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Bobsleigh nigeriano

En 2018 tres mujeres nigerianas pasaran a la historia al integrar el primer equipo africano que competirá en los Juegos Olímpicos de Invierno en la modalidad de bobsleigh. Nigeria. Un país con una temperatura media anual de 28 grados. Una nación donde el invierno no existe. Una tierra en donde habrán oído hablar de fútbol, boxeo, atletismo o incluso criquet. Un país donde el que conoce el significado de la palabra hielo o es porque la ha buscado en la Wikipedia o bien porque ha bebido unas cuantas copas de más.

El mérito es triple. Equipo africano, equipo femenino y disciplina deportiva de alto poder económico. El valor, el empeño y la tenacidad de este grupo de mujeres es digno de elogio. La líder de toda esta locura es Seun Adigun, quien compitió en los Juegos Olímpicos de Verano en la prueba atlética de 100 metros lisos. Viendo la dificultad y la cantidad de velocistas de su país con buenas marcas decidió cambiar la pista de tartán por la nieve y el hielo y seguir avivando su sueño olímpico.

Comenzó practicando bobsleigh con el equipo estadounidense, ya que aunque de padres nigerianos, Adigun nació en Chicago. En 2015 el Comité Olímpico Nigeriano se puso en contacto con ella para formar un equipo propio. La dificultad era tremenda, pero Adigun se puso manos a la obra. Dado que es un deporte donde la velocidad y la fortaleza del tren inferior son fundamentales para introducirse en el coche (bobsleigh), buscó a dos compañeras especialistas en los 100 y 200 metros lisos, Ngozi Onwumere y Akuoma Omeoga, ambas estadounidenses, pero también ambas de raíces nigerianas. Unas y otras se formaron a través del sistema de becas deportivas de Estados Unidos. Adigun estudió empresariales y sus compañeras cursan estudios quiroprácticos.

No tenían mucha idea de cómo empezar. “Cuando eres el primero en hacer algo nunca hay un plan”, sostiene Adigun. Realizaban sus entrenamientos en Texas, sin coche de competición y rodeadas de reses y arena a cerca de 40 grados a la sombra. Montaban en trineos de madera y se deslizaban a través de colinas de tierra. Pronto el boca a boca y las redes sociales hicieron su trabajo y todo Estados Unidos se hizo eco de su osadía. Se convirtieron en habituales de los informativos televisivos e iniciaron una campaña de mecenazgo con el auspicio de una entidad bancaria. Unos cuantos meses después habían logrado los 150.000 euros necesarios para acceder a un centro de entrenamiento en Canadá, donde por primera vez se subieron a un bobsleigh de competición.

Y es que la epopeya es singular. Etiopía, Senegal, Madagascar o Ghana ya han sido países olímpicos en deportes de invierno, pero lo de este trio nigeriano es especial.

Quien sabe, pase lo que pase en la competición, igual a Disney le gusta la idea y decide llevar al cine esta proeza. Una hazaña que nos recuerda a ‘Cool runnings’ (Elegidos para la gloria) una entrañable película de 1993, protagonizada por John Candy, en la que dos empresarios estadounidenses ponen en marcha la creación de un equipo jamaicano de bobsleigh para que compita en los Juegos de Calgary de 1988. Aunque la película tiene varias licencias artísticas, lo que recoge fidedignamente es la admiración, el aplauso y el reconocimiento del público cuando el coche se sale de la pista y los jamaicanos quedan eliminados en la ronda clasificatoria. A pesar de ello, el mérito de aquellos chicos, al igual que el de estas jóvenes nigerianas, es el mero hecho de haber puesto en práctica un imposible. Dentro de 10 días sabremos si la epopeya se convierte en tragedia o en comedia, más lo que es seguro es que queden en el puesto que queden, no habrá deportistas más admiradas y elogiadas en estos Juegos Olímpicos de Pyeongchang.

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