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Arconada

1987. Junio. Zaragoza. 35 grados a la sombra. Final de la Copa del Rey. Real Sociedad vs Atlético de Madrid. Hubo que hacer los ejercicios de calentamiento en un vestuario lleno de mosquitos dado que inmediatamente antes de la final se jugó un partido internacional sub-21. Jesús Gil llevaba tres días como presidente del Atlético. Estaba en el palco junto a Paolo Futre, el fichaje que había hecho real su presidencia. La Real contaba con unos jóvenes Beguiristáin y Bakero y mantenía a los veteranos Arconada, Gajate, Zamora y a un López Ufarte que disputaba su último partido antes de retirarse. Se adelantaron dos veces los donostiarras y por dos veces empataron los madrileños. Penaltis. La Romareda ruge. “No pasa nada, tenemos a Arconada”, cantan 20.000 guipuzcoanos. La Real metió cuatro. El Atlético falló el primero y Arconada paró el cuarto. Se lanzó abajo, a su izquierda, y rechazó el balón. Acto seguido, alzó el puño al cielo. Era el primer título copero de la Real desde 1909. Tras la edad de oro llegaba ahora la edad de plata.

1970. Hijo de Luis Arconada y de Isabel Echarri, un 26 de junio de 1954 venía al mundo en San Sebastián un bebé bautizado como Luis Miguel Arconada Echarri. Entraría en la cantera de la Real Sociedad a los 16 años y lo haría con unas características innatas que pronto lo harán ser seguido por los grandes clubes del país. Con un 1’78 de altura, no excesivo ahora pero suficiente entonces, era un pulpo, valiente en el uno contra uno y seguro por alto. Además, pronto fue notoria su ascendencia y su liderazgo ante sus compañeros. Por entonces la Real Sociedad era un equipo ascensor, pero una hornada de canteranos formada por Arconada, Periko Alonso, Zamora, Satrústegui o López Ufarte iba a cambiar la historia del conjunto txuri-urdin.

1980. La Real Sociedad sumó un total de 32 jornadas sin perder, récord vigente hasta el 2018. Desde la décima jornada, Real Sociedad y Real Madrid encabezaron la clasificación en una dura pugna por el primer puesto en el que ambos clubes se alternaron. Con la diferencia de goles a favor de los donostiarras (la Real había goleado 4-0 al Madrid en Atocha), se llegó al penúltimo partido con la Real Sociedad en el primer lugar. Ese día se puso fin a la racha al caer en el Sánchez Pizjuán por 2-1 con gol del argentino Bertoni en los últimos minutos y cuando la Real estaba con 9 futbolistas por culpa de la expulsión de dos jugadores. El Madrid se colocó primero, ganó el último día en San Mamés y la Real dejó escapar una oportunidad que se presumía única e histórica. Luis Miguel Arconada ganó su primer Trofeo Zamora con únicamente 20 goles encajados en 34 partidos. Un coeficiente de 0’58 goles por partido que marcaba un nuevo récord en la competición.

1975. Arconada había ascendido al primer equipo de la Real la temporada anterior. Era el tercer portero. Tenía por delante a Artola y a Urruti. Sucedió que en 1975 Artola fichará por el FC Barcelona y Arconada debute como titular en un partido de Copa de la UEFA ante el Liverpool FC en octubre de ese año. Acabará desbancando a Urruti del puesto de titular, quien tendrá que irse al RCD Espanyol al año siguiente para, curiosamente, acabar sustituyendo a Artola en la portería del Camp Nou a inicios de la década siguiente. Desde ese 1975 hasta 1989 serían catorce temporadas consecutivas de Arconada como jefe de la portería de la Real, sumando hasta tres trofeos Zamora como portero menos goleado (1980, 1981, 1982). Con Arconada la Real Sociedad no bajará del undécimo puesto, sumará dos títulos ligueros y dos subcampeonatos, una copa y un subcampeonato en el torneo del K.O, amén de ocho participaciones en torneos europeos.

