Los 10 mejores futbolistas que nunca jugaron un Mundial
El asunto dio el pistoletazo de salida en 1930. La idea era que participasen 16 selecciones nacionales a razón de cuatro grupos con cuatro equipos. Acudieron 13 combinados internacionales, dado que tres europeos se bajaron del carro al considerar el coste de cruzar el Atlántico inasumible. Dio igual. Se construyeron tres grupos de tres escuadras y uno con cuatro conjuntos. El sistema de 16 participantes se mantuvo inamovible hasta 1982, cuando en el Mundial de España se amplió el abanico hasta 24 escuadras. Tenía su lógica. Lo que antes era un monopolio Europa-América ahora se abría al mundo. Con la descolonización surgieron numerosos estados de nuevo cuño tanto en Asia como, esencialmente, en África.
A partir de entonces todo sucedió a fume de carozo. Para Francia 1998 se aumentó a 32 el número de participantes asegurando un reparto más ecuánime e introduciendo en la ecuación a Oceanía, hasta entonces apartada del negocio del fútbol. La última vuelta de tuerca ha tenido lugar en la presente edición de 2026 con un total de 48 participantes repartidos en ¡12! grupos de cuatro conjuntos. De este modo el Mundial es universal y permite un total de 17 selecciones europeas, 6 ó 7 de Sudamérica, 6 ó 7 de la Concacaf, 9 ó 10 de África, 7 u 8 de Asia y 1 ó 2 de Oceanía. El sistema es más permeable y democrático a costa de desvirtuar el nivel de juego y convertir las primeras rondas en un ejercicio tedioso y pastoso que aumenta grotescamente el número de goles.
El caso, pues, es que acudir a un Mundial es mucho más fácil en la actualidad que en el pasado. Pongamos un ejemplo que lo certifique. Es muy probable que Erling Haaland sea el mejor delantero centro del momento. Hace unas semanas disputó con su selección su primer Mundial. Todo se lo debe a la ampliación a 48 equipos de la competición. Noruega había participado en el Mundial de 1938 (13 equipos europeos de 16 participantes), en el de 1994 y en el de 1998. Hacía casi tres décadas que Noruega no disputaba un Mundial, por lo que Haaland le debe una bien gorda a Gianni Infantino.
Al igual que Haaland es un delantero de tronío, también lo era José Eulogio Gárate. No era tan bueno como el ciborg escandinavo, pero no hay que desdeñar a un icono del Atlético de Madrid que fue máximo goleador de la Liga española en 1969, 1970 y 1971, así como ganador de tres ligas y finalista de la Copa de Europa con los colchoneros. No era Haaland, pero comparemos a Gárate con Falcao o Diego Costa. El caso es que Gárate no disputó ningún Mundial dado que España no se clasificó ni para la edición de 1970 ni para la de 1974. Si para acudir a la de 2026 la selección española únicamente tuvo que quedar entre los dos primeros en un benigno grupo formado por Turquía, Georgia y Bulgaria, en la de 1970 había que ser campeón en un grupo donde estaban Bélgica (semifinalista Eurocopa 72), Yugoslavia (subcampeona Eurocopa 68) y Finlandia.
Con todo, lo más sangrante ocurre cuando ponemos el foco en África. A la altura de 1990 el mejor jugador de África era Abedi Pelé. Triple vencedor del Balón de Oro africano y héroe del Olympique de Marsella campeón europeo en 1993, jamás disputó un Mundial. Por entonces únicamente dos países africanos accedían a la fase final de la Copa del Mundo. En la actualidad pueden ser diez. La Ghana de Abedi Pelé tenía que pasar dos eliminatorias a ida y vuelta antes de formar un grupo de cuatro participantes donde únicamente el vencedor era el que obtenía el pase. Ghana no pudo con Argelia o Camerún en los años de esplendor de Pelé. En 2026 Ghana se clasificó al vencer en un sencillo grupo donde, a excepción de Malí, todos los demás países eran unos parias del nivel de Comores, Madagascar o Chad. No es de extrañar que Ghana se haya clasificado para cinco de las últimas seis ediciones. Lástima que estos tiempos no fuesen los de Abedi Pelé.

