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De la gloria al ridiculo. De Italia a Inglaterra

Tras el empate en San Siro ante Suecia, el fútbol italiano vive y vivirá, al menos hasta el verano que viene, en un estado permanente de dolor y tragedia a partes iguales. Gianni Mura, leyenda viva del periodismo deportivo, escribía tras confirmarse que Italia se ausentará de un Mundial por vez primera en 60 años: “Si no es luto nacional, poco falta. Los suecos han eliminado a los inventores del catenaccio con un supercatenaccio (…) El complejo que gira en torno al fútbol en Italia ya no se sostiene. La culpa es del exceso de extranjeros, opinan muchos, entre ellos Salvini de la Liga Norte, por motivos electorales. Pero en 2006 también había extranjeros en el campeonato. De amos del mundo a bailarines de cuarta fila. Parece imposible, pero es cierto. Hemos olvidado que en 2006 Italia podía contar con verdaderos campeones (Pirlo, Del Piero, Totti, Buffon, Cannavaro), de los cuales hoy en día, aparte de Buffon no queda ni rastro. Basta con que Bellotti marque un gol de chilena para que lo proclamemos el nuevo Riva; si Donnnarumma hace dos paradas decentes, ya es el nuevo Buffon; Bonucci acierta dos tiros largos y es Beckenbauer. No es verdad, o aún no (…) En Italia la federación de fútbol tiene poco poder, y la liga demasiado. En Alemania hay 200 centros de formación. En Italia 30 (…) Hoy es fácil decirlo, pero también en el pasado, cuando no eran los grandes equipos, sino Eslovaquia, Nueva Zelanda o Costa Rica, los que mandaban a casa a la Italia de los fenómenos en la primera fase de los mundiales de 2010 y 2014. Hace tiempo que suena la alarma, pero hemos hecho como que no la oíamos”.

Es un proceso muy doloroso porque en la actualidad participan en la cita mundialista 32 selecciones frente a las 16 que lo hacían en el pasado. No obstante hay un cierto truco en esta afirmación. La ampliación ha democratizado el fútbol a nivel mundial, pero Europa siempre tuvo cierta barra libre para clasificarse. En la actualidad el cupo europeo está en 13 escuadras mientras que antaño quedaba en 9. Teniendo en cuenta que con la disgregación soviética y yugoslava el número de países creció en un tercio, la tan manida frase de que ahora es más fácil clasificarse que en tiempos pasados se puede tomar por falsa -en lo que al continente europeo se refiere-.

Con el de Rusia serán ya 21 las citas mundialistas. Brasil es el único país que hace pleno. Alemania (o en su defecto la RFA) ha fallado en dos ocasiones y Argentina en tres citas. México ha participado en 16 y Francia, España e Inglaterra en 15. Detrás de Brasil y de Alemania aparece Italia con 18 celebraciones. Falló en la edición inaugural de 1930, en 1958 y lo hará el año que viene en Rusia. Entre medias cuatro entorchados y dos subcampeonatos.

Realmente lo de Italia siendo tragedia no es una sorpresa morrocotuda. Quedó segunda de grupo ante España (probable) y la eliminó Suecia (posible). Casos como este los hay a borbotones. De hecho, Suecia pasó en su grupo por delante de una lamentable Holanda, la cual también falló en el 2002 ante Irlanda y en 1986 con Gullit, Van Basten y compañía frente a Bélgica. Sorprendente de igual forma fue la clasificación de Escocia ante la España de Di Stéfano en 1958 o la de la Bulgaria de Stoichkov y Kostadinov con un gol en el descuento en el partido decisivo ante Francia valedero para el Mundial de 1994.

Pero para tragedia nacional debemos trasladarnos a la década de 1970. Fue un caso muy parecido al de Italia. Inglaterra pasó de ganar el Mundial al fracaso absoluto en apenas diez años.

Inglaterra había salido campeona en 1966 y fuera eliminada cuatro años después ante Alemania en cuartos en una reedición de la final anterior. Las viejas glorias como Charlton, Moore o Banks se habían retirado pero Sir Alf Ramsey seguía siendo el seleccionador. Además, tras años de oscuridad en el continente, los equipos ingleses iban a enlazar durante esa década un título europeo tras otro gracias a Manchester City (1970), Chelsea (1971), Tottenham (1972), Liverpool (1973,1976,1977,1978), o Nottingham Forest (1979,1980). El futuro prometía.

Para la clasificación de 1974, Inglaterra quedó encuadrada en un grupo de tres equipos junto a Polonia y Gales. Los polacos eran los actuales campeones olímpicos y con Lato y Deyna tenían un buen conjunto, pero nunca se habían clasificado para una cita mundial. Inglaterra sacó 3 puntos (de aquella las victorias sumaban sólo dos puntos) ante los galeses, mientras que Polonia cayó en Cardiff por lo que sólo pudo sumar 2. No obstante, Polonia pasó por encima de Inglaterra en Varsovia por lo que los ingleses tenían que ganar en Wembley para clasificarse para el Mundial. A Polonia le valía el empate. La misma situación a la que se enfrentaron Italia y Suecia hace unos días.

Era el 7 de octubre de 1973. La clasificación se daba por hecha. De hecho la federación inglesa se negó a posponer la jornada liguera para dar descanso a los futbolistas anglosajones porque se consideraba innecesario.

Se empató. Tomaszewski, portero polaco, hizo un partido prodigioso. Sólo encajo un gol de penalti. Domarski había adelantado a los centroeuropeos antes de la pena máxima al iniciarse la segunda parte. Las paradas de Tomaszewski fueron numerosas. Se convirtió en héroe nacional. Inglaterra se quedó atónita. Era la primera vez que no iban a un Mundial desde que firmaran la paz con la FIFA en 1950. Era el final de una era. Pero la pesadilla aún no había acabado.

Cuatro años después los ingleses tenían un equipo formidable en el que destacaban Shilton, Paul Mariner o Kevin Keegan. Se contrató como entrenador a Don Revie, el hombre que había hecho grande a un equipo de provincias como el Leeds. La cosa ya empezó mal al no clasificarse para la Eurocopa de 1976, pero aún se puso peor cuando por los malos resultados Inglaterra dejó de ser cabeza de serie y tuvo que compartir grupo de clasificación con Luxemburgo, Finlandia…e Italia.

Italia sometió a Inglaterra en Roma por 2-0 gracias a Antonogni y Bettega y se optó por echar a Revie y contratar a Ron Greenwood, un entrenador de medio pelo. Habría que ganar en Londres en el partido de vuelta y rezar para que Italia pinchase sorpresivamente. Obviamente nada de eso sucedió. De hecho, Italia pasó por encima de Luxemburgo y de Finlandia mientras que los ingleses sufrieron para derrotar por la mínima a los fineses.

El problema era la diferencia de goles. Contaba la diferencia general y no la particular, por lo que Inglaterra debía vencer a Italia por 6-0. Los chicos de Greenwood hicieron su mejor partido en años pero sólo consiguieron dominar por 2-0. Habían igualado el resultado de la ida, pero resultó insuficiente.

El fracaso había sido doble, pero dado que esta vez el rival era la siempre respetable Italia y no la desconocida Polonia se aceptó con cierta resignación. Aún habría otra trágica fase de clasificación en 1994 con ridículo ante San Marino incluido, pero eso sería tema de otro artículo. Con lo que hay quedarse es que antes de Italia ya hubo una selección que pasó de la gloria mundial al ridículo nacional en apenas una década. Y no fue una selección cualquiera.

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