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Templos del fútbol (3ª parte. Estadios de la actualidad)

Elaborar una lista con los 7 grandes templos del fútbol de la actualidad ha sido tremendamente complicado. He tenido que dejar fuera el increíble Azteca, el único estadio capaz de albergar dos finales mundiales, el inmenso Olímpico de Berlín, el coqueto Maksimir de Zagreb, el funcional Ullevi de Goteborg, el precioso Philips Stadium de Eindhoven, el señorial Ernest Happel de Viena, el práctico Velodrome de Marsella, el majestuoso Américo Vespucio Liberti -más conocido como Monumental de River Plate-, el original Luigi Ferraris de Génova, el pomposo estadio Luzhniki de Moscú, el intenso Westfalenstadion de Dortmund o incluso el Camp Nou barcelonés, una maravilla para los sentidos futbolística y estructuralmente y que aún por encima tiene el honor de ser el estadio europeo de mayor capacidad. También han tenido que ser descartados recintos de reciente construcción que aun siendo iconos del presente lo serán aún más en el futuro, caso del Olímpico de Estambul, el Allianz Arena de Münich, el Stade de France de París o el nuevo Wembley. Todos los que forman parte de esta lista cuentan con al menos 70 años de historias.

7. ALBERTO ARMANDO ‘LA BOMBONERA’ (Buenos Aires. 1940-): José Delpini, el ingeniero jefe, manifestó al acabar la construcción que el estadio le parecía una caja de bombones. Había quedado rebautizada para la posteridad la casa de Boca Juniors. La forma del estadio es similar a una D, con tres gradas unidas y una tercera, donde están los palcos, sencilla y aislada que no tiene nada que ver con el resto del estadio. Esto se debe a que se aprovecharon los terrenos donde había un viejo campo y que la existencia de viviendas en esa zona impedía hacer una grada con un ancho normal. También es fascinante la cantidad de colores del graderío, lo cual se debe a que el barrio bonaerense de Boca está formado por un conjunto de casas con fachadas muy llamativas. Seguramente el bombón más apetitoso del que hayan disfrutado sus 57.000 gargantas sea el de Diego Armando Maradona, probablemente el mejor futbolista de la historia.

6. SANTIAGO BERNABÉU. (Madrid. 1947-): Manuel Muñoz Monasterio propuso a Santiago Bernabéu edificar un nuevo estadio en el Paseo de la Castellana de Madrid. Ahí ya se encontraba el viejo estadio del Real Madrid y Bernabéu aún lo quiso llevar más lejos del centro, a una zona periférica y poco hospitalaria. Creía que con el paso del tiempo el estadio y la zona se revalorizarían, y a buena fe que lo hizo. La Castellana paso de ser un trazo hacia la nada a la columna vertebral de la ciudad. Aunque ahora tiene unos 75.000 espectadores, el Santiago Bernabéu llegó a tener 120.000 siendo uno de los más grandes del mundo. Originalmente tenía dos líneas de gradas a los que se les añadió un tercer anillo. Para ser sede mundialista en 1982 se construyó una nueva fachada totalmente blanca sobre la estructura de cemento armado y una cubierta que le daba a la atmósfera una incandescencia de la que nació el mito del ‘miedo escénico’, argumento felizmente inventado por Valdano. Después se añadieron las hoy características torres circulares en cada una de las esquinas del estadio. En el Bernabéu han tenido lugar las gestas más importantes del club más laureado del mundo, pero también varias finales europeas y hasta la fiesta de celebración de la victoria de Bahamontes en el Tour de 1959.