Así pues, vamos a intentar dilucidar quienes son los 10 mejores futbolistas que no han participado en un Mundial. Para ello le daremos más valor a aquellos personajes del pasado en detrimento del presente. ¿Es un buen futbolista Henrij Mkhitaryan? Lo es. Y muy bueno. El mejor en la historia de Armenia. Jugador en Dortmund, Manchester United, Arsenal, AS Roma o Internazionale y ganador de títulos con todos ellos. ¿Era un buen futbolista Valentino Mazzola? Sin duda mejor que Mkhitaryan. No en vano a mediados de la década de 1940 Mazzola era considerado el mejor jugador de Europa. Ocurre que si bien es complicado que Armenia se clasifique para un Mundial (no imposible, dado que en su grupo para 2026 cayó ante Irlanda y Hungría) para Mazzola no hubo opción. Desde 1938 hasta 1950 no se celebró el Mundial, así que, para Mazzola, fallecido en 1949 en la tragedia aérea de Superga, las opciones sumaban cero sobre cero.
¿A quiénes dejamos fuera? A unos cuantos fueras de serie. Empecemos con un ramillete de sudamericanos. En el pasado reciente contamos con cuatro futbolistas de cuatro países que se quedaron fuera, o bien por incompetencia de sus selecciones o bien por no estar disponibles en el momento adecuado. Además de leyenda del Real Zaragoza, Gustavo Poyet fue el eje de operaciones de Uruguay a mediados de los 90. Sin embargo, las charrúas no lograron clasificarse ni para el Mundial de 1994 ni para el de 1998. La que no jugó un Mundial ni en 1998 ni nunca es Venezuela, lo que lastró las opciones de Juan Arango, el mejor futbolista de la Vinotinto y con sólida carrera en España y Alemania. Norberto Solano aún posee el récord de asistencias de un jugador latinoamericano en la Premier League, ocurre que sus casi 100 partidos como internacional nunca lo vieron en un Mundial del que Perú se mostró ausente desde 1982 hasta 2018. Mejor futbolista que los tres citados fue Alberto Spencer. Con razón es el máximo goleador de la historia de la Copa Libertadores. Leyenda de Peñarol, campeón de la Intercontinental ante Benfica y Real Madrid, Spencer nunca jugó un Mundial dado que defendió los colores de Ecuador, una selección que siempre fue un paria internacional y que no acudiría a su primer Mundial hasta 2002.
Por último, hagamos mención a José Manuel Moreno. Palabras mayores. Moreno rivalizó con Mazzola como mejor jugador del mundo en los 40. Muñoz, Pedernera, Labruna, Loustau y el citado Moreno formaron en River Plate una delantera conocida como La Máquina, de la que quedaría prendado un adolescente llamado Di Stéfano. De todos los citados tan sólo Ángel Labruna concurrió en un Mundial allá por 1958. Además de Moreno, Adolfo Pedernera, Juan Carlos Muñoz y Félix Loustau se vieron perjudicados tanto por la II Guerra Mundial como por las eliminaciones en fases de clasificación de 1950 y 1954.

África. Nacido en Marruecos cuando era protectorado francés, Larbi Ben Barek goleó para Francia además de jugar partidos amistosos con los marroquís. Bicampeón liguero con el Atlético de Madrid (50 y 51) jamás disputó un Mundial. Mejor suerte tuvo Salif Keïta, quien nació en Bamako cuando era territorio de Francia, pero que conseguiría ser internacional con Malí al proclamarse la independencia. Salif fue el primer Balón de Oro africano, pero jamás tuvo oportunidad real de disputar un Mundial. Lo tendría más cerca su sobrino, quien fue elegido mejor jugador del Mundial sub-20 de 1999. Llegaría a ser 102 veces internacional amén de ganar dos Copas de Europa con el FC Barcelona, pero Seydou Keïta tampoco consiguió que Mali se clasificase para un Mundial. Por esa misma época goleaba el también maliense Frederic Kanouté en el Sevilla FC donde perforará redes en siete fabulosas temporadas. No será suficiente para disputar un Mundial, al igual que tampoco lo fue para el egipcio Mido goleador en Ajax y Tottenham que penó por el hecho de que Egipto se ausentase del Mundial entre 1994 y 2014. Con todo, Mido no es nadie en comparación con Pierre-Emerick Aubameyang, máximo goleador en Alemania (Dortmund) e Inglaterra (Arsenal), pero quien ha tenido la carga de defender la bandera del modestísimo Gabón, que nunca ha jugado un Mundial. Po último, recordar al portero zimbabuense Bruce Grobelaar, héroe en la tanda de penaltis de la Copa de Europa de 1984 que le dio el triunfo al Liverpool FC ante la AS Roma. Titular en la portería red durante más de una década, fue incapaz de clasificar a Zimbabue para un Mundial a pesar de intentarlo entre 1982 y 1998.