1981. La temporada empezó con derrota y sin los estándares defensivos del año anterior. Alberto Ormaetxea, técnico donostiarra, no conseguía levantar los ánimos de los suyos. A falta de diez jornadas para el final la Real Sociedad era séptima a seis puntos del Atlético de Madrid, líder de la competición. Lo bueno es que la Liga era un pañuelo. A partir de entonces la Real cogió velocidad de crucero. Sumó ocho victorias y un empate y se encaramó a la primera posición llegando a la última jornada dependiendo de sí misma para cantar el alirón. Su rival en la lucha por el título no era otro que el Real Madrid, que protagonizó una racha similar a la de los donostiarras en las últimas jornadas. En su gol-average particular la Real ganaba por 3-2 al Real Madrid, por lo que un empate le bastaba en la última fecha a los vascos para proclamarse campeones. El último partido de Liga, disputado el 26 de abril, enfrentaba en El Molinón de Gijón a la Real Sociedad con el Sporting, equipo que ya no se jugaba nada; mientras que el Real Madrid visitaba al Real Valladolid, otro equipo sin objetivos a cumplir en aquella liga. En el partido de El Molinón, bajo una intensa lluvia, se adelantó la Real con gol de penalti marcado por Kortabarria a los siete minutos. El Sporting le dio la vuelta al marcador con dos goles de Manolo Mesa que dejaban el título en manos del Real Madrid. Otra vez la Real se cagaba en los pantalones. Pero no. Cuando el partido de Valladolid ya se había acabado con victoria del Real Madrid y los madridistas celebraban un nuevo título de Liga (Juanito lo hacía especialmente), en el minuto 90 del partido de Gijón, Jesús María Zamora cazó un mal chut de Alberto Górriz dentro del área embarrada y lo mandó a las redes estableciendo el empate y dando su primer título de Liga a la Real Sociedad.

1977. Arconada había ido a los Juegos Olímpicos de 1976. Arconada fue titular, pero España no pasó de la primera fase al caer ante la RDA (República Democrática Alemana) y Brasil. Al año siguiente debutó con la absoluta en un amistoso ante Hungría. Acudiría al Mundial de Argentina 78 como suplente del madridista Miguel Ángel y, tras el torneo, pasaría a ser titular indiscutible con la selección. Fue el primer español en llegar a las 50 internacionalidades al superar a Gento y a Zamora y acabaría sumando 68 entorchados, una cifra extraordinaria para la época, entre 1977 y 1985.

1982. Verano. España es anfitriona del primer Mundial con 24 selecciones. Entre los titulares hay cinco futbolistas de la Real Sociedad, incluido Arconada, capitán y buque insignia de la selección. España no es favorita en el Mundial, pero es bien sabido que jugar en casa otorga un puñado de ayudas arbitrales y un sorteo favorable. Los rivales de la primera fase son Yugoslavia, Irlanda del Norte y Honduras. Se pasa de ronda dando lástima y gracias a los consabidos favores. En la siguiente fase no hay opción alguna ante Alemania Federal e Inglaterra. El papel de España es un espanto y un clamor nacional de indignación se cierne sobre Arconada. Y no es por su desempeño sobre el campo, sino por unas medias blancas. Y es que Arconada luce unas medias blancas que ocultan los ribetes rojigualdas que lucen los demás compañeros. Son los años de plomo. Años en que etarra y vasco son sinónimos inseparables. “Mi único sueño de niño era jugar en la Real Sociedad”, dijo Arconada en cierta ocasión cuando tocaba ponerse de perfil al hablar de España. Le acribillaron por decir lo mismo que dicen tantos y tantos futbolistas con la falsa excusa de no mezclar fútbol y política. Lo cierto es que Arconada era un tipo tremendamente supersticioso. No cambiaba de camiseta hasta que perdía un partido (con lo cual jugó 32 partidos con la misma zamarra sudada en la temporada 79-80) y gustaba de jugar con medias blancas de portero. No es que en España 82 llevase medias blancas. Lo hacía siempre con la Real Sociedad. Más aún. Hay innumerables partidos en los que jugó con la selección luciendo las medias oficiales rojigualdas, así como la camiseta con el escudo prefranquista a la altura del corazón. Nada de eso le serviría como coartada. Para el relato del aficionado cabreado, Luis Arconada llevó medias blancas en el Mundial de España como antiespañol que deseaba el fracaso de su país.