5. GIUSEPPE MEAZZA (Milán. 1926-): El estadio milanés ya fue rompedor en su día al eliminar las pistas de atletismo. De hecho, fue construido ante multitud de críticas. Se tenía miedo de que al pasar la moda del fútbol aquel coliseo de cemento quedara inservible para otras disciplinas. Piero Pirelli, presidente el AC Milan y de la famosa casa de neumáticos, quería un estadio de estilo inglés con 35.000 espectadores de capacidad y con la condición de que las gradas principales estuviesen a cubierto. Se inauguró en 1926 con el nombre de San Siro, pequeña iglesia próxima al estadio. Para el Mundial de 1934 soportó la ampliación y el cierre de los cuatro graderíos dejando su capacidad en 55.000 almas. Dado que el coste de la obra fue sufragado por el ayuntamiento milanés, el estadio pasó a titularidad pública por lo que el Internazionale empezó a jugar sus encuentros también en San Siro. Por aquel entonces la estrella del Inter y capitán de la selección italiana bicampeona del mundo era Giuseppe Meazza, con lo que en 1980 se renombró el estadio en su honor. Sin embargo, para los tifossi del AC Milan el recinto sigue siendo conocido como San Siro honrando los deseos de quien lo levantó en 1926.

Lo magnífico de este estadio es que en la remodelación de la década de 1960 se construyó un nuevo anillo de gradas superpuestas a las anteriores y que descansan sobre una estructura independiente. Ergo, para trasladarte a tu asiento debes acceder por una serie de rampas. Para el Mundial de 1990 se dejó definitivamente la capacidad en 85.000 almas creando un tercer graderío también autónomo. Para ello hubo que rebajar el terreno y hundirlo, por lo que la sensación es que estás en un foso y no en un graderío. La intensidad es similar a la de un pabellón. Se cubrieron también todos los fondos salvó el del este, ante la imposibilidad de hacerlo debido a la cercanía de las instalaciones de un hipódromo cercano. Aquellos abonados con asientos en la parte alta de ese fondo se empaparán en un día de lluvia. A cambio, por el mismo precio y con apenas girar el cuello, podrán disfrutar de una vista maravillosa del horizonte de Milán y de su excepcional catedral.

4. CENTENARIO (Montevideo. 1930-): Como homenaje a la selección ganadora de la medalla de oro futbolística en los Juegos de 1924 y 1928 se le otorgó la organización del primer Mundial de fútbol a Uruguay en 1930. Precisamente ese año se conmemoraba el centenario de la independencia uruguaya, así que se acometió la construcción de un coloso capaz de acoger a 100.000 espectadores (en la actualidad son 65.000 asientos). El arquitecto Juan Antonio Scasso proyectó cuatro graderíos siguiendo una estructura elíptica y equidistante en todas partes con el terreno de juego. Se bautizaron los cuatro fondos con los nombres de América (la principal), Olímpica, Colombes (lugar de la victoria en los JJ.OO de 1924) y Ámsterdam (lugar del triunfo en los JJ.OO de 1928). Sobre la llamada tribuna Olímpica despunta una torre de 100 metros de alto símbolo de la monumentalidad del proyecto y donde tendría que ondear la bandera de la selección campeona, que felizmente fue Uruguay. El estadio ha sufrido varios cambios pero su esencia es muy parecida, por lo menos a la espera de que Uruguay consiga la candidatura para el Mundial de 2030 al que aspira.

3. HAMPDEN PARK (Glasgow. 1903-): El estadio nacional inglés (aquí no juega ni el Celtic ni el Rangers) es hoy una multifuncional instalación de vanguardia que en 1903 era un gran hoyo. El gran hoyo. El afamado arquitecto escocés Archibald Leitch mandó construir el estadio en el parque de Hampden, al sur de Glasgow. Excavando y modelando la tierra se pudo realizar un sólido soporte para los espectadores sin tener que recurrir a las estructuras de madera de la época. Un incendio en 1945 hizo reducir sus 150.000 asientos a 55.000 aunque, eso sí, todos de asiento. La tribuna central pasó a ser cubierta y a finales del siglo pasado se cerró el estadio completamente. El encanto de Hampden reside en que al ser un gran hoyo la sensación de vértigo y de proximidad de los espectadores es brutal, aun existiendo una pista de atletismo. En Hampden se disputó la famosa final de la Copa de Europa en la que el Real Madrid de Di Stéfano arrolló por 7-3 al Eintracht finalizando se glorioso ciclo de cinco campeonatos consecutivos.