En la vieja Europa podríamos clasificar en dos los biotipos de jugadores que nunca fueron a un Mundial; los de primeras potencias y los de segundas espadas. En el caso de los primeros, el alto nivel del fútbol de dichos países impidió que nunca consiguiesen jugar un Mundial al no ser seleccionados. Por citar unos cuantos ejemplos estarían los españoles Fran González y Mikel Arteta, el inglés Matthew Le Tissier, el alemán Mehmet Scholl, el francés Jocelyn Angloma o el italiano Fabrizio Ravanelli, todos ellos internacionales, pero no tan excelentes para ser elegidos para formar parte de un Mundial. Tampoco logró alcanzar el sueño mundialista Duncan Edwards. Estrella del United, había logrado debutar con la selección inglesa a los 18 años, pero, al igual que le había sucedido a Valentino Mazzola años atrás, un accidente aéreo (la tragedia de Múnich) segó su vida con apenas 21 primaveras.
No era este el caso de David Ginola. Jugador de fantasía, estrella en PSG y Newcastle United, era titular indiscutible en la Francia de 1994. Ocurre que Francia cayó ante la Bulgaria de Hristo Stoichkov y no se clasificó para esa edición al igual que tampoco lo había hecho en 1990. Fueron años negros para los franceses, del mismo modo que 2018 (Suecia), 2022 (¡Macedonia!) y 2026 (Bosnia) lo fueron para Italia. Nicoló Barella o Gianluigi Donnarumma forman parte de este oscuro listado, aunque aún mantienen abierta una última puerta a la esperanza para 2030. De no lograrlo, a buen seguro que el actual portero del Manchester City podría pasar a formar parte de los diez mejores futbolistas que nunca han ido a un Mundial.
En el caso de los segundos espadas, hablamos de enormes futbolistas que vitorearon en selecciones menores. Los hay que aún están a tiempo de jugar un Mundial como el excelente portero esloveno Jan Oblak (seis trofeos como portero menos goleado en España con el Atlético de Madrid) o el georgiano Khvicha Kvaratskhelia (ganador de la Copa de Europa con el PSG y mejor jugador de la histórica Serie A ganada por el SSC Nápoles en 2023), pero no parece que pueda suceder. Tampoco lo logró en su día Eidur Gudjohnsen, buen delantero de inicios de siglo en Chelsea y FC Barcelona, pero que poco pudo hacer por su Islandia natal en sus 88 partidos como internacional. Tampoco logró mucho el búlgaro Dimitar Berbatov, máximo goleador histórico de una Bulgaria que ya estaba lejos de los tiempos de vino y rosas de inicios de 1990. Más llamativo es el caso de Andrei Arshavin, estrella de la Eurocopa de 2008 a lomos de Rusia, quizás no una superpotencia, pero si una selección de renombre. Pero justo en 2006 y 2010, los años de gloria de Arshavin, Rusia no logró clasificarse para un Mundial. Por último, y no menos importante, citar a Ian Rush, extraordinario goleador galés. Máximo cañonero de la historia del Liverpool FC, segundo máximo goleador de la historia de la FA Cup y campeón europeo con los ingleses, jamás tuvo opciones de disputar un Mundial en sus 73 entorchados con Gales.