1982. Primavera. Parecía el año del Barça, pero nuevamente Real Sociedad y Real Madrid pusieron velocidad de crucero en el último tramo de la competición. El Barça fue derrotado en el Camp Nou por 0-1 ante el Real Madrid en la penúltima jornada en el mismo día que Real Sociedad y CA Osasuna empataban en El Sadar. A la última jornada la Real Sociedad llegaba con un punto de ventaja sobre madrileños y catalanes. En esta ocasión no hubo tensión. La Real ganaba en casa ante el Athletic y celebraba el título de Liga ante su afición en el viejo estadio de Atocha. Un campo a la inglesa, con las gradas muy encima del rival al haber apenas espacio entre el fondo y las líneas del campo. Allí Arconada celebraba su tercer trofeo como portero menos goleado mientras el griterío exclamaba; “No pasa nada, tenemos a Arconada”.

1989. Con 35 palos Luis Miguel Arconada decide retirarse. Tras su marcha González asumirá su puesto en la portería para luego ceder la titularidad a Alberto a inicios de los 90. Por entonces el viejo Atocha había dejado paso a Anoeta. Hasta llegó a recuperarse para la causa a Biurrun, suplente de Arconada en los títulos ligueros. Olabe, Riesgo, Westerveld, Bravo, Rulli e incluso Álex Remiro. Nunca ha vuelto a tener la Real Sociedad un portero de la jerarquía de Arconada.

1985. Tras unos años de ensueño, la Real entra en decadencia. El galés John Benjamin Toshack sustituye a Ormaetxea en el banquillo. En agosto Arconada sufre una rotura de ligamento cruzado y menisco externo. Estará casi toda la temporada de baja. Su etapa en la selección, ya discutida desde la final de Paris, pasa a clausurarse. En su ausencia debutará Elduayen, quien a la temporada siguiente deberá marcharse de San Sebastián para prosperar como antes tuvieron que hacer Urruti, Biurrún y tantos otros. Toshack cambiará los métodos de entrenamiento, rejuvenecerá a la plantilla y modificará el sistema de juego implantando un 5-3-2 con un líbero y dos laterales carrileros con proyección ofensiva. Arconada volverá y se mantendrá como indiscutible.

1988. El canto del cisne. Con Toshack a los mandos la Real Sociedad logra un extraordinario subcampeonato liguero a lo que sumará un subcampeonato copero. Era una Real con 5-3-2 que vivía del talento de Arconada bajo palos y de un Bakero que entonces ejercía de delantero centro. La Real iba como un tiro, pero acabaría desestabilizada. A falta de ocho jornadas para el final el Real Madrid anunciaba el fichaje de Toshack como entrenador para la temporada 89-90. En la final de Copa se enfrentaban Real Sociedad y FC Barcelona. Ganó el Barça en el Santiago Bernabéu gracias a un gol de Alexanko (Arconada evitó una goleada), que propició que el conjunto azulgrana no faltara por primera vez en su historia a competiciones europeas. En medio de una crisis pantagruélica, sólo 4.000 catalanes estuvieron en el campo y el Barça hubo de devolver miles y miles de entradas. Aquella Copa fue una bombona de oxígeno para Núñez que ya tenía fichado a Cruyff como entrenador para la siguiente temporada. Y no sólo a Cruyff. También a López Rekarte, Beguiristain y Bakero. Como dijo Toshack: “Jugamos contra 14 futbolistas del Barcelona”. No le faltaba razón. El caso es que la Real también había jugado con un entrenador del Real Madrid.

