3.500 kilómetros de distancia que hay entre Nuuk y Copenhague. Para 2009 se produjo una amplia extensión de esa autonomía, al permitir un control de inmensas carteras exceptuando defensa y política exterior que siguen en mando de Dinamarca.
En la actualidad los groenlandeses se debaten entre la independencia o el seguir perteneciendo a Dinamarca. Esa dicotomía también se refleja en una disyuntiva capital en su territorio. Cuentan con una basta base de recursos naturales como zinc, plomo, molibdeno, oro, platino o uranio. Podrían ser independientes y acceder a ellos, pero necesitarían capital y mano de obra extranjera para explotarlos amen de destrozar un ecosistema tremendamente frágil. Seguir perteneciendo a Dinamarca garantiza un respeto medioambiental y un nivel de vida admisible, siempre a costa de un progreso extraordinario que el capitalismo, representado por Estados Unidos, vende como única forma de satisfacción vital.

Si bien el fútbol es un deporte complejo de practicar y disfrutar en tierras tan septentrionales, el balonmano tiene enorme aceptación popular. Se trata de un proceso natural dado que en Dinamarca y en el resto de países escandinavos el balonmano es una suerte de religión nacional. Cuando en 1979 Groenlandia adquiera un estatus semiindependiente respecto a los daneses, la federación groelandesa de balonmano dará sus primeros pasos para poder competir internacionalmente.
El proceso fue rechazado por IHF (International Handball Federation) constantemente bajo la presión de los países europeos. Dinamarca jamás iba a aceptar ese drástico paso y para ello contaba con el apoyo del balonmano europeo, lo cual es lo mismo que decir con el apoyo del balonmano mundial. Desde que en 1938 se celebrase el primer Mundial de balonmano todos los campeones han sido del Viejo Continente. Es más, salvo el segundo puesto obtenido por Catar en 2015 con un equipo formado por nacionalizados, nunca un país no europeo ha conseguido ser segundo o tercero en un Mundial. Salvó el norte de África, Corea y Japón, el balonmano es un deporte netamente europeo con más éxito en aquellas regiones donde el frío invernal obliga a buscar refugio en un polideportivo.
Sucedía que la IHF acepta que selecciones que no representan a sus estados soberanos tengan oficialidad siempre y cuando tengan una buena estructura deportiva y una liga propia. Quizás no ocurra en el fútbol, pero en balonmano la nota groenlandesa se acerca al sobresaliente. Así que como en 1985 por culpa de un conflicto relacionado con la pesca Groenlandia abandonó el marco pesquero de la UE, la federación de balonmano tiró de dicho argumento para solicitar entrar en la PATHF (Federación Panamericana de Balonmano).
Si uno mira con detenimiento un mapa observará que geográficamente Groenlandia está destinada a competir en los torneos continentales de América. Así que, dado que el nivel del balonmano en América es paupérrimo y la presencia de Groenlandia era vista como aliento y no como intrusismo, la IHF dio su brazo a torcer y en 1998 aceptó que los groenlandeses pudiesen competir internacionalmente.
Sólo tres años después de celebrar su oficialidad como selección, el balonmano de Groenlandia vivió algo que no ha vuelto a experimentar. En 2001 Groenlandia logró clasificarse para el Mundial femenino y para el masculino. En el caso de las mujeres serían dos torneos mundiales sin conocer la victoria. Para los hombres ese primer torneo se saldó con una humillante derrota ante Alemania (8-39), honrosas ante Croacia (15-25) o España (16-31) y con una histórica y contundente victoria ante Estados Unidos (26-18). Luego se repetiría presencia mundialista en otras dos ocasiones (2203 y 2007) pero sin obtener triunfo alguno. En esos tres mundiales jugaron los hermanos Jakob Larsen y Rasmus Larsen, considerados los mejores jugadores de siempre de Groenlandia. Rasmus jugó en Francia y Jakob jugó en España en las filas del BM Zaragoza.

Pero es en América en donde Groenlandia se ha convertido en una superpotencia. En 2002 y 2006 logró el bronce en el campeonato americano y en 2018 fue país organizador. Ese año se decidió dividir América en dos federaciones distintas y Groenlandia pasó a competir en lo que se ha dado en llamar Campeonato Norteamericano y Caribeño. Aquí la fortaleza de Groenlandia es tremenda al sumar un oro, una plata y un bronce en cuatro ediciones disputadas. En el último torneo Groenlandia con sus 60.000 habitantes venció a Canadá (41 millones), Puerto Rico (3 millones), México (132 millones) y Estados Unidos (340 millones).
En el medallero histórico del torneo Groenlandia supera a Estados Unidos.
En 2027 se disputará en Alemania el Mundial de balonmano. Tan sólo un país norteamericano o caribeño obtendrá plaza para la fase final.
Groenlandia tiene muchas opciones de clasificarse.
Lo normal es que Estados Unidos no se clasifique.
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