Vamos pues con los que he considerado los 10 mejores futbolistas que jamás disputaron un Mundial. Como cualquier clasificación es digna de ser rebatida, no obstante, se ha tenido en cuenta la carrera individual del jugador, su palmarés, su impacto en los equipos donde militó y también se le ha aplicado un filtro valorando la importancia que han tenido en función de la época que les hubo de tocar vivir.
10 Jari Litmanen (Finlandia): Un ‘10’ de los de antes. Habilidoso, escurridizo, frágil y un as en el lanzamiento de faltas. Litmanen empezó a jugar en su Finlandia natal antes de dar el salto al Ajax con 20 años. Allí se convirtió en el director de orquesta de un equipo que arrasó en Holanda y que ganó la Copa de Europa de 1995. Ese año Litmanen ganaría el Balón de Bronce y la temporada siguiente sería proclamado máximo goleador de la Champions League. Luego las lesiones le harían fracasar en Barcelona y en Liverpool, pero alargaría su carrera con la selección de su país hasta los 39 años. Jugó la fase de clasificación para el Mundial de 1990, 1994, 1998, 2002, 2006 y 2010 con escaso éxito a pesar de compartir andanzas con Sami Hypiaä un rocoso central que hizo carrera en Liverpool FC. El dueto lo tuvo cerca en 1998, pero un empate en el último partido ante Hungría en Helsinki les privó de acceder a una repesca ante Serbia.

9 Arsenio Erico (Paraguay): Considerado por la FIFA el octavo mejor jugador sudamericano del siglo XX, el puesto de Erico en esta lista debería ser más elevado. Sucede que su carrera se desarrolló en tiempos oscuros y para nada globalizados. Máximo goleador de la liga argentina de todos los tiempos, sentaría cátedra en Independiente de Avellaneda (1934-1946) con tres temporadas consecutivas anotando más de 45 goles en poco más de 30 partidos. Era un delantero centro fuerte, alto, supremo en el juego aéreo y a la vez excelente en la técnica. Para los anales un gol que anotó haciendo el escorpión, mucho antes de que fuese ejecutado por Di Stéfano y popularizado por René Higuita desde la portería. Erico no tuvo posibilidad alguna de demostrar su instinto asesino en un Mundial. No era asumible para la federación paraguaya plantearse acudir a Europa a disputar las ediciones de 1934 (Italia) y 1938 (Francia). Paraguay ni siquiera llegó a inscribirse en la fase clasificatoria y, para cuando el Mundial vuelva al ruedo en 1950, Arsenio Erico ya había colgado las botas y emprendido una corta carrera como entrenador.

8 Ryan Giggs (Gales): Giggs debutó con el Manchester United el día que cumplió 17 años. Serian 24 temporadas de fidelidad a unos colores. Además de ganar 13 títulos de la Premier League logró salir victorioso en dos ediciones de la Copa de Europa. Extremo izquierdo, de gran capacidad asociativa, incasable al desaliento, en sus últimos años se refugió en el centro del campo gracias a su extraordinaria visión de juego. Con la selección de Gales intentó, sin éxito, acudir a las ediciones mundialistas de 1994, 1998, 2002 y 2006. Fue en la fase de clasificación para Estados Unidos 1994 cuando Gales lo tuvo en su mano. Con un Ryan Giggs entonces muy joven y con una veterana dupla de ataque formada por Ian Rush y Mark Hughes (goleador en el United y con presencia en FC Barcelona y FC Bayern) llegaron a la última jornada dependiendo de sí mismos para clasificarse. Jugaban en Cardiff ante Rumanía y debían ganar. Perdieron por 1-2 por culpa de los tantos de Raducioiu y Hagi y dejaron escapar la opción más cercana que nunca después hubo de tener Ryan Giggs.