1983. 6 de abril. En ese momento Luis Miguel Arconada era posiblemente el mejor portero del mundo. Su capacidad de reflejos era extraordinaria, lo cual le permitía llegar a balones difíciles gracias a una reacción asombrosa. Era impenetrable en el uno contra uno y llegaba a balones imposibles en la cepa del poste. Aunque la Real se mantuvo invicta durante las primeras 12 jornadas, no tuvo un buen desempeño en un campeonato en el que acabaría séptima. Con todo, la campaña de Arconada fue extraordinaria. Célebres fueron las cuatro paradas dentro del área que se sacó a tiros de Maradona en un partido en el Camp Nou, a lo que añadió una impresionante palomita tras lanzamiento de falta. Si alguien no conocía a Arconada lo hará en esa edición de la Copa de Europa. El portero donostiarra se salió en las eliminatorias ante Celtic de Glasgow y Sporting de Lisboa que llevaron a la Real Sociedad a semifinales ante el HSV Hamburgo de Stein, Kaltz, Magath, Bastrup y Hrubesch. En la ida disputada en el patatal del viejo Atocha el partido acaba con 1-1.

1983. 20 de abril. Volksparkstadion. Hamburgo. 57.000 almas. Partido de vuelta de la semifinal de la Copa de Europa. La Real llega tocada. Satrústegui, Zamora, Gajate y Kortabarría son bajas. Arconada es el sostén del equipo. Sus paradas mantienen viva a la Real durante todo el partido hasta que a falta de un cuarto de hora se adelantan los alemanes tras lanzamiento de esquina. Ocurre que cinco minutos después Diego empata para la Real Sociedad. El partido se encamina hacia la prórroga. Es el minuto 83, y tras un rechace dentro del área, Von Heesen adelanta nuevamente a los teutones. Es un fuera de juego clarísimo. La polémica se había originado porque minutos antes se había lesionado uno de los lineres suizos. Por entonces no había cuarto árbitro y hubo que poner como juez de línea improvisado a un linier alemán que estaba viendo el partido. Un linier residente en Hamburgo.

1984. Eurocopa de Francia. España viene de fracasar en su Mundial y de clasificarse para la Eurocopa tras un agónico 12-1 ante Malta (aquel día jugó Paco Buyo de portero). No se espera nada de la selección. España empata el primer partido ante Rumanía y el segundo ante Portugal. Tiene que ganar a Alemania para meterse en semifinales. Alemania es vigente campeona europea y subcampeona mundial. Los teutones tienen infinidad de ocasiones. Arconada tira de reflejos para un mano a mano ante Rummenigge y un disparo a bocajarro de Völler. Milagrosamente España pasa de ronda con un maravilloso gol de Maceda en el descuento. En semifinales toca la Dinamarca de Michael Laudrup, Elkjaer-Larsen y Frank Arnesen. Los daneses dan un recital que es replicado parada a parada por Arconada. Una mano increíble a la escuadra, una mano cambiada a Laudrup, un mano a mano ante Elkjaer-Larsen, una salvada ante un posible autogol y dos rechaces en el área pequeña camino del 120 de partido. Y es que hubo prórroga. Y penaltis. Arconada parará un penalti a Laudrup, pero el árbitro mandará repetirlo. Se irá fuera. Dio igual. España estaba en la final ante Francia gracias a Arconada.

Arconada vs Dinamarca 84

Allí, en la final parisina, Michel Platini lanzará una falta colocada pero escasa de fuerza. Arconada se lanzará rodillas al suelo para blocar el balón…que pasa por debajo de sus piernas para colarse dentro del área. “La sensación es como cuando un balón se te cuela por debajo en una piscina”, diría un Arconada que tardaría más de 20 años en ver las imágenes por televisión. “Fue una lástima haber marcado aquel gol, tanto por mí como por Arconada”, diría Michel Platini. Hacía dos décadas que España no disputaba una final de la Eurocopa. Y todo había sido por Arconada. Nada de eso tendría importancia. El gol de Arconada, como se dio en llamar a aquella cantada, empañaría para la historia la gran actuación del meta vasco en aquel verano francés.

2026. Luis Miguel Arconada está semiretirado. Mantiene el puesto de consejero de la CAF (Compañía Auxiliar de Ferrocarriles) donde lleva trabajando desde 1992. Vive por y para sus nietos. Uno de sus hijos es jefe de prensa de la Real y su hermano menor fue brevemente entrenador del club de sus amores. Ya sea sentado en tribuna o desde el salón de su casa no se pierde un partido de la Real Sociedad mientras asume que ya tiene más pasado que futuro.

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