2. OLD TRAFFORD (Manchester. 1910-): El proyecto de Archibald Leitch es conocido como ‘the theatre of dreams’ (el teatro de los sueños). Y lo es porque John Davies, propietario del United, decidió llevar a su equipo a la otra punta de la ciudad, a la zona verde de Trafford Docks con la intención de simbolizar un resurgimiento económico y una nueva era lejos de calles estrechas y fábricas humeantes. Old Trafford presentaba amplias tribunas unidas a diferencia de lo habitual entonces en Inglaterra. Con un aforo de 80.000 personas y con la tribuna cubierta por una serie de pequeños techos articulados en capas colgantes ya era un estadio futurista en 1910. Un bombardeo alemán en la II Guerra Mundial lo destrozó casi por completo y tuvo que ser reconstruido. Se proyectaron dos niveles de gradas y en el centro de las mismas se colocó la tribuna, la primera vez que se hacía eso en un recinto. Pero más importante que el estadio era el césped. En una época de campos embarrados y con muchas calvas, Old Trafford se mantuvo impoluto durante décadas y con un césped inmaculado que permitía el juego de toque característico del Manchester United. Actualmente el estadio tiene capacidad para casi 70.000 almas y las gradas están totalmente cubiertas. En un muro de ladrillo de los exteriores están escritos los nombres de los históricos del equipo como Edwards, Charlton, Best, Keane, Giggs o Schmeichel. Al lado de ese muro se levanta una pared de ladrillo que a comienzos de este siglo fue recubierta con una vitrina de plexiglás. Desde el aire el estadio se asemeja a un gran almacén industrial que destaca ante las viviendas de ladrillo típicas de los alrededores.

1. ANFIELD ROAD (Liverpool. 1884-): Hablamos del estadio más antiguo en pie. De los de relevancia, quiero decir. ‘This is Anfield’ reza en el túnel de acceso al campo. Una forma de atención y respeto para todo aquel que entre en ese terreno de juego. Anfield Road, típico barrio victoriano de casas estrechas, era el hogar del Everton, el otro club de la ciudad, pero en 1892 John Houlding, antiguo presidente el Everton, decidió fundar el Liverpool. ¿Qué había sucedido? Que Houlding además de presidente era el dueño del estadio y ni corto ni perezoso decidió triplicó el alquiler de las instalaciones, por lo que los socios del Everton resolvieron echarlo de la presidencia, emigrar y comprar un nuevo terreno en Goodison Park para construir otro campo de juego. Houlding, propietario de un estadio pero sin equipo que lo ocupase, decidió fundar uno nuevo. Los hinchas del Everton aún se mofan de los del Liverpool por ello, pero el caso es que con un hecho especulativo nacía uno de los clubes más importantes del mundo.

La imagen actual es el resultado de muchas transformaciones aunque los cuatro graderíos siempre se han mantenido independientes y muy cerca del terreno de juego (45.000 espectadores). El más conocido es el fondo sur inaugurado en 1906 y que recibe el nombre de ‘The Kop’, en honor a los soldados ingleses (la mayoría de Liverpool) muertos un par de años en las ‘kopjes’, las colonias sudafricanas en la guerra entre británicos y zulúes. En su momento podía acoger a 30.000 espectadores de pie siendo la grada única más grande del mundo, honor que hoy ostenta el Westfalenstadion de Dortmund. En el exterior del estadio una verja de hierro con el lema del club ‘You’ll never walk alone’ (nunca caminarás sólo) conduce a una estatua de Bill Shankly, histórico entrenador, y a un mausoleo en recuerdo de los 96 aficionados muertos en Hillsborough en 1989 al desplomarse un graderío. Aunque en 2008 estaba prevista la construcción de un nuevo recinto, la presión de los aficionados consiguió paralizar el proyecto. Actualmente Anfield está en proceso de remodelación. No se destruirá, se remozará. Felizmente. Muy felizmente.


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