7 Eric Cantona (Francia): En enero de 1995 el Manchester United jugaba en campo del Crystal Palace. En un momento dado un aficionado del Palace insultó a Eric Cantona. El mediapunta francés giró el cuello, echó a correr, saltó la valla publicitaria y le pegó una patada de karateka al sujeto al que luego siguieron unos cuantos puñetazos. A Cantona lo sancionaron ocho meses sin poder disputar un partido y Aimé Jacquet, seleccionador de Francia, aprovechó la sanción para no volver a convocarlo con la selección. La decisión era arriesgada. Eric Cantona era un enfant terrible, que acabaría traspasado del Olympique marsellés tras diversos episodios polémicos. Contra todo pronóstico este anarquista del balón encontró en Inglaterra su hábitat ideal. Técnico, con olfato de gol y fuertísimo carácter, llevó al Leeds United a ganar una Premier contra todo pronóstico, antes de convertirse en faro y capitán del Manchester United en donde fue considerado Balón de Bronce. El caso es que un empate ante Chipre y una derrota en Glasgow hizo que Francia no se clasificase para Italia 90. Cuatro años después los franceses lo tenían hecho ante Bulgaria, pero un gol de Emil Kostadinov en Paris en el minuto 90 impidió la clasificación gala de 1994. Así que, apartado Cantona, surgió como ‘10’ francés Zinedine Zidane, mucho más callado, con entonces escasa incidencia en el grupo, con menos gol, pero con mayor capacidad técnica y asociativa. Zidane fue el héroe en la victoria francesa en 1998 y Eric Cantona vio desde el sofá de su casa como Francia ganaba su primer Mundial.

6 Laszlo Kubala (Hungría y España): La vida de Kubala es digna de película. De hecho, hay películas sobre Kubala. Nacido en 1927 en Budapest empezó a jugar al fútbol profesional en 1945 justo al acabar la II Guerra Mundial. Internacional húngaro, al año siguiente emigró a Checoslovaquia y obtendría la nacionalidad siendo también internacional con su nuevo país. Luego, en 1949, decidió escapar del comunismo y llegó oculto en un camión a Austria. A punto estuvo de fichar por el Torino FC, justo antes de que Valentino Mazzola y compañía perdiesen la vida en la tragedia aérea de Superga. Acusado de delincuente y estafador por Hungría, Kubala estuvo un año sin jugar hasta que la FIFA dio el visto bueno para su fichaje por el FC Barcelona. Allí se convirtió en un dios. Técnicamente portentoso, elevo el nivel del conjunto culé a unas cotas de éxito nunca antes vistas. Hubo títulos, pero esencialmente lo que hubo fue la primera identificación del Barça con el juego de toque ofensivo. En 1957 se inauguró un Camp Nou del que Kubala tiene gran parte de culpa ante la necesidad de un estadio con mayor capacidad para atender a la ingente demanda de entradas para verlo. Pasó entonces a ser Kubala internacional con España. Tendría dos ocasiones para jugar un Mundial. En 1954 España ganó a Turquía (4-1) en casa para caer 1-0 en Estambul. Como entonces no contaban la diferencia de goles hubo de jugarse un desempate en Roma en el que Kubala estuvo ausente. Hubo otro empate y el azar clasificó a los otomanos. En 1958 España tenía un equipazo con Ramallets, Luis Suárez, Gento, Di Stéfano y Kubala, pero empataría en Suiza y caería con estrépito ante Escocia, en la que fue la última oportunidad de Laszlo de disputar un Mundial.

5 Bernd Schuster (Alemania): He aquí un caso insólito. Schuster no fue a un Mundial porque no le dio la real gana. Pocos futbolistas han dejado una huella tan profunda como la de Schuster en la Eurocopa 1980. Con 21 años era un mediocentro con capacidad de pase en corto y en largo, fuerte de cuerpo, rápido en la conducción y con un disparo certero desde fuera del área. Schuster fue Balón de Plata en 1980 y Balón de Bronce al año siguiente. La década de los 80 iba a ser suya. Fichó entonces por el FC Barcelona que contaba con una dupla de extranjeros fantasiosa formada por el rubio teutón y por Diego Maradona. Llegó entonces marzo de 1983. Alemania juega un amistoso ante Albania y Schuster es convocado. Dice que no. Su tercer hijo estaba a punto de nacer y declina el ofrecimiento. Su fuerte carácter chocó con el del seleccionador Jupp Derwall, quien le insistió en acudir a la concentración a la espera de que hubiese o no hubiese nacimiento. Schuster volvió a negarse y Derwall dijo que nunca más lo convocaría. Al órdago contestó Schuster renunciando a la selección. Tenía 23 años y 21 internacionalidades a sus espaldas. Alemania sería subcampeona del mundo en 1986 y campeona en 1990 con Franz Beckenbauer en el banquillo. Ni Schuster pidió nunca ser convocado ni Beckenbauer hizo ademán alguno de recuperarlo para la causa. Bernd Schuster ganaría títulos con FC Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid, pero jamás llegaría a ser campeón del mundo por su cabezonería.

4 Gunnar Nordahl (Suecia): Mucho antes del Milan de los holandeses de Rijkaard, Gullit y Van Basten existió el Milan de los suecos. La delantera Gre-No-Li estaba formada por Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm. Gren y Liedholm serían subcampeones del mundo con Suecia en el Mundial de 1958. A Gunnar Nordahl le pilló muy mayor. Tenía entonces 37 años. Y fue una pena. Había sido cuatro veces máximo goleador de la liga sueca en tiempos de guerra y posguerra además de ganar el oro olímpico con los escandinavos en 1948. En la temporada 48-49 firmaría por el AC Milan. Serían ocho temporadas de ensueño ganando ligas y dos Copas Latinas (una de las antecesoras de la Copa de Europa) amén de cinco títulos de capocannonieri. En la actualidad Nordahl sigue siendo el máximo goleador de la historia del AC Milan y el cuarto en la historia de la Serie A. ¿Por qué entonces Nordahl no compitió en el Mundial de 1950 en el que Suecia acabaría como subcampeona? Por entonces el fútbol sueco era aficionado y cualquier jugador profesional tenía vetado su acceso a la selección. En el mismo momento en el que Nordahl firmó por el AC Milan renunció de facto a defender los colores suecos a pesar de sus 44 goles en 30 entorchados internacionales. La absurda norma se aboliría para el Mundial que Suecia organizó en 1958. De este modo Nils Liedholm (doce temporadas en Italia) y Gunnar Gren (siete temporadas en Italia) pudieron acudir a un Mundial al que a Nordahl ya lo pillaría retirado.

3 George Weah (Liberia): En 1995 France Football decidió abrir a los jugadores de todo el mundo el trofeo del Balón de Oro. Por su gran rendimiento ese año y como homenaje a aquellos futbolistas no europeos que nunca pudieron optar al trofeo, el Balón de Oro de ese año fue concedido a George Weah. Combinando la agilidad de una gacela y la fuerza de un tigre, Weah era un delantero letal en campo abierto con una definición prodigiosa. Despuntó en el AS Mónaco, antes de convertirse en el líder de la primera gran etapa del PSG. Luego fue el faro de un AC Milan de entretiempo entre la era de Baresi y la de Schevchenko. Weah era liberiano. Liberia es un modesto país de apenas cuatro millones de habitantes y que en tiempos de Weah se vio envuelto en una guerra civil. Con todo, el primer (y único) Balón de Oro africano estuvo a punto de obrar el milagro en hasta dos ocasiones. En la fase clasificatoria de 1990 Liberia derrotó contra todo pronóstico a la poderosa Ghana para luego quedar segunda en el grupo definitivo por detrás de Egipto. Luego, en 2002, con Weah lastrado por las lesiones y ejerciendo de capitán en el campo y segundo entrenador desde el banquillo a partes iguales, el milagro aun estaría más cerca. Llegaron a la última jornada como primeros de grupo a la espera de lo que sucediese en el Nigeria-Ghana. El empate o la victoria de los ghaneses le daba la clasificación a Liberia. No pudo ser. Nigeria logró la victoria y dejo a George Weah sin Mundial de forma definitiva.

2 George Best (Irlanda del Norte): Hablamos de uno de los cuatro o cinco mejores futbolistas de la historia si comprimimos su carrera en apenas un lustro. Y es que George Best fue profesional desde 1963 a 1983 pero su apogeo tuvo lugar entre 1966 y 1971 el resto del tiempo, y como él mismo afirmó, lo dedicó al alcohol, los coches y las mujeres. El llamado Quinto Beatle hizo su aparición planetaria en un baile que le dedicó al Benfica de Eusebio en la Copa de Europa de 1966. Su zurda de seda era capaz de tejer sueños en campo que pisaba. Héroe de la Champions que el United ganó en 1968 junto a Charlton y Best (La Santísima Trinidad) fue Balón de Oro en 1968 y Balón de Bronce en 1971. Con Irlanda del Norte, George Best fue únicamente 37 veces internacional con actuaciones esporádicas a lo largo de 13 años. En 1970, cuando Best estaba en su mejor momento, Irlanda del Norte no se presentó a la fase clasificatoria en medio de un conflicto civil armado. Para 1974 no tuvieron opción alguna en un grupo con Bulgaria y Portugal. Lo había tenido más cerca en 1966, con apenas 20 añitos, donde llegó a la última jornada con opciones de clasificación, pero un inesperado empate en Albania les privó de un puesto que obtuvo Suiza al vencer sorprendentemente a Holanda. Lo curioso es que en 1982 Irlanda del Norte obtuvo una insospechada clasificación al superar en su grupo a Suecia y a Portugal. Por entonces George Best contaba con 36 años y llevaba seis meses retirado. Comenzó entonces una campaña a su favor para que acudiese al Mundial de España 82. Billy Bingham, seleccionador norirlandés, tuvo que dar una rueda de prensa para confirmar la ausencia de Best en el Mundial: “Sigue siendo bueno y su toque y control de balón son magníficos. Incluso sus pases son aún buenos, pero ha perdido la aceleración, el ritmo y la fuerza. Sólo muestra destellos y es una lástima”.

1 Alfredo Di Stéfano (Argentina y España): El hombre que hizo grande al Madrid. El primer todocampista. Cinco Copas de Europa consecutivas. Uno de los cinco grandes. ¿Su debe? Jamás disputó un Mundial. Alfredo Di Stéfano nació argentino. Tenía 21 años cuando debutó con la albiceleste. Serán seis partidos y seis tantos para ayudar a Argentina a ganar la Copa América de 1947. Ocurrió que en 1949 fichó con por CD Millonarios de Bogotá. Hasta 60 futbolistas argentinos emigraron en aquella época a Colombia donde los sueldos triplicaban y cuadriplicaban a los de Argentina. Algunos se fueron por las buenas otros, como Di Stéfano, por las bravas, y por el camino Argentina renunció por discrepancias políticas con Brasil a disputar el Mundial de 1950. Tampoco los argentinos estarán en Suiza 54. Por entonces Di Stéfano ya había fichado por el Real Madrid y en 1954 inició el proceso para obtener la nacionalidad española. Jugará un total de 37 partidos (29 goles) con España debutando en enero de 1957. Para el Mundial 1958 Di Stéfano era dios en pantalón corto. Balón de Oro en 1957 y en 1959, no le dieron el de 1958 porque las reglas de entonces impedían dar el premio en años consecutivos. Antes, en 1956, año en el que se otorgó el primer galardón, se le fue concedido a Stanley Matthews como homenaje a la Inglaterra inventora del fútbol. Así pues, Don Alfredo tendría que contar con cuatro esferas doradas. El caso es que, en 1958 Gento, Kubala, Luis Suárez y Di Stéfano fueron incapaces de superar a Suiza y a Escocia en una de las mayores sorpresas en la historia de las fases de clasificación. Para 1962 Di Stéfano ya estaba en la cuesta abajo de su carrera. Con todo, dos goles suyos ante Gales y otros dos en la repesca ante Marruecos clasificaron a España para el Mundial de 1962. Ocurrió que en un partido de preparación antes de viajar a Chile el astro hispanoargentino caería lesionado. Llegaría a viajar con el resto de convocados en busca de un milagro, pero al final no lograría recuperarse a tiempo y acabaría su legendaria carrera sin disputar el mayor acontecimiento del universo futbolístico.

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